Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

lunes, 27 de junio de 2016

Pedro Sánchez debería irse

   Y además, con todo su equipo. A raíz de las elecciones del pasado 20 de diciembre, escribí aquí un artículo titulado Obviedades, en el cual, con respecto al PSOE, me limitaba a decir esto:
   El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   Bien, pues los resultados de las elecciones de ayer representan un suma y sigue: en 2016: 85. También ha bajado en número de votos, pues los 5.424.709 que obtuvo ayer suponen 105.984 menos que los que sacó hace solo seis meses. Unidos Podemos se queda a algo menos de 400.000 votos, así que lo que los actuales dirigentes del PSOE están presentando como su gran éxito de estas elecciones (el haber evitado eso que han llamado "sorpasso") es ni más ni menos que un rotundo fracaso, primero, porque no ha estado tan lejos de producirse, segundo, porque ya la sola posibilidad de haber quedado terceros era para el PSOE un fracaso antes de abrirse las urnas.
   ¿Qué tiene que ocurrir en el PSOE para que un secretario general dimita? Sánchez, con los penosos resultados del pasado 20 de diciembre, tenía que haberlo hecho esa misma noche. Pasar del un pobre 110 a un miserable 90 era un fracaso al que, dada su magnitud, ningún político de talla podía responder con un acto distinto de ese, pero él no lo hizo, agarrándose a ya no recuerdo qué pobres excusas. Con este precedente, lo de ayer ya fue patético: ni una palabra sobre dimitir, después de haber alcanzado en solo seis meses un fracaso aún mayor que el anterior. Hoy, él y su equipo, aunque parezca increíble, tienen la desfachatez de, en efecto, presentar como un éxito lo de no haber sido superados por Unidos Podemos. Y, en cuanto su "proyecto político" más inmediato, consiste en entorpecer al máximo la investidura de Rajoy y lloriquear por lo que, según ellos, les hizo Podemos hace unos meses impidiendo que formaran gobierno. Lo mejor que podría pasarle al PSOE es que Pedro Sánchez se fuera de una vez, o acabará hundiéndolo en un abismo de desprestigio del que puede que tarde muchos años en salir: ¿cómo es que la propia organización no se lo pide? Ir retrasando la refundación que debieron haber emprendido en 2011 ha sido un error monumental. 

domingo, 26 de junio de 2016

Volverán

Finalmente, el referéndum del famoso brexit lo han ganado los partidarios del abandono de la UE. A las 14:30 horas del día 24, hablaba con  unos amigos que se mostraban preocupados, y  yo les decía lo que pensaba: que, de aquí a cinco años, el Reino Unido se las habrá arreglado para enmendar este clamoroso patinazo nacional y estará de nuevo en la UE. Ahora, a la 14:26 del día 26, creo que no tardarán ni un año, a la vista de la cascada de callejones sin salida políticos y económicos en que se han metido ellos solitos  y de los millones de personas a las que este jueguecito del referéndum va a causar graves perjuicios. Supongo que todos creerían que no iba a salir eso de la desconexión, pero, ahora que ha salido, con tan solo medio abrir la tapa del "regalito" que ellos mismos se han hecho, descubren que lo que había dentro era bastante más crudo que lo que se aventuraba, que  una medida apoyada por Donald Trump y solicitada apelando a las motivaciones más miserables, demagógicas, aldeanas y autosuficientes no podía ser más que una catástrofe. Suele suceder, pero no hay que preocuparse: sabrán arreglarlo, estoy convencido de que ya se han puesto en marcha los mecanismos para ello: si hay una característica de las atribuidas a los británicos que es absolutamente real, esa es el pragmatismo, y gente tan pragmática hará lo posible por no pagar los platos que ha roto. Al menos, este esperpento será bueno para que escarmienten ellos y otros aprendices de brujo: hoy, jornada electoral en España, a la vista de lo del Reino Unido, ¿con qué cara podrá defender lo del referéndum catalán cualquier político que pretenda que se le tome en serio?

martes, 21 de junio de 2016

¿Cómo le ha tratado España?

   Con ocasión de la demagógica, estúpida y vergonzosa manipulación de un episodio trivial tras dar Pedro Sánchez la mano a varias personas negras, "El País" entrevista a Luc André Diouf, que participa como responsable de Inmigración en el grupo de expertos que asesoran al candidato socialista. Diouf muestra una muy lógica indignación por el hecho de que hayan querido catalogar de racista a Pedro Sánchez, y también por la torpe manera en que se ha  hecho. De la entrevista, breve pero muy interesante, quiero entresacar esta pregunta que le hace el periodista y su respuesta:
-¿Cómo le ha tratado España? 
-Como a un ciudadano más. Llegué con un visado de un mes y cuando se terminó me convertí en un inmigrante irregular. La acogida al principio fue dura: sin visado, no había posibilidad de trabajo, se me terminó el dinero... Fue lo que me llevó a dormir 45 días en la playa de Las Canteras [en Las Palmas de Gran Canaria], comiendo una sola vez al día. Pillé una neumonía, pero me atendieron en los hospitales. Y recibí formación. He sido recibido y atendido como creo que todas las personas deben serlo.
    Sin comentarios. Está todo en muy pocas palabras, leedlo detenidamente, todo lo que podría y debería servir para que nos sintiéramos orgullosos de algunas de las cosas que hacemos en nuestro país. 

martes, 14 de junio de 2016

Bilingüismo, Ciudadanos y leyes de Murphy

   Ya sé que la noticia de que Ciudadanos propone que el inglés sea la lengua vehicular en la enseñanza española es vieja, pero, cuando le oí decirlo ayer en el debate a Albert Rivera, me acordé de que tenía un artículo pendiente sobre ello.
      Por mucho que uno se frote los ojos y piense que esto no puede ser real, lo es: un buen día, el PP alumbró la disparatada ocurrencia de implantar el bilingüismo en la enseñanza española; después, la cosa se llevó a efecto; más tarde, se empezó a extender y, por último, nos encontramos que a todas las fuerzas vivas de la política y el poder educativo (sindicatos, burocracia, "expertos"...) les parece maravillosa y van a acabar imponiéndola a pesar de estragos educativos, objeciones de padres y profesores, nula efectividad real y postergación de la lengua española, que es la nuestra. ¿He dicho por último? Pues no señor, es por penúltimo, porque aquella ley de Murphy que establece que todo lo que puede empeorar, empeorará es más cierta que el Sol y el aire, así que aquí tenemos al señor Rivera con su tremendo órdago: nada de  bilingüismo, nada de lengua española: ¡el inglés como lengua vehicular directamente!
      Yo tengo la convicción de que, cuando hace ya una década o más, el PP se sacó de la manga esta genial idea, lo hizo pensando que sería un buen instrumento para contrarrestar las inmersiones lingüísticas y demás ínfulas y atropellos de los nacionalistas contra el castellano. Quizás hubiera sido más lógico defender a la lengua española en el sistema educativo de todas las comunidades en lugar de sacarle un elemento más de arrinconamiento, pero es que los del PP son así. Como en tantas otras parcelas de la política española, particularmente, cuando entran en juego los supuestos derechos invocados por los nacionalistas, el no haber sido firmes en su día en lo lógico y sensato lo que ha hecho ha sido empeorar las cosas: nacionalistas catalanes y vascos siguen persiguiendo al castellano en sus territorios, y cada vez más; gallegos y valencianos no les andan lejos; en Baleares, si no me equivoco, andan a vueltas con un esperpento llamado trilingüismo; en las restantes comunidades, tenemos esa risión (porque lo es, aunque quienes mandan no quieran verlo) del bilingüismo...: bien mirado, que ahora se descuelgue Ciudadanos con lo del inglés como lengua vehicular no deja de tener una lógica. A esto es a lo que hemos llegado: nuestra lengua está siendo tratada en la enseñanza como el papel higiénico.
     Lo que sorprende es que ahora lo haga una formación que se proclama defensora de lo español: si así tratan a la lengua española quienes se presentan con estas credenciales... No creo que haya en el mundo un solo país que le arree a su propia lengua unos patadones como los que en España le arreamos a la nuestra, que es, además, la de 500 millones de hablantes en el mundo. Y lo peor es que todos estos disparates obedecen solo a la frívola conveniencia de una clase política que no valora más cosa que sus propios intereses, por no hablar del desprecio hacia la cultura que demuestra de forma incansable. Solo hay que ver lo de Ciudadanos: pura y simplemente, esto del inglés lo proponen porque se aviene con su alicorto concepto economicista de la enseñanza, parcela en la que este partido demuestra tener una ignorancia que despierta temores.    

viernes, 10 de junio de 2016

Sobre la modificación del calendario escolar en Cantabria

   Confesaré que no conozco muy a fondo el proyecto que tiene la comunidad autónoma cántabra de modificar el calendario escolar, pero, como lo poco que sé no me gusta, quiero exponer algunas objeciones y dudas que se me ocurren, las cuales se basarán en los rasgos generales que se han dado a conocer y en lo que dice don Ramón Ruiz, el consejero de Educación cántabro, en una entrevista que le han hecho en "El País". Vayan aquí mis objeciones.
   1.- La división en más de tres evaluaciones ya se hizo y hubo que dejarla porque era peor. Allá por los años 80, cuando entré en EGB, aún coleaba en algunos centros el debate sobre si hacer tres evaluaciones o cinco. En general, la segunda opción era la que defendían los más "pedagogistas", con un argumento parecido al que maneja Ramón Ruiz: que los alumnos estarían más evaluados. Justamente ese era el principal problema: que estaban demasiado evaluados, lo que era para ellos un agobio, y también para el profesor. Otro problema que había era que los periodos, al acortarse mucho, a veces  no dejaban tiempo para ver lo suficientemente a fondo la materia sobre la que había que evaluar. La gente estaba mayoritariamente a favor del sistema de tres evaluaciones, que se acabó imponiendo, por algo sería.  Todo esto lo sé por experiencia, porque he trabajado con tres, cuatro y cinco evaluaciones: todo lo que pase de tres, empeora la evaluación. Testimonialmente, de vez en cuando he visto intentos aislados de "colar" una vuelta a las cuatro o las cinco evaluaciones, abordados siempre, cosa curiosa, por algún orientador muy fundamentalista del evangelio logsiano o por algún director muy interesado en la imagen ante los padres, todo muy en la línea de los famosos expertos, que parecen estar también respaldando con su experiencia y su sapiencia el proyecto cántabro. 
   2.- No me explico el papel de los sindicatos. Parece claro que este proyecto se ha fraguado entre bambalinas y pactado entre poderes fácticos educativos, en este caso, consejería y sindicatos mayoritarios; a padres y profesores les ha pillado de sorpresa: no me explico cómo las organizaciones sindicales han podido obrar con ese sigilo y a espaldas de sus supuestos representados. Bueno, sí me lo explico, la verdad. 
   3.- No sé qué se gana cambiando los días de sitio. Puesto que, con gran sensatez, se mantienen los 175 días lectivos, para acoplar los cinco bimestres que van a tener ahora en Cantabria, se ha debido proceder a llevarse fiestas de un sitio para otro; así, explica Ruiz que, para hacer la semana de descanso proyectada para noviembre, se van a tener que juntar en ella días sacados de todos los puentes del año: ¿quiere esto decir que habrá en él una semana en que los niños estén sin "cole" y los padres trabajando y luego puentes en que suceda al contrario? Si es así, no es una gran solución.
   4.- No me encajan los periodos. Habla Ruiz de que, en realidad, no va a haber grandes modificaciones, ya que serán cuatro parones acoplados a nuestras fiestas tradicionales (Navidad, carnavales y Semana Santa, más ese apaño de noviembre que se saca de la manga) con bloques de 32 días lectivos: pues lo siento, pero no salen las cuentas. El cálculo puede medio acoplarse en el primer trimestre, pero, entre Navidad y Semana Santa, nunca hay 64 días lectivos y a menudo los que hay son muchos menos, y no tienen por qué estar divididos justo a la mitad por el carnaval; por otra parte, los lapsos posteriores a Semana Santa tendrán siempre bastantes más de 32 días, y ya, si se acaba el curso en julio, el "homogéneo" ¿bimestre? final se puede ir muy bien a los 50 días o más, parte de ellos, bajo nuestro calorazo canicular: además de no cuadrar, es un disparate, pero no se preocupen, ya que el señor Ruiz lo afrontará instalado en su cómodo despacho con aire acondicionado. Y es que hay una cosa elemental: 5x32 son 160, de manera que los cinco bimestres supuestamente homogéneos del señor Ruiz se dejan 15 días lectivos sin cubrir, los cuales, día arriba día abajo, siempre se van a ir al tercer trimestre. Entonces, si la homogeneidad puesta como bandera es inviable, ¿cuál es en realidad el propósito de este cambio? Quizás la respuesta esté en los puntos cinco y seis. 
     5.- El espinoso asunto de julio y septiembre. Dice el señor Ruiz que quiere adelantar los exámenes de septiembre a julio, demagógica medida que ya se ha tomado en Valencia y que me parece muy poco afortunada, primero, porque son malos esos calores para hacer exámenes, son más apropiados en nuestro país soleado y saleroso para que los chicos se vayan a la playa o a la piscina; segundo, porque el retrasar la convocatoria de septiembre a pasado el verano, como se hace ahora, es mucho mejor, ya que permite al alumno un distanciamiento con la saturación de trabajo que representa el curso. Surge además una de las muchas cosas que el señor Ruiz no aclara: ¿significa esto que los profesores van a trabajar hasta el día... tampoco se aclara de julio pero seguirán empezando el 1 de septiembre? ¿Estará aquí el verdadero objetivo del Nuevo Calendario Cántabro?
    6.- ¿Qué pasa con los quince primeros días de julio? Es que este es el punto caliente y no solo no está aclarado, sino que me parece que aquí el señor Ruiz juega arteramente al despiste. Afirma sin ambages que "los alumnos tendrán 15 días menos de vacaciones en verano", pero no dice nada de los profesores. No obstante, los que, aun sin ser "expertos", conocemos algo este oficio, sabemos que los alumnos tienen que estar con profesores, luego... ¿estamos ante una inconfesada operación a la valenciana, es decir, una manipulación de las impopulares vacaciones de los profesores para hacerse los guays aunque con ello no solo no se gane nada, sino que se pierda bastante? ¿Y las familias cántabras que tengan vacaciones del 1 al 15 de julio, periodo muy sensato y tradicional para irse de playa o de montaña? ¿Las va a dejar en casa el señor Ruiz? La periodista le pregunta sobre las vacaciones de verano en dos ocasiones, pero en ambas él responde con sonrojantes evasivas: la falta de claridad en este delicado capítulo creo que señala rotundamente no solo que es el esencial, sino que encierra algún propósito que el señor Ruiz oculta, ¿por qué?
   7.- "El horario de los colegios españoles supone una excepción en Europa, no es racional". La frase es del señor Ruiz y supongo que se refiere al calendario. Nuevo arranque demagógico: por el hecho de ser una excepción en Europa, una cosa no es forzosamente irracional. El señor Ruiz afirma que tres meses de vacaciones son una barbaridad, pero es que se da la circunstancia de que nosotros tenemos un clima que es muy distinto al de la Europa de la que habla el señor Ruiz, a ver si va a resultar que el problema es que el famoso sol de España, por el que suspiran tantos europeos, es irracional y va a haber que cambiarlo. No son una barbaridad esos tres meses de vacaciones, esos precisamente, de 15 de junio a 15 de septiembre, en un país con el verano que tenemos nosotros. Estos primeros días de junio, sin ir más lejos, los chicos de mi centro (y me temo que de todos) ya están aplanados por el calor: ¿los va a meter el señor Ruiz en clase un 9 no de junio, sino de julio? Acabaremos haciéndole estatuas. Que recuerde el señor Ruiz su niñez y su juventud: ¿qué habría pensado si un sesudo pedagogo le hubiera birlado las maravillosas vacaciones de verano, las merecidísimas vacaciones de verano, después de haber estado todo un curso aguantándonos a los profesores? Y si algún malpensado cree que estoy defendiendo mis intereses, le diré que tengo 59 años, que mucho van a tener que correr para pillarme con estas ocurrencias, que sí que lo son, diga lo que diga el señor Ruiz. 
   8.- Este asunto no tiene nada que ver con los deberes. Pero el señor Ruiz sí lo relaciona, arrastrando las cosas por los pelos. Lamentable que alguien que procede de la docencia se apunte también a las condenas superficiales de los deberes. Habla incongruentemente de sobrecarga de trabajo, sobre todo en el final de curso, pero hay una cosa elemental: que, a igual cantidad de días (175), igual sobrecarga, pero es que además, en esa misma respuesta, dice: "Todo el mundo coincide en que tres meses de vacaciones es mucho, en que había que empezar antes y terminar después". Esta frase es crucial por dos cosas:
    -Demuestra que el señor Ruiz, o no se aclara o quiere tomarnos el pelo, pues no se puede decir primero que hay que alargar el curso (es lo que se hace si empiezas antes y acabas después) y lamentarse luego hipócritamente de lo sobrecargados de trabajo que están los pobres niños.
     -Demuestra una vez más que lo de los (imposibles) periodos homogéneos es una cortina de humo, que la verdadera obsesión de don Ramón Ruiz es recortar las vacaciones, lo cual, además, hace todavía más inviable la teoría de los cinco periodos homogéneos del consejero cántabro, teoría que es un puro engaño.
   9.- ¡¡¡Es que es una innovación!!! Y, claro: "Cuando hay innovación, hay resistencias al cambio", sentencia el señor Ruiz.  Resuelto, no se hable más: la propuesta cántabra es una innovación, así que por fuerza tiene que ser una beneficiosísima mejora, aunque esté plagada de incongruencias y embustes: ¡se acabó el veraneo de tres meses, eso es una antigualla irracional! A callar todo el mundo: esto es una innovación, y el que la critique es uno de esos fachas retrógrados apuntados permanentemente a rechazarlas.
   10.- Los países que mejor van en PISA tienen un sistema como el que pretende imponer Cantabria. Esta bobada se la he oído a otra persona, pero en la televisión: ¡ahora resulta que PISA tiene que ver con las vacaciones, no con lo que se hace durante el curso! Lo que hay que oír. A quien lo dijo, yo le haría esta observación: en España hay desde alumnos de 10 hasta alumnos de 0, y todos tienen las mismas vacaciones: ¿no será este un elemento ajeno por completo a los rendimientos educativos?
     Pues esto es lo que hay, amigos: una sarta de engaños a costa de profesores, alumnos y padres con la que alguien pretende vendernos como una mejora lo que no es más que una operación demagógica que perjudicará a la mayoría y beneficiará, supongo, al ego de cuatro iluminados que van de innovadores, cuyos "avances", como suele suceder, caerán sobre espaldas ajenas.

jueves, 9 de junio de 2016

Sobre si Quevedo mató o no al caballero aquel

   El 17 de noviembre pasado, escribí un artículo titulado Un lance que no se merece una placa, en el cual hablaba sobre la que hay en la plaza de San Martín de Madrid señalando el punto donde, según dice su texto, el Jueves Santo de 1611, Francisco de Quevedo hirió de muerte a un caballero que minutos antes había abofeteado a una dama en la cercana iglesia de San Ginés.  Como resultado de este incidente, se cuenta, Quevedo se vio obligado a huir a Sicilia. Sostenía yo en mi artículo que, aunque el caballero hubiese pegado a una mujer, matarlo fue un castigo sin duda excesivo y un acto criminal, por lo que, fuera quien fuera el justiciero, no merecía ser celebrado ni mantenido en el perpetuo recuerdo con una placa. 
   Pues bien, hace unos días, para la preparación de una actividad sobre Quevedo, eché mano del tomo II de la fenomenal Historia de la literatura española de Juan Luis Alborg y, casualmente, en la página 593 (reimpresión de 1977), me encuentro una referencia a este lance, en la cual se dice que "ha sido desmentido documentalmente por González Palencia". Esta afirmación se amplia en una nota al pie de página que reproduzco a continuación:
   Según consta en documentos publicados por el mencionado investigador, Quevedo se encontraba en Toledo y en Madrid precisamente en los días en que se supone sucedido el lance; no solo no marchó entonces a Italia, sino que se quedó a vivir en La Torre de Juan Abad durante los años 1612 y 1613. 
   Quevedo fue un personaje tan hiperbólico y famoso que, durante siglos, se le han atribuido decenas de aventuras, lances y hasta chistes, aunque con muchísimos de esos eventos no tuvo nada que ver. Parece ser que este de la placa de San Martín es uno de ellos: si al hecho de su dudoso mérito se une el de su más que dudosa veracidad, quizás el Ayuntamiento de Madrid debería plantearse el descolgar una placa que, mucho me temo, se puso ahí en alguna época en que se aplaudían sin pararse a pensar demasiado los lances de capa y espada y luego se ha quedado por inercia lustros y lustros.

domingo, 5 de junio de 2016

Estupidez, soberbia y violencia

   Estupidez, soberbia y violencia: qué cóctel tan explosivo, ¿no? Pues es el que arrasa en Cataluña desde hace ya varios años y, lamentablemente, lejos de decaer, da la impresión de que algunos se empeñan en seguir metiéndonoslo con embudo hasta que se nos salga por las orejas o reventemos. El más significado de estos administradores es nada menos que el presidente de la Generalitat de Cataluña, un señor que se llama Carles Puigdemont, quien, en una entrevista publicada hoy en "El País", se despacha arrogantemente anunciando que va a hacer cosas que no está capacitado para hacer, con bravuconadas de altísimo voltaje. Para entender hasta dónde llega la estúpida soberbia de este señor, habría que leer la entrevista completa, que es una auténtica antología de la provocación; a los que no tengáis tiempo ni ganas, aquí os dejo lo más señalado:
     -En 2017, la independencia habrá entrado en una fase irreversible.
  -Esta es una decisión que tomarán los ciudadanos de Cataluña después de unas elecciones constituyentes y mediante un referéndum que valide la Constitución catalana.
    -Las estructuras de Estado se están preparando, las leyes avanzan, el conocimiento internacional avanza.
     -La situación solo se puede desencallar si alguien convoca un referéndum.
  -Lo que queremos es que haya propuesta de Estado sobre la consulta después del 26-J. Escucharemos las propuestas, pero la consulta sobre la independencia es irrenunciable.
     -Soy un presidente transitorio, no interino. En el tránsito de la postautonomía a la independencia.
    Hasta aquí, la estupidez y la soberbia; de manera más anónima (esperemos que no tarde mucho en desvelarse ese anonimato) la guinda de la violencia la han añadido unos energúmenos encapuchados que han atacado un puesto de la plataforma Barcelona con la Selección y han agredido a dos chicas que lo atendían. Las han golpeado, las han arrastrado por el suelo, las han llamado "putas españolas" y las han amenazado de muerte. A una de ellas, además, le han robado el bolso: ¿será esto un adelanto de cómo va a funcionar la agencia tributaria de la Cataluña independiente? Parece claro que los que abuchean el himno español y al jefe del Estado, los que acorralan a quienes pretenden que sus hijos sean educados en castellano, los que queman las banderas ajenas pero ay del que se atreva a tocar la suya, los que etc., etc., etc. están cada vez más cargados de razón, tan cargados de razón que ya han implantado como algo que por supuesto entenderán como un sacrosanto derecho el apalear a los que en su propio país pretenden animar a su propia selección. Así empezaron los nazis, ¿eh?, y que nadie me llame catastrofista, porque la violencia del nacionalismo catalán hace ya tiempo que está dando serios avisos, como muestra, unos botoncillos. 
    El problema de Cataluña es que lleva demasiado tiempo -quince, veinte o quizás más años-gobernada por los que podría llamar aprendices de brujo, sino fuera porque en realidad son simple y llanamente maestros de la imbecilidad y de cosas peores. Concretamente, desde que la presidencia catalana la ocupó Artur Mas, hemos asistido al inaudito espectáculo de que una autoridad (y además, de rango no pequeño) haya ejercido sus potestades con planteamientos antisistema, en lo que ha sido imitada por cientos o quizás miles de alcaldes, entre ellos, nada más y nada menos, los dos últimos de Barcelona. Así, no es nada casual la imagen de putiferio que llevan años dando Cataluña en general y Barcelona en particular: ¿os acordáis de los incidentes en la plaza de Sant Jaume de la campaña electoral de septiembre de  2015? ¿Habéis visto lo que está pasando en el barrio de Gracia? ¡Cómo no lo vais a haber visto, qué cosas tengo! Y, naturalmente, tenéis tan claro como yo que en Cataluña esto no es la anécdota, sino la categoría, porque ejemplos así los hay por decenas. Cataluña es el paradigma del desgobierno. La razón la expresó hace ya mucho tiempo Lichtenberg en una brevísima frase: "Cuando los que mandan pierde la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto".
      No es tranquilizador lo que está ocurriendo en Cataluña, ni menos aún lo que puede ocurrir, con nazionalistas enmascarados que aporrean a quienes no piensan como ellos y un presidente con ínfulas que lanza amenazas de ruptura medio belicistas. ¿Realmente está este señor a la altura de su cargo? Mira que lo dudo, aunque, en honor a la verdad, lo de los presidentes autonómicos es de película de Berlanga (presis 1, presis 2, presis 3). Yo espero que, entre los partidos que tienen probabilidades de gobernar en España, no haya ni uno solo que minusvalore este tremendo problema.     

lunes, 30 de mayo de 2016

Así habló Marianustra

   Publicaba ayer "El País" una serie de cuatro artículos cuyos títulos y autores os dejo al pie de esta entrada. Como veréis si les echáis un vistazo, siguiendo una práctica muy al uso, lo que hace el periódico es sacar una mayoría de artículos (tres) adscritos a su línea ideológica (la pedagogista innovadora) y conceder la palabra a alguien de otra no ya distinta, sino contraria, pero dejándole bastante menos espacio y peor colocado, que tampoco hay que pasarse con eso del diálogo y la tolerancia. Poco parece haberle afectado esto a Ricardo Moreno Castillo, porque le basta con lo que le dan para defender con la directa claridad que le caracteriza sus propuestas, que tampoco precisan de barroquismos, las cuales, en esencia, son estas: que el objetivo de la educación es la transmisión del saber y que, cuanto más sepamos, más capacitados estaremos para otras cosas que parecen interesar mucho a los pedagogos, tales como la capacidad crítica o la de tomar decisiones, cosas, ciertamente, muy importantes, pero que sin unos saberes previos no podrían ni empezar a echar tallo. Solo una pequeña objeción quiero ponerle esta vez a Moreno Castillo, y es de matiz lingüístico: dice al principio de su artículo que "la enseñanza en España está literalmente por los suelos". No estoy de acuerdo; ciertamente lo están el sistema, las normas, las políticas y esa penosa posición de acatamiento o de defensa numantina que nos hemos visto obligados a adoptar los profesores frente a aberraciones y abusos procedentes de sectores diversos, pero no la enseñanza, porque, en la realidad práctica de esta, en el resultado de esa transmisión de conocimientos de que él mismo habla, hay un hecho incontrovertible y muy separado del nivel del suelo: que, entre los alumnos que salen de nuestros centros, hay un montón muy bien formados y muy capacitados, los cuales están demostrando su valía en España y fuera. ¿A qué se debe esta paradoja? A que el talento es una flor muy tozuda y prospera hasta en las condiciones más adversas y a que somos muchos -muchos más de los que se piensa- los profesores que burlamos la estulticia impuesta y las presiones burocráticas y sociales y la regamos con eso a lo que estamos obligados: la transmisión de saber. Al menos esto, lo tenemos, y créanme que no es poco.  
   Por lo que se refiere a los otros tres articulistas, voy a ocuparme solo de uno de ellos, Mariano Fernández Enguita (a partir de aquí, MFE). En el artículo de Moreno Castillo, se lamenta este de la hojarasca de palabras vacías con que los pedagogos (esos, como el propio MFE, a los que los políticos han hecho tanto caso, con los resultados a la vista) han ocultado el verdadero objetivo de la enseñanza; pues bien, aquel que no le creyera, no tendría que hacer mucho esfuerzo para comprobar que tiene razón, porque, en la misma página, el pomposo, farragoso y apocalíptico artículo de MFE se la da de forma palmaria. Como autor fiel a sus vicios, MFE, aparte de caer en este de la segregación de hojarasca, nos asesta en su escrito algunos más marca de la casa: la defensa de la innovación por la innovación; la inconsistencia de sus propuestas; el no pararse a pensar que todos estamos constantemente evolucionando e innovando, que ese raro privilegio no le ha caído del cielo solo a él; el disparatado análisis que hace de la relación entre nuevas tecnologías y escuela (es absurda su pretensión de que todo en la escuela se someta a ellas; es una falsedad la imagen que transmite de que no están integradas en la enseñanza: lo están, y mucho); su empeño en que se amplíen los poderes de los directores (hasta convertirlos en los tiranos que son ya en los centros privados, es de suponer que para imponer las verdades del marianismo); su fobia a los profesores... Me detendré, por lo que me toca, un poco en esta última. A propósito de la profesión docente, deja MFE en su artículo esta maldad:
   Una visión equivocada de la profesión ha restringido la presencia en el centro a poco más que las horas lectivas, convirtiendo la docencia en un trabajo reducible por todos y reducido por muchos a empleo y tiempo parcial (pagado a tiempo completo).   
   Falsedades como algunas de las que dice aquí MFE no es la primera vez que se las oigo, hasta el punto de que he llegado a la convicción de que este señor tiene algo personal contra los profesores, particularmente, de instituto. No es cierto que la presencia en el centro haya quedado reducida a poco más que las horas lectivas (por no hablar de las muchísimas que hacemos en casa) y es una canallada lo que insinúa en sus últimas palabras: que el trabajo lo cobramos completo, pero lo realizamos solo en parte. Vilezas como esta, dichas en un medio de la difusión de "El País", contribuyen a ensuciar la imagen del docente y a que desde los sectores más descerebrados de la sociedad (que los hay) surjan de vez en cuando linchamientos morales contra la profesión, muchas gracias, don MFE.
   Termino con lo más notable: los vicios lingüísticos. El fárrago que constituye el artículo de MFE en su conjunto arroja la sensación de ser la profecía hiperbólica de un visionario muy convencido de los vaticinios que nos asesta. Está plagado de frases del tipo: "Educar es hoy, y será cada vez más, innovar sobre el terreno"; "pero el cambio vendrá"; "el proceso será de innovación distribuida y difusión horizontal"...: da la impresión de que el domingo MFE tuvo a bien ponerse la túnica y subirse a la montaña a largarnos su sermón agorero. Otros rasgos que podréis encontrar si leéis el artículo serán el alambicamiento y la vaciedad del mensaje, ya mencionados. Así, son constantes las alusiones a esos cambios que se pronostican con énfasis mesiánico, aunque no se aclara nunca su sustancia ni su sentido, si es que los tienen; solamente al final se nos da una pista, y bastante aclaratoria. Leamos esta cita, un poco larga pero, a cambio, muy sabrosa:
   Es justamente la organización lo que ha de cambiar. Lo que cuenta no es el contenido, sino las relaciones: entre los alumnos y con los profesores, con contenidos y materiales, con el entorno, la organización de espacio y tiempo... Si se tratara del contenido se resolvería con buenos libros o buenos vídeos. El problema es que los centros son poco más que montones de aulas apiladas y, mientras que estas carecen de futuro (son el residuo de la escuela-fábrica y el profesor-grifo), aquellos, que seguirán y crecerán porque no hay mejor lugar fuera de la familia para los menores, no logran reinventar el suyo. Pero ese es el camino: más escuela y menos aula.  
   En pocas palabras, que el cambio consiste en la organización de la nada.
   Así habló Marianustra, que diría Nietzsche. 
  "Profesor-grifo", "escuela-fábrica"...: los prejuicios de este señor (los mismos que me he encontrado en los mayores mentecatos con que he tropezado en mi dilatada carrera docente) ofrecen pocas dudas. "Lo que cuenta no es el contenido": se comenta solo, como la frase que subrayo referente a libros y vídeos: es definitiva: solo puede proceder de alguien que no tiene ni la más remota idea de lo que es educar ni de cómo esta tarea debe llevarse a cabo. 
   Pues estas cosas dice MFE, el "experto" al que ayer "El País" cedió más espacio, prolífico pontificador sobre ese proceso educativo cuya esencia no parece comprender muy bien.  


Artículos y autores (por orden de aparición en el diario)
-Más escuela y menos aula. Mariano Fernández Enguita.
-El saber nos hace críticos. Ricardo Moreno Castillo.
-Cómo formar a profesores de élite. José Antonio Marina.
-Aquí no se estudia, se hace. Pilar Álvarez. 

sábado, 21 de mayo de 2016

Hizo muy bien Concepción Dancausa

   Cuando escribo este artículo, la Justicia española ha decidido anular la prohibición de exhibir banderas esteladas que la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, había impuesto para la final de la copa del rey que se celebrará mañana en el Vicente Calderón. Lo ha decretado un juez y todos lo aceptamos, punto pelota, pero quiero decir alto y claro que creo que Concepción Dancausa hizo muy bien en meterle el dedo en el ojo a la estelada y sus estelados, a los que deseo de todo corazón que un día acaben bien -pero bien, bien- estrellados. Paso a exponer mis razones:
   1.- Contrariamente a lo que de manera cínica ha sonado por ahí, la estelada, como toda bandera, no es un mero trapo, sino que es un símbolo. ¿Y qué es lo que simboliza? Todos sabemos que simboliza al independentismo catalán, la repugnante propuesta política que, junto con el independentismo vasco, ha sembrado más muerte, división, discordia y odio que ninguna otra en la España democrática, ahí van algunos ejemplos: los muertos de ETA, los muertos de Terra Lliure, la violencia y los estragos de los batasunos, el miedo impuesto a las sociedades vasca y catalana por el radicalismo nacionalista, la inmersión lingüística y su consiguiente persecución del castellano, la manipulación informativa, la deriva de fondos hacia ilegítimos planes de segregación, la constante amenaza al Estado, los planes de segregación (equivalentes a intentos de golpes de Estado) llevados adelante con acciones ilegales... Y añadan a esto el tres por ciento catalán, los graves casos de corrupción como el de la familia Pujol y la red clientelar en que el PNV tiene envuelto al País Vasco, digo esto último para los ingenuos que aún se creen eso de que las propuestas segregacionistas son una ética e indignada reacción contra la corrupción: de eso, ná de ná: también hay corrupción en los partidos nacionalistas, aparte de esas otras cosas más gordas. Y como no hay duda de que la estelada representa todo esto, mi aplauso para Dancausa.
   2.- Pocas cosas hay más viles que el cinismo con que los nacionalistas ensucian los grandes ideales, tales como la justicia, la igualdad, los derechos y la libertad. Lo que con voz engolada reclaman para sí mismos, cuando tienen el poder, se lo arrebatan con la mayor zafiedad a los demás, véase, entre otras mil cosas, lo que está ocurriendo con la educación, lo de la rotulación de comercios o lo que cuento en mi artículo Tres escenas catalanienes, y véase, sobre todo, el respeto que guardan hacia los símbolos de los demás estos cacareantes reclamadores de respeto hacia sus propios símbolos: ¿cuántos ayuntamientos de Cataluña o el País Vasco tienen marginada a la bandera española? ¿En cuántos actos del fascismo independentista se han quemado banderas españolas? ¿Qué hay de las cavernícolas pitadas al himno español perpetradas por estos totalitarios? Y me reafirmo en lo de totalitarios, porque hace falta serlo para pisotear de ese modo la sensibilidad ajena mientras con tantos remilgos se reivindica la propia.   
Resultado de imagen de bandera española quemada
   3.- Como la experiencia ha demostrado una y un millón de veces, contra los energúmenos envalentonados, lejos del cobarde remedo de diálogo y demás paños calientes hipócritas, lo único que vale es la firmeza. Para demostrar esto, me basta con un ejemplo, bien que un poco triste: ¿cuánto daño hizo ETA en los años ochenta, época en la que, rizando el rizo de los derechos, parecía que había que dialogar con asesinos y se permitía y hasta estaba en el Parlamento un partido como Herri Batasuna, que no ocultaba que era soporte de la banda criminal? ¿Cuánto tardaron en volverse las tornas cuando se giró hacia una política de firmeza? ¿Cuánto tardó en desaparecer ETA tras la ilegalización de Batasuna, medida que, recuérdese, las voces dialogantes de siempre vaticinaban que iba a acarrear un empeoramiento de la situación? ¿Cuánto duraron las ínfulas independentistas de Ibarreche -que parecía que se iba a comer el mundo- después de que se le diera el merecido revolcón a su oligofrénico plan? Esta es la única política que vale con esta gente; cuando Dancausa les ha dicho que sus patochadas ya no hacen gracia y que los símbolos de la confrontación no van a ser tratados con simpatía, ha hecho algo que debería haberse hecho hace ya mucho.
              Así pues, felicito a Dancausa, vaya desde aquí mi aplauso para ella.  Y lamento profundamente el vil oportunismo del PSOE y Podemos, que se han apresurado a pedir dimisiones por el hecho de que el juez haya revocado su orden contra las esteladas. ¿Dimitir solo por eso una delegada del Gobierno? Parece de risa. Ver hoy a Batet y a Errejón alegrándose, con tal de hostigar un poquitín al PP, del sí a la estelada como si la bandera del segregacionismo más siniestro fuese la suya propia da una vez más idea de la frivolidad de nuestros políticos. En Podemos, que ha perdido el norte y todos los puntos cardinales con la cuestión territorial, era de esperar, pero en el PSOE... ¿Todavía no se ha parado el PSOE a analizar por qué cayó hasta los 110 escaños en 2011 y hasta los 90 en 2015? Pues, a lo mejor, entre otras cosas, es por lo poco que tranquiliza en lo referente a la cuestión territorial. Da un poquito de pena el PSOE, la verdad, y lleva ya demasiado tiempo dándola. Por lo demás, he visto pedir dimisiones, pero, que yo sepa, ni Podemos ni el PSOE se han pronunciado sobre las amenazas a Dancausa; si de verdad no han dicho nada, me parece inconcebible.  
                        Y aquí va la última: ¿y si mañana los ofendidos reclamadores de respeto hacia la estelada se quitan una vez más la careta y empiezan a silbar contra el himno nacional como los energúmenos que son? ¿Qué dirán los que adujeron que no había para tanto, que la estelada es un trapo? ¿Que el himno son unos ruidos y los silbidos no importan? Capaces serán, ya dijo Einstein que la estupidez humana no tiene límites. ¿Y qué dirán los que piden la dimisión de Dancausa, que la culpa es suya, porque les ha provocado? Capaces serán también, cosas así se decían en los años duros cuando los batasunos hacían alguna de las suyas, y no es broma. Capaces serán, sí, ya dijo Einstein que... Por cierto, ¿dijo algo Einstein acerca de la demagogia?   

sábado, 14 de mayo de 2016

"Escuela": cada vez suenan más Moreno Castillo y Alberto Royo

   Como sabéis muy bien, el puñado de últimos de Filipinas que nos hemos empeñado en que enseñar consiste en algo tan rebuscado como transmitir conocimientos, en que en los programas lo que importa son los contenidos, en que en las aulas deben imperar el orden y el respeto y en que el profesor es la autoridad de la clase y debe portarse como tal, llevamos ya bastantes años siendo una minoría cada vez más exigua y condenada a clamar en el desierto. 
   Ahora bien, sucede que, como en el viejo cuento, por muy frondoso, colosal y vistoso que sea el árbol de la Mentira y por muy enterrada que se halle recluida la Verdad, esta acaba asomando más tarde o más temprano y haciendo que se derrumben los andamiajes de su oponente. Y la verdad, en la educación española, es que el rey hace tiempo que anda desnudo (hoy toca Don Juan Manuel: en el actual estado de cosas, tampoco extraña que haya que recurrir tanto a un moralista) y que la chillona hojarasca de innovaciones, pedagogismos y concesiones a la laxitud no sirve ni para taparle la tetilla izquierda (¡y dale con los clásicos!). 
   Dos de los más conspicuos zapadores de los anclajes del árbol de los embustes educativos son Ricardo Moreno Castillo y Alberto Royo. Como sabéis, el último libro de Ricardo lo presentó Jon Juaristi y el que acaba de escribir Alberto lo prologó Antonio Muñoz Molina. Si teníamos poco con el respaldo que representa la solidez de estos dos importantes intelectuales, hoy publica "El País" una columna titulada Escuela, cuyo autor es Fernando Savater, en la cual el filósofo (al que ya le debemos su impagable "El valor de educar"), en las pocas palabras que bastan para ello, elogia y recomienda "Contra la nueva educación" y "La conjura de los ignorantes", por la sencilla razón de ser lo que son: dos libros que defienden el orden en el aula y el magisterio de los profesores, o sea, lo que deben ser los pilares de la enseñanza. Gracias de nuevo, don Fernando. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Sobre la Asamblea de Madrid y los deberes

   Ayer por la tarde, cuando leía que la Asamblea de Madrid había aprobado una proposición no de ley en la que instaba al Gobierno de la comunidad a regular los deberes escolares, no daba crédito a lo que veía. Parece ser que los señores de Ciudadanos (autores de la proposición) están convencidos de que los escolares madrileños hacen demasiados deberes y por tanto estos deben limitarse; parece ser que los del PSOE y Podemos piensan lo mismo, ya que les apoyan, y, por último, deberíamos pensar que esta feria a los del PP les trae sin cuidado, pues se abstuvieron. 
   Uno de los problemas que padece España es que nuestros políticos tienen muy poca seriedad. A menudo vemos como eluden abordar, por pereza o por conveniencia, temas que son de verdadera importancia para la sociedad pero que resultan arduos o ellos sospechan que les pueden restar votos, mientras que, en cambio, están dispuestos a afrontar mil dificultades cuando barruntan un provecho particular (bien sea personal o de partido), o a poner en marcha sin pararse a reflexionar un segundo el quilombo más disparatado si ellos intuyen que les va a granjear votos y simpatías, incluso aunque con el paso del tiempo ese quilombo se demuestre inútil o hasta perjudicial, como está sucediendo en el campo de la enseñanza con el bilingüismo (aunque los gobernantes madrileños quieran ignorar los datos que lo demuestran). Parémonos a pensar un  momento en esta catástrofe mantenida contra viento y marea: ¿cuáles fueron los estudios que lo avalaron? Si es que hay alguno, debe reputarse como falso o, a estas alturas, desmentido por la realidad. ¿Cuál era la necesidad real que lo demandaba? Ninguna, porque la esgrimida incompetencia de los españoles en idiomas, aparte de discutible y matizable, en  todo caso, no justificaría un despropósito como el programa bilingüe. 
   En estas mismas inconsistentes coordenadas me temo que se ha movido la actual iniciativa de Ciudadanos jaleada por PSOE y Podemos: ¿en qué motivaciones se han fundado para ponerla en marcha? No le den muchas vueltas, porque, además, las conocen tan bien como yo: sin duda alguna, en la cruzada contra los deberes que hace algún tiempo emprendió doña Eva Bailén. Hay que decirlo bien alto: la demagogia de Ciudadanos y sus ocasionales aliados les ha llevado a solicitar medidas sobre un tema en el que lo ignoran todo basándose simplemente en una campaña en internet y guiados por un penoso afán de cazar votos fáciles mediante el truco de fingir una sensibilidad de la que carecen, pues se han lanzado a la piscina, repito, desconociendo el tema por completo. Sobre la iniciativa en sí ha sacado ya una nota de rechazo el sindicato ANPE (donde algo sabrán de deberes) y, en cuanto a la iniciativa de la señora Bailén, la analicé en dos artículos, donde creo que demostré muy bien que tiene escasos fundamentos y es muy manipuladora y poco veraz. Aquí los tenéis:
   Desconozco la situación personal de esta señora y sus hijos, pero me temo que ha cometido el exceso de elevar a general un problema que era particular suyo y me ratifico en afearle sus inexactitudes y el innegable tufo de resentimiento contra los profesores que despide su vídeo. ¿Existe realmente un problema generalizado con los deberes? Miren ustedes: les habla alguien que, con todos mis respetos, de ese asunto cree saber más que doña Eva Bailén y los diputados solicitantes, pues lo ha contemplado como padre y lo maneja y ha reflexionado mucho sobre él como profesor y con los datos reales que esta condición le aporta. No se puede decir que exista tal problema general. De toda la vida, los estudiantes y escolares han tenido que sacrificar parte de su tiempo en la realización de deberes y tareas, y eso es un tributo que deberán seguir pagando, pues son un elemento esencial de su formación y aprendizaje: he dicho esencial, o sea, imprescindible, a no ser que no nos importe que esa formación se empobrezca. Si esta es la elección de la señora Bailén, que la aplique a sus hijos y nos deje en paz a los demás; si es la de los diputados autonómicos, ellos ya tienen que actuar con más responsabilidad, porque regulan la vida pública, así que les pediría que se informasen bien antes de actuar. De lo que sé que ha ocurrido desde siempre, de lo que he visto como padre y de mi experiencia profesional, saco que, al final, el sacrificio que representan en conjunto los deberes, además de merecer la pena por lo mucho que aportan, en general, tampoco es excesivo ni dramático, porque en el conjunto de la vida escolar no es para tanto, los que a veces se hacen de más se compensan con los que a veces se hacen de menos (los cuales ignora olímpicamente la señora Bailén) y, a fin de cuentas, tampoco podemos pedir que nuestros niños y jóvenes estén exentos de obligaciones. Por último, les pediría a la señora Bailén y a sus señorías que no se pongan catastróficos ni nos quieran liar: mirando las cosas en conjunto y con serenidad, todos sabemos muy bien que nuestros niños y jóvenes disponen de tiempo libre más que suficiente. 
   Porque, además, hay otra cuestión. Demostrando una vez más su ignorancia sobre el tema, los diputados proponen que se tomen medidas de coordinación para que se racionalicen los deberes (señalo de paso que este es uno de los elementos que desenmascaran que su petición se basa en la muy particular cruzada de la señora Bailén, porque esta "solución" se maneja en la noticia que le dedicó "El País"), cosa que solo tendría sentido en Secundaria y que, como cualquiera que conozca esta etapa sabe muy bien, sería inviable. O a lo mejor sería viable, pero reduciendo los deberes a la nada, cosa que, bien mirado, a lo mejor hasta aplaudirían unos políticos completamente legos que, en su mayoría, ven con buenos ojos la reducción de los contenidos que ya se está perpetrando. Pero no se trata de eso y el problema es complejo, ya que concurren en él múltiples factores: la diferencia de etapas, el diferente número de profesores que se tienen en cada una de ellas, la diferencia de profesores (unos piden mucho, otros poco, otros -como hago yo- procuran que los chicos hagan parte de los deberes en clase, otros no piden nada...), la diferencia de cursos, la diferencia de asignaturas, la diferencia de centros, la diferencia de orientaciones de estos, la diferencia de familias (algunas son favorables a que se pongan muchos deberes), la diferencia de épocas del curso... ¿Cómo "coordinamos" esto? No se puede, porque en esta vida no todo es posible, piensen lo que piensen algunos voluntaristas un tanto inmaduros, así que les pediría a la señora Bailén, a los diputados de Ciudadanos y a otros aficionados a "arreglar" lo que desconocen que no nos propongan soluciones, pues estoy tan seguro de que las encontrarían como de que serían catastróficas. 
   Los más atentos habréis visto que me he dejado (lo he hecho aposta) el factor principal, ese del que los amigos de descubrir la escuela ideal suelen olvidarse: el alumno, al cual, cuando quieren y les conviene, esos mismos idealistas suelen calificar demagógicamente como el centro del proceso educativo y cosas así. En efecto: lo es, pero para lo bueno y para lo malo, para recibir y para dar, para que le ayudemos y para esforzarse. Y de esto, créanme, también sé un poco, porque llevo más de treinta años viendo a mis alumnos trabajar. Una cosa graciosa: a veces, cuando sé que he puesto mucho trabajo, organizo la clase para que les queden 20 o 30 minutos para ir adelantando y, como resulta que cada uno es como es y trabaja como trabaja y se concentra como se concentra, tengo constatado esto: que, al salir de esas clases, algunos tienen esos ejercicios terminados o casi, mientras que otros han hecho apenas cuatro líneas, y eso, pinchándoles. Este factor es crucial y, aunque se disgusten en la Asamblea de Madrid, el principal responsable de "coordinarlo" es cada alumno, vamos a dejarnos de demagogias buenistas. Y aún añado más: cuando los alumnos salen del centro, su tiempo es suyo y se lo organizan como quieren, pero también como les indican sus padres. ¿También va a "coordinar" esto la Asamblea de Madrid? Pues, siendo honestos y coherentes, debería, ya que también cuenta -y mucho- en el asunto que nos traemos entre manos. Y todos sabemos que los chicos, además de sus deberes, tienen sus amigos, sus actividades deportivas, sus actividades culturales, su ocio, su televisión, sus videoconsolas, su smartphone... Lo que percibimos desde la escuela y a veces nos cuentan algunos padres es que muchos chicos tienden a hipertrofiar el tiempo que dedican a una parte de estos intereses, por ejemplo: a pasarse la tarde con los videojuegos o a no descolgarse del smartphone, con el consiguiente detrimento para los demás y, en ocasiones, para los rendimientos escolares. Sé muy bien que, distribuyendo bien las 168 horas que tiene una semana, da tiempo de sobra para todo, para el deber y para el placer, para estudiar con rendimientos óptimos y para no por ello dejar de pasárselo muy bien, pero hay que organizarse con inteligencia y seriedad, como les aconsejo a mis alumnos y en su día les aconsejé a mis hijos. Y funciona, lo he visto con mis propios ojos, pero es para ello inexcusable estar dispuesto a sacrificarse un poquito. 
   Tirar contra la escuela es muy fácil, pero nefasto a la larga para la sociedad, así que no está bien que los diputados de la Asamblea de Madrid se apunten a este pim pam pum; también a ellos les pediría seriedad e inteligencia. Si quieren ayudar a la enseñanza, aquí tienen un listado de problemas que la aquejan de verdad, problemas de fondo: que se dejen de vistosos aspavientos sobre naderías y les hinquen el diente a estos, que, como son difíciles y de envergadura, les servirán para demostrarse y demostrarnos que están donde están para hacer que las cosas mejoren.        

miércoles, 11 de mayo de 2016

Poder canijo: cuando el nombre lo dice todo

   Había visto ya en artículos de algunos de esos sospechosos habituales de los que tengo el poco tino de rodearme, tales como Albert Secades o Alberto Royo, referencias más bien críticas a Poder Canijo, que es al  parecer una nueva gymkana de esas que el pedagogismo monta cada vez con más frivolidad y proliferación en torno a la escuela, como si no estuviera lo suficientemente tundida y no afrontara un buen número de serios problemas, los más importantes de los cuales he enumerado en más de una ocasión, como esta de hace seis meses, bastante prolija. Sucedió no obstante que esta vez los Albertos se han decantado por una ironía un tanto elusiva, así que me puse a bucear en internet y he llegado a algunos artículos interesantes. Os mencionaré en primer lugar este de Jordi Martí, colega al que desconocía, pero que comparte mis temores de que este tipo de sainetes estén convirtiendo (o hayan convertido ya) a la escuela en un circo. No pueden ser más elocuentes en este sentido la imagen que incluye en su artículo y estas palabras: "Eso sí, procuremos no caer en la incoherencia de defender un modelo u otro porque nos caiga más o menos bien el personaje ya que, entonces, lo único que estaremos consiguiendo es que, algunos con muy buen sentido, se cachondeen de nosotros." Sensatísima preocupación, Jordi: la dignidad de los profesores. Hay que defenderla, por lo que a nosotros nos toca y por el hecho indiscutible de que, con una enseñanza convertida en circo y unos profesores reducidos a payasos, lo que les demos a nuestros educandos va a ser un producto un tanto patético.
   ¿Qué va a ser exactamente Poder Canijo? ¿Una especie de Master Chef, qué sé yo, un Master Teacher o una bobada de similar envergadura? Pues que tengan cuidado; yo, que no soy precisamente un admirador de Master Chef y contemplo con perplejidad la saturación de programas de cocina en nuestros medios, nunca he visto más de tres minutos de ninguno de ellos, pero sí me he tenido que tragar bastantes anuncios y me llama mucho la atención la grosería y la falta de respeto con que los "conductores" de Master Chef tratan a los concursantes, la facilidad con que los humillan ante millones de espectadores. Cada vez entiendo menos este país, os lo juro: como profesor, bastantes veces he tenido que pararles los pies a alumnos o padres energúmenos que venían a tratarme como un trapo, y, sabiendo como cualquiera sabe que el ascenso de esa zafiedad se está convirtiendo en un problema para la convivencia de nuestro país, la principal cadena televisiva de España la fomenta presentando como modelos a unos señores que se permiten tratar a sus concursantes peor que al trapo de limpiar los pucheros. Y recalco lo de los modelos, porque esos señores son admirados y se han convertido en tales: ¿es así como queremos que sean nuestros ciudadanos? ¿O quizás lo que se quiere fomentar es la increíble sumisión con que los concursantes aceptan el trato vejatorio? A lo mejor es esto, y entonces, preocupa. Pero, volviendo a Poder Canijo, sería demencial que su modelo fuera Master Chef. ¿Lo será? No lo creo: que los cocineros zarandeen a los pinches parece ser que está bien visto, pero de  los profesores, por fortuna, lo que se espera es que tratemos a nuestros alumnos con exquisito respeto, e incluso algunos van más lejos y lo que hacen es zarandear al profesor. Aunque, ¿quién sabe?, si gana audiencias...
   Lo que se dice por ahí es que el modelo va a ser Operación Triunfo. Esto me lo creo más y, si es así, ya no me cabe la menor duda de que la frivolidad de nuestros medios comunicativos toca la estratosfera, porque seleccionar cantantes en un concurso es algo perfectamente lógico, ya que los concursos son espectáculo y los cantantes pertenecen al mundo del espectáculo, pero... ¿habrán creído estos señores que la enseñanza se puede reducir a espectáculo? ¿Estarán de verdad dispuestos a convertirla en un circo, como se teme Jordi Martí? Los veo capaces, y me inquieta, porque la enseñanza es un oficio muy serio, porque implica a toda la sociedad, a cientos de miles de profesores y millones de alumnos y porque no se puede desligar del esfuerzo constante, a largo plazo y a menudo, gris, cosa, me temo, poco compatible con el espectáculo. ¿Qué filigranas y estupideces -de gusto innovador pedagogista, por supuesto- se verán obligados o tentados a hacer los participantes en Poder Canijo para dar espectáculo?  ¿Qué simpáticos numeritos vacíos se sacarán de la manga pretendiendo hacerlos pasar por verdadera enseñanza? ¿Seguro que luego no tendremos en los centros una avalancha de padres y niños mentecatos exigiendo que "enseñemos" como en la televisión? Porque una cosa está clara: la práctica docente (ejem) que se vean compelidos a hacer quienes participen en esta aventura tendrá que ser guay, salerosa y divertidísima, ¿de qué otra manera coneguirán si no contentar al "poder canijo"? Lo que no se va a permitir, naturalmente, es que el "canijo" se aburra. Y es que el nombre de este proyecto da muchas pistas... y muchas ganas de echarse a correr. Termino con una pregunta: ¿de verdad no hay un solo foco de poder -político, informativo, económico- en este país dispuesto a entender que la enseñanza hay que tomársela en serio? Descuiden, que los resultados los veremos tarde o temprano.   

domingo, 8 de mayo de 2016

Alardear de ser putas, libres o bolleras: escalada de contradicciones

   Que una niñería como aquella de Rita Maestre y su moderado destape en la capilla de la Complutense haya llegado donde está llegando, da idea de que, en contra de lo que muchos ilusos habíamos imaginado, España transita por los raíles de la modernidad y la democracia más bien a trancas y barrancas. Último capítulo: leo en "El Confidencial" que, ante el el recurso de los defensores de Rita Maestre a la condena de 4.320 euros de multa por su participación en la protesta, la fiscal del caso ha respondido con un escrito cuyos términos han levantado una muy comprensible polvareda, ya que responde con frases como la que más ha se ha repetido, esta:
    Es obvio que las señoritas están en su derecho a alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero esa conducta realizada en el altar, espacio sagrado para los católicos al encontrarse allí el Sagrario, lugar donde según sus creencias se encuentra su Dios, implica un ánimo evidente de ofender, y por ello apreciamos el elemento subjetivo del tipo del artículo 524 del Código Penal.
    Insisto en lo que ya dije en mi artículo Que la metan en la cárcel: a mi modo de ver, la protesta de Rita Maestre y sus acompañantes se produjo en unos términos muy inapropiados por su grosería y por ciertas actuaciones. No es cierto (como parece ser que ellas sostienen) que fuera una protesta pacífica, ahí están las imágenes para desmentirlo ante todo aquel que no sea ciego o muy reacio a ver la realidad, y, poniéndome en el lugar de quienes recibieron su zafia "visita", tengo muy claro que, de haber recibido yo una igual en mi casa o, yo qué sé, en una reunión de mi departamento, no la habría tolerado. En su favor hay que decir que su violencia tuvo más de gamberril que de peligrosa y, que, aun actuando de forma indebida, lo hicieron contra algo también inadmisible: la existencia de la capilla de la Complutense, que es un centro educativo tan público como cualquiera de los colegios e institutos en que he trabajado: no entiendo, pues, cómo nos parecería una barbaridad que hubiera una capilla, por ejemplo, en el IES "Rosa Chacel" de Colmenar Viejo o en el CEIP  "Juan Gris" de Vallecas y sin embargo permanecemos tan frescos ante la pervivencia de esa anomalía de la Complutense. Vuelvo a lo dicho sobre la España menos democrática y moderna de lo que pensamos: a la Iglesia española le está costando mucho desprenderse de ciertos privilegios propios de aquel estado confesional que se supone que España ya no es, como a nuestros gobernantes -que son quienes deberían hacerlo- les está costando mucho retirárselos.
    Por tanto, Rita Maestre cayó en una contradicción: tenía razón, pero eligió una forma inadecuada para expresarlo. Exactamente lo mismo, creo, le ha ocurrido ahora a la fiscal del caso. Cuando hace unos días vi la noticia, me eché las manos a la cabeza, porque las palabras de la fiscal me parecieron un absoluto despropósito, pero hoy, cuando he leído el artículo más detenidamente para hacer esta entrada, tengo que reconocer que el despropósito es relativo. Lo que hace la fiscal es reafirmarse en valorar como inadecuados los actos de Maestre, y lo hace por unas razones que comparto, porque son prácticamente las mismas que he expuesto más arriba. Explica muy bien cuándo y por qué puede o no ser delictivo u ofensivo el quitarse un sujetador, le sugiere a la acusada que es un poco cínica en sus argumentos, pues esas palabras de "puta", "bollera" y demás son reproducción literal de lo que ella y sus acompañantes llevaban escrito sobre la piel. Al menos yo, en todo esto no veo nada malo, incluso para estar en el escrito de un fiscal. El problema está en la frase que he citado arriba. Si os he de decir lo que pienso, la ironía esa de "las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres o bolleras", me parecería muy bien y admisible en una charla particular (¡faltaría más!), o hasta en una clase universitaria donde la fiscal explicase los porqués de su petición, o incluso en una respuesta verbal en la vista oral del juicio, pero... en un escrito como fiscal, aunque sea una simple solicitud de confirmación de condena, creo que esa ironía supone dar rienda suelta a la subjetividad de manera inadecuada, porque perjudica a la necesaria formalidad del escrito de una autoridad y porque arroja sobre ella una sombra de parcialidad.
   La valoración que acabo de hacer la hago como filólogo, profesor de lengua y hablante con su propia sensibilidad sobre la adecuación del discurso a la situación, y es, por supuesto, discutible, pero creo que, en lo referido a la necesaria formalidad de los escritos de un fiscal, sería difícilmente discutible. Otra cosa es lo de la sombra de parcialidad. En la propia noticia de "El Confidencial", en las últimas líneas, se citan unas palabras de Rita Maestre que apuntan en ese sentido, y yo he oído en mi entorno descalificaciones hacia la fiscal sustentadas en que, a la vista de sus palabras, parece haber actuado movida por personales posturas ideológicas. Así pensé yo mismo en un primer momento, pero quiero señalar que, después de repasar el artículo, tengo mis dudas y me parece más bien, por sus razonamientos, que el malestar personal que la fiscal deja traslucir procede, más que de haberse sentido ofendida como cristiana (no sé si lo es o no), de una indignación intelectual, es decir, de la procedente de verse teniendo que rebatir argumentos y pretensiones que considera a todas luces insostenibles. Sea lo que sea, a la hora de escribir, debió optar por el lenguaje frío y sin marcas de subjetividad. Y sea lo que sea, también -y no quiero dejar de recalcarlo-, me parece peor la existencia de la capilla de la Complutense que el que, un buen día, a Rita y sus amigas se les ocurriera ir allí a quitarse cada cual las prendas que se quitase y a alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que buenamente quieran ser. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Luis Gonzalo Segura en "Olvida tu equipaje"

   Radio Utopía es lo que su propio nombre indica: una emisora de radio llevada por un grupo de personas que, evidentemente sin ánimo de lucro, han elegido el ámbito de las ondas para divulgar la cultura y la información, pero sin temor a informar de lo que no gusta a quienes mandan aquí o de llegar a la cultura que, aun siendo tan digna como cualquier otra, no goza de la atención de los grandes canales de divulgación. 
    Utopías, ya digo. Por si os interesa, su dirección en la red es www.radioutopia.es  y su frecuencia es la 107.3 de la FM.
    Uno de los programas de esta cadena se llama Olvida tu equipaje. Es un programa de reportajes de actualidad que se emite en directo los viernes de 19:00 a 20:30.  El pasado 29 de enero, le hicieron una entrevista a Luis Gonzalo Segura, ya sabéis, el teniente que ha denunciado gravísimas irregularidades en el Ejército español, a través de los medios de comunicación y de dos novelas, "Un paso al frente" y "Código rojo". De este exmilitar ya os he hablado aquí, en el artículo que titulé No es solo Zaida Cantera, pero hoy he descubierto que tiene un blog. Os pondría, como suelo hacer, el enlace, pero sucede que, cuando he intentado entrar, el antivirus me ha bloqueado el acceso, inquietante, ¿no? Inquieta también que instituciones y grandes partidos estén dando la espalda a un hombre que está llamando la atención sobre hechos muy graves. Si queréis escuchar la entrevista que le hacen en Olvida tu equipaje, pulsad este enlace:
    Es larga (dura ochenta minutos), pero os aseguro que dice cosas muy interesantes. 

domingo, 17 de abril de 2016

Puesto ya el pie en el estribo: 400 años sin Cervantes

   Estoy recopilando información para una actividad en el instituto que girará en torno al prólogo de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, última obra de las escritas por Cervantes (salió a la luz en 1617, con él ya muerto), y, además de este interesante artículo, encuentro esta pequeña noticia en la que Andrés Trapiello pone por las nubes el texto con que Cervantes encabezó su obra póstuma. Me alegra coincidir con Trapiello, pues soy de los que piensan que las dos páginas que constituyen el prólogo del Persiles son las mejores y más emocionantes de las que escribió el genial autor del Quijote.  Podéis leerlas aquí:
   El día 21 de abril, en la entrega de premios del concurso literario de mi instituto, comenzaremos leyéndolo, ya que viene muy a propósito en un acto que aprovecharemos para rendir homenaje a Cervantes en el 400 aniversario de su muerte. Y viene a propósito porque su autor nos relata en él una anécdota tal vez real en la que nos habla de muchas cosas: de un rutinario viaje de retorno a Madrid, de un "estudiante pardal" que, por el camino, se les une a él y a sus amigos en ese viaje, de la reverencial admiración de ese estudiante cuando descubre que en ese grupillo al que se ha agregado va don Miguel de Cervantes, del presentimiento que este tenía de su ya próxima muerte... Tan certero es en esto, que sitúa el fin de sus días a lo más tardar en el cercano domingo, y la muerte, quizás por no dejarle mentir, se le presentó el sábado.
   Este prólogo debió de ser lo penúltimo que escribió Cervantes, pues lo último fue sin duda la dedicatoria de ese mismo libro al conde de Lemos, en la que dice: "Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo esta", justo después de haber dejado testimonio de que su buen humor le acompañó hasta el fin escribiendo estos versos, ligera modificación de una famosa copla:
                                                         Puesto ya el pie en el estribo,
                                                         con las ansias de la muerte,
                                                         gran señor, esta te escribo.
   ¿Acaso no sería suficiente todo esto para que la lectura del prólogo del Persiles (y hasta de la dedicatoria) ocasionara una vibrante emoción? Yo, desde luego, jamás he podido evitar que me la produjera. Tal vez sea porque, con ser mucho, lo que he expuesto hasta aquí no es todo, sino que hay aún un factor más, sin duda, el más grandioso: lo que más brilla en ese prólogo no es lo que se nos cuenta, sino cómo se nos cuenta. Cervantes, un genio consagrado ya por la admiración de muchos, habla de sí mismo despojándose de toda soberbia y llamando "baratijas" a todos los elogios que acaba de dedicarle el estudiante, muestra un humor fino y bondadoso, se refiere a su muerte que sabe inevitable con un estoicismo elegante e irónico, aunque sus palabras finales (¿podía ser de otro modo?) se empañen de tristeza, tristeza que contrapesa con otras de contento y regocijo. Alguien podrá decir que son tópicos, tópicos viejos, que se percibe ahí el de la falsa modestia, preceptuado ya por los retóricos medievales, pero ¿de verdad fue falsa alguna vez la modestia de Cervantes? ¿De verdad necesitaba para nada falsificar la modestia alguien que demostraba saber a la perfección que su muerte era cuestión de días? No parece que sea el caso de Cervantes, con lo que la mayor virtud del prólogo del Persiles es sin duda la autenticidad de su voz, que consigue el milagro de que casi, con sus palabras sencillas y sentidas, podamos ver a nuestro lado a Miguel de Cervantes hablándonos de tú a tú, despidiéndose cálidamente de nosotros como un amigo.


  

martes, 5 de abril de 2016

Tres escenas catalanenses

    En los últimos días, han salido reflejados en la prensa tres episodios que considero ilustrativos del clima del deterioro de la convivencia a que se ha llegado en Cataluña, deterioro que es responsabilidad exclusiva de las ambiciones y desafueros del independentismo. Veámoslos  brevemente uno por uno.
   1. Félix de Azúa y la distribución al por menor de pescado. Han levantado una considerable polvareda estas palabras de Félix de Azúa acerca de Ada Colau: "Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa. Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado".  No ha podido ser más torpe el académico en sus últimas palabras, ya que encierran un innegable clasismo y corresponden a una mentalidad y un lenguaje arcaicos y trasnochados, precisamente, por ese clasismo. Deben por tanto ser condenadas y extrañan en alguien de la formación de Félix de Azúa. Dicho esto, querría hacer algunas precisiones. Primera: que lo único condenable de las palabras de Azúa es ese zafio clasismo, lo digo porque también he visto por ahí que se le acusaba de machista, cosa que me hace ponerme en guardia, porque hay por ahí ciertos sectores ultrafeministas que sacralizan a la figura de la mujer y te lanzan el anatema de machista a la más mínima, por no hablar de las políticas que recurren a él cuando se quedan sin argumentos. Segunda: en esa entrevista, Azúa no demuestra nada especial contra Ada Colau, sino que es tan crítico con todo que hasta el periodista llega en algún momento a decirle que su discurso es desolador, y hay que señalar que la mayoría de sus críticas tenían, como mínimo, algún fundamento. Tercera: las palabras sobre Colau, en realidad, la traen a ese discurso supercrítico solo de refilón, ya que, como puede verse incluso en las que yo he citado, están inscritas en un problema mayor: el del deterioro de la vida social, política y cultural en Barcelona en particular y en Cataluña en general. Acerca de esto, Azúa (que, como exiliado del independentismo, sabe muy bien de qué habla) dice algunas cosas muy graves y certeras, como que la situación allí es grotesca, que en las escuelas se enseña el odio a los españoles y que lo que domina allí es un fascismo que recuerda al País Vasco de la época de ETA. Estas cosas sí que eran importantes, mucho más que ese exceso tontorrón de la pescadera, ha sido una lástima que el propio Azúa haya conseguido que quedaran eclipsadas. En todo caso, para terminar, supongo que está claro que Ada Colau puede ser criticada como cualquier otro, más aún: creo que está haciendo sobrados méritos para ganarse muchas críticas, pero esto ya es otra historia. 
     Los que queráis ver completa la entrevista de Félix de Azúa, pinchad este enlace: Félix de Azúa en Tiempo. 
     Post scripta: mientras estoy escribiendo este artículo, escucho en el informativo de Radio Nacional de las 14:00 que se ha formado una plataforma autodenominada ciudadana que pide que se expulse a Félix de Azúa de la Real Academia Española por lo de Ada Colau, en otras palabras: ¡a la hoguera con ese hereje por haber osado blasfemar contra Santa Alcaldesa de Barcelona!: como ya he dicho una y mil veces, la corrección política es la Santa Inquisición de nuestros tiempos.  
     2. ¿Será la casa de Albert Boadella el punto limpio de su pueblo? A propósito de ese fascismo nacionalista de Cataluña que muchos denuncian hoy en día, encontramos una noticia sobre otro ilustre exiliado del independentismo catalán, Albert Boadella, en la que afirma que "en España, la ultraderecha se llama nacionalismo".  Cuenta el dramaturgo que en su pueblo, Jafre (Gerona), le están sometiendo a cobardes actos vandálicos de acoso, tales como estropearle las chumberas de su jardín, talarle los árboles o echarle bolsas de basura por encima de la tapia, porque un día se le ocurrió pedir que retirasen una estelada del campanario de la iglesia. Un nuevo episodio de totalitarismo nacionalista, sí señor, pero merece la pena leer el artículo completo, ya que Albert Boadella, auténtico experto ya desde la época de Franco en sufrir acosos fascistas e inquisitoriales, hace una magistral disección de cómo se producen en la actualidad estas prácticas, en la que se incluyen unas perspicaces observaciones sobre las redes sociales. No debería echarse en saco roto el que una voz tan autorizada como la de Boadella haya equiparado mil veces a los nacionalistas de hoy con aquellos franquistas de antaño.
     3.- Segregacionismo y tergiversaciones en la universidad. A mediados de la pasada semana, saltaba a los medios de comunicación la presentación en público de un manifiesto impulsado por la Universidad de Barcelona y respaldado por -hasta ese momento- 280 firmantes relacionados con la universidad y el mundo de la cultura. El elaborador de ese manifiesto era un colectivo de nombre Koiné y su propuesta era rotunda: que se abandone el bilingüismo en Cataluña y la lengua oficial sea allí solamente el catalán. Por suerte, esta propuesta modelo de moderación, realismo y respeto a la ciudadanía se contempla sobre todo para cuando Cataluña sea independiente, que es tanto como decir ad calendas graecas, tal vez sea esta la causa de que el colectivo Koiné haya elegido una palabra griega para bautizarse. Pero casi peor que la propuesta eran el tono y los argumentos. En primer lugar (y previa tergiversación de la historia) el manifiesto pinta una Cataluña en la que el catalán es la lengua de los catalanes y el castellano la lengua de la inmigración española, cosa que no es cierta, porque tan catalanes son los que hablan una lengua como la otra, por no mencionar el hecho de que muchísimos se manejan con las dos. Esa división además lleva implícita una separación perversa entre catalanes que son catalanes y catalanes que son, en realidad, inmigrantes: que me maten si eso no es segregación: ¿es ese el ideal de sociedad que ofrece la Cataluña independiente? Para fundamentar esto, se ha partido previamente de un amplio muestrario de mentiras impropias de un documento elaborado en una universidad: que en 1714 el reino castellano invadió el principado catalán e impuso el castellano como lengua de dominación; que el franquismo utilizó la inmigración desde territorios castellanohablantes como instrumento de colonización lingüística; que el régimen de 1978 ha reforzado la imposición del castellano...: las ya cansinas tergiversaciones victimistas del nacionalismo, ese nacionalismo cínico que, al mismo tiempo, trata de ocultar los graves excesos de su inmersión lingüística. Este documento es un alarmante avance en el sectarismo y el radicalismo de los planteamientos independentistas; su propuesta resulta a ratos guerracivilista y transpira el voluntarismo de los fanáticos que tiran p'alante con sus planteamientos aunque sean disparatados. Tan excesivos son que los han rechazado hasta los propios Rufián y Tardá. Os dejo aquí la respuesta que por su parte ha emitido Societat Civil Catalana.
     Pinchando este enlace podréis ver el texto íntegro del manifiesto del Grup Koiné. Asusta que una cosa así proceda de círculos universitarios.

sábado, 2 de abril de 2016

Un pacto de Estado para la educación

    Decía en cierta ocasión aquel gran parlamentario que fue Miquel Roca Junyent, a propósito de la forma en que la clase política estaba afrontando los problemas del momento, unas palabras parecidas a estas, o tal vez estas mismas: “Hemos estado tan preocupados por lo urgente que nos hemos olvidado de lo importante”. Es cosa que suele ocurrir, para algo las urgencias son urgencias, y, de hecho, en el momento actual, está ocurriendo con muchos asuntos, entre ellos, la educación. Pronunciamientos acerca de la crucial importancia de la educación los hemos oído a centenares y en bocas de toda variedad, desde las de ciudadanos de a pie hasta las de personajes públicos, y entre estos últimos, que son los que a última hora gozan del privilegio de tener más audiencia y por tanto más oportunidad de influjo social, los han emitido no solo políticos o intelectuales, sino también cantantes, deportistas, grandes chefs, empresarios o actores, es decir, personas a las que el asunto les tocaba más bien como inquietud personal. En fin, creo que ha quedado claro lo que quiero decir: a TODOS nos parece que la educación es una cosa importantísima para que el país funcione.
   Eso está muy bien y podemos sentirnos orgullosos de lo concienciados que estamos todos, pero ¿se corresponden nuestros actos con la preocupación que demostramos? Soy de la opinión de que está muy lejos de ser así y me preocupa particularmente la postura de los partidos políticos, que son los que, en definitiva, dado que de ellos salen nuestros gobernantes y legisladores, tienen en su mano decidir el rumbo que tome nuestra enseñanza en cada momento y el trato que reciba desde la sociedad y desde el poder. En el nivel de las proclamas, como hemos podido ver en la reciente campaña electoral y en el periodo de maniobras poselectorales que se ha abierto, sí que se ha mantenido el ritual de señalar que la educación va a ser importantísima, sí que se ha hablado mucho de cambiar las cosas y de mejorarlas, sí que se ha hablado mucho de la necesidad de grandes pactos y consensos, pero, en el terreno de las concreciones, todo se ha reducido a lo de siempre: tópicos altisonantes, posiciones de trinchera, un desconocimiento y hasta un desprecio de la realidad educativa no muy alentadores y un hipócrita silenciamiento de lo que se piensa hacer en torno a algunas cuestiones espinosas y polémicas, pero, miren por dónde, tan importantes que ningún partido que pretenda ser creíble puede dejar de contarnos qué piensa hacer en lo referido a ellas, he aquí algunas: una verdadera diversificación del sistema, los abusos lingüísticos de los nacionalistas, el fraude del bilingüismo, la conflictividad en algunos centros, la concertada, la presión sobre el aprobado… (1).   
   El pasado 9 de febrero, el Instituto de España hizo público un documento titulado Un pacto de Estado para la educación (2), título que desde el principio deja poco lugar para las dudas. El Instituto de España es un organismo que agrupa a las ocho Reales Academias españolas, así que nos hallamos ante el documento de una voz muy autorizada, la de instituciones punteras en el mundo del conocimiento y del saber, cuyos miembros son personas de demostrada valía en la cultura y en la ciencia: algo sabrán estas personas de educación y conocimiento; alguna sabiduría hemos de concederles para examinar una situación dada sobre tales materias, para establecer un diagnóstico, para emitir una demanda adecuada.
   Conocedores de lo que hay, empiezan reclamando un pacto para todos los niveles educativos, al que califican de “verdadero”: ¿será que están, como estamos muchos, hartos de pactos falsos, hartos de que se les dé gato por liebre en esta como en otras materias? Puede ser, porque en algún momento declaran: “Llevamos casi medio siglo de  reformas sucesivas […] que desafortunadamente no han dado todos los resultados positivos que sería de esperar”. A su juicio, no ha fallado la inversión, que nunca antes había sido mayor en España, sino la estabilidad en los objetivos, afirmación que debe sin duda tomarse como una denuncia de lo sometida que ha estado nuestra enseñanza a propósitos políticos partidistas. Pasan tras esto a señalar una serie de puntos clave: el desprecio hacia el profesor que se ha instalado en nuestro sistema, la necesidad de que la transmisión de conocimiento esté por encima de particulares técnicas pedagógicas, la pasividad de nuestros actuales alumnos, la necesidad de que el índice de materias sea consensuado, reducido y centrado en las esenciales… Por si esta serie de puntos no fuera ya muy sintomática de que, como adelantaba más arriba, estos señores saben muy bien de qué hablan, nos dejan dos apuntes que lo confirman plenamente, los reproduzco:
            -“Los profesores que enseñan en colegios e institutos, más allá de los índices de eficacia del sistema y de abandono escolar, nos ilustran acerca de las dificultades internas que existen para el ejercicio de su cometido, algunas de ellas no mensurables estadísticamente, pues tienen más que ver con las actitudes que con las aptitudes de los estudiantes.”
            -“No se trata primordialmente de producir trabajadores, sino de formar ciudadanos instruidos, responsables y competentes.”
   ¡Anda y que no saben estos señores del Instituto de España, ya se explica uno por qué son académicos! Sin dejarse narcotizar con estadísticas, se han ido a la realidad y se han dado cuenta de que el fallo está en algo que no detectan los radares, no en que las normas sean buenas o malas, sino en que luego, a pie de aula, la presión por el aprobado y otras prácticas viciadas han instaurado una destructiva molicie que campa por sus respetos. Y, por cierto, de esto se han enterado oyendo las voces de “los profesores que enseñan en colegios e institutos”: ¿para cuándo un gobernante o un político que se anime a llevar a cabo tal práctica? Igual de listos han andado en lo referente a la segunda frase: han captado muy bien cómo ciertos sectores del poder, especialmente el PP y la banca, se han lanzado al inicuo proyecto de empobrecer la educación, de reducirla al objetivo de enseñar a hacer cuatro cositas destinadas a capacitar al alumno exclusivamente como productor. Formar para el trabajo no es malo, lo aberrante es reducir la enseñanza solo a eso (como han estado predicando en los últimos cuatro años los fontaneros políticos del PP y algunos supuestos expertos), porque su objetivo debe volar hacia fines más amplios, ricos y complejos. Por eso, porque el conocimiento y la formación personal esperables en el estado de bienestar son una riqueza impagable que “se compadece mal con la volatilidad normativa en materia de educación”, el Instituto de España pide para ella un urgente pacto de Estado.       
   ¿Y bien? El documento fue hecho público, ya he dicho, el pasado 9 de febrero. El primer aviso nos lo dieron los medios de comunicación, que tampoco es que lo presentaran con gran entusiasmo. La propuesta, que tiene algunos matices más, es sencilla y seria y sería sin duda eficaz, pero requeriría esfuerzo y compromiso por parte de todos, y eso está muy lejos de la tan brillante como vana pirotecnia educativa que llevan ofreciendo nuestros políticos desde hace años. ¿Ha oído alguien a alguno pronunciarse en serio o simplemente pronunciarse acerca del documento? Esto me hace ser muy pesimista, por mucho que los partidos no paren de proclamar su voluntad de alcanzar ese gran pacto.    

NOTAS Y ENLACES
(1) Entro más a fondo en esta cuestión en este artículo de mi blog:
http://papabloblog.blogspot.com.es/2015/12/elecciones-2015-3-propuestas-educativas.html
(2) El documento del Instituto de España:
http://www.raing.es/sites/default/files/Pacto_Instituto%20de%20Espa%C3%B1a.pdf