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-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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miércoles, 2 de agosto de 2023

Si lo que contamos son los votos, Frankenstein va a ser muy duro de roer

     Como tengo esa obsesión con el injusto reparto de los votos en nuestro sistema electoral, me he decidido por fin a estudiar los obtenidos por los distintos partidos en las elecciones del pasado día 23, sin meterme en laberintos comparativos con los de 2019. Lo he hecho con el propósito de responder a esta pregunta: ¿cuántos escaños habría logrado cada uno si se les hubiesen asignado en estricta proporcionalidad a los votos conseguidos? Me ha salido el siguiente cuadrito:

Partido

Votos

Porcentaje

Escaños 23 J

Escaños a %

PP

8.091.840

33’05

137

115’67

PSOE

7.760.970

31’70

121

110’95

VOX

3.033.744

12’39

33

43’36

Sumar

3.014.006

12’31

31

43’08

ERC

462.883

1’89

7

6’61

JUNTS

392.634

1’60

7

5’6

Bildu

333.362

1’36

6

4’76

PNV

275.782

1’12

5

3’92

BNG

152.327

0’62

1

2’17

CC

114.718

0’46

1

1’61

UPN

51.764

0’21

1

0’73

    Los datos los he obtenido de la página del Ministerio del Interior, exceptuando, naturalmente, la estrambótica última columna, que es de elaboración mía y dejaré para el final. Con lo que nos ofrece esta tabla, he hecho otra más reducida y que refleja mejor el duelo que se ha dirimido en estas elecciones, el que verdaderamente importa, es decir, el librado entre Frankenstein y las formaciones reacias a que entre Sánchez y el nacionalismo despedacen España. Aquí la tenéis:

Bloque

Votos

Porcentaje

Escaños 23 J

Escaños a %

PP – Vox - UPN

11.177.348

45’65

171

159’76

PSOE - Sumar

10.774.976

44’01

152

154’03

Cantonalistas

1.731.706

7’05

27

24’67

Frankenstein

12.506.682

51’06

179

178’7

    Dado que hablamos sobre todo de números, empezaré por facilitar algunos que no aparecen en las tablas. Los votos emitidos han sido 24.743.612 y los votos válidos, 24.482.534. Si restamos de estos los 199.392 blancos, nos salen los 24.283.142 que el electorado ha repartido entre las diferentes candidaturas. Es sobre estos últimos sobre los que se establecen las cifras de las columnas segunda y tercera de los cuadros. En cuanto al segundo de estos, no hará falta que explique que lo correspondiente a Frankenstein es lo obtenido por los cantonalistas, el PSOE y Sumar. Como estamos viendo estos días en los medios de comunicación, la escasa distancia entre los 179 escaños de Frankenstein y los 176 de la mayoría absoluta está dando lugar a millones de especulaciones sobre una absurda comedia de remilgos, advertencias engoladas y demás pamplinas cuyo final conocemos todos muy bien: Sánchez gobernará como líder de Frankenstein II.

    Ahora bien, la cuestión de fondo de este artículo es esta: que Frankenstein tiene una fortaleza mayor que la que refleja el reparto final de escaños, en el que, debido al beneficio a las mayorías propio de nuestro sistema, el partido ganador, en esta ocasión, el PP, se ha visto digamos que bonificado con más escaños de los que en estricta proporción corresponderían a sus votos. El resultado de esto es que el bloque PP-Vox-UPN, con un 45'65% del sufragio, disfruta de un número de escaños equivalente al 48'86% de los 350 de nuestro Congreso, mientras que, por caprichos de ese mismo sistema, lo de Frankenstein queda bastante justo, aunque se ve ligeramente perjudicado, pues obtiene un 51'06%, cuando le hubiera correspondido un 51'14%. Pero, si nos vamos a la diferencia de votos obtenidos por ambos bloques, ahí tropezaremos ya con el dato más contundente, pues veremos que es de 1.329.334 a favor de Sánchez y sus aliados, cifra que, por seguir jugando con la calculadora, equivale al 11'89% de lo obtenido por el bloque PP-Vox-UPN. Todo esto justifica bastante lo que digo en el título: Frankenstein va a ser muy duro de roer.

    En cuanto a la columnita esa que me saco de la calculadora, fuera de darnos datos de interés como la proporción exacta que debería existir entre los votos y los escaños de los partidos y el castigo que sufren quienes adolecen de un voto disperso (cosa que ya conocíamos), es poco más que un juguete, porque, en realidad, sería inaplicable. Supongo que, si alguno se ha entretenido en sumar el resultado que da en ambos cuadros la última columna, habrá descubierto que entre los partidos contendientes, con ese cómputo, obtendrían solo 338'46 de los 350 escaños de la cámara, lo cual, aparte de obligarles a llevarse un serrucho, les haría perder 11'54 asientos, algo muy difícil de digerir. Me figuro que la explicación de esto se encontrará en los decimales que no he reflejado en los porcentajes y en los votos que obtuvieron las formaciones que no lograron ningún escaño, cantidades ambas que habrían sido necesarias para realizar debidamente esas operaciones. No lo sé, y tampoco importa demasiado, pero sí quiero llamar la atención sobre una cosa: algunas veces se han valorado propuestas que, con el fin de protegernos de la proliferación de grupos, defendían que no pudiese entrar en el congreso ninguna candidatura con menos de un 3% de los votos emitidos, así que podréis ver que, de haber existido una norma así (y no le faltarían fundamentos), el Congreso se lo habrían repartido entre PP, PSOE, Vox y Sumar. Si a alguien se le ocurre la objeción de que esto sería una injusta marginación de opciones como el nacionalismo, que se pare a pensar cómo sus famélicos grupos han estado abusando y chantajeándonos desde 1977; cómo han pisoteado siempre las leyes; cómo han zarandeado a España a lomos de Frankenstein en los últimos cinco años; cómo están aplicando en sus territorios políticas de marginación, corrupción y totalitarismo; cómo se están volcando en romper el país; cómo de convencidos están de que en la legislatura que empieza lo van a conseguir... Entonces, a lo mejor le parece que esa limitación del 3% habría sido muy justa, sensata y beneficiosa para la nación y los que vivimos en ella.

    Con este plan tan amenazador Frankenstein no es ninguna broma y ya hemos visto que su poderío tampoco lo es. Esto no significa que sea invencible, pues, muy al contrario, yo pienso que tiene enormes debilidades, empezando por la iniquidad de sus propósitos y de sus procedimientos, que todo el mundo conoce. Esa sería una de las brechas por las que resultaría políticamente viable y éticamente inexcusable empezar a desmontarlo. Ni la tarea es imposible ni el monstruo es invencible, y nos va mucho en ello, aunque es evidente que sus adversarios tendrán que aplicarse con más acierto que en las elecciones del pasado 23 de julio. 

lunes, 24 de julio de 2023

Pues el caso es que Frankenstein ha decaído, y mucho

     Para este artículo voy a basarme en datos sacados de ABC, pero no de la edición digital (al 100%), sino de la publicada en papel esta mañana, al 99'94%, sobre todo, por este cuadrito: 

Formación

Julio de 2023

Noviembre de 2019

ERC

7 (1’89%)

13 (3’61%)

Junts

7 (1’60%)

8 (2’19%)

PNV

5 (1’12%)

6 (1’57%)

EH Bildu

6 (1’36%)

5 (1’15%)

CUP

--

2 (1’01%)

CC

1 (0’46%)

2 (0’51%)

Navarra Suma

--

2 (0’41%)

BNG

1 (0’62%)

1 (0’50%)

PRC

--

1 (0’28%)

Teruel Existe

--

1 (0’08%)

TOTAL

27 (7’01%)

41 (11’31%)

    Se trata, como veis, de una comparativa entre lo obtenido por el bloque que llamaré cantonalista en las elecciones de ayer y las del 10 de noviembre de 2019. En términos absolutos, hemos pasado de diez formaciones a seis, de 41 escaños a 27 y de un porcentaje del 11'31 a otro del 7'01. Me perdonaréis que no os ponga el número de votos, dato que sería muy interesante, pero me llevaría bastante tiempo buscarlos, y aun dudo de que pudiera encontrar los de 2019. De cualquier forma, esta comparación es muy elocuente, porque, aunque está claro que los resultados de estas elecciones han sido buenos para Sánchez, con el tremendo trancazo al cantonalismo que refleja este cuadro y algunas otras cifras que vamos a ver a continuación, hay que concluir que no lo han sido tanto, que su retroceso ha sido muy importante y que la euforia desatada en Frankenstein debería atemperarse, ya que es absurdo olvidar que, aunque don Pedro sostenga extravagancias como esa de que él no ha gobernado con Bildu, hasta las moscas saben que sin ese engendro no habría durado ni un año.

    Y con la formidable y terrorífica criatura alumbrada por Mary Shelley vamos ahora. Aunque supongo que si leyeran lo que voy a poner Aitor Esteban o la señora Oramas empezarían a emitir quejidos remilgados, los miembros de esta santa compaña en la anterior legislatura fueron estos: el PSOE (120 diputados), Podemos (38) y los cuarenta y un diputados de las diez formaciones de hace cuatro años, pues todas en algún momento sucumbieron a los afamados encantos de Pedro Sánchez. Esto arroja para el proceloso ser ese tablero de 199 peones en el que tan cómodo se ha movido el señor presidente en los últimos cuatro años. ¿Y cómo han quedado las cosas desde ayer? Pues así: PSOE, 122 escaños; Sumar, 31; bloque cantonalista, 27, es decir, 180 diputados.

    En resumen: cuantitativamente, Frankenstein ha desmejorado mucho, ya que ha perdido 19 diputados, que no son pocos (un 5'42% de la cámara) y ha pasado de representar el 56'86% de los escaños a ser el 51'43%. Si alguien piensa que no es para tanto, porque sigue representando una mayoría absoluta y es una diferencia no demasiado grande -de algo más de un cinco por ciento-, se está equivocando, porque la distancia con la mayoría absoluta es lo suficientemente escasa como para que el monstruo haya quedado muy debilitado.

    Ahora bien, comparada con lo que va a ser en lo cualitativo, me da la impresión de que esta debilidad cuantitativa acabará resultando una minucia, porque va a representar inevitablemente una guerra entre clanes, y las guerras debilitan mucho. Nuestro Frankenstein parlamentario, más que un monstruo hecho a base de retales cosidos, es un engendro construido por agregación de otros menores muy predispuestos a liarse a bocados entre sí, como hemos visto en la anterior legislatura, en que la mayoría de las grandes aberraciones cometidas por el Gobierno (ley trans, ley sisí, acercamiento de etarras, indultos, desactivación de las penas por sedición o malversación...) han sido el fruto de dentelladas arreadas por alguno de los monstruos ensamblados de esta curiosa alianza comensalista. Cada uno de ellos, en su momento, se ha llevado entre las fauces algún botín concedido por Sánchez, el gran desmembrador de las víctimas de este banquete, o sea, España, la democracia, nuestra prosperidad, nuestras libertades, porque no olvidemos que ese señor paga de nuestro patrimonio los favores que le hacen a él. Paradójicamente, en el plano cualitativo, aunque cuantitativamente haya decrecido, la bestia cantonalista será mucho más feroz, despiadada e insaciable, como durante toda la campaña han venido anunciando ERC, el PNV o Bildu, con unas peticiones que eran más bien aterradoras amenazas. Pensemos, además, que en ese  minimonstruo articulado que es Sumar hay también componentes cantonalistas y unamos a ello la gran novedad: que ya se está señalando que Sánchez podría depender de la panda de Puigdemont, y pudiendo, ¿que hará sino hacello?, que diría Garcilaso de la Vega. ¡Qué guerras de bandas van a montar, qué débil va a ser Frankenstein II de España!

    Y, como todos sabemos, las bestias y los monstruos, cuando están debilitados, son mucho más peligrosos, pues se ven urgidos por el miedo y la ansiedad, así pues, siendo en la legislatura que vamos a estrenar nuestro viejo Frankenstein un monstruo debilitado, asusta pensar en los terrores a los que no va a vacilar en someternos, teniendo en cuenta los que ya ha perpetrado, de cuya descomunal envergadura no hace falta hablar. Que Dios nos pille confesados, es para echarse a temblar, y estoy hablando completamente en serio. 

    Desde hace mucho tiempo, estoy realmente decepcionado con la miopía y frivolidad de nuestros medios de comunicación y este estado se ha visto muy empeorado con la vergonzosa tendenciosidad que han exhibido durante la reciente campaña electoral, particularmente, en un asunto: el descarado linchamiento de Vox, una tarea que ha dejado muy en entredicho su ética profesional y que sin duda ha perjudicado a esa formación, la cual también ha pagado algunos errores propios sobre los que tendrá que reflexionar. Se han celebrado las elecciones y los medios siguen dando motivos para la decepción, uno de ellos, precisamente, el no haber subrayado con la relevancia que merece el hecho de que Frankenstein ha perdido diecinueve diputados, un nada despreciable 9'55% de sus efectivos. Lo usual ha sido que presentasen la derrota de Sánchez casi como una victoria (demasiado sospechosamente en la línea de lo que él mismo ha exteriorizado) y que insistiesen en que la victoria de Feijoo (con el no despreciable dato de que el PP pasa de 89 a 136 escaños, es decir, que crece un 52'8%) ha sido indiscutible, pero será inútil, cosa que solo el tiempo dirá si es cierta o no. No critico esto, sino que a su lado no se haya destacado también lo que yo señalo, pues representa un retroceso de quienes de verdad han mandado desde 2019 que inexcusablemente hubiera debido ser un gran titular.

    Bien es verdad, en lo referido a Feijoo, que se ha hecho muy acreedor a las críticas que está recibiendo, porque ha efectuado una campaña desatrosa. Su pasividad de los últimos días, culminada con la incomparecencia en el debate del jueves 20, ha sido un error monumental y, aunque la prensa (¡otra vez!) nos quiso vender de forma abrumadora la estupidez de que había ganado ese debate sin molestarse en asistir, es una verdad proverbial e indiscutible que quien abandona el campo pierde la batalla. El desafío separatista es un asunto que preocupa a muchísimos españoles, por lo que estoy seguro de que le habrá hecho perder no pocos votos, pues su enfoque ha consistido en frivolidades como esa del bilingüismo cordial, o lo de hacerles la pelota a los empresarios catalanistas y a "La Vanguardia" con chistecitos que menospreciaban implícitamente al español, nada menos, ¡qué torpeza!, ha sido como echar sal en la herida, o la de lanzarle guiños al PNV, es decir, al partido que hundió al PP y a Rajoy en 2018 con una traición repugnante. Y, por último, su entusiasta colaboración en el cordón sanitario que ha ahorcado a Vox ha sido un patinazo suicida, porque ha representado desarbolar al partido que estaba cantado que podía ser su único y utilísimo apoyo. Cooperar con esta demonización al mismo tiempo que blanqueaba a Frankenstein con sus risitas ante el separatismo y sus papelitos firmados a Sánchez ha sido una irresponsabilidad espantosa, la clave de un giro electoral que podrá acarrear consecuencias gravísimas para los españoles. Vox ha perdido 19 escaños y yo estoy convencido de que a estas horas don Alberto le estará dando vueltas al hecho de que, si hubiera perdido solo diez (que ya son muchos), tendría 42, que con sus 136 sumarían 178, lo cual supondría que hoy, en lugar de encontrarse los periódicos llenos de artículos hablando de la insuficiencia de su victoria y hasta de su fracaso, estaría viéndolos hablar de su éxito y del fin de Pedro Sánchez. Y que millones de españoles, incluidos muchos socialistas, respiraríamos con alivio, en lugar de estar temblando ante la posible repetición de Frankenstein, con Sumar pidiendo herencias de 20.000 euros para adolescentes pagadas por todos, el refuerzo de la LOMLOE, la ley sisí y la ley trans o la jauría conformada por el PNV, ERC, Bildu y Junts aullando por la amnistía, el referéndum, la independencia, los fueros, los desafueros y quién sabe qué aberraciones más que ni se me pasan por la cabeza. 

    Asusta. ¿Habría podido evitarse si el repulido señor Feijoo no se hubiese obsesionado con demostrar al mundo que no tiene nada que ver con esos fachas de Vox y con creer que el centrismo mola mucho y consiste en pactar con un sujeto como Sánchez?  

    Ya veremos en qué para todo esto. 

     

jueves, 13 de julio de 2023

Sobre la feliz idea de poner las elecciones en un 23 de julio

     Cuando el pasado 29 de mayo Pedro Sánchez anunció que convocaría elecciones generales para el 23 de julio, sentí una mezcla de asombro y preocupación por tan desaconsejable fecha, cuya inoportunidad me confirmaron los datos que muy pronto se publicaron en los medios: cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Navarra, País Vasco y Galicia) tienen su fiesta mayor el martes 25 de julio y se calcula que, para el domingo electoral, unos doce millones de españoles se hallarán pasando las vacaciones fuera de sus hogares. Con estos datos -que Sánchez estaba obligado a tomar en consideración-, hay razones de sobra para pensar que el presidente ha intentado obstaculizar la participación, en lugar de favorecerla, otra obligación que parece haber descuidado. Da la impresión de que su propósito ha sido penalizarla en dos aspectos: la abstención y la confusión. 

    Esto nos otorga el derecho a ser suspicaces, que se ve reforzado por algunos aspectos de carácter secundario. En lo relativo a la abstención, si nos fijamos en esas cuatro comunidades en las que la fiesta regional podría perjudicar a la participación, vemos que en dos de ellas (Navarra y País Vasco) no es esperable un gran aporte de votos ni para el PSOE ni menos aún para el PP, pero en las otras dos (Galicia y Castilla y León), la gran ventaja electoral del PP y la derecha en los últimos procesos deja muy claro que un aumento en ellas de la abstención debería en principio favorecer al PSOE. Voy aún más lejos: si tomamos en cuenta los interesantes datos oficiales que desvela este artículo de El independiente, veremos, por ejemplo, que las tres comunidades en las que se registran más viajes por las fechas en que se celebrarán las elecciones son Madrid, Cataluña y Andalucía, es decir, una en la que es verdad que PP y Vox son muy débiles (Cataluña), y, a cambio, otras dos que han deparado los mayores desastres electorales autonómicos del PSOE en los últimos tiempos. En resumen: la fecha del 23 de julio, además de ser muy poco favorable para la participación, lo será con mayores motivos en cuatro de las comunidades en que la izquierda ha sido más severamente rechazada: Madrid, Andalucía, Castilla y León y Galicia. ¿Habrá tenido en cuenta Pedro Sánchez estos datos a la hora de fijar la fecha electoral? Lejos de mi intención atribuirle semejante vileza a tan ejemplar personaje. 

    El aspecto de la confusión resulta un poco más complejo, puesto que deberíamos enfocarlo a través de unas consideraciones acerca de lo que personalmente podría hacer cada uno de esos potenciales votantes que, gracias a la diligencia del presidente del Gobierno, se han encontrado con unas elecciones que el día indicado les pillarán lejos del colegio electoral que les corresponde. ¿Qué hacer? Antes de seguir adelante, reconoceré que, en efecto, el voto de esos electores podría ser favorable a los intereses de Sánchez o contrario, por lo que se me podría objetar que, en esto de la confusión, nada ganaría ni perdería, y estoy de acuerdo en que teóricamente es así, pero sucede que en la práctica no lo es en absoluto. La razón es muy sencilla: a la vista de su deprimente (para él) aceptación popular, de lo que señalan desde hace ya tiempo todos los indicios (desde el aire que respiramos hasta las encuestas creíbles) y de los resultados del 28 de mayo, la decisión de poner la fecha del 23-J Sánchez la ha tomado a la desesperada, buscando antes que nada el río revuelto, consciente de que a él cualquier cosa le va a beneficiar más que la normalidad. Aclarado esto, volvamos con la pregunta de ese votante confuso: ¿qué hacer? Podría, en primer lugar, desentenderse y abstenerse, cosa que es presumible que harán muchos, lo que, de acuerdo con lo dicho un par de líneas más arriba, en general, va a ser favorable para Sánchez. 

    Pero podría, por otra parte, decidir que va a votar sea como sea, y aquí es donde viene la confusión, ese río revuelto en el que espera obtener ganancia el pescador Pedro Sánchez. Una solución sería adelantar su retorno vacacional para estar en casa el día 23 y poder votar. Esto, que sin duda harán muchos, seguramente va a acarrear para ese fin de semana atascos, billetes de tren agotados, retrasos ferroviarios...: confusión, una deliberada confusión de la que Pedro Sánchez estoy convencido que espera sacar tajada, ya sea por hastío, llegadas a destiempo o cualquier otra contingencia. Una segunda opción sería el voto por correo y entramos aquí en una cuestión delicada, porque esta modalidad está siendo fuente de polémicas e inquietudes.

    En primer lugar, ya en las elecciones del pasado 28 de mayo, se vio ensombrecida por diversos casos de compra de voto, en especial, en Melilla, en la mayoría de los cuales, para más inri, el partido implicado era el PSOE. En segundo lugar, tan pronto como se entendió que, con la fecha puesta por Sánchez, muchos españoles iban a buscar como recurso el voto por correo, se dispararon la alarma y la desconfianza, no ya por el asunto de la compra de votos, sino por otras cuestiones de más fuste: dado que el incremento se iba a hacer considerable de forma repentina, ¿iba a estar la infrestructura de Correos preparada para tal eventualidad?; dado que esta empresa está hoy en manos de Juan Manuel Serrano, un señor que se distingue por haber arruinado la entidad, por estar muy vinculado a Sánchez y por haber sido muy favorecido por él, ¿no había razones para temer por la limpieza de la actuación de Correos en este proceso? Los días han ido pasando y ambos temores han ido dando múltiples e inquietantes muestras de no ser infundados, como puede verse aquí y aquí. Hoy, 13 de julio, proliferan las noticias sobre ciudadanos que optaron por el voto por correo y tienen serios temores de quedarse sin votar, mientras el señor Serrano, en lugar de informar con claridad, se despacha decretando el secreto de Estado sobre la cuestión.

    ¿Contaba Sánchez con todo esto? ¿Lo esperaba? ¿Lo provocó de manera calculada y consciente cuando convocó las elecciones para un 23 de julio, una fecha muy peregrina para que los ciudadanos expresen su voluntad en las urnas? A quienes creemos que sí a todo, además de lo dicho hasta aquí, nos avalaría el que las razones que se han dado para explicar tal decisión han estado siempre relacionadas con el beneficio electoral del PSOE, cosa muy poco edificante. A mí me gustaría no ser tan suspicaz, pero tal acumulación de "casualidades" me lleva, por desgracia y a pesar de vivir en una democracia del siglo XXI, a no descartar que alguien esté acariciando la posibilidad de dar un pucherazo. A fin de cuentas, a Pedro Sánchez ya no le vendría de una, recordemos aquel bochornoso e inconcebible episodio del día 1 de octubre de 2016, en el que apañó una esperpéntica y bananera votación en el comité federal del PSOE, con tres urnas escondidas detrás de un biombo, lo que le acarreó la condena y la expulsión de su partido, expulsión que inexplicablemente no se hizo a perpetuidad, con las catastróficas consecuencias para el PSOE y para España que todos conocemos. Para refrescaros la memoria, os dejo aquí el relato que por aquellas fechas hicieron La Razón y El Periódico

    Aquel nefasto día, a las puertas de la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, se congregó una tenebrosa, agresiva y sospechosa multitud de cuervos graznantes apoyando a Sánchez y hostigando a sus adversarios, una mezcolanza de sujetos desconocidos que apoyaban al hombre que con su "no es no" torpedeaba la gobernabilidad de España. Luego se supo que entre aquellos entusiastas "socialistas" se encontraba un fanático separatista llamado Quim Torra. Justamente un año después, el uno de octubre de 2017, Puigdemont declaraba la independencia de Cataluña, esa que duró ocho segundos. ¡Qué coincidencia más simbólica! La verdad es que la trayectoria política de Pedro Sánchez está ligada a multitud de sucesos y episodios que apestan a podrido y este de la fecha electoral es uno más. Esperemos que sea el último; esperemos que le salga mal esta jugada y el 23 de julio los españoles escapemos por fin de esta pesadilla: el mandato del peor presidente del Gobierno desde 1978.

     

jueves, 29 de junio de 2023

El orgullo de Cataluña, por los suelos

     Ayer miércoles publicó "El Mundo" un artículo sobre los rendimientos de los alumnos en Cataluña, en el que se incluían sus resultados en dos pruebas internacionales: PISA (para alumnos de secundaria) y PIRLS (para primaria). Prestad atención a esta demoledora frase que extraigo de él, referida al segundo informe citado:

    Los alumnos catalanes están un curso por detrás de los de Asturias y es la región con menos estudiantes excelentes. Es más, los brillantes de Cataluña van peor que los escolares de nivel medio de Canarias, Andalucía o Madrid. Ya llevaban varios años estancados o a la baja, pero ahora se han precipitado. En 2013 Andalucía estaba tres puntos por encima de Cataluña y ahora ya le saca 13.

    ¡¡No es posible!! ¡Cataluña la Grande, el País Superior, el más avanzado y europeo de España del Estado español, la Dinamarca del Mediterráneo no puede haber caído tan bajo! ¡Ser superados por la africana Canarias, la atrasada Andalucía, la fascista Madrid! ¡Esto es una mentira insultante, otro complot de España! Pensaréis que estas ironías mías son un chiste malo, pero no difieren mucho de lo expresado por los nacionalistas, pues la actual consejera de Educación de la Generalidad, Anna Simó, atribuye el bajo nivel de comprensión lectora de los estudiantes catalanes... ¡a la aplicación del 155! En un artículo del mismo periódico titulado "Frente" separatista contra Feijoo por el catalán, nos enteramos de eso y de que esta cerril corriente política está persuadida de que lo que está siendo atacado es su totalitario modelo de inmersión y su lengua, lo que les lleva a amenazar con defenderla con uñas y dientes, como si no fuera bastante el haber poco menos que prohibido el uso del español en las aulas y haber desatado una feroz persecución contra los padres y alumnos que no se pliegan a este abuso. Veamos lo que dice Albert Batet, portavoz de Junts:

    El único objetivo del Estado es desestabilizar un modelo de éxito como la inmersión. Hay que actuar contra el persistente ataque del Estado español contra la escuela catalana. Es una operación de Estado combatirlo.

    Albert, te pones pesado / con tus neuras con el Estado. ¿Cuántos independentistas comparten estas manías persecutorias? Creo sinceramente que el análisis patológico sería una vía excelente para entender el encono del separatismo.

Cualquiera podría ver lo que los expertos y analistas recalcan: que el desatre de la educación catalana se debe precisamente a ese demencial modelo que la Generalidad ha impuesto pisoteando los derechos de miles de alumnos y familias, de manera que resultaría muy difícil encontrar unos niveles de fanatismo, cerrilidad y mentira mayores que los demostrados por esta Simó, este Batet y las camarillas que representan. Y también de vileza, no solo por el daño que están haciendo a esos alumnos por intoxicarlos con esa educación-basura a la que los han sometido, sino por el odio, la persecución y el miedo que han impuesto en los miles de centro educativos (?) catalanes. Esto último queda muy bien retratado en un tercer artículo que voy a citar de ese periódico de ayer miércoles, el testimonio de Ossian, un joven de 24 años que relata el régimen de acoso, aislamiento y amenazas a que fue sometido desde que tenía catorce y la reclamación de sus padres obligó a que en su centro se diera en español un miserable porcentaje de horas. 

    Ossian no es optimista. En el artículo, termina diciendo que esto va a seguir así por mucho tiempo, porque así lo quieren los que gobiernan y porque al que levanta un poco la voz, lo pisan. ¿Quién lo va a saber mejor que él? Y, si se miran los proyectos del catalanismo (es decir, de ERC, de Junts, de las CUP..., pero también del PSC y, por supuesto, de los Comunes, que apoyan y votan todas estas políticas), se nos quitarán todas las dudas que hubiéramos podido tener. Pero surge aquí una inquietud clamorosa: lo que está pasando en Cataluña es, sin paliativo ninguno, la burla de las leyes y el pisoteo de la democracia por parte de un gobierno regional; el lenguaje que ya resulta habitual en los dirigentes catalanes (eso del enfrentamiento entre el Estado y Cataluña, paísos catalans, proyecto educativo de país, el catalán como lengua propia, su imposición a la fuerza, pacto nacional en defensa de la escuela catalana...) lleva implícito que actúan como lo que se consideran: un país distinto de España -y totalitario, por cierto- y ajeno al ordenamiento legal nacional. Esto son hechos reales y visibles y un exponente del problema más grave que amenaza a España: la ofensiva separatista. Y, mientras tanto, Sánchez lavándose las manos, indultando a golpistas y presumiendo de haber pacificado Cataluña, y Feijoo mirando hacia otro lado cuando salen estos temas. ¿Tendrá esto una repercusión electoral?

lunes, 19 de junio de 2023

La escuela sueca vuelve al libro de texto

     Apareció ayer en "El Mundo" un artículo firmado por la actual ministra de Educación de Suecia, Lotta Edholm, en el cual da cuenta de que su Gobierno ha decidido retornar al libro de texto como principal soporte de la enseñanza en las escuelas, relegando así a la digitalización, que considera un experimento superado (y debemos entender que fallido, deduce este guachimán). Entresaco un parrafo que me parece muy significativo:

    La digitalización en las escuelas ha sido, mayoritariamente, un experimento en el que ha habido una ausencia de crítica, se la ha considerado buena independientemente del contenido. Hace poco, el Comité de Cultura del Parlamento Europeo apeló a una mayor presencia de videojuegos en las escuelas pero en lugar de ello, el nuevo plan sueco quiere más libros

    No sé en Suecia, pero, en España, los entusiasmos digitalizadores, que irrumpieron con fuerza en la primera década de este siglo, sí que tropezaron con voces críticas, aunque es verdad que procedieron de algunos sectores del siempre desoído profesorado o de los focos opuestos al innovacionismo, mientras que desde la orilla de este los posicionamientos favorables fueron yo diría que unánimes, como lo fueron entre los políticos, esos grandes amigos suyos. Tampoco conozco el grado de implantación que en Suecia habrá alcanzado la digitalización, pero sé que en España, hasta 2018, año en que me jubilé, nunca fue total ni quizás muy extendida, a pesar de aquel pomposo anuncio de Zapatero de que habría un ordenador por cada dos alumnos, proyecto que fue papel mojado desde su misma formulación, pues era una fantasía que no iba acompañada ni de la financiación ni de la competencia legal necesarias.

    Creo que ahora su uso está más extendido, pero tampoco sé hasta qué punto ni hasta dónde llega la obligatoriedad. Volviendo a la señora Edholm, sustenta la decisión de su Gobierno en razones de diverso tipo, entre las que destacan la constatación -ya bastante probada- de que las pantallas están haciendo mucho daño a las capacidades de concentración y comprensión de las personas (que, por el contrario, el libro fortalece), la superior eficacia que ha demostrado el libro para el afianzamiento y repaso de los saberes adquiridos, la dependencia de ese mal sustituto del libro que son las fotocopias y la deficiente organización de las tareas y los materiales que el modelo digital acarrea. Todo esto me hace pensar que, hasta el día de hoy, los suecos han debido de ser muy drásticos en su implantación del modelo digital, llegando a una supresión radical del libro de texto, con los nefastos resultados esperables y alcanzados.

    Si esto es así, hay que celebrar el giro adoptado, que creo que les resultará beneficioso. Quienes me conozcáis sabéis que esta celebración no procede de mi fobia al uso de los medios digitales en la escuela, fobia que no existe. Lo que sí padezco es un colosal hartazgo de los digitalistas, que son una de las tribus de Expertos e Innovadores que cercan a la escuela, la que se distingue por su fe ilimitada en las nuevas tecnologías. Mientras que los humildes profesores las consideramos un auxiliar material para nuestra labor que está a nuestra disposición y que podremos usar libremente cuando lo consideremos adecuado, ellos piensan que no son un medio para la educación, sino el fin, y que por lo tanto la digitalización de las aulas y de los programas debe ser absoluta, disparate que se caería por su propio peso ante la simple constatación de que representa la imposición, la rigidez y la uniformidad frente a la libertad, la multiplicidad y la flexibilidad, pero que tropezaría además con serios inconvenientes relativos a la viabilidad y a la gestión económica.

    A pesar de todo esto, como sabemos, la dulce melodía de la digitalización, que suena tan innovadora, tan futurista, tan guay, tan lúdica (véase lo que señala la señora Edholm acerca nada menos que del Parlamento Europeo) y tan todas esas cantinelas con que los Expertos e Innovadores encandilan a los políticos, como estos son los que mandan y deciden, se va imponiendo cada vez más en la enseñanza española. ¿Se ha hecho algún balance? ¿Se hacen valoraciones? ¿Se admiten críticas? 

    Sea lo que sea, ahí tenemos el serio referente de Suecia, que es un país que nos lleva unos años de ventaja en la implantación de ensoñaciones educativas y el padecimiento de sus errores.

    

viernes, 2 de junio de 2023

Las tórridas lecturas del IES "Porreres"

  Parece que no corren buenos tiempos para la localidad balear de Porreres, que fue ayer azotada por una fuerte tromba de agua y muy poquitos días atrás por otra tormenta, en este caso, educativa, de la que me llega noticia a través del diario ABC, en los artículos que os enlazo abajo. Por lo que se nos cuenta en ellos, en el IES "Porreres" de esa localidad tienen puesta como lectura obligatoria para 2º de ESO (o sea, para alumnos de entre 13 y 14 años) la novela gráfica titulada El azul es un color cálido (2), que relata los amores lésbicos entre una niña de 15 años y otra persona (mayor de edad al parecer) de la explícita y pictórica manera que podréis comprobar en las notas. Escandalizado al comprobar la lectura que en el centro educativo habían puesto a su hija, un hombre llamado Álex Sansó se quejó ante su equipo docente, solicitó la retirada del libro y ha iniciado un proceso de denuncia (1). Declara que tanto él como su hija sienten asco ante esa lectura, de la que rechaza la explicitud de las imágenes sexuales y ciertos contenidos deletéreos (drogas, alcohol, pesimismo, tendencias suicidas, pornografía...) ciertamente muy inapropiados para lectores de esas edades, pero que no tiene nada contra su orientación homosexual. En algún momento da a entender que las familias no habían sido informadas de la programación de esta lectura, detalle que, desde una perspectiva profesional, sería digno de condena. La respuesta del centro (3) ha sido cambiarle a la hija del señor Sansó esa lectura por otra de contenido igualmente LGTBI y defender la idoneidad de El azul es un color cálido, si bien ha sido retirado para la clase de esta niña. A partir de aquí, voy a dedicar el artículo al análisis de la posición del IES "Porreres", no sin antes decir alto y claro que comparto la indignación del señor Sansó y su convicción de que esa lectura debe ser retirada de manera fulminante y para todos los grupos, por ser no ya inadecuada, sino un disparate aberrante para niños de 2º de ESO.

    Como responsables de esta medida, aparecen el departamento de Lengua Española, que la incluyó en su programación, y la coordinadora de coeducación del centro. ¿Coordinadora de coeducación? Me retiré en 2018 tras treinta y cinco años de ejercicio docente, y jamás vi centro en el que existiera tan imprescindible cargo, que será sin duda alguna un invento de la LOMLOE y una consecuencia del desembarco en la enseñanza de la ofensiva LGTBIQ+, un desastre que nos amenazaba ya desde hace años y sobre el que he venido informando con profusión (4); un desastre que se ha consumado ya con respaldo legal y con las nocivas consecuencias que estamos viendo; un desastre que, por el bien de millones de niños, estamos obligados a sofocar. Aquí está la raíz del problema: unas leyes adoctrinadoras, sectarias y dispuestas a entrar a saco en la intimidad y la libertad personal de los alumnos, para lo que han introducido en la escuela unos programas sobre sexualidad que no son en absoluto de su competencia y unos policías ideológicos con rango de coordinadores, término que en el ámbito educativo empieza a ser ya un tanto inquietante, vean si no lo que le dijo al señor Sansó la que en el IES "Porreres" lleva lo de la coeducación: que estaban obligados a dar ese material porque lo dice la ley LGTBIQ+. Por supuesto, esta señora mentía, porque ninguna ley puede obligar a poner un libro en particular, pero esto no debe tranquilizarnos demasiado, porque a lo que sí obligan las leyes de hoy es a meter este adoctrinamiento en las aulas, cosa gravísima que en el IES "Porreres" han sido capaces de agravar más aún, la verdad que la hazaña tiene su mérito. 

    En su respuesta tras el estallido del escándalo, sostienen desde el centro que las imágenes del libro son artísticas y educativas, y que su lectura sirve para debatir sobre las presiones sociales de la heteronorma y para ver diferentes prácticas no coitocentristas. No puede negarse que los dibujos de El azul es un color cálido tienen calidad artística, pero su visionado no puede ponerse al mismo nivel de lo que sería, por ejemplo, algo tan inocuo (e integrado en la genuina programación escolar) como llevar a esos mismos niños de trece años al Prado a ver la Maja desnuda o Las tres gracias de Rubens, porque están inscritos en una historia y muestran unas acciones que van más allá del virtuosismo pictórico, así que no son para nada educativos para personas de esa edad, sino que, muy al contrario, están más cercanos al carácter pornográfico que les atribuye el señor Sansó. Por otra parte, me deja perplejo eso de "ver prácticas no coitocentristas": ¿para eso está la escuela? ¿A indagar sobre eso van allí los niños de trece años? ¿Tal contenido puede embutirse en un programa de Lengua Española? No a todo, por supuesto. En cuanto a lo de "debatir las presiones sociales de la heteronorma", si hiciésemos como que no veíamos las fuertes connotaciones de militancia homosexual de ese enunciado, quizás podría de forma tangencial ser un tema abordable en alguna actividad de la asignatura, pero, si conociese a la coordinadora de coeducación del IES "Porreres", me encantaría preguntarle si estaría dispuesta a que los chicos debatiesen también sobre las presiones adoctrinadoras LGTBIQ+ o feministas en la escuela. Y, en cualquier caso, sean o no adecuados para la escuela esos debates, de ningún modo se pueden canalizar poniendo un libro como El azul es un color cálido, ni para 2º de ESO ni para ningún otro curso, por la sencilla razón de que su intención comunicativa es ajena por completo a los contenidos que la gente espera aprender en las escuelas, eso deberían haberlo captado muy bien los profesores del departamento de Lengua, quienes, según ellos afirman y yo dudo seriamente, pensaron de forma muy detenida junto con el de Coeducación la elección de esta lectura. 

    Y, si de verdad lo pensaron detenidamente y al final la pusieron, lamento meterme a consejero, pero creo que deberían reflexionar de forma mucho más detenida aún acerca de los límites que la deontología profesional y el respeto a los alumnos imponen a los docentes, porque parecen no tenerlos muy claros.  Aprovecho aquí para hacer una breve reflexión sobre el departamento de Coeducación, una denominación nada novedosa, pues me encontré con ella por primera vez en 1989, en un centro de EGB en el que tenía unas compañeras que formaban un grupo medio informal cuyo objetivo era luchar contra los comportamientos sexistas en la escuela, vestigios que aún entonces persistían, tales como que los chicos jugasen al fútbol y las chicas no, más alguna que otra guerra en la que no siempre estaba tan de acuerdo con ellas como en esta. Lo dice la palabra: co-educación, es decir, educación de alumnos y alumnas todos juntos y por tanto sin discriminaciones, ese sano y sensatísimo propósito; que en 2023 esto haya devenido en un ente que se dedica a la infiltración de la ideología queer, a la extensión del beligerante y dogmático feminismo de hoy, al adoctrinamiento sexual y a defender tebeos pornográficos debería hacernos pensar si nuestra enseñanza transcurre por los caminos adecuados.

    Por último, esgrime el instituto esta serie de argumentos: que están obligados a visibilizar contenidos con personas y conflictos LGTBIQ+ para prevenir el acoso y que los alumnos tengan una variedad de referentes sexuales y de género; que el libro es la historia de dos personas con relaciones sexuales consentidas y sin violencia, al contrario de lo que aparece en ese porno que, lo queramos o no, los alumnos ven; que su plan de coeducación recomienda trabajar la educación afectivo-sexual en todos los cursos de todas las etapas con contenidos transversales en todas las materias, y no solo con un taller de 30 minutos al año. 

    Nada de esto, como se aprecia con facilidad, obligaba a imponer un libro como el de la polémica, así que es un manojo de argumentos falaces, pero no solo con respecto al asunto en conflicto, sino por otras razones más de fondo, por lo que me detendré algo en todo ello. 

    Con respecto a lo de la visualización de los contenidos LGTBIQ+, por desgracia, la fuerte carga sectaria de la LOMLOE en lo que se ha dado en llamar enfoque de género, ha normalizado el adoctrinamiento en materia sexual casi priorizándolo sobre la transmisión de conocimiento, lo que ha abierto la puerta a la invasión poco menos que propagandística de los sectores LGTetcétera; más aún: gracias a normas como la llamada ley trans, se han introducido en la escuela unos mecanismos inquisitoriales de vigilancia que, llegado el caso, podrían usarse contra el que se muestre tibio en el sometimiento a estas ideologías. Con todo ello, es cierto que ahora se ha dado relevancia a la visualización de la diversidad sexual. Resulta un tanto indignante que esto se esté haciendo con el pretexto de prevenir el acoso (¿alguien piensa de verdad que ese tebeíto sirve para prevenir nada?), porque en realidad es tomar como rehén a este problema -que, dicho sea de paso, no es ni de lejos tan grave como pretenden hacernos creer- en provecho de un propósito adoctrinador, ese que se desvela en lo otro que dicen y que sospecho que es el verdadero objetivo de todo este plan: lo de exponer diversos modelos sexuales al alumnado. Aquí sí que debemos alzar una rotunda negativa: a la escuela se va a adquirir unos conocimientos que nada tienen que ver con la contemplación de escaparates sexuales, y, desde luego, a la escuela no puede entrar nadie a desplegar las excelencias de su opción sexual con el propósito de vendérsela a los alumnos, cosa que ya hay mil testimonios de que se está haciendo. Padres, pofesores y directivos tenemos el deber de protegerla contra estos ataques instrumentalizadores y desnaturalizadores, que debe prevalecer ante las obligaciones de visualizar contenidos LGTBIQ+ supuestas o reales.

    En cuanto a la pornografía, de lo poco que he visto de El azul es un color cálido, podría deducir que, al menos para un adulto, no es un tebeo pornográfico, pero, para niños de trece años, si no lo es, se le acerca bastante, esto es lo que asombrosamente parecen no haber entendido quienes lo han puesto como lectura. No todo vale para los niños, no todo vale para ser material educativo en un instituto, por eso digo que este libro no sería adecuado ni para 2º de Bachillerato. ¿No se han dado cuenta, además, estos profesores de que la escuela suele marcar un referente de lo que es bueno y lo que no lo es? Se han expuesto seriamente al peligro de que mañana alguno de sus alumnos se ponga una película porno y se diga que, si en el "insti" le han puesto ese libro con dos señoras en permanente actividad sexual, ¿por qué no va él a poder ver una película en la que hacen lo mismo? Por lo demás, hay una cosa que, como profesor, no puedo dejar de señalar. Los programas de lecturas, entre sus muchas finalidades formativas, tienen las de mejorar la competencia lectora del alumno, ampliar su vocabulario, fortalecer su capacidad de concentración y de comprensión de mensajes complejos..., por lo cual es necesario que sean progresivamente más ricas. ¿Cumple este requisito una novela gráfica? Me temo que no; me temo que, en lo referido al lenguaje (cosa que quizás importe para la asignatura de Lengua), un tebeo siempre será más pobre que un libro, y eso que hasta mis quince o dieciséis años leí muchos tebeos, habré leído miles, por lo que sé que tienen muchas cosas positivas, pero también que ni el mejor de ellos estará jamás a la altura de un buen libro a la hora de aparecer en un programa de lectura de Lengua. Aún digo más: hoy en día es inexcusable hacer que los alumnos lean libros, dado el asedio al que móviles, televisiones, ordenadores y demás están sometiendo a capacidades tan importantes como la reflexión, la atención, la comprensión de razonamientos complejos y la concentración. No podemos empobrecer nuestras enseñanzas.  

    Llegamos por fin a lo de trabajar la educación afectivo-sexual en todas las áreas y etapas, y no en un taller de 30 minutos al año. De nuevo tengo que decir que esto representa la formulación de un intolerable plan que lamentablemente se ha consumado gracias a la LOMLOE, que ha sido el instrumento legal mediante el cual han colonizado la escuela las organizaciones LGTBIQ+ más militantes, porque lo que eufemísticamente se denomina educación afectivo-sexual queda en la práctica reducido al despliegue de sus propuestas sexuales, adoctrinamiento que debe ser erradicado de las aulas, como erradicada debe ser la indecente invasión de la intimidad afectiva y sexual de los alumnos, un atentado contra la libertad individual de dimensiones soviéticas que se está desplegando hoy en día en nuestra enseñanza a plena luz del día y con una ley aberrante en la mano, una ley que por enésima vez proclamaré que hay que derogar. Este plan se compone de los elementos que van implícitos en lo que aquí argumentaban los profesores del IES "Porreres": criminalización de la heterosexualidad y consiguiente desheterosexualización de la escuela, extensión de la "educación" sexual (la suya, claro) a todos los niveles para que nadie escape a sus homilias, obligatoriedad amenazante de someterse al juego... Está muy perfilado y es antiguo, como puede rastrearse en los artículos que he enlazado en la nota 4, pero suelo citar el que hace referencia a la propuesta de Yera Moreno y Melani Penna, porque es un despliegue perfecto del programa máximo de estas tendencias, tanto en lo doctrinal como en el furor sectario. Lo que en 2018 (año del artículo) me parecía una propuesta descabellada ha resultado en 2023 en gran parte formulación legal efectiva, lo cual, aparte de ser escalofriante, demuestra la complicidad que ha habido entre los sectores LGTBI+ y los redactores de la LOMLOE, la última ley educativa del PSOE, saquemos conclusiones. Y, por cierto: la propuesta de las señoras Penna y Moreno estaba respaldada por CCOO, lo que indicaría que tal vez sea toda la nebulosa progresista la implicada en este deplorable empeño.  

    Llego al final del artículo y veo que me ha salido larguísimo, por lo que habrá quien se pregunte si el dislate de un instituto balear llamado "Porreres" era para tanto. Si tomamos en cuenta el exceso que supone el haber puesto como lectura obligatoria para Lengua Española ese tebeo erótico titulado El azul es un color cálido, no me cabe duda de que, como mínimo, había razones para pronunciarse, pero, si después de lo visto hasta aquí, consideramos que ese dislate no es una ofuscación aislada, sino que está en la línea de lo impuesto por la LOMLOE, esa ley educativa vigente hoy en España que los responsables del dislate han invocado en su defensa, veremos que es un hecho de alcance general y grave que merece ser analizado a fondo, condenado y denunciado, mucho más si se tiene en cuenta que en el momento actual cada vez son más frecuentes los episodios como este.   

      

    


1.- La denuncia: Un padre denuncia la lectura obligatoria de un tebeo porno.

2.- La lectura recomendada: El azul es un color cálido.

3.- La respuesta del centro: El instituto juzga necesario que los niños de 13 años debatan sobre las prácticas no coitocentristas.

4.- Transexualidad: aquí. Teoría queer: aquí. Hay bastante más, pero con la información y los enlaces incluidos en esta muestra tenemos bastante por hoy.