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martes, 16 de abril de 2013

Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos

INTRODUCCIÓN 
   Este artículo es una modificación de su primera redacción, realizada el 16 de abril de 2013. En aquella versión, enlazaba mi documento titulado Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos con la publicación que de él había hecho el Aula Europea de Humanidades, ya que sus 17 páginas lo hacían muy largo para un blog. Al haber desaparecido de este portal, lo he traído a la garita. Podéis leerlo a continuación de esta introducción.
  Este documento es una enumeración de las cosas que creo que se deberían hacer o se deberían cambiar en diversos campos de la economía y de la política para salir de la complicadísima situación que atravesamos. No es un documento sistematizado, por lo que se podrán echar en falta muchas cosas y, desde luego, no se profundiza demasiado, pues es únicamente una invitación al diálogo que pretende señalar cuáles serían algunas de esas cosas que habría que hacer o cambiar. Y es así porque este documento lo elaboré como el punto de partida de un debate. Hace unos meses, se me ocurrió pulsar entre unas decenas de amigos y familiares la posibilidad de lanzarnos a formar un partido político, pero, como no soy partidario de hacer las cosas de la nada (habilidad, por otra parte, al alcance solo de Dios), presenté mi llamada adelantando un embrión, un perfil de las líneas que yo creía que debía seguir ese partido, en caso de que al final unos pocos nos hubiésemos decidido a seguir adelante y emprender la tremenda, hermosa y romántica tarea de poner en pie entre todos un nuevo partido. Tranquilos: apenas quince personas se molestaron en responderme, y todas para decirme que no, así que ese partido no llegará a fatigar al mundo.
   Esta chaladura mía nació de la inquietud de pensar que, cuando llegue 2015, inevitablemente va a haber elecciones, inevitablemente van a ganarlas algunos o alguno e inevitablemente quien las gane gobernará. Y si quienes ganen y gobiernen resultan ser del mismo perfil que los partidos del status actual; si los hilos los siguen manejando PP, PSOE, CiU, PNV, IU (sus contradicciones federalistas siguen siendo un gran lastre) o UPyD (cuidado con el currículum oculto de este partido y su sentido de lo público); si los mueven, en especial, los siempre bien colocados cuatro primeros, ya podemos decir que nos hemos caído con todo el equipo y que el régimen de la Constitución de 1978 quedará quién sabe si para siempre convertido en la caricatura de democracia de los últimos, al menos, 20 años. Y yo tiemblo de ver cada día más recuperado al PP, que ya está dando síntomas de querer resucitar el ladrillazo. El PSOE anda aún tambaleándose, y ya prefiero  ni hablar del PNV y CiU, que están o se muestran cada vez más convencidos de que lo de la independencia es cuestión de (poco) tiempo. No se puede decir que nada del desastre haya cambiado sustancialmente. Y 2015 no está tan lejos. Ojo, que nos va a pillar votando más de lo mismo, porque no se ven síntomas de propuestas políticas nuevas, sólidas y convincentes. ¿O hay alguna y yo la desconozco?




Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos


I. Lo que cualquiera puede ver en la España de 2013

         Empiezo a escribir este artículo el 7 de marzo de 2013. En este día, España lleva ya no menos de tres años metida en una profunda crisis que alcanza a todas las facetas de la vida del país, y se da además la casualidad de que los medios de comunicación se hacen hoy eco de unas encuestas según las cuales los dos problemas que más preocupan a los ciudadanos son el paro y la corrupción. Quienes andamos por el medio siglo sabemos muy bien que el paro es en nuestro país como las lluvias torrenciales: por temporadas nos abandona y por temporadas nos arrasa, pero, en esta ocasión, el turbión afecta a más de seis millones de personas, es, cualitativa y cuantitativamente, el más grave que jamás hayamos padecido y la honda inquietud que está provocando no procede solo de su cariz actual, sino también de las tenebrosas perspectivas que proyecta hacia el futuro. En lo tocante a la corrupción, esos mismos cincuentones, gran parte de los cuales éramos en la época de la Transición unos jovenzuelos llenos de ideales e ilusiones, hace ya muchos años, con asuntos como los casos Puerta, Roldán, Naseiro o Funeraria, comenzamos a descubrir que la implantación de un régimen democrático no implicaba necesariamente la desaparición de esa lacra, lo cual contribuyó no poco a desinflar nuestros ideales y vaporizar nuestras ilusiones, aunque a cambio nos fue haciendo menos ingenuos y más realistas, cosa que tampoco viene mal. Todavía más: poco imaginábamos quienes en 1978 votábamos radiantes la Constitución que esta plaga de la corrupción empezaría muy pronto a crecer y crecer, ni menos aún que, con el paso del tiempo, lo haría hasta el punto que ha alcanzado hoy, 7 de marzo de 2013, día en que los medios la señalan como la segunda preocupación de la ciudadanía. A cualquiera que viviera las alegres esperanzas de aquellos días y contemple ahora a lo que hemos llegado, solo se le pueden venir a la cabeza palabras como desastre, expolio, desencanto o estafa, y todo gracias especialmente a la corrupción, que además constituye en la actualidad una de las mayores amenazas para el sistema democrático en sí, por motivos diversos:
         -El exceso de casos registrados representa que nuestro marco político es inservible, ya que carece de mecanismos para impedir los abusos de los poderosos o incluso los fomenta.
         -Su persistencia indica que el sistema legal, igualmente, no está capacitado para combatir, perseguir, castigar y cortar unas prácticas que no solo son delictivas, sino que ponen en duda principios tan importantes como el de la igualdad de los ciudadanos ante la ley o el de que esta impere realmente en España.
         -Pone bajo sospecha a la clase política en su conjunto, lo que hace que cada vez sea menor la credibilidad de los gobernantes y, por expansión, del sistema. Cada vez está más extendida la idea de que los políticos son deshonestos, solo piensan en el beneficio personal, gobiernan de espaldas al bien común y gozan de absoluta impunidad.
         -Se percibe como uno de los principales motivos de la actual crisis, por la connivencia entre los poderes políticos y los económicos para lucrarse de forma irregular, con el añadido de que las grandes pérdidas que han originado los negocios ilícitos y las operaciones ruinosas se están tratando de enjugar sometiendo a grandes sacrificios y privación de derechos a una ciudadanía que no es responsable de las faltas y errores cometidos.

         Si en la política nos golpean males como la corrupción, la confusión y la falta de credibilidad en partidos, personas e instituciones, en el terreno económico, la situación que atravesamos es igualmente grave, con una profunda crisis que no puede desligarse de la política. Sin entrar en demasiados detalles, España tiene acumulada una gran deuda externa y un enorme déficit y a diario recibimos noticias inquietantes en torno a amenazas diversas de los mercados. Hemos sido objeto de un rescate bancario por valor de 100.000 millones de euros, y se calcula que, en términos globales, la banca española lleva inyectados más de 150.000 millones de euros en ayudas, cuyo pago, nuevamente, deberá salir de sacrificios impuestos a la ciudadanía. El paro alcanza a seis millones de trabajadores y los salarios menguan constantemente. Se recortan sueldos a los funcionarios, se congelan pensiones y se ha puesto en marcha una reforma laboral que abarata y facilita el despido, produce empleos de condiciones miserables y, al menos hasta la fecha, en lugar de detener el paro, lo está aumentando. Se ha elevado considerablemente el IVA, se crean nuevas tasas a diario y seguimos siendo un país donde el mayor aporte fiscal procede de los asalariados, que son también los sometidos a condiciones más exigentes. Al lado de esto, la economía sumergida es de 260.000 millones de euros y el fraude fiscal anual es de 30.000 millones. Aparte de lo dicho, preocupan de manera acuciante otros problemas, como el general empobrecimiento, los desahucios, la incertidumbre laboral, el todavía elevado precio de la vivienda, la falta de perspectivas económicas y de futuro (especialmente, para los jóvenes) o la emigración (desde 2011 han emigrado más de 117.000 españoles), que se ceba nuevamente en los jóvenes. Realidades como esta última o la situación del paro (con más de seis millones de parados, un 26% de tasa global de desempleo y un 50% o quizás más  entre los jóvenes) hacen que el momento actual se parezca a épocas de subdesarrollo o de gran depresión.

         En el capítulo de los derechos e igualdad, existen también importantes problemas. Son conocidos los recortes en la dependencia, y también en la sanidad y la educación públicas, tanto en medios como en personal, así como las políticas de privatización directa de estos sectores o de favorecimiento de sus competidores del área privada, como puede verse muy bien en comunidades como Madrid, Valencia o Cataluña. Multitud de noticias e informaciones dan cuenta de los privilegios de los políticos en materia de cotización y jubilación, en una época en que se están retrasando las edades de jubilación para la totalidad de los ciudadanos y como tributo a unas exigencias de los sectores europeos más ferozmente liberales, exigencias que aplicaron a todos menos a sí mismos y de manera fulgurante y servil unos dirigentes que habían tenido mucha responsabilidad en el surgimiento y expansión de la crisis. También es destacable el desigual trato que reciben por parte de la justicia las personas relacionadas con los ámbitos del poder, ya sea bajo la forma de dilaciones que evitan sus condenas o mediante indultos. A propósito de estos, es destacable la desmesurada cifra de los que se han concedido en el periodo democrático (aproximadamente 17.000), así como la frecuencia con la que en los medios de comunicación aparecen noticias que informan sobre arbitrariedades, discriminaciones e injusticias, mientras se reducen los medios para la administración de justicia. La sensación de indefinición jurídica se agrava con la multiplicidad y frecuentes desigualdades que genera el régimen autonómico, régimen que produce incluso discriminaciones y diferencias de trato entre territorios, que afectan a campos como el régimen fiscal (cupo navarro y conciertos vascos), ley electoral o prestación de servicios (sanidad, pago de peajes, dependencia…). El Estado de las Autonomías, mirando objetivamente los datos que ofrece la realidad, ha sido también el caldo de cultivo de gran parte de la corrupción reinante y de las inversiones desorbitadas y políticas irresponsables que están en la base de la actual crisis (cajas, aeropuertos sin tráfico, AVE no rentable, universidades autonómicas con escasa matriculación…), hasta el punto de que son cada vez más quienes se cuestionan su conveniencia e incluso su viabilidad.

         Todo lo dicho hasta aquí, sin ser exhaustivo, es un buen reflejo de la inquietante situación que atraviesa hoy España y de las intolerables actitudes que están adoptando los partidos políticos y los dirigentes, que pasan por posturas tales como minimizar la corrupción o pretender que esta crisis se afronte a base de sacrificios de la ciudadanía y hasta que dure, pero con una asunción de responsabilidades por lo que a ellos les toca reducida a unos mínimos puramente cosméticos y sin modificar un milímetro las actuales estructuras políticas, lo que, de consumarse, representaría que, una vez superada la actual etapa adversa, seguirían gobernando los mismos que han provocado el desastre y se han corrompido, y además, del mismo modo y con las mismas reglas políticas y el mismo marco económico que han servido para que sus beneficiarios se enriquecieran y se adueñaran del poder hasta el punto de manejarlo a su antojo y haber adulterado gravemente la democracia, mientras que para la mayoría han traído consecuencias como el empobrecimiento o la ruina, el desempleo, la pérdida de derechos y la incertidumbre.      

         Aceptar esto conllevaría un grave peligro para la ciudadanía, primero, porque significaría que, en cuanto la situación se normalizase, volverían a instalarse la corrupción, el abuso y el cada vez más creciente autoritarismo, ejercido por los mismos grupos dominantes y con el mismo único propósito de obtener el beneficio propio a toda costa y saltándose todas las barreras, como se ha estado haciendo impune y alegremente hasta ahora y durante muchos años; segundo, porque las cosas incluso empeorarían, ya que, según lo que estamos viendo en el momento actual, las fuerzas conservadoras están instalando un marco de reducción de los derechos democráticos, autoritarismo en el ejercicio del poder, destrucción del estado de bienestar, eliminación de los instrumentos de defensa de la ciudadanía frente a las extralimitaciones y construcción de unos cauces laborales abusivos destinados a crear un empleo precario y mal pagado, todo ello, nuevamente en busca del beneficio de los grandes inversores y de los “bien colocados” de la actual situación. Lo que esto representaría para un gran número de ciudadanos es un futuro en el que no habría garantías ni respaldos ante el dominio de los poderes económicos o políticos. Conceptos como seguridad, amparo legal, prosperidad o planes de futuro  estarían llamados a la extinción, bajo la permanente amenaza del despido caprichoso, del sueldo miserable y de la permanente incertidumbre, y con la concurrencia de la sistemática persecución a los derechos a que estamos asistiendo; este panorama no es una exageración apocalíptica y, de hecho, muchos ya lo están sufriendo, especialmente, entre los jóvenes, porque cada vez parece más claro que las políticas conservadoras no persiguen solamente el enriquecimiento, sino que, de forma deliberada y nada casual –a la vista de sus leyes y de sus prácticas-, pretenden que la ciudadanía y las clases trabajadoras estén cada vez más desprotegidas y atemorizadas y sean cada vez más dependientes, lo que las haría más dóciles, pasivas, manejables y disponibles, es decir, menos libres.

         En conclusión, como señalaba en las primeras líneas, en España, a 7 de marzo de 2013, nos encontramos en una delicada situación, con dos tremendas amenazas: una feroz crisis económica y una no menos feroz crisis política, la cual hace que cada vez seamos más los que pensamos que nuestro país es una pseudodemocracia o lleva –a paso de buen andarín- camino de serlo, pues no puede considerarse democrático un país donde la crisis económica la generan unos y la pagan otros (mientras que los que la generaron siguen mandando y hasta reciben ayudas económicas que convierten en ganancias), existen todo tipo de desequilibrios y desigualdades, los corruptos no son juzgados, la justicia es lenta, se recortan derechos y libertades y los poderes políticos y económicos se permiten arbitrariedades e incumplimientos de sus obligaciones, o quitan y ponen leyes a su antojo, o se saltan sin más las que interceptan sus planes.  Semejante situación no puede continuar, porque representa un completo fraude a la ciudadanía y una adulteración del régimen de libertades y justicia en el que creemos y queremos vivir. En lo referente a la crisis económica, los instrumentos paras superarla están en gran parte fuera del alcance del compromiso de los ciudadanos, pero, en lo relativo a la reorientación política y la profundización democrática, podemos y debemos adoptar posiciones que impidan que el modelo se reproduzca, que impidan o dificulten que, cuando llegue 2015, haya, con unas pautas exactamente iguales a las actuales, unas elecciones en las que gane de manera clara o tal vez apurada el PP y quede segundo el PSOE (o al revés), obtengan unos grupos parlamentarios nutridos que les permitan gestionar sus chantajes políticos de estos 37 años el PNV y CiU, aparezca cualquier otro convidado esperado o inesperado (tipo nacionalistas sui generis como CC, o UPyD, que ya va dando muestras de no aportar grandes novedades, o IU, que acumula demasiadas contradicciones) y se proceda a reflotar intacto y como si aquí no hubiera pasado nada un sistema viciado que necesita múltiples y serias modificaciones. Eso no puede suceder, porque, si sucede, será una catástrofe, la consagración de un sistema que ha dado sobradas muestras de su agotamiento e inutilidad y una nueva burla a las aspiraciones y derechos de la ciudadanía, burla que no sabemos por cuánto tiempo se podrá prolongar. Sea con los antedichos actores o con otros (sería muy deseable que surgieran otros menos gastados, con ideas y modos más aceptables y que inspirasen más confianza), el guión debe cambiar sustancialmente. Pasemos a este capítulo.



II. Unas cuantas medidas que parecen necesarias

         Si queremos mejorar el sistema político actual y avanzar hacia uno en el que se eviten las injusticias y disfunciones que hoy padecemos, habrá, obviamente, que cambiar, pero no cambiar cualquier cosa, sino el marco político y de convivencia en que hoy nos movemos, y de manera en algunos aspectos sustancial, cosa inevitable cuando existen, como parece innegable, problemas de gran calado. Habrá que quitar algunas cosas y poner otras nuevas, muchas de ellas, importantes. Sin duda es aceptable la estructura general de nuestro sistema, representada por la Constitución de 1978, ya que establece un régimen democrático moderno con valores como la justicia, la igualdad, el estado de derecho, las libertades básicas, los derechos humanos o el apoyo social a quienes más lo necesiten. Un régimen basado en tales fundamentos es la mejor opción en el mundo actual, pero, al lado de esto, en ese marco existen otros elementos que deben como mínimo cuestionarse, no por capricho, sino porque objetivamente han demostrado no funcionar o, en algún caso, incluso ser perjudiciales, por lo que quizás debieran eliminarse o modificarse, aunque ello representase alterar la Constitución, lo cual no tiene por qué representar forzosamente una merma de democracia, ya que esta es un sistema que admite muchas formas de realización. Esos aspectos irán apareciendo en el desarrollo que a continuación se aborda.

1. Medidas relativas a la justicia y la lucha contra la corrupción
         En un país donde la corrupción es un problema capital, resulta indispensable conseguir un poder judicial fuerte, intachable e independiente, que garantice la verdadera igualdad de todos ante la ley y el castigo de los delitos. En democracia no puede haber abusos de poder, privilegios, discriminaciones ni injusticias, y algunas de estas cosas se están viendo actualmente en España. En este terreno, serían necesarias medidas como las siguientes:
         a) La modernización de los medios materiales de la justicia. Que se la dote del personal y las inversiones necesarias.
                b) Que la comisión de delitos se persiga siempre con rigor, independientemente de quien los cometa. Que se persigan y penalicen las obstrucciones cometidas desde dentro del sistema. Ejemplos como el de Carlos Fabra no nos presentan como un modelo de justicia.
         c) Que no existan amnistías o indultos sin una motivación muy seria. Que el indulto no sea la vía de escape de corruptos, amigos del poder o “padrinos”. Que se limite la aplicación de estas figuras y se regulen de  forma rigurosa, incluyendo penas por aplicación indebida y haciendo imposible la arbitrariedad.
         d) Luchar contra la actual lentitud de la justicia. Lograr una tramitación rápida y eficaz de los procedimientos. Que la lentitud deje de ser la causa de que haya delitos que queden impunes.
         e) Introducir los cambios legales y políticos que sean necesarios para lograr la independencia de la justicia y una verdadera separación de poderes. A tal efecto, es necesario desvincular los nombramientos de altos cargos judiciales  y miembros de altos tribunales del control de los partidos políticos.
         f) Anular la actual subida de las tasas judiciales y toda medida que comprometa la universalidad y accesibilidad de la justicia.

2. Medidas relativas al desempeño democrático del gobierno y la acción política
         a) Como premisa para un ejercicio responsable de la política, se debe crear un marco adecuado que impida los privilegios o la acumulación de poder en manos de personas o grupos y fomente la máxima transparencia, para lo cual sería necesario:
                   -Que las elecciones se realizaran por el sistema de listas abiertas.
                   -Que se modificase la actual ley electoral, que beneficia de manera muy injusta la concentración del voto, lo cual lleva décadas privilegiando a los partidos mayoritarios (PP y PSOE) y favoreciendo de manera desmesurada a los nacionalistas (en especial, a PNV y CiU). Debería existir una ley en la que el número de escaños fuera de verdad proporcional al de votos recibidos.
                   -Que no se pudiese ejercer la presidencia del Gobierno por más de dos mandatos consecutivos. La limitación de mandatos se debería hacer análogamente extensiva a otros puestos.
                   -Que no se pudiera ser diputados por más de tres mandatos consecutivos. Los “parlamentarios eternos” tienen una peligrosa tendencia a convertirse en burócratas, caciques, “conseguidores” o parásitos de la política. Esta medida fomentaría además las muy necesarias democracia interna  y permanente renovación en los partidos.
                   -Que se fiscalizasen de forma muy severa los ingresos y las contabilidades de los partidos políticos.
                   -Perseguir de forma implacable la corrupción en la gestión pública y en la política.
         b) Que los delitos de corrupción no prescriban.
         c) Un pacto contra la corrupción con rango de ley, serio y que se cumpla.
         d) Control mediante ley de los sueldos de los cargos públicos, para que se establezcan límites muy estrictos y precisos. En concreto, se deberán evitar escándalos como la actual magnitud y desproporción de los sueldos de alcaldes, concejales, consejeros y presidentes autonómicos. La fijación de los sueldos será competencia del estado y se hará según los baremos establecidos. Se evitarán las subidas arbitrarias y/o desproporcionadas. Se revocarán ciertos privilegios de remuneración, jubilación y cotización de que hoy gozan en general los cargos públicos. Obligación de declaración de bienes al entrar y salir del cargo y existencia de un registro público y de fácil acceso de estas declaraciones.
         e) Promulgación de una ley que establezca la responsabilidad incluso penal o con los bienes personales de las decisiones descabelladas, arriesgadas en extremo o contra derecho que tomen los cargos públicos (para evitar asuntos  como el de Peleas de Abajo, Camps y el fútbol y muchísimos parecidos).
         f) Romper el aislamiento de los poderes públicos y crear mecanismos de control de las decisiones o perfeccionar los ya existentes. No todo vale. Ganar unas elecciones no puede ser el pretexto para gobernar como a uno le dé la gana con el dudoso argumento de “el pueblo me respalda”. Las leyes están por encima de los gobernantes, no pueden incumplirlas o modificarlas a su antojo. Saltarse estos elementales principios de gobierno democrático, cosa que no está siendo infrecuente en los últimos tiempos, tiene que ser una práctica erradicada de nuestra política, ya sea mediante el compromiso de asumir unos nuevos códigos éticos del desempeño de la política o ya sea mediante controles institucionales.
         g) Creación de un catálogo que defina los puestos de carácter político o administrativo que pueden existir en los distintos niveles, el cual impida la creación o invención de figuras y puestos innecesarios destinados en realidad a favorecer intereses personales, de allegados o partidistas. Dado que en realidad las leyes actuales ya poseen mecanismos para impedir estos abusos, otra alternativa sería ejercer una mayor vigilancia sobre estas conductas.
         h) Supresión o limitación muy estricta de la figura del asesor (en el segundo caso: creación motivada, con límite temporal, con número máximo por organismo…, aunque lo ideal sería la supresión, porque este procedimiento ha sido la vía de entrada usada por los partidos para el reparto de prebendas, a menudo con remuneraciones muy elevadas).

3. Medidas relativas a la economía
         a) Aumento de las inspecciones y la presión para que la economía sumergida deje de tener el enorme volumen que alcanza en España.
         b) Idénticas medidas para   luchar contra el fraude fiscal.
         c) Establecimiento de una política fiscal proporcionada, para que en España no sigan siendo los asalariados y los jubilados los que más aporten a la Hacienda pública, dado que no son los que más ganan.
         d) Que desaparezcan los procedimientos que permiten que las grandes fortunas coticen por debajo de lo que proporcionalmente debieran.
         e) Que se eliminen los privilegios fiscales y la permisividad existentes para las grandes empresas, tanto nacionales como multinacionales.
         d) Que se deroguen de forma inmediata  los puntos más perjudiciales e injustos de la actual reforma laboral, tales como el apartado relativo a indemnizaciones y despido.
         e) Que se potencie la eliminación de ese marco y la elaboración de un nuevo acuerdo con la participación de sindicatos, patronales y Gobierno en el que no estén fijados de antemano unos objetivos acordes con los principios neoconservadores. Este acuerdo debe tener entre sus principales objetivos la reducción del paro y la creación de empleos de calidad y remunerados de forma apropiada.
         f) Que se abran nuevas perspectivas que eviten la dependencia del sector de la construcción. Debe potenciarse la investigación, que abre campos nuevos para la industria, un sector que crea riqueza sólida y empleo estable y que en los últimos años ha experimentado un alarmante retroceso en nuestro país. Debe potenciarse el sector de las energías limpias, que para España presenta grandes posibilidades de futuro.
         g) La reducción del índice de paro del 50% entre los jóvenes precisa que no se les ofrezca el subempleo como única salida. Los empleos basura son malos para el trabajador y para el país, así que terminan siéndolo también para el empresario. Es necesario crear planes para acabar con este problema, y así se ha señalado desde instituciones europeas.
         h) Que se penalice fuertemente el despido de trabajadoras embarazadas y se mejoren de forma sustancial los incentivos por tener hijos. Esta cuestión no afecta solo a los derechos laborales, sino al estancamiento de la población y las malas perspectivas de crecimiento que tiene España, tendencia que debería cambiarse, pues representa la amenaza de graves problemas para el futuro. En España urgen las políticas que fomenten la natalidad y luchen contra fenómenos como el abandono rural.
         i) Supresión del régimen fiscal especial de la Iglesia católica y de cualquier otra religión.
         j) Supresión del cupo navarro y los conciertos vascos. El régimen tributario debe ser uno solo general para todos los territorios que integran el país.
         k) La administración de los bancos se ejercerá por personas de perfil estrictamente profesional y económico, sin que se permita la participación en los consejos de gobiernos, partidos políticos, sindicatos u otras entidades que puedan representar la intromisión de perspectivas no profesionales en la gestión.
         l) No obstante, los gestores de los bancos responderán de su labor ante los organismos pertinentes, como es inexcusable. La mala gestión, en especial, la que repercuta en pérdidas para el Estado, podrá ocasionar responsabilidades penales. El Estado y el país deben protegerse contra episodios como la crisis de la construcción o el asunto de las preferentes. Deben crearse mecanismos que prevengan y castiguen con rigor las prácticas abusivas antes de que estas lleguen a extenderse y producir graves perjuicios para la economía nacional.
         m) Los organismos de vigilancia (en especial, el Banco de España) están obligados a controlar con especial rigor la gestión prudente de las entidades bancarias. Se debe hacer más severo el régimen disciplinario ante errores en este campo que puedan ocasionar crisis como la actual. El país debe ponerse a salvo de gestores negligentes como Miguel Ángel Fernández Ordóñez o Rodrigo Rato y de personajes como los dirigentes de Cajasur, CCLM, Nova Caixa, CAM, Bankia..., directivos que han arruinado a sus entidades y ocasionado el desastre económico para el país poniéndose ellos compensaciones económicas abusivas. El control y el rigor incluso penal contra conductas como las de estas personas deben ser máximos.
         n) Realizar modificaciones legales tendentes a implantar cuanto antes la dación en pago como sistema de liquidación de hipotecas en los casos en que un hipotecado no pueda afrontar su deuda.
         ñ) Legislar en contra de prácticas abusivas como las hipotecas suelo, el cobro de tasas indebidas o la imposición indebida de seguros y otros productos. Sancionar estas prácticas con multa e indemnización al afectado.
         o) Separación clara entre la banca comercial y la de inversión. Creación de un estricto régimen de control de productos financieros y de sanción de políticas como las generalizadas entre los bancos en el asunto de las preferentes.
         p) Perseguir la colaboración de la Banca en blanqueo de capitales y la realización de operaciones con paraísos fiscales.
        
4. Medidas relativas a la protección y fortalecimiento del sector público
         La existencia de un sector público fuerte y modernizado en administración, sanidad, educación, seguridad y otros servicios que tradicionalmente han tenido una titularidad pública es garantía de gestión eficaz, imparcial y universal de dichos servicios, anteponiendo el criterio del bien público general al de la ganancia económica de empresas particulares. Contrariamente a lo que pretende sembrar entre la opinión pública la propaganda de sectores políticos y económicos interesados en adueñarse de estas prestaciones para convertirlas en la fuente de su lucro particular, la asunción por parte del Estado de los servicios públicos no es sinónimo inevitable de descenso en la calidad, sino todo lo contrario: garantiza esa calidad y el que la prestación de servicios públicos se realice valorando altamente criterios como la universalidad y la igualdad. Esto no es esperable en absoluto en los modelos regidos exclusivamente por el criterio empresarial, como demuestran sin duda los ejemplos de EEUU, donde el objetivo de Barack Obama (ferozmente combatido por los sectores más ultraconservadores de su país) es humanizar un sistema sanitario que solo ampara de verdad a quien tiene dinero, o del Reino Unido, donde la salvaje privatización de los servicios públicos llevada a cabo por Margaret Thatcher en los años 80 produjo una inmediata caída en picado de la calidad de un sistema que hasta entonces había sido modélico. Hoy en día, los trenes británicos han dejado de ser ejemplo de puntualidad, mientras que los transportes públicos de Londres se han hecho tan merecida como tristemente célebres por sus precios desmesurados. Que la administración Obama se interesase en su día por el sistema sanitario español como modelo debería despejar todas las dudas acerca de su excelencia, de su viabilidad (demostrada en datos comparativos con otros países europeos) y de la sesgada iniquidad de los planteamientos de personajes como Esperanza Aguirre, Javier Fernández-Lasquetty o Alberto Fabra. Otro propósito inconfesable de los ataques del PP y todo el gran empresariado español (Juan Rosell, el delincuente económico llamado Gerardo Díaz Ferrán, Isak Andic, que acostumbra a cotizar en SICAVs…) al sector público y los funcionarios es que el modelo de asalariado que representan estos últimos estorba a sus proyectos. El modelo de trabajador por el que repetidamente se han pronunciado estos sectores es un empleado mal pagado y con puesto inestable (es decir, el producido por la reforma laboral del PP, la cual, quien siga atentamente las hemerotecas, podrá comprobar que se ajusta milimétricamente a lo que venían proponiendo desde mucho tiempo atrás estos sectores), modelo que favorece sus intereses económicos y de control empresarial, por lo que un referente con trabajo estable como el del funcionario es muy contrario a sus planes, no solo por esto, sino también por otro factor que no suele contemplarse: el de la independencia. Aunque esto está cada vez más en retroceso debido a los modos autoritarios que se están imponiendo en la Administración, el funcionario es un trabajador con un estatuto peculiar y muy molesto para quien tiene mentalidad de patrón-patrón: no se debe al cien por cien a sus superiores, sino que responde antes que nada ante el ordenamiento legal, por lo cual puede darse (y, de hecho, se da) la negativa a obedecer mandatos que lo incumplan abiertamente. De hecho, cuando Esperanza Aguirre alcanzó sus más delirantes cotas de ataque a los funcionarios, desprestigio del colectivo y crítica de su estabilidad laboral, voces conocedoras de la historia de España salieron para poner en su conocimiento (tal vez no a la altura de su arrogancia) que esa estabilidad se implantó hace cosa de un siglo como remedio contra la inestabilidad de la época de las cesantías del sistema isabelino, la cual creaba unos funcionarios inestables y demasiado dependientes del poder político que les suministraba el puesto, cosa que producía un óptimo caldo de cultivo para la corrupción, los abusos de los gobernantes y el caciquismo. ¿Es ese el sistema que añora el PP? Este partido no ataca a los funcionarios por su impenitente vagancia e ineficacia, cosa que es una repugnante mentira, pues, como sabe cualquiera que conozca un poco el mundo, tales defectos no son lo imperante y están a la par en el sector público y en el privado, sino porque son un estorbo para sus intereses particulares.
         Hecha esta larga introducción, que juzgo necesaria después de casi un lustro de ataques directos al sector público y sus profesionales, expongo aquí las propuestas básicas para este apartado:    
         a) Que se dé marcha atrás en los recortes realizados en el sector público, incluidas las rebajas de sueldos a funcionarios. Los últimos cálculos, estiman que en tres años se ha reducido en 60.000 el número de profesores en España, mientras que ha aumentado en 400.000 el de alumnos; bastan estas cifras para demostrar que el PP gobierna literalmente atentando contra el derecho a la educación.
         b) Que no se realicen recortes en prestaciones en servicios básicos y que se mantengan las inversiones para que funcionen de manera apropiada.
         c) Que el destino prioritario del dinero público sean los servicios básicos. Modificar el artículo 135 de la Constitución en la dirección de blindar el pago de intereses de la deuda es una muestra del ideario antisocial de PP y PSOE.
         d) Que la sanidad no sea sometida a cambios con el fin de convertirla en un negocio. El sistema sanitario español es bueno, sostenible y no de los más caros de Europa, por lo que pretender desmantelarlo es un grave ataque contra los derechos de los españoles.
         e) Que las inversiones y ventajas económicas en educación se dirijan al sector público. No es sostenible la existencia de un sector económico como la enseñanza concertada española, compuesto por empresas privadas que reciben subvenciones públicas, desempeñan un servicio público obteniendo lucro y cobrando a las familias y, en algunas autonomías como Madrid, son además destinatarias de medidas políticas que las privilegian, como las normativas para favorecerlas en la concesión de suelo gratuito para la construcción de centros o las exenciones fiscales destinadas hacer rentable el matricular a los hijos en centros concertados.
         f) Que se aumente la inversión en educación.
         g) Elaboración de un nuevo marco educativo de amplio consenso y destinado a resolver los problemas reales que existen en la enseñanza actual. Que se establezcan mecanismos de consulta directa al profesorado. Si los ataques del PP al sector son muy perjudiciales, el marco educativo creado por la LOGSE y la LOE no lo es menos.
         h) Que se reabra la contratación de personal en los diversos sectores públicos en los que está prácticamente congelada, ya sea de carrera o interino, ya que los recortes de personal han incidido en un empeoramiento efectivo de las prestaciones.
         i) Poner fin a la práctica de la externalización y vaciado de funciones en departamentos públicos para cederlas a empresas privadas creadas con el propósito de que se beneficien de este fraude personas y empresas de la órbita del partido que lo pone en práctica.

5. Medidas relativas a la forma de Estado
          a) Replanteamiento del Estado de las Autonomías, que contemplase sustanciales reformas sin excluir la supresión, por las siguientes razones:
                   -Ya desde el principio, representaron un marco con asimetrías territoriales tan fuertes que no son razonables, por producir desequilibrio y discriminación. La mejor prueba de esto son los regímenes fiscales particulares de Navarra y el País Vasco.
                   -Produce una innecesaria y costosa multiplicación de órganos, procedimientos y estructuras políticas (parlamentos, gobiernos, altos cargos, procesos electorales, defensores del pueblo, tribunales de cuentas…). Recuérdese, además, que ha sido motivo de escándalo el que presidentes o consejeros autonómicos tuvieran unos sueldos desaforados y muy superiores a los de sus homólogos estatales, de responsabilidades bastante más amplias.
                   -Existen incluso instituciones de carácter no estrictamente político que no solo no tienen demasiado sentido económica y funcionalmente, sino que son casos efectivos de privilegio; por ejemplo: ¿por qué tienen que existir mossos de escuadra, ertzainas o policías forales navarros? No parece razonable que una competencia tan importante como el orden público no sea de exclusiva responsabilidad estatal, ni tampoco que unas comunidades las tengan y otras no. Debe añadirse en este capítulo que la reciente radicalización de los planteamientos de algunas fuerzas nacionalistas ha producido hechos tan inquietantes y desafortunados como las declaraciones en las que, en octubre de 2012, el consejero de Interior de la generalitat, Felip Puig, amenazó abiertamente con utilizar a los mossos de escuadra como fuerza de defensa del referéndum independentista que se propone poner en marcha el gobierno catalán, o la poco clara participación de los mossos de escuadra en el caso del espionaje a políticos. No resulta, pues, exagerado plantearse si es realmente acertado dotar de cuerpos armados a instituciones en cuyos gobiernos han ocupado cargos personas dispuestas a usarlos en conflictos contra el Estado.
                   -Con el paso del tiempo y la llegada a cierto estado de relajación, hemos visto incluso la creación de organismos de dudosa legalidad competencial (en especial, las representaciones autonómicas en el exterior).
                   -Han acabado creando un perjudicial estado de  confusión jerárquica. El permanente estado de reivindicación e incluso beligerancia frente al estado central y la arrogancia de algunos líderes autonómicos dan la impresión de que vivimos en un estado débil y de régimen jurídico confuso, donde cualquier región puede imponer en su territorio normas a su antojo (Eurovegas y dependencia en Madrid, inmersión lingüística en Cataluña, vacaciones fiscales en el País Vasco, euro por receta…) o declararse en rebeldía e incumplimiento de las leyes estatales, lo que es un injustificable acto de desgobierno, además de una inexplicable conducta antisistema de dirigentes u organismos que forman parte esencial del mismo sistema.
                   -La permanente tensión antes citada produce también un “despilfarro de fuerzas”: a menudo las tensiones bloquean o entorpecen el progreso de políticas concretas; el tiempo y el esfuerzo dedicados a querellas estado-autonomías se sustrae a actividades más positivas.
                   -Es incuestionable que la multiplicación de la clase política arrastrada por la existencia de mini-estados autonómicos con sus gobiernos, sus parlamentos, etc.  ha traído un mayor desarrollo de la corrupción, debido a la existencia del Estado de las Autonomías. Un vistazo al mapa de la corrupción nos muestra cómo la mayoría de los casos están ligados a las divisiones autonómicas de los diversos partidos, hasta el punto de que muchos consideran a las CCAA como la versión actual del caciquismo.
                   -En gran medida, el despilfarro en obras innecesarias o negocios ruinosos de todos estos años (AVE, aeropuertos, carísimas autovías o autopistas que ahora apenas se usan, universidades, Fórmula 1, Terra Mítica…) se ha debido al localismo autonómico, porque estas obras e iniciativas no pocas veces han sido el procedimiento para asegurarse el voto en alguna de ellas, cuando no dudosos negocios de esas “divisiones autonómicas” de los partidos. Este fenómeno ha tenido una versión municipal también muy dañina.
                   -Las extralimitaciones  identitarias de algunas autonomías han sido también fuente de excesivos conflictos y de inadmisibles desigualdades. Expresamos nuestro posicionamiento a favor de la igualdad de todos los territorios de España y en contra de toda postura separatista. Es necesario recalcar que, desde que se consolidó la democracia en España, la mayor parte de las manifestaciones de violencia e intolerancia política proceden de las filas del nacionalismo (terrorismo, kale borroka, hostigamiento a quienes no piensan igual, quema de banderas…), ya que la violencia ultraderechista ha quedado prácticamente reducida a ocasionales actos de grupúsculos aislados. También han sido fuente de tensos conflictos de otro tipo, como la segregación lingüística (rotulación de los comercios en Cataluña, problemas con la escolarización…), las guerras de banderas, aventuras desestabilizadoras e insolidarias como el descabellado plan Ibarretxe o el actual y no menos descabellado proyecto de referéndum en Cataluña, etc.
                   -Existen también unas diferencias de derechos digamos “de menor alcance” entre las autonomías (sueldos de funcionarios, prestaciones médicas…) que tampoco parecen muy justificables y no dejan de ser importantes.
         b) Establecimiento, en cualquier caso, de un principio de igualdad de derechos interterritorial. Que no sea posible que en dos lugares distintos de un mismo país los impuestos, las obligaciones, los derechos, la prestación de servicios o el sometimiento a las leyes sean distintos. Con autonomías o sin ellas, privilegios de origen territorial como el cupo navarro o los conciertos vascos no tienen cabida en un país democrático.
        

6. Medidas relativas a la política ambiental
         a) El compromiso con la defensa de la naturaleza, del medio ambiente y del territorio, lejos de ser un adorno idealista, es un principio indispensable en una sociedad moderna y democrática. Solo con ver el signo de los países donde mayor y menor es este compromiso queda demostrada esta afirmación, por lo que en España ese compromiso debería ser una política de estado y por encima de diferencias partidarias.
         b) La defensa del medio ambiente es económicamente rentable para las personas, las sociedades y el conjunto de la humanidad, aunque seguramente no lo es para los oligarcas que controlan la economía y la política. El planeta es el hábitat de la humanidad, de modo que su deterioro o destrucción es perjudicial para las vidas (lo que incluye las economías, que son además menos importantes) de las personas y los países. Creemos que debe cambiarse radicalmente el actual régimen económico y político en este campo, ya que deteriora a diario y sin demasiados escrúpulos el hábitat, lo que hace cada día mayor la destrucción planetaria y perjudica a la calidad de vida de las personas. Por otra parte, hablando en términos económicos, los gastos que deben afrontarse para remediar los daños producidos por las malas políticas medioambientales (desde limpiezas y descontaminaciones hasta tratamientos médicos de enfermedades producidas por la contaminación) son cada vez más cuantiosos, por lo que una buena política medioambiental tiene mucho de buena política económica.
         c) En la actual y devastadora crisis económica y política (que no olvidemos que se está manifestando, entre otras cosas, en un grave ataque a los derechos de todos), estamos sufriendo muy especialmente las consecuencias de una especulación financiera e inmobiliaria que se asentó en la construcción de viviendas, obras y edificaciones diversas sin más límite que las perspectivas de negocio de inversores sin escrúpulos y políticos corruptos, lo que equivale a decir sin ningún límite racional. La avidez de estos agentes económicos no respetó ni las vidas ni las economías de personas y hasta países enteros, ni menos aún los territorios, los paisajes, las condiciones de habitabilidad, la contaminación o la fauna. Queda claro, pues, que los especuladores que nos han arruinado y las élites políticas que ahora nos están asfixiando fueron y siguen siendo feroces enemigos del medio ambiente; conclusión: este tiene los mismos enemigos que la ciudadanía, el progreso económico, las libertades y la propia democracia. Es necesario poner una especial vigilancia sobre playas, zonas de gran atractivo natural y demás territorios que han constituido el objetivo favorito de los especuladores inmobiliarios y sus cómplices, los corruptos de la política, ya que sigue habiendo muestras muy palpables de su intención de reanudar sus negocios a la menor ocasión. 
         d) En el plano de lo concreto, esta defensa del territorio y del medio ambiente debe materializarse en una formulación proteccionista y muy vigilante de las leyes de costas y del suelo, así como de las normas y las competencias sobre calificación de suelos. Concretamente en lo referido a estas, creemos que los municipios no deberían poder calificar como urbanizable ningún terreno sin trámites como un plan de urbanización, una motivación razonada, un seguimiento económico y una inspección y permiso gubernativo. Desde Huelva hasta Gerona, existe un alto número de ejemplos de sitios donde la ambición y/o corrupción de políticos locales o autonómicos los ha convertido en los principales aliados de los promotores y especuladores inmobiliarios que han destrozado los territorios que esos responsables políticos hubieran debido defender.
         e) Persecución y control de las construcciones ilegales. Agilización de los trámites de demolición. La construcción ilegal no solo afecta a esferas como el negocio inmobiliario, sino a asuntos como los poblados marginales generadores de todo tipo de problemas sociales y de delincuencia o la existencia de viviendas en ramblas, laderas y otros emplazamientos peligrosos.
         f) La política energética debe enfocarse hacia la promoción de energías limpias y renovables, por los siguientes motivos:
                   -En primer lugar, y aunque no esté del todo ajustado a este apartado, la producción de energía eléctrica está hoy en España en manos de empresas que están siendo muy favorecidas en las tarifas, con cargo al consumidor. Las tarifas por electricidad en España son muy elevadas y no existe una verdadera competencia y diversificación de la oferta. Algo parecido ocurre con los combustibles para vehículos, ya que las diferencias de los precios entre las gasolineras son tan leves que prácticamente nos hallamos en una situación de oligopolio.
                   -Aunque está claro que las actuales eléctricas seguirían llevándose el negocio, a largo plazo, energías limpias como la solar o la eólica por fuerza tendrían que ser más rentables para un país como España, pues nos permitirían dejar de ser dependientes del exterior. En la actualidad, los detractores de estas energías argumentan que su capacidad de suministro no cubriría las necesidades del país, argumento que parece no tener en cuenta que las tecnologías avanzan, y lo hacen deprisa, sobre todo, si la inversión es la adecuada, razón por la cual se hace doblemente criticable la actual política del PP de retirada de ayudas al sector a las energías renovables y de extrema restricción de inversiones en investigación, pues, concretamente en este campo, además de cerrar la puerta al progreso y la mejora económica que representa la investigación, lo hace en un terreno donde las condiciones de España son todo lo ventajosas que no son en otras fuentes de energía. Una vez más, el PP (y también el PSOE) parece pensar más en los intereses de las grandes empresas. Hay que insistir en el hecho del permanente progreso de la investigación en energías limpias, que abarca a muchas fuentes, tales como la energía de las olas, las corrientes fluviales, la fuerza magnética, el hidrógeno, el nitrógeno…
                   -Esta apuesta por las energías limpias y renovables nos hace ser contrarios a la energía nuclear y partidarios de su abandono al ritmo más rápido que sea posible. Quienes la defienden acuden a argumentos de carácter práctico, principalmente, el económico, discutido a menudo, y también recurren a la afirmación de que la energía nuclear es, no ya segura, sino tal vez la más segura de todas. Este argumento no merece muchas vueltas, basta con mencionar los nombres de Chernobyl o Fukushima.  


III. Conclusiones

         Quienes hayan leído lo anterior, podrán estar de acuerdo o no con lo que plantea, o aceptar unas medidas y rechazar otras, lo cual entra por completo dentro de lo esperable. Pienso, que, se compartan o no, todas las medidas aquí propuestas tienen la virtud de no ser caprichosas, sino de estar sustentadas en motivaciones reales. Habrá también quien pueda echar en falta alguna medida o la alusión a algún tema en concreto, cosa también lógica, que podrá deberse a que eso que se echa en falta yo no lo considero necesario o a que se me haya pasado por alto su mención, ya que este documento no pretende ser exhaustivo. Existen también algunos asuntos que están entre las preocupaciones generales y que no he querido mencionar por no tener formada una opinión segura al respecto; entre estos, el más importante es el de la jefatura del estado. Soy de los que siempre han pensado que, en la situación actual de España, ese papel lo estaba desempeñando la monarquía al menos lo suficientemente bien como para que no fuese razonable ni práctico plantearse el sustituirla, aunque hoy en día reconozco que quienes son contrarios a ella tienen cada vez más argumentos a su favor, suministrados, por si fuera poco, por miembros de la propia institución. 
         Al llegar hasta aquí, cualquiera puede plantearse lo siguiente: todo esto está muy bien (o muy mal), pero ¿quién y cómo lo hace? El cómo está claro que debería ser a base de elaborar políticas, estrategias y normas para llevar a cabo cada medida, cosa compleja, pero viable para las organizaciones y personas capacitadas: técnicos, expertos, administración, gobierno, instituciones, asociaciones, partidos, empresas, ciudadanos…, en dos palabras: la sociedad. Por supuesto, para que llegara a hacerse, las propuestas tendrían que ser asumidas por un partido o varios, que liderasen la tarea de defenderlas y, llegado el momento, aplicarlas. Algunas de ellas estoy seguro de que están entre las que defienden algunos partidos políticos, pero, tomadas en su conjunto, no creo que haya ninguno que tenga un programa igual, dado que he presentado aquí algunos planteamientos muy radicales, lo reconozco, tal es el caso de lo relativo a las comunidades autónomas, pero deberá también reconocerse que sus motivaciones son sólidas y que, en último caso, si el estado de las autonomías ha llegado a una situación de múltiples, graves e innegables disfunciones, es absolutamente lícito y hasta necesario ponerlo en tela de juicio, y si, por otra parte, en España hay quienes defienden el federalismo sin darse cuenta de que el estado de las autonomías ya casi lo es, con lo que bien podría objetárseles que están proponiendo algo que ya es casi seguro que no va a solucionar nada o que va a empeorar las cosas, o quienes con la cabeza muy alta y cara de agraviados manifiestan que quieren separar a sus regiones del cuerpo de la nación, ¿por qué no podemos defender nuestras posturas quienes creemos que lo mejor sería dar pasaporte a la descentralización política y frenar en seco al separatismo?
         En todo caso, cuando digo que estas como cualesquiera otras medidas políticas debería llevarlas a cabo la sociedad, tengo que dejar claro algo que he pospuesto deliberadamente hasta este momento: que debería haber incluido un apartado con medidas relativas a la sociedad española, que también tiene mucho de que hablar, porque hemos fallado por extenso y por intenso.
         Vuelvo a las palabras iniciales de este artículo: los españoles consideramos hoy que nuestra segunda preocupación es la corrupción: pues bien, resulta que uno de los casos estelares de hoy es el caso Bárcenas, que está unido al ya viejísimo caso Naseiro: ¿cuánto llevamos con la corrupción? ¿Cómo hemos podido aguantar tanto? ¿Cómo han votado tantos españoles al partido de Naseiro y de Bárcenas durante tanto tiempo? Otro de los casos que actualmente suenan es el caso Nóos, en el que hoy ha aparecido envuelto Francisco Camps, que en su día estuvo ya envuelto en casos de corrupción, al cual se votaba masivamente aun cuando ya sonaba su nombre mezclado con la palabra corrupción, al cual se le medio perdonaba porque, total, por unos trajes… ¿Cuántos de los que votaron y defendieron a Camps estarán hoy entre los que se sienten muy preocupados por la corrupción? He hablado de la feroz especulación y brutal corrupción en el litoral mediterráneo: ¿habrá un mejor ejemplo de ambas que la Marbella nacida del gilismo? Muchas veces, cuando he visto a la gente de Marbella clamando contra Roca, contra Isabel Pantoja, contra Julián Muñoz, he pensado amargamente en el estupor que me producía, en los tiempos en que Jesús Gil se presentaba a alcalde y ganaba por mayoría absoluta, ver a exultantes marbellíes congratulándose de los negocios, el dinero y la prosperidad que iba a traer ese señor, cuyo lamentable pasado se sabía y al que llevaron al poder con sus votos. Gil no engañó a nadie; Gil hizo lo único que sabía hacer y hasta lo anunció con su habitual descaro; Gil llevó la corrupción a Marbella y Marbella llevó a Gil al poder… a sabiendas: ¿cuántos marbellíes estarán hoy preocupados por la corrupción? Y que nadie piense que es solo Marbella, porque en España, desde hace mucho, han sido bastantes los pueblos que han hecho alcaldes a chorizos declarados, a corruptos con condena firme: les bastaba con prometer que garantizarían puestos de trabajo en la construcción por lo civil o por lo criminal. Mientras escribía este artículo, no dejaba de hacerme una pregunta: ¿qué lugar ocuparía la corrupción entre las preocupaciones de los españoles en el año 2000, o en 2003, o en 2006, años en que sería la misma que ahora o más, porque los casos que están saliendo ahora son los que se fraguaban o ya se destapaban entonces, que era cuando lo que bajaba como un torrente eran los ríos de billetes de 500 euros. ¿Y aquella frase repetida por millares de bocazas, muchos de los cuales quizás hoy estén sufriendo un paro lacerante, aquello de: “Si yo pudiera, haría lo mismo”? Voy a dejar explícito aunque no haga falta lo que quiero decir: España ha sido un excelente caldo de cultivo para la corrupción. Hoy mismo, oía una noticia en la radio: las autoridades europeas van a investigar y quizás sancionar a las gasolineras españolas, ese floreciente oligopolio, por bajar los precios justamente los lunes, ya que es el día en el que se hacen los muestreos oficiales sobre precios. ¿Podrá este país donde al sinvergüenza se le llama listo superar una crisis producida en gran parte por la corrupción?
         Ese será nuestro principal reto: hacernos honestos, intransigentes con la mentira y el fraude, firmes para exigir a nuestras autoridades que castiguen a los ladrones, maduros para no transigir con gobernantes ineptos y/o deshonestos, perspicaces para no dejarnos engañar por mitos y promesas falsas, fuertes para defender nuestros derechos. Si en los tiempos que vienen no nos desprendemos de la pasividad, el cinismo, la tolerancia con los ladrones y la sumisión, lo que nos caiga encima nos lo tendremos bien merecido.  
        
         9 de marzo de 2013                        

                                                           Pablo López Gómez
 


sábado, 13 de abril de 2013

Una canción para la marca España

    Queridos amigos, una de las cosas que me disgustan de la actual situación en nuestro país (ciertamente, no la mayor) es esa memez envenenada de la marca España, porque España es, a mi pobre y anticuado juicio, un país, una cultura, una historia, una lengua..., algo, en definitiva, mucho más grande y digno que una marca, contra las que, por otra parte, no tengo nada si las dejamos dentro de sus muy lícitos límites comerciales. Y es aquí precisamente donde está el problema: el estúpido, vano y ciego mercantilismo del partido que hoy nos gobierna, guiado por su patética fe en que en la vida todo se arregla a base de comprar y vender, está empecinado en convertirlo todo en un producto de mercado (o mejor: de mercadillo), desde las alpargatas o las tostadoras hasta la patria, pasando, como todos sabemos, por la educación, las costas o la sanidad. La cosa es grave, no hace falta que lo diga, porque representa que el becerro de oro, deidad a la que nos hemos plegado durante los últimos veinte años con los resultados a la vista, sigue estando muy firme en su altar, servido por sus diligentes acólitos peperos y venerado también por otros fieles como el PSOE, los demás partidos y hasta los sindicatos, que a todos ellos les oído alguna vez proclamar su fe en la  Sacrosanta Marca España, amén. Miento: hay unos que no la han proclamado, justo, los que me conocéis ya lo habéis adivinado: me refiero a esos que ya están preparando la Marca Catalunya (amén) y la marca Euskadi (amén, amén), todo se andará, ya lo veréis, porque las estupideces que hacen fortuna llegan muy lejos. 
   A este guachimán, con su probada voluntad de servicio, se le ocurre que, puesto que toda buena marca lleva asociada una canción (recordemos la del Colacao, la de las muñecas de Famosa, uno de los tantísimos aciertos de Coca - Cola o la del turrón El lobo, de la que no he conseguido la versión antigua, mucho más simpática, aunque sin tanto colorín), la marca España debería tener la suya, y no ha tardado en llegar a la conclusión de que the winner is...:

 

    ¿No es acaso esta genial aportación al arte de Euterpe lo más representativo de la España del pelotazo, el ladrillazo, la burbuja, la corrupción, los Fabras, los Baltares y los Guerreros? Sin duda, el espíritu de su refinada letra se ajusta muy bien a las intenciones de los que ven que lo que necesita España es convertirse en una marca, para descuartizarla y venderla a cachos más eficazmente. Para mayor abundamiento,  esta mañana, oyendo el programa "No es un día cualquiera" de Radio Nacional,  me he enterado por casualidad de que la Macarena tiene una deuda más que mediana con otra gran partitura, "Tengo una pena", de Desmadre 75, o sea, que está también envuelta en líos, mangoneos, acusaciones de plagio y chanchullos: el perfil ideal. Y no vayáis a pensar que este currículum tramposo se queda aquí, porque, acerca de su  gestación, es muy esclarecedor este interesantísimo artículo, aunque sea un poco largo. Es una pena que no haya podido encontrar la foto aquella de los líderes mundiales bailando la Macarena al final de una cumbre en la que se había estado hablando de terrorismo, no sé si del 11-S, supongo que os acordaréis del episodio, porque causó cierta polvareda; entonces ya hubo quienes dijeron que la frivolidad reinante en nuestro país era fácilmente contagiosa. Ratifico, pues, mi propuesta: póngasele a la marca España la Macarena como canción: es la que le conviene.

martes, 9 de abril de 2013

Un cadáver político

   En su día, a este guachimán (y me temo que a unos cuantos españoles más) le irritó profundamente que un jurado popular absolviera a Francisco Camps en el juicio por cohecho impropio por el asunto aquel de los trajes que todo el mundo recordará. Como en tantas ocasiones nos ha tocado ver en este paraíso de la corrupción política, tuvimos la sensación de que alguien, solo por ser poderoso, se escapaba incólume de una fechoría que innegablemente había cometido. Por si esto fuera poco, nos encontramos hoy con que el Tribunal Supremo ha ratificado la absolución de Camps, pero voy a permitirme la comisión de delitos como el de no explicarme cómo se le absuelve, a la vista de cosas que se supieron, y el de sostener que decisiones como esta agravan la ya alarmante falta de credibilidad en las instituciones en nuestro país, donde la historia actual es esta: los bancos y los corruptos provocan una crisis feroz, crisis cuya "resolución" se sustancia en políticas antisociales y antidemocráticas, mientra que los corruptos parece que siguen siendo intocables y los bancos están llevándose el dinero de las ayudas... que pagaremos entre todos. Si un día esto se hunde, no parece muy difícil dilucidar quiénes lo habrán mandado a pique.

 
   De todos modos, en lo que se refiere a Camps, nos queda un consuelo, aunque pequeño y un poco triste: solo con ver la cara que tenía hoy en esta foto, está claro que es un cadáver político: aunque solo sea en este terreno, alguna penitencia lleva. ¿Dónde está aquella permanente sonrisilla triunfal de hace unos años? ¿Dónde está aquel cinismo dicharachero con que despachaba a quienes cuestionaban sus nefastas políticas o le preguntaban por los trajes? Da la impresión de que se los ha llevado el viento. Camps quedará para la historia como el presidente de los trajes, y ni siquiera podrá consolarse por el lado de su gestión, porque por ahí aparecerán las sombras de Gürtel, la corrupción generalizada, la CAM, Fabra, Terra Mítica, el aeropuerto de Castellón, la ruinosa Fórmula 1 y un déficit y una deuda espeluznantes. Bien podría (aunque no sería ni mucho menos el único) este exdirigente ser un símbolo de los gobernantes que en los últimos 20 o 25 años fueron inflando un descomunal pelotazo que ahora ha estallado y ha dejado un boquete proporcional. Pues ahí siguen, y cada día los veo más recuperados, no hay más que fijarse en los sucesores políticos de Camps, que pretenden enjugar los desmanes del PP en la comunidad valenciana aplicando con mano de hierro unas políticas represivas, demagógicas, injustas, antidemocráticas, anticiudadanas, antisociales y...  completamente inútiles. Y atención a otro dato: sombras como la de Gürtel o la de Nóos siguen gravitando sobre ellos. ¿Acabaremos viéndolos un día con la misma cara que a Camps?


viernes, 5 de abril de 2013

Ariadna G. García

   Se me acumulan el trabajo y los proyectos pendientes y voy dejando que el tiempo pase y pase sin resolver nada; parezco un chico de la ESO, pero soy algo peor...: ¡un profe de la ESO! Aprovechando que mi amiga Patricia hace sus deberes y nos ha dado cuenta en su blog de que a Ariadna G. García le han concedido el premio de poesía Miguel Hernández de 2013, junto con este enlace que os facilito para que oigáis a la propia Ariadna hablando de su poesía y recitándola (¿quién mejor que ella?), voy de una vez por todas a cumplir el propósito que me había hecho de dedicarle un artículo, aunque no es la primera vez que la menciono aquí. 
   De entre las muchas virtudes que tiene la poesía de Ariadna, a quien felicito por este premio (que no es el primero, cosa que uno se explica en cuanto lee sus versos) me gustan sobre todo dos cosas: la fuerza expresiva y la brillantez y audacia de sus imágenes. En lugar de enrollarme para explicároslo hasta conseguir que os durmáis, voy a dejar de nuevo que sea ella misma quien se exprese a través de sus poemas.
   Su libro Napalm. Cortometraje poético, al cual ella suele calificar como un libro combativo, comienza con estos versos:
                                               Te quedarás en casa
                                               como todos los viernes,
                                                                                     barnizando
                                               tu estante personal del desaliento.
   Anima a seguir, ¿verdad? Os dejo ahora un fragmento del poema titulado Imán:
                                              La tarde lentamente va llegando
                                              allí donde termina el tobogán,
                                              mientras cuento uno a uno
                                              los gajos de ternura que me llevo a la boca.
                                              La hostilidad del mundo,
                                              las hélices de plomo
                                              que cortaban el vuelo
                                              a todos nuestros globos y cometas,
                                              vive fuera del cuarto.
                                              En el cuarto,
                                              nuestro amor siembra puertos
                                              donde las naves tienen corazones atados a los puños,
                                              y los mapas revelan
                                              la duda de las norias,
                                              y las brújulas huelen
                                             el resplandor del humo,
                                             y los sueños desbordan los bolsillos
                                             cada vez que se zarpa.
   En lo que se refiere a a su libro titulado Apátrida, la propia autora manifiesta el haber buscado en él un tono más sosegado y el ejemplo de los clásicos. No obstante, cualquiera que lo lea podrá encontrar en él también episodios que reflejan sentimientos apasionados. De los cuatro cantos de este libro, el tercero está organizado como una alternancia en las voces del Agua y el Cristal. Termino este artículo con los versos que inician este canto:
                                                                EL AGUA
                                                     No dejes que me acerque
                                                     ni un segundo a tu boca
                                                     con palabras de heno;
                                                     pétalos hechos de ruido
                                                     con los que conquistar
                                                     el túnel de tu risa.

                                                     Apártame.
                                                     Déjame en la cuneta de tu asombro.

                                                    ¿No escuchas lo que digo?

                                                    Mariposa inocente,
                                                    ardió la primavera entre tus alas.
                                                    Ahora observa. Mira
                                                    mi corazón, pomelo de epidermis
                                                    abierto con tijeras,
                                                    cómo gotea luz
                                                    en el pozo sin fondo de tus ojos.
  

jueves, 21 de marzo de 2013

Desde más allá de Orión

   Queridos amigos: ya sabéis aquello de que nadie es profeta en su tierra, y bien podría yo aplicarme este refrán a mí mismo en lo que se refiere a mi novela "La república mejor", que no parece haber cosechado un gran éxito en el planeta Tierra, pero, mirad por dónde, aunque la tierra del Planeta no me tenga literariamente en gran estima, en otros rumbos galácticos, desde más allá de Orión concretamente, sí se me valora, a juzgar por  esta reseña que se hace de "La república mejor" en el blog Los libros del replicante. La firma alguien llamado Selene Alshams: ¿quién puede dudar de que me observan los extraterrestres? Gracias les sean dadas a los seres de los confines espaciales.  

Después de cruzar datos, no hay excusas

   Vaya por delante lo que debe ir por delante: en el asunto este del examen de conocimientos básicos suspendido por un 86% de los participantes, la mayor aberración, lanzada por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y amplificada por los medios de comunicación, fue atribuir tan catastróficos resultados a los maestros, cuando son sola y exclusiva responsabilidad de opositores que aspiraban a plazas de maestros. Una vez más, el Gobierno madrileño ensucia nuestra imagen. 
   Dicho esto, hoy "El País" publica la famosa prueba, y, después de vista, queda ya poco lugar para la duda y las excusas: quienes no superasen esa prueba (aún me atrevería a decir que quienes no la hiciesen perfecta o casi) está claro que no estaban preparados para la docencia.
   Ahora bien, todos por fuerza tenemos que preguntarnos cómo es posible que tantos titulados aspirantes a una plaza de maestro fallasen de ese modo. Razones, naturalmente, habrá muchas, de carácter individual y general. En mi anterior artículo , yo sostuve que las principales hay que buscarlas en el colosal desastre que es, de principio a fin, nuestro sistema educativo, y ahora, después de ver el plan de estudios de Magisterio, al cual he llegado a través de este excelente artículo  de mi amigo Mariano del Mazo, me ratifico en mi postura: aquellos polvos trajeron estos lodos. Con un plan cargado de pedagogía y didácticas mil hasta la náusea, ¿cuándo les queda tiempo a los estudiantes de aprender no a enseñar las materias, sino esas mismas materias? Queda claro una vez más que, para enseñar Matemáticas, Lengua o Geografía, primero hay que saber Matemáticas, Lengua o Geografía: la didáctica por sí sola es una ruina. La colonización del pedagogismo y sus huestes ha sido un desastre completo, que incluso ha adquirido forma de leyes: LOGSE, LOE. Aqui tampoco hay excusa: a esto hemos llegado gracias al sistema, el sistema que han creado y sostenido esos mismos políticos que ahora se dedican a robar medios a la enseñanza y lapidar a los docentes.
   En la enseñanza española hace falta un cambio RADICAL, y perdonad las mayúsculas, que ya sé que en Internet equivalen a gritos: justamente por eso las pongo.

domingo, 17 de marzo de 2013

86%: algunas consideraciones en torno a un porcentaje

   1.- El jueves 14 de marzo nos sobresaltamos con la noticia de que los maestros están suspensos en primaria, a la vista de los resultados de un examen de oposición en Madrid, en el que el 86% de los aspirantes cometieron fallos ante cuestiones de nivel elemental, algunos de ellos, de la alarmante envergadura que podemos ver en la noticia enlazada. La sala de profesores de mi instituto -me figuro que igual que la de muchos otros- se convirtió en el escenario de un debate permanente sobre el asunto, debate en el que las ideas más generalmente aceptadas fueron estas: 
      a) Que la noticia se había formulado con un sesgo muy desafortunado, ya que producía la sensación de que los autores de tales disparates eran los profesores, cuando en realidad habían sido personas que se presentaban a una oposición para serlo, las cuales además, en buena lógica, debieron de ser suspendidas.
      b) Que, en cualquier caso, lo que desvelaba era muy grave y que, entre otras cosas, parecía destapar unas carencias en la formación de nuestros titulados superiores (de Magisterio y de otras disciplinas) que es urgente solucionar.
      c) Que la difusión de la noticia ni era inocente ni obedecía a la mera preocupación de nuestros dirigentes políticos por los escasos conocimientos de los opositores, sino que la Consejería de Educación de Madrid estaba instrumentalizando el hecho en el marco de su guerra contra los interinos y sus planes de reformar el sistema de acceso a la función docente, planes que (importa mucho destacarlo), aunque se presentan con otros envoltorios, persiguen sobre todo ahorrar dinero a costa de lo que sea, incluida la calidad de la eneseñanza. Quien dude de esto, que pulse aquí.
   2.- Ahora bien, señalado todo esto, creo que está fuera de toda duda que, dadas las características de nuestro sistema educativo, esos titulados superiores deficientemente formados son el producto de ese sistema también deficiente. Este sistema emana de una catástrofe llamada LOGSE, de la que nacen los ya más de veinte años de desastre educativo que llevamos padeciendo en España, y cuenta con la cómplice mala gestión en este ámbito de todos los partidos que han tocado poder, sin olvidarnos tampoco de los sindicatos, especialmente, de CCOO, gran defensora del entramado ideológico de la LOGSE. Como muchas veces me habréis oído decir, una de las mayores o tal vez la mayor de las aberraciones de la LOGSE es la presión sobre el aprobado, es decir, el que, durante todos estos años, para maquillar las cifras de aprobados del sistema, se haya abusado de la presión sobre los profesores para que bajaran sus niveles de exigencia, lo que ha producido que al final el nivel de lo que enseñamos sea ínfimo; en tales circunstancias, ¿no parece lógico que, si empezamos regalando los aprobados en ESO, acabemos teniendo un alto número de titulados superiores muy mal formados? Lo razono en esta carta que titulo Aquellos polvos trajeron estos lodos y que publica hoy "El País".
   3.- De lo dicho hasta aquí, cualquiera podrá entender que yo creo que la culpa de que hayamos llegado a este enojoso asunto del 86% la tiene el sistema, un sistema frívolo que ha perseguido a los profesionales serios y rigurosos y, en una espiral constante de estupidez e inmoralidad, ha instaurado la falsificación de la realidad y el regalo de aprobados y títulos como práctica habitual, creyendo que eso podría llevar a otra parte que al desastre; un sistema capaz de llegar a aberraciones como esta de la ESO a mil euros, o sea, regalar el título y encima mil euros a los que no obtuvieron por molicie lo que otros se ganaron estudiando, esperpento que ha terminado con un desenlace que tiene algo de justicia poética: la anulación del examen por una filtración, vamos, que todo ha sido una trampa, de principio a fin. ¿Podemos extrañarnos de que, en un sistema que premia la vagancia, se produzcan sucesos como este del 86%?
   4.- Termino. Este sistema ha sido -y sigue siendo, no lo olvidemos- el mundo al revés, una aberración en todos sus términos, y estoy pensando ahora en la Inspección Técnica Educativa. Como su propio nombre indica y como departamento de vigilancia que es, este cuerpo debería haber velado por el recto proceder de las cosas, por el cumplimiento de los programas, por que los centros transmitiesen saber. ¿Ha sido así realmente? ¿Se ha preocupado de esto la inspección o ha sido más bien el azote de esos profesores que intentaban  trabajar en serio y eran denunciados por padres o por directores amigos más bien de la generalizada laxitud? Supongo que cada cual tendrá su punto de vista, pero todos, hasta las instituciones, somos hijos de nuestras obras, así es que esto será lo que a última hora haya que valorar. Por mi parte, algunos sabéis ya cuál creo que ha sido el papel de la inspección, aquí os dejo el enlace del artículo que en su día hice exponiéndolo. Hemos llegado a donde hemos llegado: ahora, cada cual debe asumir y reconocer la parte que le toca del éxito o el desastre.

domingo, 10 de marzo de 2013

Locos extremadamente peligrosos

   Queridísimos amigos, he de deciros una cosa: no solo la vida va en serio, sino que ¡ojito con salir a la calle!, porque andan sueltos por ella millares de chiflados, algunos, tan extremadamente peligrosos como estos de los que os voy a hablar:
   -Locos extremadamente peligrosos número uno: los asesinos terroristas de ETA. En honor a la verdad y por fortuna, estos no andan sueltos por las calles, pero lo que reclaman es que se les libere. En una reciente entrevista,  dos de sus portavoces se descuelgan con  las demenciales (no podían ser de otro modo) exigencias del colectivo de presos de esta benéfica institución. En un alarde de cinismo y de la deriva alucinada de la banda, sus portavoces (Xabier Alegría y Lorentxa Gimon) reclaman una amnistía para los presos de ETA, porque personajes tan ejemplares como ellos no es explicable ni democrático que sigan en la cárcel. Advierten (¿amenazan quizás?), además, de que será un peligro y un gran riesgo no ir soltándolos de una vez o poquito a poco y no anular la doctrina Parot. ¿Os parece que alucináis? Pues si leéis la noticia veréis aún más: este razonable plan tiene como horizonte final la autodeterminación e incluye un -según sus palabras- "alto el fuego" de las autoridades francesas y españolas, ya que sus políticas penitenciarias son una muestra de violencia política inadmisible. ¿Es usted de los que piensan que la independencia de Euskadi es un bien en sí misma y que "estos muchachos" son solo unas pobres y heroicas víctimas y, en consecuencia, ve muy razonable lo que piden? Entonces lo que usted necesita es conocer el historial de ETA: pulse aquí.
   -Locos extremadamente peligrosos número dos: Ignacio Fernández de Arriba y sus secuaces: una secta repugnante más. En el mundo hay peligros que acechan a los seres humanos en colectivo, como la crisis, Bankia, los tsunamis, el hambre, las epidemias o los gobiernos dictatoriales y/o corruptos, pero luego existen otros que van a por sus víctimas cuando caminan ellas solitas y desprevenidas y las asaltan en la calle de manera singular, como el lobo a Caperucita; entre estos, están las sectas, que, como el pérfido lobo, acostumbran a presentarse con la mejor de sus sonrisas y como ese desprendido samaritano que solo quiere librarte de tus problemas, aunque sea a costa de sus desvelos. ¡¡¡Cuidado con estos!!!, porque, si les abres la puerta, pueden acabar destruyendo tu vida, pueden ser tan letales como el tsunami, no en vano está establecido el término Secta Destructiva (SD) para encuadrar a las peores (si es que no son todas iguales) de estas organizaciones. La forma más directa de que me comprendáis es que pulséis el enlace y leáis hasta el final, y os advierto una cosa: aunque su perido de mayor virulencia en España tuvo lugar hará unos veinte años, las sectas siguen estando ahí y siguen siendo igual de temibles, lo único que pasa es que, como organizaciones muy ladinas que son, han decidido hacerse menos visibles, lo que las hace aún más peligrosas. Nunca te fíes: ese  cienciólogo circunspecto en apariencia, el alegre hare-krishna, el melifluo opusdeiano o ese familiar testigo de Jehová endomingado esconden bajo su inocente apariencia unos predadores no menos peligrosos que este Ignacio Fernández: si no me crees a mí, busca los abundantes testimonios de exadeptos que hay, lee los también abundantes informes oficiales, entérate de quién es Pepe Rodríguez, seguramente uno de los mayores expertos en sectas del mundo, o de quién fue Pilar Salarrullana, la parlamentaria que informó a las Cortés sobre ellas. A ambos, que mantuvieron relaciones de colaboración y amistad, les han perseguido con saña las más que inquietantes sectas, a ambos podemos considerarlos con justicia unos solitarios héroes contra el fanatismo, la servidumbre humana y el oscurantismo. Hace tiempo que quiero escribir un artículo sobre las sectas, de las que algo sé, pero es tan amplio y complejo su mundo que no sé si podré ponerme a ello algún día; de cualquier modo, con lo que hay en este artículo, ya tenéis una buena brújula para rastrearlas.
  

lunes, 4 de marzo de 2013

Un par de "cosillas" sobre Eurovegas

    Hoy me he encontrado un par de "cosillas" sobre el penoso asunto de Eurovegas. Helas aquí:
    1.- Esta carta publicada en "El País" por alguien llamado Juan Fernández Sánchez: ¡Hagan juego! En ella, su autor  (a quien felicito) nos muestra el camino que planes como Eurovegas marcan para nuestro futuro económico: reconvertir a los investigadores en crupieres. El "proyecto" del PP para nuestros jóvenes. Leed la carta, es cortita e ilustrativa. 
    2.- Esta noticia: Las Vegas Sands admite su "probable" implicación  (¡ja, ja, ja, ja, ja!) en sobornos fuera de EEUU. Un comentarista del foro de la noticia dice con lacónico acierto: "Entonces han venido al país adecuado". En efecto: mientras en su país se les controla, en el nuestro se les dan faclidades hasta para saltarse las leyes. No me cansaré de decirlo: el PP nos ha convertido con Eurovegas en una república bananera

Sí, pero... ¿garantiza la pervivencia de la especie?

   Leyendo hace un rato la página de "El País" en Internet, me encuentro en la portada un titular que dice: "El matrimonio gay no garantiza la pervivencia de la especie". Alarmado por semejante amenaza, en la que hasta hoy no había reparado, entro en la noticia desarrollada y me encuentro con que esa frase pertenece a un discurso que ha pronunciado en la embajada española en Roma nuestro ministro de Interior, don Jorge Fernández Díaz, aunque bien lo hubiera podido firmar Kiko Argüello. A partir de ahora, lo tengo muy claro: ¿de qué valgo yo, de qué vales tú, de qué vale nadie ni nada si no garantiza la pervivencia de la especie? Es que esta cuestión es capital y no puede pasarse por alto, gracias por mostrarme la luz, ministro: lo que no garantice la pervivencia de la especie, ¡derecho a la basura! Sin ir más lejos, mañana voy a comprarme una lámpara, y no pienso meter en mi casa ninguna que no garantice la pervivencia de la especie.
   Ahora bien, como ya he señalado, el señor Fernández no ha hablado solo de la pervivencia de la especie, sino que ha dicho más cosas: ha dicho, por ejemplo, que, en cumplimiento de los acuerdos entre la Santa Sede y España, tenemos que dejarnos de felonías y sacar a la asignatura de Religión de la condición de maría y elevarla al rango que (según él y, al parecer, el concordato) le corresponde, esto es, el de asignatura fundamental. Asignaturas fundamentales son, por ejemplo, Matemáticas y Lengua Española. De esta última, que es la mía, se dan cinco horas semanales en 1º y 2º de ESO y cuatro en 3º, 4º y los dos cursos de bachillerato. Dado lo tajante de las afirmaciones de nuestro ministro, debemos entender que esa es la ratio horaria que exige para la Religión. ¿Lo pondrá en marcha el PP? ¿Cómo lo hará? ¿Suprimirá otras asignaturas o implantará las clases por las tardes en los institutos, en los que los alumnos ya van bien cargaditos de horas? Ya lo veremos en su momento.
   Los ministros del Interior (que es un puesto muy serio) no deberían meterse a predicadores, porque pasa lo que pasa. El señor Fernández Díaz ha hablado en público y no ha dejado pasar un solo charco en el que zambullirse, conducta a la que son absolutamente fieles todos los dirigentes del PP. La noticia de "El País" se ha centrado en el asunto del matrimonio gay y en acusar de homófobo a Fernández Díaz, pero, aun a riesgo de que se me acuse de homófobo también a mí, diré que esto me parece lo menos gordo de lo que ha hecho. Mucho más grave que la homofobia de esas palabras, me parece la absoluta ignorancia y alejamiento del mundo que representan, propias de un carcamal enclaustrado: ¿es que este señor no sabe que ya se habla hasta de lobby gay en El Vaticano? Con una ignorancia así, no se puede ser ministro: acepte usted a los homosexuales, señor mío: están ahí y no se comen a la gente. También me parece más grave y metido en la misma línea del imperdonable alejammiento del mundo lo de la asignatura de Religión, que es, sencillamente, de una cerrilidad medieval: ¿quiere este señor, en el año 2013, convertir nuestros institutos en madrasas?
   Termino con el último charco, también profundísimo, aunque se me haya quedado para el final: a alguien tan preocupado por la pervivencia de la especie, una cuestión biológica y un tanto abstracta, debería preocuparle más aún el descenso de la natalidad, que es un asunto mucho más concreto, de carácter social y un verdadero problema en la España de hoy, que, de no empezar a resolverlo ya, puede pagarlo muy caro en un futuro no muy lejano. Y nuestra baja natalidad es un problema que se ve muy agudizado o incluso producido por males como el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral, la discriminación de la mujer en el trabajo, el paro o la falta de armonización entre la vida laboral y familiar. Si por algo se ha distinguido España desde hace mucho tiempo, es precisamente por la inexistencia de políticas de protección y fomento de la natalidad; antes al contrario, en la política de contratación de miles de empresas, la mujer embarazada ha sido un enemigo a abatir. ¿Qué hacen este señor tan preocupado por la pervivencia de la especie y su partido para proteger la natalidad? ¿No estarán más bien llevando políticas que la penalizan? Menos predicar anatemas y más dar trigo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Con el paso de los años, la basura sigue siendo basura

   Lo que nos faltaba: ¿también resucitan las tramas negras de la Transición? Nos enteramos hoy de que Emilio Hellín, el valeroso justiciero que en 1980 mató a Yolanda González, trabaja para la Guardia Civil, La Policía Nacional, el Ministerio de Defensa, la Ertzaina y los Mossos de Escuadra. En definitiva: un exmilitante de grupos fascistas que en su día conspiraron contra el actual régimen democrático (cada vez cuesta más creer esto último), está injertado en nuestro aparato de seguridad, increíble. ¿Tendremos que resucitar palabras que suponíamos olvidadas, como connivencia entre cuerpos de seguridad y ultraderechistas, infiltración, etc.? Pero lo que debiera haber hecho imposible que este sujeto trabajase para un estado democrático no son tanto las razones de seguridad como las éticas, porque los actos que inmortalizan a Emilio Hellín y sus compinches en su desalmada ejecución de Yolanda fueron hazañas como estas: cobarde y alevoso secuestro de una casi niña de diecinueve (19) años; asesinato igualmente cobarde de esa persona, con superioridad, indefensión de la víctima, premeditación y nocturnidad, en despoblado y todos los agravantes que imaginar podáis; creación de banda armada y demostradamente violenta; conspiración golpista... Leed los enlaces y lo veréis. ¿Puede un estado democrático tener servidores de esta calaña? ¿Debemos pensar, a la vista de esto y de las facilidades que tuvo el "señor" Hellín para sus repetidas fugas, que en la seguridad del Estado sigue habiendo quienes favorecen a los fascistas? Nada justifica que Hellín trabaje para nuestras policías; ni aunque fuera el mayor virtuoso de la electrónica y la informática -cosa que está por demostrar-, debería alguien con su trayectoria prestar el menor servicio al Estado. En democracia, la ética cuenta, si bien, nada más escribir esto último, se me ocurre que quizás el problema sea precisamente este: que nuestros dirigentes no piensan lo mismo, miles de hechos lo demuestran. Termino: ¿le propinarán quienes han contratado al señor Hellín la inmediata patada en el trasero que se merece? ¿Explicarán quién, cuándo, cómo y por qué contrató sus servicios y en qué condiciones se desempeñan estos? ¿Recibirán el/los responsable(s) del despropósito la sanción que sin duda merecen?  

viernes, 22 de febrero de 2013

ME COMUNICAN POR AQUÍ número 10 (22 de febrero de 2013)

   En el día de la fecha, me comunican  por aquí los siguientes asuntos:
   1.- Exceso de fair play. Hoy hemos podido ver a Juan Rosell en el 10º Congreso de CCOO, donde ha sido abucheado e insultado. Teniendo en cuenta las recientes salidas de pata de banco de este señor y aun siendo como son reprobables los insultos, resultan más coherentes que la invitación al acto. La dirección de CCOO se ha equivocado: aunque quieran mantener esa comedia del buen rollito con la CEOE, lo que tocaba esta vez era haberle hecho llegar al señor Rosell una invitación a desinvitarse.
   2.- ¿Y no sería mejor haberlas metido en la cárcel? Hoy nos ha llegado la noticia de que a estas cinco ladronas indecentes, tristemente célebres con el sobrenombre colectivo de las Bosnias y que llevan más de 300 denuncias y 10 años robando impunemente en el metro de Madrid, las han condenado a un alejamiento de las instalaciones de este medio de transporte para que no puedan seguir robando. Como no soy jurista y soy un palurdo, voy a permitirme decir lo que pienso: lo que tendrían que haber hecho es haberlas metido en la cárcel hace mucho tiempo, cosa que no puede hacerse debido al creo que erróneo tratamiento del hurto y su reincidencia en nuestro sistema legal. Lo de los robos en el centro de Madrid y en el metro es sangrante y se debe a ese fallo legal conocido mejor que por nadie por los chorizos, un fallo que debería haber sido corregido hace muuuucho tiempo, porque ni esto es un problema menor ni esas normas son garantía de otra cosa que la felicidad de la gentuza que se dedica a robar. Nadie puede decir que sea bueno un sistema legal que permite estas atrocidades, pero parece que para nuestras leyes el último mono es el ciudadano honrado, ese al que, por un lado y por otro, siempre le acaban robando la cartera.
   3.- Sin embargo a este señor, que era inocente, sí lo metieron. Ya lo veis: a José Antonio Valdivieso, sin embargo, siendo inocente, lo han tenido nueve años en la cárcel por culpa de un proceso muy mal llevado. El caso es kafkiano, en el enlace se cuenta por extenso. Y el verdadero culpable, como las bosnias, tan feliz en la calle. Si hay algo que urge reformar, es la justicia.
   4.- ¿Exactamente qué pasa en el PSOE? Creo no exagerar si afirmo que el debate sobre el estado de la nación ha discurrido por los cauces de lo esperable y que la verdadera campanada ha sido la extravagancia esa con que se ha descolgado el PSC, lo de pedir la abdicación del Rey, no por la petición en sí, sino por la forma inesperada de hacerla, la inadecuada situación y el lanzamiento a espaldas del PSOE, que una vez más tendrá razones para sentirse ridiculizado y traicionado por el PSC, solo había que ver las caras de los peperos. ¿A qué juega el PSC? ¿A qué espera el PSOE para romper con ese esperpento político?
   5.- ¡Si es que las hemerotecas deberían estar prohibidas! Este cartelito es archiconocido, pero me acaba de llegar con una petición de que lo divulgue y, como creo que hoy es oportuno, así lo hago:
cid:D6C47442D9BC41358438EA0D2A1EE6B6@pcjoana




  






















    NO más IVA, no más impuestos, no más paro, no más mentiras: ¡ja, ja, ja, ja, ja!

   Y no habiendo más asuntos que comunicar, se cierra el ME COMUNICAN POR AQUÍ número 10 en Tres Cantos a 22 de febrero de 2013, día de santa Margarita.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Una anécdota, una autocrítica y una recomendación

 
I
 
   Esta tarde me ha contado mi mujer una pequeña anécdota cotidiana, uno de esos sucesos menores de los que no se reflejan en los grandes medios informativos. Aproximadamente a las 12 de la mañana, iba viajando en el metro cuando ha aparecido en su vagón una de esas personas que cuentan en voz alta una serie de razones que las obligan a pedir limosna y luego pasan recogiendo lo que la gente quiera darles. Un episodio así no tiene nada de particular aquí en Madrid; lo que a mi mujer le ha llamado la atención era la historia con que la chica se justificaba: afirmaba ser diplomada en educación y haber estado ejerciendo como profesora interina hasta que perdió el trabajo hace un par de años. El haberse quedado sin recursos y el tener dos hijas ha sido lo que finalmente la ha empujado a "pedir una ayuda", que es el eufemismo que en el español actual usamos para referirnos a la caridad.
 
 
II
 
   En Madrid no son pocos los que piden limosna, "ayuda", colaboración para unos enfermos reales o imaginarios, dinero para saciar el hambre o para un dudoso bocadillo y hasta para gasolina, y esto no es de ahora, sino de siempre. Lo que se observa desde que estamos en crisis es no solo que el número de personas que piden ha aumentado, sino que se han hecho patentes algunas que, por sus modos, su vestimenta o cualquier otro síntoma, denotan proceder de estratos socio-económicos que, en circuntancias normales, jamás se verían obligados a mendigar. Salió hace no mucho en la televisión un muy creíble pequeño empresario arruinado, y hoy ha tropezado casualmente mi mujer con esta exprofesora, que era también muy creíble.
   Sabemos todos cuáles son las causas y los muy culpables causantes de la crisis, esos mismos que ahora la están descargando despiadadamente sobre los demás para seguir gozando de sus privilegios, y sabéis que no les concedo la menor justificación, pero, aun así, voy a decir algo que probablemente os disgustará: creo que, en parte, el que esta chica esté hoy pidiendo limosna en el metro es también culpa de los profesionales de la enseñanza. ¿Por qué? Muy sencillo: en septiembre de 2011, el gobierno madrileño asestó un brutal golpe al sector, que se tradujo en miles de despidos y unos inaceptables empeoramientos en nuestras condiciones de trabajo y la organización de los centros. A una agresión de ese calibre y a unos adversarios de la monstruosa falta de escrúpulos de Esperanza Aguirre y el PP, la única manera de replicar con garantías de éxito habría sido una respuesta también contundente, que solo podía ser una: la huelga indefinida. En lugar de ello, aduciendo un melindroso temor a los descuentos, organizamos una estrategia de paros intermitentes y manifestaciones que solo podía llegar a donde llegó: al desgaste y a la derrota. He aquí el balance final de nuestra "prudente" estrategia: recortes en el sueldo, recortes en derechos, descuentos a pesar de todo por los días de huelga inútil, empeoramiento de las condiciones de trabajo, aulas más llenas, despidos en masa y... como guinda, profesores teniendo que pedir en el metro. Son las cosas que les pasan a quienes no saben defender lo suyo. Eso sí: de vez en cuando, nos ponemos la camiseta verde o hacemos un "flashmob", que molan mucho. 
 
III
 
   Y, al paso que vamos, seguirá todo el país por el mismo camino. Hora es, pues, de que tomemos muy en consideración esto que voy a recomendar: si, por las traiciones del zapaterismo, en 2011 los españoles hundimos al PSOE en la miseria política por la que ahora se arrastra, en 2015 o cuando sea, al PP tenemos que demolerlo, por la sencilla razón de que este partido que más parece una banda de esquilmadores se ha lanzado a degüello a por nosotros, se ha convertido en el peor enemigo de nuestros intereses: más de un año después de llegar al gobierno, ya no le valen excusas: sus políticas económicas, lejos de levantar la economía, la están hundiendo más y su reforma laboral, lejos de frenar el paro, lo está aumentando, y a todo ello se une una destrucción de servicios públicos, de derechos y de garantías que no deja lugar a dudas acerca de una cosa: este partido no solo se propone explotarnos, sino que se propone además esclavizarnos. Y, mientras tanto, con el más grosero de los desparpajos, sus líderes responden con desafíos o falsedades insultantes, como ese supuesto propósito de luchar contra la corrupción que pregonan, al mismo tiempo que por otro lado los vemos hundidos hasta la coronilla en asuntos como el de Bárcenas, Gürtel o Noos. Repugna ver junto a esto a Ana Mato empecinándose en no dimitir, al propio Bárcenas haciendo cortes de mangas, a Alonso, González Pons o Floriano diciendo sandez tras sandez y, ya en el paroxismo, a Arenas argumentando que aquí lo que hay es una conspiración contra su impecable partido... como en el 11-M: ¿ha perdido esta gente ya hasta el respeto a las tragedias? Es necesario que, en las próximas elecciones, hundamos al PP en el olvido, así como recuperar todo lo que nos ha ido quitando y lo que nos pueda quitar de aquí a entonces. Cuatro años más de PP gobernando en beneficio de sí mismos y de los magnates que han dictado sus políticas pueden acabar con todos pidiendo en el metro. 


viernes, 15 de febrero de 2013

Ocasiones desperdiciadas

      En los últimos tiempos, ciertos prohombres y alguna que otra promujer de los que cortan el bacalao aquí en España recuerdan a esos futbolistas un poco tuercebotas que se hinchan a perder grandes ocasiones: los futbolistas tuercebotas las pierden de meter goles, mientras que las propersonas de la élite las pierden de estarse calladitas.
     A diario tenemos a don Carlos Floriano, quien, con explicaciones como la del finiquito o la de la improcedencia del despido de Sepúlveda, se ha convertido en el más pertinaz perdedor de ocasiones del campeonato, un auténtico paquete, vamos: alguien debería sentarle en el banquillo para que enmudeciera, porque, además de hacer el ridículo él y poner en evidencia constantemente a su partido, traslada la impresión de que él (y su partido) nos toman a los españoles por imbéciles, un respeto, por favor.
     Ha aparecido luego por ahí la señora Ana Mato, demostrando que en las categorías femeninas también disponemos de grandes valores, a la que desde el comienzo de la legislatura se criticó por su mutismo, pero últimamente nos ha hecho entender los motivos de tal conducta: cual loro, es persona de enunciados repetitivos ("Yo no dimito, yo no dimito, yo no dimito...") o capaz de ese torpe intento de parapetarse tras su condición femenina para eludir la cuestión de sus gastos gürtelianos, tan poco sostenible que ya están pidiendo su cabeza hasta señalados peperos: sí, estaba mejor calladita.
      ¿Qué me dicen de ese gran espada de la teoría económica llamado Juan Rosell? No pasan ni dos días desde sus alifafes contra parados y funcionarios y va don Arturo Fernández, su segundo en la CEOE, y lo deja en evidencia con sus irregulares pagos en metálico (otra de sobres, por cierto), un asunto que también ha dejado con las vergüenzas al aire a los sindicatos. Volviendo con Rosell, que debería aprender eso de que quien tiene casa de cristal no debe tirar piedras, le cuadra mucho aquella frase regia: ¿por qué no te callas?, la cual tampoco le vendría mal a la dicharachera Esperanza Aguirre, que defendió a Fernández, lo que unido a sus facilidades para con Adelson apunta a una inquietante afición al chorizo. Esperanza Aguirre es tan asidua de la pérdida de ocasiones de callarse que hasta una vez tuvo el propio Manuel Fraga que mandarla callar.  
     La última gran ocasión perdida le corresponde a un fervoroso aficionado al balompié, Mariano Rajoy, con su despectiva frase hacia lo que él ha llamado partidos estrafalarios, un fallo clamoroso imperdonable en un titular indiscutible como él. Vuelvo a lo de las casas de cristal: ¿cómo puede permitirse despreciar a ningún partido el líder de uno que está envuelto en asuntos como lo de Bárcenas o lo de Gürtel o lo de Camps u otros diez mil chanchullos? Cualquiera podrá decirle que, entre los estrafalarios y los corruptos, la elección no resulta demasiado difícil. La frase no se sabe si es más desafortunada por soberbia o por estúpida: ¡qué gran ocasión de estarse calladito ha perdido el presidente del Gobierno! 

sábado, 9 de febrero de 2013

Opiniones de un payaso

   Empezaré por decir que a menudo me sucede que encuentro para mis artículos títulos geniales que ya estaban ocupados, me apropio de ellos y, en consecuencia, me veo obligado a hacer las oportunas aclaraciones. Aquí va la de hoy: este artículo no va a hablar de la extraordinaria novela Opiniones de un payaso, de  Heinrich Böll, sino de otro payaso bastante menos admirable, un aprendiz que, con un talento situado a años luz de la ironía y sutileza del personaje de Böll, apenas alcanza la categoría de patán.
   Romperé el suspense desde el principio: me estoy refiriendo a Juan Rosell, presidente de la CEOE, el cual nos ha ¿sorprendido? a todos arrancándose con unas declaraciones en un estilo tabernario por el que tenemos que felicitarnos, ya que, procediendo de alguien que ocupa su puesto, inspira tranquilidad y satisfacción, al demostrarnos el nivel de los timoneles de esta nave llamada España. Ha llegado a afirmar el máximo mandatario del empresariado patrio lo siguiente: "Si a mí me dejas la legislación laboral, te la cambio en una semana": esperemos que quien sea no se la deje, porque la historia de nuestro país ya tuvo suficiente con una Semana Trágica. Ha dicho también esto otro: "Lo único que queremos es un contrato muy simple, muy fácil, de tres líneas". Es que es así de cuco, el señor Rosell, ¡anda, pillín!, si todos sabemos que en realidad a ti te bastaba con tres palabras, si lo tuyo es la simpleza, tú mismo lo has dicho. Mira, te voy a dar un par de borradores sin cobrarte nada, que yo sé que los empresarios gordos como tú andáis a dos velas (no como esos seis millones de falsos parados, que, además, son solo cinco, que lo sabes tú, que eres el más guay y estás capacitado para desmentir encuestas de prestigio mundial) y, además, me has caído simpático, aquí van:
   1.- ¡POR MIS COJONES!
   2.- ¡AQUÍ MANDO YO!
   3.- ¡A LA PUTA CALLE!
   Ya sé que el número tres, con esas cuatro palabras, a ti te parecerá ya un "tocho tremendo" (son tus términos literales, puro tecnicismo de aquilatado experto en economía), pero es que en realidad no es la propuesta de contrato de trabajo, sino el anexo para la regulación del despido, cuestión, tú ya lo sabes, de mayor complejidad.
   ¡Ay, Juan! Pero había un títere que se te escapaba con cabeza: ¡el puto funcionario!, esa sabandija de mierda que, con su corrupción, su lujo, su megasueldo, sus sobornos y demás trapicheos ha hundido al país en la ruina y la crisis, suerte que al final has tenido reflejos y lo has puesto en su sitio: ¿qué son los funcionarios? Grasa. ¿Cuántos sobran? 300.000 o 400.000. ¿Qué hacen? Gastar papel y teléfono. Me maravillo, Juan: ¡menos mal que nos lo has descubierto! Un colectivo como ese es puta escoria, nada que ver con tu selecto círculo de la CEOE, al que pertenecen figuras como José María Cuevas, su hijo, Díaz Ferrán o Arturo Fernández, con sus cosillas  y sus cosazas. ¡Ya te imagino, rodeado de esa audiencia de ejemplares ciudadanos, en el bar de VIPS de la sede de la CEOE, en torno a unas cuantas botellas de whisky del bueno, defendiendo tus sólidas tesis en el tono y escenario apropiados! ¡Qué lucidez en el análisis, qué verbo más escogido, qué prudencia en las propuestas, qué rigor en los argumentos! ¡Qué lástima que no fueras capaz de acabar Políticas, qué gran líder se perdió España!
   Bueno, Juan, como a alguien que se manifiesta como tú le creo capaz de no entender la ironía, voy a terminar con un par de líneas en serio: el país está para pocas bromas, los parados lo están pasando mal de verdad, los jóvenes se merecen algo más que esas migajas de minijobs que tú les arrojas con desprecio desde tu atalaya de sátrapa autosatisfecho, los funcionarios trabajamos en serio y de firme todos los días para ganarnos el pan honradamente, no como tus amiguetes, y antes que sobrar uno solo de nosotros, a lo mejor sobra un bocazas soberbio como tú, que, por mucho que seas o te creas, no vales ni para darte cuenta de que no es piadoso ni sensato machacar a los que ya están machacados. Para insultar, mentir y decir estupideces, hasta el presidente de la CEOE es mejor que se esté calladito, y más, ante micrófonos. Dedícate a tu dinerito y no quieras arreglar España, anda: con la sensatez que demuestras y las burradas que piensas, Dios nos libre de tus coces. 

viernes, 8 de febrero de 2013

El chiste del día

   Supongo que lo conoceréis, porque me lo ha mandado un amigo por Internet, así que debe de estar circulando por ahí, pero me ha parecido tan atinado que lo pongo aquí:

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jueves, 7 de febrero de 2013

Sobre la huida hacia adelante como forma de suicidio político

   Después de ver lo que está saliendo acerca de fiestas, viajes y globos y de oír unas sonrojantes "explicaciones" que nos dejan con la incógnita de si tendremos una ministra que no sabe ni cuándo se separó de su marido, ¿qué credibilidad suponen el PP y ella misma que tiene Ana Mato como ministra ni como nada?
   Después de logros como encender fuegos en la cuestión del aborto, imponer unas tasas tan injustas que han escandalizado hasta a los jueces, firmar el arbitrario indulto del conductor homicida (¿lo vería tan claro si la víctima hubiera sido un familiar suyo?) añadiendo la desafortunada burla del precedente de un gobierno socialista, tener en pie al sector de la justicia por la falta de medios en que lo mantiene y -la guinda- haber salido hoy defendiendo sin pestañear a Ana Mato con argumentos que ofenden a la inteligencia de la ciudadanía, ¿qué credibilidad suponen el PP y él mismo que tiene Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia? ¿Realmente piensa que alguien puede considerarle defensor, por ejemplo, de la imparcialidad?
   Después de la hombrada de proclamar una amnistía fiscal en unos tiempos en que el país está sometido a tremendos sacrificios por culpa de una crisis en gran parte provocada por la corrupción y el fraude fiscal, y de que ahora salga el asunto Bárcenas señalando a esa amnistía como más que probable coladero de corruptos y ladrones, ¿qué credibilidad suponen el PP y él mismo que ofrece Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda?
    ¿Se estará haciendo Mariano Rajoy estas preguntas? Lo que está claro es que estos ministros no resisten el menor análisis. Están quemados y, sin embargo, se empecinan en mantenerlos. ¿Es que el PP está dispuesto a estrellarse? Si es así, que procure al menos estrellarse solo.   

Parecidos razonables

 


martes, 5 de febrero de 2013

El subidón del guachimán

   Queridos amigos, si hace unos días me mostraba umbrío por la pena, casi bruno, pues la pena tizna cuando estalla, y todo por culpa de Eurovegas, hoy me ha inundado una bocanada de optimismo gracias a estas palabras que ha pronunciado en el parlamento madrileño José Qunitana, portavoz adjunto del PSM: "Adelson no va aponer ni un ladrillo". Lo repito y lo enlazo en letras de molde: 
 
ADELSON NO VA APONER NI UN LADRILLO

   Y en la misma línea están IU y UPyD. El repetirlo en letras de molde no es solo por entusiasmo, sino también por advertencias del tipo: "Y si no cumpliereis, que el pueblo os lo demande". En pro del beneficio de la duda, borro mis suspicacias contra estos grupos de anteriores artículos. Sigo, no obstante, muy atento a la evolución de este asunto: no otra cosa me permite mi condición de guachimán (guachimán = watching man = vigilante, ¿o es que os creíais que era una voz precolombina? ¡No, hijos, no: es un anglicismo!).
   Que la cosa alcance un final feliz, o sea: que el señor Adelson se busque la república bananera en otros pagos. O mejor: que no la encuentre: las repúblicas bananeras son repugnantes per se.  


sábado, 2 de febrero de 2013

Indecentes

   Como estoy -igual que mucha gente- indignado, preocupado y asombrado por los límites -o, mejor, la falta de ellos- de codicia, iniquidad, desvergüenza, inmoralidad y corrupción a que se ha llegado en los últimos lustros en la política y en los negocios, y como quiero conocer hasta donde me sea posible los hechos y los pasos que nos han traído hasta esta crisis, en los últimos tiempos -igual que mucha gente-, me estoy informando  sobre asuntos económicos más de lo que solía. Fruto de esta caída de la burra (el tradicional esperpento español impide que me caiga del noble animal del que cayó el santo del que tomo el nombre), ha sido la lectura de tres libros que os recomiendo y que os presento brevemente a continuación.
   El primero de ellos es Indecentes, de Ernesto Ekaizer. Está publicado por Espasa y ha sido un libro que ha alcanzado un merecido éxito. Nos presenta la crisis desde su gestación en Estados Unidos y a través de los pasos que siguió durante las etapas de los distintos gobiernos españoles. Ya desde 2004, gobernantes y expertos económicos sabían que algo pasaba y ya desde 2000 prestigiosos expertos habían avisado en los foros adecuados, tales como el FMI (léase a este respecto lo que cuenta en el capítulo 7 de la primera parte alguien llamado William White sobre algo ocurrido entre el endiosado Greenspan y el economista Edward Gramlich).  Sabroso también el asunto de la carta que el BCE mandó al Gobierno de Zapatero en 2011 imponiendo unas durísimas condiciones que luego José Luis impodría a su vez a los españoles. ¿Quién las diseñó? El inefable MAFO. Y luego están Caruana, Solbes, Rato, Guindos, Rajoy...: el nombre de este libro no puede estar mejor puesto.
   El segundo es La crisis en 100 apuntes, de Ignacio Escolar. Está editado en Debate y es una colección de cien artículos del autor que dan una buena panorámica y un buen montón de interesantes reflexiones sobre la gestación de la crisis, sus causas, los sectores a los que ha afectado, las posiciones de partidos y políticos... Tiene la virtud de la amenidad y añade a ella la de suministrar un gran caudal de datos concretos en lo referido a cifras y estudios estadísticos, datos que el autor suele integrar muy bien en el argumento de que la crisis se debe más a lo que se roba o no se paga que a lo que se gasta, por ejemplo, en sanidad.
   El tercero es El hundimiento  de la banca, de Íñigo Barrón Arniches. Está publicado en Catarata y su título ya es buen indicativo de su contenido. Aparecen en él algunos de los episodios y personajes que salen en el libro de Ekaizer, tales como los inspectores del Banco de España y sus desoídas advertencias a Solbes o MAFO. Critica a fondo la pasividad del Banco de España y señala las responsabilidades de Ordóñez y Caruana y, a otro nivel, de Rato. Su especialización en el tema bancario le permite presentarnos más a fondo la connivencia entre políticos y banqueros  y los entresijos del naufragio de las cajas.
   ¿Eh, cómo? ¡Ah!, que creíais por el título que iba a hablar de Bárcenas, Ana Mato y compañía. Bueno, la verdad es que lo he puesto por el libro de Ekaizer y, además, el guachimán tiene poco que añadir a lo mucho que está saliendo en la prensa, pero quiero recalcar que, en el lío de Bárcenas, la pasta recibida por el PP la dejaban... constructores que luego obtenían contratos de la Administración, luego no estamos solo ante un caso de corrupción, sino ante un episodio del hundimiento del país al que nos han llevado unos pocos para enriquecerse. Bárcenas, Sanchis, Palop, Naseiro...: viene de muy lejos. ¿Y lo de Ana Mato? 40.000 pesetas de esas de antes en globos: hay detalles que dicen más que seis tomos de sumario.