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jueves, 14 de marzo de 2024

Una hipótesis sobre el pucherazo en Madrid y Andalucía

  En mi anterior artículo, desarrollé una serie de consideraciones generales acerca de mi convicción de que en las elecciones del 23 de julio de 2023 se produjo un pucherazo a favor del PSOE, que se basaban en la, más que anómala, supermilagrosa trayectoria de caída y ascenso (como en las películas de boxeadores) que experimentó ese partido entre las eleciones de noviembre de 2019 y las ya mencionadas de julio de 2023. En este de hoy, voy a presentar un supuesto o hipótesis destinado a demostrar tres cosas: la inverosimilitud de esa trayectoria, lo muy poquito que habría hecho falta para amañar un resultado fraudulento en las elecciones que diese una ayudita al PSOE y permitiese la reedición de Frankenstein y, por último, que el fantástico salto electoral del PSOE en julio de 2023 daba votos y escaños que superaban con creces los necesarios para esa retención del poder que yo creo que se alcanzó mediante un falseamiento del verdadero veredicto de las urnas, con lo que ese poquito del que hablaba antes gozó de condiciones para quedar muy enmascarado. El supuesto se basará en un análisis de los resultados electorales de noviembre de 2019, mayo de 2023 (o junio de 2022) y julio de 2023 en las comunidades de Madrid y Andalucía (1).

    En Madrid, el voto válido (es decir, el compuesto por la suma de los votos a las candidaturas y el voto en blanco) alcanzó la cifra de 3.564.144 papeletas, mientras que en Andalucía fueron 3.686.377. La hipótesis de la que parto es que el pucherazo lo dio el PSOE apropiándose de votos por correo que, para que esto tuviera sentido y efecto, hubieran debido ir a los partidos que eran sus verdaderos rivales, esos con los que el PSOE tenía una necesidad vital de distanciarse al máximo, es decir, PP y Vox, por lo cual, voy dejar aquí unas tablitas con los votos de estas formaciones y algunos datos que se generan en ellos. 

Madrid

 

PSOE

PP

VOX

PP+Vox

Diferencia PP+Vox

vs. PSOE

Generales 2019

957.401

28’86%

10 escaños

887.474

24’9%

10 escaños

653.476

18’33%

7 escaños

1.540.950

43’23%

17 escaños

583.549

7 escaños

Autonómicas

2023

614.296

16’8%

27 escaños

1.599.186

47’32%

70 escaños

248.379

7’35%

11 escaños

1.847.565

54’67%

81 escaños

1.233.269

54 escaños

Generales 2023

993.870

27’88%

11 escaños

1.443.881

40’51%

15 escaños

499.733

14’02%

5 escaños

1.943.614

54’53%

20 escaños

949.744

9 escaños

Hipótesis generales 2023

598.776

16’8%

7 escaños

?

?


≥1.943.614

Entre 20 y 24 escaños

≥949.744

Entre 13 y 17 escaños

Andalucía

 

PSOE

PP

VOX

PP+Vox

Diferencia PP+Vox

vs. PSOE

Generales 2019

1.425.126

33’36%

25 escaños

877.202

20’53%

15 escaños

869.909

20’36%

12 escaños

1.747.111

40’89%

27 escaños

321.985

2 escaños

Autonómicas

2022

888.325

24’1%

30 escaños

1.589.272

43’11%

58 escaños

496.618

13’47%

14 escaños

2.085.890

56’58%

72 escaños

1.197.565

42 escaños

Generales 2023

1.459.264

33’48%

21 escaños

1.588.179

36’44%

25 escaños

668.279

15’33%

9 escaños

2.256.458

51’77%

34 escaños

797.194

13 escaños

Hipótesis generales 2023

888.417

24’1%

13 escaños

?

?

≥ 2.256.458

Entre 34 y 42 escaños

≥797.194

Entre 21 y 29 escaños

    Si miramos las tablas, se comprueba en ambas algo ya repetido y que es el origen de mi sospecha de que hubo alguna trampa en las elecciones de julio de 2023: que, mientras que en los registros de PP y Vox hay una coherencia de los resultados de esa elección con las de los comicios anteriores y con lo esperable por la acogida de la ciudadanía hacia esas formaciones, en los del PSOE, por el contrario, aparece ese gran salto en votos que, además de por su desmesura tan chocante, resulta muy sospechoso por el escaso margen que ha tenido para producirse y, sobre todo, por la incoherencia política, pues, como la experiencia demuestra, un subidón así solo es posible para los partidos que vienen arrollando por la ilusión y credibilidad que generan, es decir, por lo diametralmente opuesto a lo que inspiraba en julio de 2023 y sigue inspirando hoy el PSOE. Por eso, no me creo ese ascenso en los porcentajes de voto que presenta entre las dos últimas convocatorias en Andalucía (un 9'38%) y en Madrid (un 11'08%). Como al compararlos con los del PP y Vox aparecen estos más equilibrados y explicables, he hecho este experimento, cuyo resultado se refleja en la última línea de cada tabla: comprobar qué habría pasado en julio de 2023 si el PSOE hubiese repetido los porcentajes de voto de las precedentes elecciones, las autonómicas. Sería un 24'1% en Andalucía y un 16'8% en Madrid, y he de advertir que, al hacerlo, adjudico a este partido un crecimiento casi igual o incluso más favorable que el obtenido en ambas comunidades por la suma PP+Vox, con lo que el resultado que se le aplica en la simulación, aun reduciendo los porcentajes que realmente obtuvo, es ventajoso para el PSOE. 

    Con lo dicho en el párrafo anterior y lo visto en las tablas, aparte de quedar planteado el jueguecito que me he inventado, queda además cumplido el primer objetivo que formulé al principio: demostrar la inverosimilitud de la trayectoria electoral del PSOE en esas tres citas o, más bien, confirmarla con datos nuevos y más precisos que los que manejé en el anterior artículo. Quiero, de todos modos, añadir un último apunte que remacharía la increíble desmesura de los resultados del PSOE. Entre junio de 2022 y julio de 2023, en Andalucía tuvo un ascenso de 570.939 votos, es decir, un 64'27% de lo obtenido en la primera de esas citas. Si nos fijamos en Madrid, la subida fue de 379.574 votos, o sea, que en solo dos meses obtuvo una mejora del 61'79%: ¿qué es más difícil, creer en el pucherazo o tragarse estos registros?

    Para el segundo objetivo, señalar lo poquito que le hubiera hecho falta al PSOE para sacar un gran provecho de un fraude electoral en julio de 2023, voy a limitarme a invitaros a hacer una reflexión que seguramente ya muchos de vosotros os habréis hecho. Volvamos a los resultados de toda España y recordemos los de las formaciones que nos interesan, basta esta vez con hacerlo en escaños. El PSOE obtuvo 121, el PP, 137 y Vox, 33. Supongamos por un momento que en realidad, en este resultado, cinco de los escaños del PSOE hubiesen sido rapiñados pucherilmente a sus dos adversarios. Esto, que no parece a simple vista uno de aquellos expolios del caciquismo decimonónico, habría tenido sin embargo un efecto demoledor, porque pensemos que, de no haberse producido, el PSOE se habría quedado con 116 diputados y, por tanto, la suma PP+Vox habría pasado de sus deprimentes 170 escaños de hoy a 175, que hubieran significado la pifia de la operación Frankenstein, pues recordemos que sin duda se les habría unido el voto de UPN, que hubiera sido el 176, con lo que todo este putrefacto guiñol que estamos padeciendo desde hace casi ocho meses se habría quedado sin montar. 

    Ya sé que la realidad ha sido muy distinta, pero estoy hablando de otra cosa: mi convicción de que en julio de 2023 hubo un pucherazo, que se basa en los datos que llevamos vistos en este artículo y en el anterior y en que, a la vista de su trayectoria, de sus aliados, de los planes de Frankenstein 2 y del pozo apestoso de corrupción que se está destapando estos días, yo creo a Pedro Sánchez muy capaz de haber dado ese pucherazo. Me lo imagino en la noche del 28 al 29 de mayo de 2023, desolado por el descalabro y aterrado por la seria amenaza de ser desalojado del gobierno. Él mismo ha desvelado en alguna ocasión que esa noche pasó largas horas deliberando con sus colaboradores más directos acerca de la fecha en que se debían convocar las generales, y que fue él quien tomó la decisión de que fuera el 23 de julio, y hasta ha explicado las razones, pero me temo que no ha dicho la verdad, porque estoy demasiado acostumbrado a verle mentir. ¿Creéis probable que en algún momento acariciase la idea de hacer trampas, de buscarse algún medio ilícito para asegurarse la victoria? Yo no lo creo probable, lo creo seguro, y no porque sea un tipo suspicaz, que no lo soy, sino por motivos muy fundados y de dominio público, explicados aquí y aquí. Y, a fin de cuentas, estamos hablando del falso doctor que indultó a unos golpistas y quiere amnistiar a otros con el propósito de conservar el poder a un precio tan abyecto, una persona que ya ha dado múltiples y poderosas muestras de su nula credibilidad.

    Sucede además que el saqueo pudo ser de bastante más que cinco escaños. Si en las generales de julio de 2023 en Andalucía y Madrid el PSOE se hubiese quedado en unos números y porcentajes iguales a los de las precedentes autonómicas (que hubieran sido no ya razonables, sino incluso muy elevados para su trayectoria), su distancia con PP+Vox habría sido tan abismal que habría sufrido un derrumbe electoral de proporciones apocalípticas, es decir, eso que lleva cinco años ganándose. Con el resultado real, la diferencia en Andalucía fue de 13 escaños, pero con el del modelo, hubiera oscilado entre los 21 y los 29, mientras que en Madrid se habría pasado de los 9 reales a un mínimo de 13 y un máximo de 17 (2). Traducido: entre estas dos comunidades aportaron el 23 de julio al PP y Vox una ventaja de 22 escaños, pero, con unos resultados realistas e incluso generosos para el PSOE, aunque menos milagrosos e increíbles que los que yo impugno, la diferencia habría oscilado entre los 34 y los 46 escaños, o sea, que habrían sumado entre 182 y 196 diputados: adiós a Sánchez y sus risotadas en el Congreso para escarnecer a un rival, adiós a Frankenstein 2, adiós al triste espectáculo de la impresentable y algo más que sospechosa Francina Armengol tomándole juramento a Leonor, adiós a la amnistía para Puigdemont y sus hordas.

    Todo lo expuesto hasta aquí es una elucubración, aunque inspirada en indicios reales. Quienes crean en Pedro Sánchez, su gobierno y el PSOE pensarán sin duda que es una pérdida de tiempo o incluso un disparate, pero, con quienes hayan perdido esa confianza, podrán darse dos casos: habrá algunos que, aun con todo, tal vez entenderán que ni hubo ni fue siquiera posible un pucherazo en julio de 2023, y quizás piensen de igual modo que este artículo es un disparate (o quizás no), pero me consta que también hay quienes creen que sí que lo hubo, y no son cuatro conspiranoicos desperdigados, y a estos seguramente lo que planteo aquí no les parecerá ninguna tontería. 

    En este artículo y el anterior he explicado algunas de las razones que hacen sostenible la sospecha de pucherazo, pero para cualquiera, incluso para quienes la compartan, el siguiente paso a que empujaría la lógica sería formular esta pregunta: ¿y cómo se hizo? Esta es la gran incógnita, no solo porque representa el formidable escollo que dificultaría enormemente que un proyecto de pucherazo se convirtiese en realidad, sino además porque, para quien se pusiera a la faena, supongo que habría múltiples formas de llevarla a cabo. Mi opinión es que en este caso se hizo a través del voto por correo, por razones que ya han quedado expuestas en otros artículos, pero reconozco que podría haber diversos conductos y, dentro de estos, múltiples formas de proceder. A elucubrar sobre esto no me atrevo, ya que sería una tarea excesiva. 

1. Para este jueguecito que me he inventado, basta -y hasta sobra- con dos comunidades. Descarto Cataluña porque ahí no hubo autonómicas en 2023 y me he decidido por Andalucía y Madrid porque son las que recibieron más voto por correo y las que presentan resultados más abismales en la estrambótica trayectoria electoral del PSOE a lo largo de esas tres convocatorias. Los datos de resultados los saco de las siguientes fuentes:

-Para las generales de 2019 y 2023, tanto para Andalucía como para Madrid: El Mundo.

-Para las autonómicas de Madrid de 2023: Asamblea de Madrid.

-Para las autonómicas de Andalucía, que se celebraron en junio de 2022: Junta de Andalucía y BOJA.

2. Naturalmente, todo esto es una hipótesis: hipotéticas son las cifras que le atribuyo al PSOE e hipotéticas son también las que les doy a PP y Vox. En estas me guío por el siguiente razonamiento: dado el planteamiento general del modelo, tendrían que obtener en él como mínimo los votos que obtuvieron en los resultados reales de las consultas (representaría el supuesto de que ni uno solo de los escaños usurpados por el PSOE les hubiera pertenecido a ellos) y el máximo lo fijaría el supuesto de que todos los escaños birlados por el PSOE hubieran sido de esos dos partidos. Lo explicaré tomando como ejemplo el caso de Andalucía. Con la variación sugerida en mi hipótesis, el PSOE habría obtenido ocho escaños menos que en las elecciones reales, por lo tanto la variación mínima posible del par PP+Vox habría sido de esos ocho escaños.

domingo, 10 de marzo de 2024

Por qué estoy convencido de que el 23 de julio de 2023 hubo un pucherazo

     Quizás algunos recordéis que el 13 de julio del año pasado publiqué un artículo en el que mostraba mi inquietud por el hecho de que Pedro Sánchez, después del severo correctivo sufrido por el PSOE en las elecciones autonómicas del 28 de mayo, se hubiese apresurado a adelantar las generales al 23 de julio, una fecha que pillaba a media España fuera de casa, y no ocultaba mi temor de que el personaje que ocupa la presidencia del Gobierno maquinase alguna trampa e incluso albergase la intención de intentar un pucherazo, temor cuyas razones exponía en el artículo. Retomé este asunto en otro del 29 de agosto, en el que añadía algún matiz nuevo, cosa que voy a volver a hacer hoy, pues no solo sigo convencido de que las elecciones de julio de 2023 no fueron limpias, sino que además esta convicción se ha reforzado a la vista de las informaciones que han ido saliendo en los últimos días y que siguen fluyendo y aumentado con generosidad, las cuales nos muestran la falta de límites que es capaz de alcanzar el PSOE de Sánchez en materia de corrupción: quienes son capaces -entre innumerables abusos más- de aberraciones como todo ese aluvión que está saliendo tras tirar del hilo de Koldo García, o de esa barra libre para delincuentes que es la amnistía a Puigdemont, o de hacer presidenta del Congreso a Francina Armengol pueden muy bien dar un pucherazo electoral.

    Hace unos días me entretuve en elaborar una tabla con el voto por correo registrado en todas las comunidades autónomas y los resultados en ellas de las fuerzas políticas nacionales más relevantes. Como completo resulta un poco largo, os voy a dejar aquí solo lo referente al conjunto del territorio nacional y a Madrid, Andalucía (que celebró sus autonómicas el junio de 2022, pero, a los efectos de este artículo, esto no tiene ninguna influencia), Valencia y Cataluña, que son las comunidades que registraron más voto por correo, pues ya solo con estas se podrán sacar conclusiones muy significativas. En el eje de ordenadas figuran los territorios, acompañados de una cifra, que es la cantidad de votos por correo que hubo en cada uno de ellos en julio de 2023. En las cuadrículas hay tres cantidades, la primera de las cuales refleja los votos obtenidos por la formación que corresponda en el territorio indicado en las generales de noviembre de 2019; la segunda, en las autonómicas de mayo de 2023 y la tercera, en las generales de julio de 2023. Así quedó todo:

 

PSOE

PP

C’S

VOX

PODE-

MIA

España

2.471.935

6.792.199

6.288.907

7.760.970

5.047.040

7.046.634

8.091.840

1.650.318

--

--

3.656.979

1.608.187

3.033.744

3119.364

--

3.014.006

Madrid

592.241

948.751

614.296

993.870

879.667

1.599.186

1.443.881

319.310

52.925

--

647.924

248.379

499.733

459.030

783.633

550.389

Andalucía

377.678

1.419.826

888.3255

1.459.264

874.080

1.589.272

1.588.179

344.218

121.567

--

867.334

496.618

668.279

555.787

452.987

520.826

Valencia

170.518

697.596

691.715

845.159

583.121

863.043

918.415

195.374

--

--

467.019

302.885

412.027

512.862

349.096

399.405

Cataluña

251.324

794.666

--

1.213.006

287.714

--

469.117

217.935

--

--

243.640

--

273.023

549.173

--

493.548

    Aunque los datos son muy claros y por tanto cada uno podrá sacar sin dificultad sus propias conclusiones, voy a dejaros las que yo considero más importantes. 

    En primer lugar, os señalo el bajón que dio el PP en Madrid entre mayo de 2023 y julio del mismo año: 155.305 votos, un fenómeno que yo creo que hay que atribuir casi en exclusiva a la diferencia de tirón entre Ayuso y Feijoo, pero esto es una mera curiosidad y será lo único que comente en torno al PP en particular. 

    En segundo lugar, dejando a un lado el ya conocido dato de que el voto por correo de julio de 2023 fue con enorme diferencia mucho más alto que en otras elecciones, quiero llamar la atención sobre la gran distancia que ese voto alcanzó en Madrid con respecto a otras comunidades: un 63% más que el de Andalucía y más del doble del catalán, y eso que ambas comunidades están más pobladas que la madrileña. Y el valenciano lo multiplica por más de tres, ¡qué bien sabía quien puso las elecciones a finales de julio a qué comunidad iba a afectar más eso del voto por correo: justamente a la que ya lleva varios procesos electorales cavándole la tumba al PSOE! 

    En tercer lugar, llama la atención que el PSOE, a pesar del inevitable desgaste del poder, a pesar de lo impopular y errado (cuando no desastroso) de sus políticas, a pesar de la discordia sembrada por bastantes de sus líderes y a pesar de que Sánchez es tan odiado en todo el país que apenas puede pisar la calle... ¡sube considerablemente en todos los territorios los votos que obtiene entre las generales de 2019 y las de 2023! Esto ya resulta bastante inexplicable, pero lo será todavía más si nos fijamos en los lugares en los que se celebraron también las autonómicas de mayo de 2023, todos los aquí presentados salvo Cataluña. En los cuatro se produce el movimiento lógico y yo diría que inevitable en las circunstancias ya descritas: un bajón del PSOE fruto del castigo del electorado a sus atropellos y disparates, en algunos casos muy fuerte, como en Madrid o Andalucía, donde el correctivo es brutal, tanto que lo analizo en un artículo aparte (Una hipótesis sobre el pucherazo en Madrid y Andalucía), que es continuación y confirmación de este, basada en cifras. ¿Cómo se explica que solo dos meses después el ascenso sea tan enorme que se llegue incluso a superar el número de votos de aquellas elecciones de 2019? ¿Acaso el PSOE se volvió virtuoso en cincuenta y seis días? NO. ¿Fue el resultado de la buena campaña del PSOE? Tampoco, porque empieza por no ser tan buena, pues se basó sobre todo en falsas promesas (en las que ya solo creen los muy convencidos) o en descalificaciones a los adversarios, que, en todo caso, pudieron servir para restarles votos a estos, cosa que además no está nada clara, pero no para aumentar los del PSOE, y no olvidemos que Sánchez no ganó ninguno de los debates en los que intervino. ¿O fue quizás el rédito de las malas campañas de Vox y el PP? Pienso que esto sobre todo les perjudicó a ellos, pero nada garantiza que beneficiase al PSOE, y por otra parte no olvidemos que, si bien Vox bajó mucho, el PP subió muchísimo, tanto que ganó las elecciones, aunque Pedro Sánchez no se diese por enterado. 

    Admito que de todas estas cosas tal vez sacó el PSOE algún beneficio, pero es que lo suyo no fue "algún beneficio" sino un subidón tremendamente alto, tan alto que es inexplicable. O quizás algo más que inexplicable, como creo que puede demostrarse si nos paramos a analizar un poco sus  resultados en el conjunto de la nación. Entre noviembre de 2019 y julio de 2023, el deplorable PSOE de Pedro Sánchez ni pierde votos por el desgaste -como era lo esperable- ni se queda como estaba ni gana un testimonial puñado de papeletas, sino que obtiene un incremento de 968.771 votos, o sea, un 14'26%, se dice pronto, solo un milagro haría esto creíble. Pero sucede que aún podemos rizar el rizo, porque, si comparamos los votos que el PSOE obtuvo en mayo de 2023 con los que obtuvo en julio de ese mismo año, nos sale que este partido impopular, mentiroso, errático, sometido a los aliados más abominables e incompetente al máximo, EN SOLO DOS MESES, ¡aumentó su resultado en 1.472.063 votos (1), es decir, un 23'4%! 

    Esto no es ya un milagro, sino un supermilagro. ¿Vosotros creéis en los milagros? Yo, no, y menos aún, en los supermilagros. Y si hay alguien en quien no creo, es en Pedro Sánchez, cosa que no es necesario razonar, ni en sus esbirros del PSOE ni en sus aliados políticos ni en los medios y comunicadores que militan a su servicio, algunos, con una vileza y una sumisión sonrojantes, produce arcadas verlos estos días intentando tapar las vergüenzas kolderas o vender la amnistía como algo diametralmente opuesto a la vil traición a las leyes, a la  nación y a la mera decencia que es (2). 

    Y como no creo en estos, ni en milagros, ni en supermilagros, estoy convencido de que el 23 de julio de 2023 hubo un pucherazo en las elecciones. Esta me parece una de esas ocasiones en las que la explicación más fácil es la que lleva a la verdad.

1. Se puede muy razonablemente objetar que esta operación está realizada de una manera asimétrica y suministra por lo tanto una información inexacta, pues, mientras que en las elecciones generales de julio aportaron votos todas las comunidades (y Ceuta y Melilla, que no he incluido en la tabla general de la que saco este artículo, reconozco que en parte por no alargarla demasiado con datos no muy relevantes y en parte por pereza, aunque debiera haberlo hecho), en las autonómicas de mayo hubo cuatro que no participaron y, por tanto, al no aportar sus votos a la tabla, desvirtúan el balance entre ambos procesos. Esto es innegable, pero es de una importancia menor, por razones que explico a continuación. En primer lugar, de los 1.472.063 votos de diferencia que hay entre ambos procesos, 1.313.138 los aportan doce de las trece comunidades que tuvieron elecciones autonómicas en mayo, lo que significa que la diferencia que queda tras hacer esta precisión, 158.925 votos, sin ser pequeña, tampoco es tan grande como para desmentir el hecho principal: que hay un sorprendente aumento del voto al PSOE en apenas dos meses. Con la nueva cifra, la diferencia porcentual sería del 20'88% y la verdad es que no tengo claro si no es todavía más contundente que la anterior, teniendo en cuenta que la suministran entre solo doce comunidades. La que queda por comentar aquí es Castilla La Mancha, la cual es la única en que el PSOE bajó entre mayo y julio de 2023, y lo hizo en 100.537 votos, no pocos, lo cual me temo que tiene mucho que ver con la postura cada vez más crítica de don Emiliano García Page frente al sanchismo. En segundo lugar, podríamos hacernos esta pregunta: ¿cuál es el balance entre mayo y julio de 2023 en esas trece comunidades que participaron en ambas convocatorias? La respuesta es esta: el PSOE obtuvo 4.090.807 votos en las autonómicas y 5.303.108 en las posteriores generales, lo que representa un aumento de 1.212.301 votos, es decir, un 22'86% de incremento. Se mire por donde se mire, todo apunta hacia un anómalo crecimiento del voto del PSOE entre ambas convocatorias.

2. Estos dos artículos de UTBH reúnen una buena antología de conductas rastreras: UTBH1. UTBH2.

     

lunes, 4 de marzo de 2024

Derogar el sanchismo, demoler Frankenstein

     Dejando aparte los muchos defectos que vamos descubriendo de Koldo García Izaguirre, posee al menos una envidiable virtud: la de obrar milagros, porque milagro es sin duda el haber conseguido que unos millones de españoles y cierta prensa hayan descubierto ¡por fin! que el sanchismo es una comunión de intereses carcomida por la corrupción. Desde que hace pocos días se destapó el escabroso tinglado de falsedades, engaños, hinchado de precios, tráfico de influencias, complicidades, venalidades, arbitrariedades en la concesión de contratos, estafas a la Administración pública, comisiones obscenas y demás divertidas artes en que se han revolcado los implicados en los chanchullos que van saliendo, esos españoles y esa prensa de que hablo han empezado a calificar de corrupto al régimen de Sánchez, con una constelación de nombres en los titulares cuyo peso pone los pelos de punta: Ábalos, Armengol, Torres, Illa, Marlasca, Begoña Gómez... Y que nadie descarte que irá saliendo mucho más, ya lo veréis. 

    ¿Y por qué precisamente ahora? Porque muchos en España están convencidos de que solo hay corrupción cuando alguien se lleva dinero.

    Otros, sin embargo, pensamos que cosas como el abuso, la mentira, el desprecio de las leyes, la carencia de principios democráticos o el ataque a los fundamentos de la nación son también formas de corrupción, política en este caso, así que no nos hemos sorprendido por descubrimiento ninguno, porque sabíamos desde hace tiempo que el sanchismo es corrupto por naturaleza y se ha estado revolcando en la corrupción desde antes de su advenimiento al poder. ¿Acaso no es corrupción organizar en tu propio partido una votación fraudulenta con tres urnas escondidas detrás de un biombo? ¿Acaso no es corrupción doctorarse con una tesis plagiada y agregarla a tu currículum como si fuera de las buenas? ¿Acaso no fue un episodio de corrupción el lío aquel de Abalos con la tal Delcy y sus maletas? ¿Acaso no es corrupción pactar con partidos y políticos que han intentado dar un golpe separatista o veneran a terroristas asesinos? ¿Acaso no es corrupción indultar a algunos de sus líderes y empeñarse en amnistiar a otros, más a centenares de conspiradores contra la nación? ¿Acaso no es corrupción modificar las leyes en favor de estos delincuentes? ¿Acaso no es corrupción cerrar las Cortes y decretar estados de alarma de forma inconstitucional? ¿Acaso no es corrupción colocar a amigos o familiares -casi siempre incompetentes- en puestos de responsabilidad o sacarse de la manga puestazos para ellos? ¿Acaso no es corrupción el falseamiento y la ocultación de datos sobre el paro o el uso -y quizás abuso- de medios públicos? Pues todas estas cosas se han hecho bajo el paraguas sanchista, y algunas más, pero no quiero aburriros. Y, además de estas, se han hecho también otras de esas que consisten en llevarse la pasta, acordaos del tito Berni, o de algunos asuntos que se diluyeron por lastimosos errores judiciales, como el de Plus Ultra o lo de María Gámez.

    Y luego están las andanzas de los aliados de Sánchez, esa plaga de partidos entre los cuales están los separatistas, lo más temible de ese feroz Frankenstein que lidera Sánchez, obecados en destruir el país o, como mínimo, llevarse cuantos más privilegios, mejor.

    Pues bien, como ahora ya hasta a los más benditos se les está cayendo la venda y están viendo que sí, que el sanchismo es corrupto, y mucho, es muy probable que esta bacanal de abusos esté llegando a su fin, y, lógicamente, sus responsables tendrán que pagar por los excesos cometidos.

    Eso es indispensable y estaría muy bien, pero no me parece suficiente, porque el sanchismo ha estado desde 2018 demoliendo las pocas defensas legales que tenía España contra gentuza como ellos y sus aliados, con medidas tales como la rebaja de penas por malversación, la supresión de la sedición, la proyectada amnistía, las leyes woke, la LOMLOE, un buen puñado de transferencias y regalitos a las autonomías tiranizadas por el nacionalismo y alguna que otra operación más que ahora mismo pueda yo no recordar. Dicho en pocas palabras: el sanchismo se ha dedicado a modelar una España a su medida, destinada a que sus desmanes queden impunes y los nefastos yugos y desigualdades que nos ha impuesto se perpetúen. Si aceptamos esta herencia, estaremos abocados a un sanchismo sin Sánchez por los siglos de los siglos, a la consumación de la España plurinacional y demás delirios suyos y de su banda. 

    Por esto creo que no basta con echar a Sánchez, sino que hay que derogar todo lo que nos ha impuesto, despojar al separatismo de lo que ha rapiñado, ya sea en competencias o botín material, y frenar sus ínfulas y sus abusos, lo que es tanto como decir que hay que suprimir las autonomías o someterlas a un severo recorte. Será difícil, pero, si no se hace, la bomba que ya han activado reventará y nos mandará al desastre.

 

sábado, 24 de febrero de 2024

El hundimiento de José Luis Ábalos: tres escenas

     En estos días en que aún resuena el bombazo de la detención de Koldo García Izaguirre, el hombre de confianza de José Luis Ábalos y un personaje con un currículum más adecuado para hacer de guardaespaldas en una película de Scorsese que para los cargos con que le benefició su amigote cuando era ministro, parece muy difícil que los negocios corruptos de este asistente personal, custodio de avales de Pedro Sánchez, chófer, proveedor de champán y demás tareas propias del señor Lobo no acaben arrastrando al político valenciano, que si por algo no se ha distinguido ha sido por su finura. Voy a dejaros un sucinto repaso de su trayectoria en tres escenas, que creo que puede ser bastante significativo.

    La primera ya la reproduje en un artículo mío de 2018 que titulé ¿Ministro de Fomento o "cuñao"?, en la que analizaba el estilo ramplón, demagógico y embustero del señor Ábalos, que ya puede verse que nunca ha sido santo de mi devoción, ¡qué poco imaginaba yo entonces que unos años después esa grosería iba a parecer un pecado venial! He aquí el vídeo, en el que el personaje ejercía todas esas virtudes en un acto en Cataluña halagando los oídos de la audiencia:

    


    La segunda tiene que ver precisamente con Koldo García. Como se puede suponer, este personaje ha sido polémico desde siempre. Cuando Ábalos lo nombró consejero de Renfe Mercancías, la diputada de Vox Patricia Rueda le interpeló acerca de los méritos que justificaban el conceder tal cargo a alguien cuya indocumentación era de dominio público. La réplica de Ábalos fue una mezcla de chulería, vergonzoso falseamiento de la realidad y un sentimentalismo melodramático y cínico digno de un telepredicador. Todo esto, a la vista de lo que sabemos hoy, aparece como un alarde de depravación: 



    La tercera es de hace solo unos días: estas primeras declaraciones suyas al salir a la luz la detención de su amigo y hombre de confianza. ¿Acabará este asunto siendo la tumba política de Ábalos y quizás el principio del fin del sanchismo?  Si es así, este vídeo, dentro de unas décadas, cuando se hagan documentales sobre la abyecta etapa de Pedro Sánchez, será sin duda habitual en ellos: 



    Me decidí a escribir este artículo cuando vi este vídeo, porque es fantástico, un impagable ejemplo de la elocuencia de la comunicación no verbal. Cualquiera que esté un poco al tanto de la política española de hoy sabría por sus palabras que Ábalos está mintiendo, pero se puede prescindir de esos conocimientos, porque eso se puede saber también y tal vez mejor sin necesidad de oír su voz, pues la expresión de su rostro, la palidez, sus gestos y sus movimientos lo proclaman de manera aún más contundente. Está tan noqueado que se desmiente solo, con la palabra y con la gestualidad.

    Ábalos tenía ya un buen expediente a sus espaldas: Delcy con sus maletas, sus botellitas de champán en Canarias, Plus Ultra... Y ahora, esto. Y que nadie pretenda colarnos que él no estaba al tanto, ¡vaya si lo está, si es uña y carne con Koldo!, basta con ver que en dos de los tres asuntos que acabo de citar el escudero desempeñó un papel importante, ¡si Ábalos viaja con él más que con su maleta!

    Pero hay mucho más, porque, con cada minuto que pasa, el boquete del caso Koldo / Ábalos se agranda, con tal chaparrón de nuevos datos que me es imposible poner esos enlaces que tanto me gustan. Y la cosa no se queda solo en Ábalos, porque se están viendo envueltos muchos grandes nombres del PSOE: Francina, Marlasca, Illa... Y no olvidemos que Koldo estuvo en ese viaje que hizo Sánchez para reconquistar el PSOE, esa epopeya que tanto le gusta contar, en la que le siguieron personas como Ábalos, el amigazo de Koldo, o Santos Cerdán, que fue el que metió en el círculo a Koldo, ese Koldo que custodiaba los avales que Sánchez obtenía en las sedes del PSOE, así que debía de confiar mucho en él, porque a todos nos consta que Sánchez sabe muy bien que los votos hay que protegerlos con esmero de los sinvergüenzas dispuestos a manipularlos.  

    Si tiras de Koldo, llegas a Ábalos, y si tiras de Ábalos, llegas a Sánchez y a ese PSOE que durante algunos años estuvo en sus manos. A ver, a ver...

miércoles, 21 de febrero de 2024

Carta de una desconocida

     Puede que algunos estéis pensando que este artículo va a hablar de la obra de Stefan Zweig con la que comparte título y de la que me he ocupado aquí en alguna ocasión, pero no va a tratar sobre eso, sino sobre la carta que me ha remitido una señora a la que hasta hoy no tenía el gusto de conocer. 

    Como todos los años desde que me jubilé, a principios de febrero la Seguridad Social me envió una comunicación en la que me mostraba los datos económicos (importe íntegro, retención...) correspondientes a mi pensión para el ejercicio que se inicia. Este año, junto con ese documento, me ha llegado la carta firmada por la misteriosa desconocida, que se llama Elma Saiz Delgado. Extrañado, he decidido informarme sobre ella y, como gracias a los expertos en pedagogía sé que en internet está todo, allá que me he ido a buscar y no he tardado en descubrir que doña Elma es nada menos que la actual ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ¡vaya amistades que se echa el guachimán!, estaréis murmurando con envidia. Pues para que rabiéis más, os voy a reproducir un fragmento de la carta:

    El complejo contexto internacional y las tensiones a nivel global han seguido provocando un aumento de los precios. A pesar de ello y gracias a las medidas adoptadas por el Gobierno, debe tener la seguridad de que el poder adquisitivo de su pensión está asegurado.

    ¡Dios, qué subidón! Está claro que esa señora ha movido los hilos en el Gobierno del que forma parte para que tomase medidas dirigidas a que mis fuentes de ingresos no flaqueen. Muy interesada tiene que estar en mí, y eso que no nos hemos visto en la vida, no sé qué tendré, aunque lo más probable es que sea una lectora habitual de este blog y me admire en secreto. 

    Y como estas cosas hay que airearlas, lo primero que hice nada más leer la carta fue llamar a un cuñado también jubilado que tengo para contárselo, y el tío va y me dice:

    -¡Pero no seas tonto'l culo, hombre! Esa carta nos la ha mandado a todos los jubilatas para hacer propaganda del Gobierno con las pensiones, como si las pagase Sánchez y no el Estado, ¡qué poca vergüenza tiene la tía, ya le vale!

    Tal cual, como lo leéis. Le he mandado a la mierda y le he colgado, es un envidioso y además un facha, ¿cómo va a hacer el Gobierno una cosa así? Yo, desde luego, no le creo capaz de tamaña bajeza.

    Bueno, que solo quería contároslo. Estoy muy feliz de tener una nueva amiga, y más aún, viendo que se preocupa tanto por mi bienestar.

      

miércoles, 7 de febrero de 2024

Legislar a favor de la delincuencia

     El presidente que llamó piolines a los policías que fueron a detener un golpe de Estado; el de los chistes aduladores (y facilones) sobre sus mejorables colaboradores; el de las risotadas en el Congreso; el de la fachosfera; el de la paranoia con los fachas, que le lleva a considerar tales a quienes ven con disgusto una canción estúpida adornada con dos gordacos enseñando el culo; ese en el que usted está pensando, sí, Pedro Sánchez, tiene la inaudita "virtud" de legislar en favor de delincuentes, e incluso va más lejos, pues posee entre su ya nutrida lista de récords penosos el de haberlo hecho con una frecuencia desmesurada. Aquí os dejo la demostración:

    1.- Indultos a los golpistas del "procés". Parece que los españoles ya no nos escandalizamos ante nada, pero sacar de la cárcel a los autores de gravísimos delitos es un abuso tan colosal que debería haber llevado a esa misma cárcel al que lo cometió. En junio de 2021, Sánchez indultó a Oriol Junqueras y otros nueve implicados en el golpe de Estado que intentó segregar a Cataluña del resto de España. El perdón a los autores de delitos tan graves como la tentativa de destruir el país, la prevaricación, la sedición o la malversación se justificó cínicamente en razones de utilidad pública.

    2.- Supresión de la sedición. Como los implicados en el golpe separatista tienen la firme intención de volver a atentar contra la nación, la convivencia y la democracia, temen que se les condene de nuevo por sedición. Por tal motivo y para conseguir su apoyo parlamentario, en diciembre de 2022, Sánchez lo sustituyó en el Código Penal por el de desórdenes públicos agravados, que contempla penas mucho más leves y deja más desprotegida la seguridad de la nación.

    3.- Reducción de las penas a los malversadores. En la misma operación en que suprimió el delito de sedición y también para favorecer a sus aliados golpistas, Sánchez redujo sensiblemene las penas por malversación, delito por el que habían sido condenados casi todos ellos y que, por tanto, constituye una amenaza para su futuro, habida cuenta de que siguen en su propósito de despedazar España.

    4.- Ley del sí es sí. La disparatada ley que impulsó Irene Montero con el fin de criminalizar a los hombres en general, entró en vigor en septiembre de 2022, sin tomar en cuenta las advertencias contra sus múltiples defectos formuladas por el CGPJ, el Supremo y la asociación de mujeres juristas Themis. Los hechos no tardaron en darles la razón, ya que al poco tiempo, amparándose en ella, muchos violadores y delincuentes sexuales reclamaron y obtuvieron reducciones de sus condenas, que en algunos casos supusieron su excarcelación. Para subsanar este grave problema, la ley fue sometida a una modificación en abril de 2023. Los delincuentes que se vieron favorecidos fueron 1.233, de los cuales, 126 salieron en libertad. A pesar de que el goteo de beneficiados empezó a producirse muy pronto, el Gobierno estuvo varios meses negándose a abordar medidas correctoras.

    5.- Amnistía a Puigdemont y la banda de criminales que le secundó. Este atropello está aún por consumar, porque sus propios beneficiarios no ven suficiente la claudicación del Gobierno de Sánchez y lo han tumbado en el Congreso. De por sí es tremendamente grave dar la amnistía al hombre que declaró la independencia de una región, más si se tiene en cuenta el alcance político y jurídico de las amnistías, que suponen la declaración de que los delitos amnistiados no fueron tales, con lo cual, en el presente caso, resultaría que la judicatura, los cuerpos de seguridad, el rey y las leyes de la nación que los condenaron y los combatieron fueron quienes cayeron en la ilegalidad. En suma: la amnisitía representa el derribo de nuestro actual sistema político, un auténtico atropello que planea Pedro Sánchez. Los amnistiables están en la batalla de colocar bajo el paraguas de esta aberración a cuantos más de los suyos mejor: la banda mafiosa de los Pujol, la malversadora Laura Borrás, los terroristas en diverso grado de Tsunami y demás (disturbios de 2019, CDR), los impulsores del referéndum de 2014..., es decir, una feria del disparate, un ómnibus hacia la impunidad para los autores de múltiples delitos. Téngase en cuenta que el plan del "procés" llevó implicado hasta el de traición, que les complicaría mucho las cosas a Puigdemont y su tropa, y quizás, a la larga, al propio Pedro Sánchez. 

    6.- Modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Por esta razón, en especial, por las posibles acusaciones de terrorismo y traición, los destinatarios de la amnistía y sus aliados han lanzado una feroz campaña de ataque y desprestigio contra la judicatura en general y los jueces que están investigando estos cargos en particular, campaña a la que el Gobierno de Pedro Sánchez, el PSOE y la izquierda se han unido sin remilgos. Sánchez ha llegado a mover los hilos de su fiscal general y de la abogacía del Estado para evitar estas acusaciones. Ante las malas perspectivas de estas trampas, su última jugada va a ser, como siempre, la más indecente: modificar las leyes en favor de sus amigos criminales, en este caso, la Ley de Enjuciamiento Criminal, en el sentido de acortar los plazos de instrucción, nueva chifladura de cuyos peligros ya le están avisando los jueces.

    Es muy probable que me haya dejado cosas, pero creo que con esto no es que baste y sobre, sino que contemplamos un auténtico museo de la aberración en el que está encarcelada España y que, por supuesto, no sería posible en ningún país serio, y formulo una vez más unas preguntas que he lanzado muchas veces: ¿en cuántos de ellos habría durado más de tres días la conspiración del "procés", que aquí lleva en marcha diez años? ¿En cuántos se habría consentido a Sánchez, solo por lo de su falso doctorado, continuar en la presidencia del Gobierno? Pero aquí, por lo que sea, llevamos años soportando a un mentiroso patológico, un payaso enloquecido que ultraja a las Cortes con su comportamiento de gañán y se ríe solo de sus propias cazurradas, que llama feminista a una canción zafia rebosante de mal gusto y machismo e insulta a policías y adversarios. ¿Cuánto tiempo más vamos a tener que aguantar algo así? ¿Cuándo vamos a echar a Sánchez del puesto al que nunca debió llegar (se lo tienen que hacer ver el PSOE y sus votantes) y mandarlo directo ante los tribunales? No puede ser mucho, porque un país en el que se legisla a favor de los delincuentes solo puede acabar en el desastre.