Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

sábado, 11 de octubre de 2014

Para enseñárselo a vuestros nietos

   A pesar de que el país está saturado de canalladas, robos, corrupción e indecencias mil perpetradas por la clase dirigente que lo ha arruinado económicamente y se ha cargado cosas como la ilusión y la credibilidad del sistema político (del que ahora pocos dirían sin pestañear que es una democracia), estos artistas son tan geniales que siempre son capaces de superarse, aun cuando ya parezca imposible, con lo que han conseguido, de paso, que nuestras narices no hayan podido todavía alcanzar la completa insensibilización ante el olor a mierda. El más difícil todavía que acaban de realizar es el asunto de las tarjetas opacas de Caja Madrid, ya sabéis, esas tarjetitas de las que disponían directivos y consejeros de la entidad para gastar lo que quisieran en lo que quisieran. En dinero no es una agujero de los más gordos (supone unos 15 millones), pero en indecencia roza lo insuperable: mientras el país se empobrecía, la banca había arruinado a preferentistas o suscriptores de hipotecas y nos costaba miles de millones por su rescate, esos señores estaban dilapidando el dinero de todos en lujos o en cosas que hubieran debido pagar de su bolsillo. Señores riquísimos o, como mínimo, de economías más que saneadas; señores que estaban ahí para gestionar la entidad o velar por que se gestionara limpiamenete; señores que pertencían a PP, PSOE, IU, CCOO, UGT, CEOE..., es decir, esa variopinta nómina de organizaciones que está suministrando una nutrida tropa de ladrones, aunque en principio estaban creadas para otros fines. Algo tendremos que cambiar aquí. El diario "El País" ha publicado un documento extraordinario: una lista de todos estos dirigentes y consejeros en la que figura lo que gastaron y un detallado desglose de en qué cosas. Aquí os dejo el enlace:
   Creo que deberíais guardarlo para enseñárselo a vuestros nietos: cosas como las que están ocurriendo hoy en España producirán asombro por los siglos de los siglos.

lunes, 6 de octubre de 2014

El MIR y el PIR (sobre unas propuestas de Pedro Sánchez)

   Han producido cierta agitación hoy unas palabras de Pedro Sánchez acerca de la educación, en las que  el secretario general del PSOE  ha desvelado algunos de los propósitos que alberga acerca de ella si llega al gobierno. Aplaudo de entre los mencionados estos: buscar la excelencia educativa, aumentar las plazas de profesores de la pública, subir los sueldos de los docentes (promesa esta que disgusta a nuestra derechuza, miren si no con qué tono despectivo se refiere a ella El Confidencial) y hacer de España un país laico. Hay otros en los que no me detendré, pero quiero fijarme en la que quizás ha dado más que hablar de todas sus propuestas: la de crear un MIR educativo como sistema de selección que garantice la calidad del profesorado seleccionado. Recuerdo que esta ocurrencia del MIR ya la manejó el PSOE a mediados de 2011, cuando estaba, siendo ministro Ángel Gabilondo, elaborando una reforma educativa que luego no cuajó. Los términos de este MIR educativo fueron muy poco serios, lo que dio lugar a que mi amigo José Brea (que es médico) manejase en este blog el jocoso término de PIR, o sea, Profesor Interno y Residente. Analicé la propuesta de entonces en estos dos artículos:
   -Estupor y temblores. En él comparo lo que es el MIR con lo que sería el PIR, o sea, lo que es un rigurosísimo sistema de selección basado en el dominio del oficio frente a lo que sería un penoso sistema de colocación cuyo mayor objetivo sería comprobar la sumisión del examinando a las inútiles ensoñaciones del pedagogismo y al poder de la burocracia.
   -La propuesta del MEC para la selección del profesorado. En el que analizo en profundidad los términos concretos a los que el señor Gabilondo quería someter a los aspirantes a profesores, con nada menos que tres filtros centrados en el dogma pedagogista, más otras perlas, como la de poner a representantes de consejos escolares (como lo leen) formando parte de alguno de los jurados seleccionadores.
   ¿Es este el MIR, digo el PIR, en que está pensando Pedro Sánchez? Pues si es este, ya le digo que se vaya olvidando de la excelencia educativa, porque estas recetas son las que se la han cargado. Pero, cuidado, que nadie se engañe: estas recetas son también las que le gustan al PP, que las mantiene en su LOMCE y en sus políticas a ras de centro, así como otros dichosos hallazgos, tales como el bilingüismo, la mercantilización de la escuela, la asfixia de la enseñanza pública, la obsesión por el emprendimiento (que es la tapadera de una deriva de los programas hacia los intereses del mundo financiero) y el papanatismo telemático, del que cada vez tengo más claro que está fuertemente condicionado por las empresas que piensan forrarse vendiendo ordenadores y tabletas como material escolar. Si Pedro Sánchez quiere empezar a convencer, que apoye al profesorado (al que el PP ha fustigado y humillado), que se deje de PIR, que busque la verdadera excelencia (que está en el conocimiento, no en el entontecimiento pedagogista), que borre del mapa escolar esas aberraciones del emprendimiento y el bilingüismo y que entienda que los medios informáticos son solo una parte de los que deben manejarse en la escuela, por lo que conviene pararles los pies a los cada vez más agresivos vendedores de ordenadores, que pretenden echar a base de empujones, descalificaciones y mentiras a todo lo que estorbe a su negocio. Y que diga cómo piensa hacerlo. Entonces va a ganarse la simpatía y puede que el voto de muchos más profesores de los que algunos piensan.

sábado, 27 de septiembre de 2014

APIA

   Hoy he estado con un grupo de amigos pertenecientes a SPES (Sindicatos de Profesores de Enseñanza Secudaria), una federación sindical con implantación en muchas zonas de España que se distingue por ser muy crítica con el desastroso sistema educativo actual (tanto con  la LOE como con su proyectada heredera, la LOMCE, que es la LOE con algunos artículos añadidos) y de denunciar sus males sin los miedos e hipocresías de otros sindicatos. Uno de esos amigos me ha dado algunos folletos de APIA (Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía), del que saco su dirección electrónica:
   Es una página que está bastante bien, así que os animo a visitarla. Dejaré enlace en la columna de la derecha.

Sobre unas palabras de Esteban González Pons



Se veía venir desde el 21 de noviembre de 2011 y de  entonces a acá hemos ido contemplando día a día cómo se llevaba a cabo. Cuando el PP ganó por mayoría absoluta las elecciones generales, siguiendo el modelo que ya había utilizado en las comunidades autónomas en las que gobernaba, puso en marcha su particular receta de la lucha contra la crisis: por un lado, subida del IVA, recortes en servicios públicos, cerco a los derechos ciudadanos (con especial énfasis en la represión del derecho a manifestación), aplicación de una reforma laboral esclavizadora y al dictado de los sectores más explotadores del empresariado, recortes de sueldos a los funcionarios, ley de costas más permisiva…; por otro, tibieza en la lucha contra la corrupción (en particular, la suya), amnistía fiscal, trato de privilegio a la banca en los rescates bancarios, tarifazos... En pocas palabras: el PP afrontó la crisis mediante la política más antisocial de los casi cuarenta años que llevamos de democracia, una política que ha consistido en descargar los sacrificios sobre la ciudadanía, mantener los privilegios de los poderosos (en esencia, políticos, financieros y grandes empresarios) y no pedir cuentas a los verdaderos responsables de la crisis. La finalidad era claramente superar el mal momento con el menor perjuicio posible para las élites, pero conservando al mismo tiempo inalterada la corrupta estructura política de la que se han beneficiado, en espera de que, a la llegada de tiempos mejores, siguiera siéndoles tan rentable como hasta ahora. Buena parte de sus medidas, además, iban encaminadas no solo a que pagasen los más débiles, sino también a crear para los tiempos venideros un marco en que estuviesen aún más sometidos; el mejor ejemplo de este proyecto es la reforma laboral.
            Este plan era tan antidemocrático y tan perjudicial para los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos que ha representado una sensible regresión en sus derechos, por lo que resulta pertinente recordar que, en los primeros tiempos de esta legislatura a la que le queda algo menos de un año, se habló de un golpe de estado financiero, y tal vez no haya sido muy inteligente de nuestra parte haber enterrado en el olvido esta expresión. De cualquier modo, los movimientos negativos de los que he hablado hasta aquí no eran el plan completo, sino tan solo su primera parte, porque quedaba una segunda, el lado bonito. Como muchos supusimos (1), la estrategia del PP iba a consistir en ahogar a la ciudadanía en los dos primeros años de la legislatura, ir creando la apariencia de que las cosas mejoraban a partir del tercero y pintarnos el Paraíso (al que, naturalmente, nos habría traído Mariano Rajoy) en el cuarto, que va a ser una apoteósica campaña electoral preñada de excelencias. Pues bien: este proceso es lo que se veía venir y, efectivamente, hemos estado viendo: cómo el PP, después de triturarnos, ahora, con el propósito de ganar las elecciones de 2015, se pone la careta de benefactor de la humanidad o tergiversa la realidad para hacernos creer que nos ha traído al mejor de los mundos posibles. Esta perversa estrategia (perversa y embustera) encierra un peligro mortal, ya que, si en los procesos electorales que se avecinan el PP consigue embaucar con ella al electorado y volver a ganar, podemos dar por seguro que su primer paso será abrir las puertas a una nueva pesadilla de corrupción, especulación, destrucción del territorio, fraude, injusticia e impunidad con su consiguiente crisis, que mucho me temo que habrá de ser aún peor que la que aún atravesamos.   
            Que el guión del PP es este puede verse muy claro en unas recientes palabras de Esteban González Pons (2), pronunciadas en un acto de su partido en Valencia el 13 de septiembre. Según esta autorizada voz del PP, que hablaba con una descarada intención electoralista, España está saliendo adelante gracias a las reformas impulsadas por el Gobierno de Mariano Rajoy, y no solo eso, sino que es uno de los países que están tirando de la Zona Euro. Y eso es porque los españoles han corrido contra el paro, la crisis, la desesperanza, la desilusión y contra quienes les arruinaron. Y ahí están los resultados: hay 300.000 personas más que trabajan que el año pasado. Por ello, el señor González insta a mirar hacia adelante, porque quien mira atrás puede hacerlo con rencor o con nostalgia, y no como los que miran hacia el  futuro, porque todo lo que viene está por estrenar, puede ser mejor. Finalmente, y puesto que estaba en Valencia, el señor Pons saludó a Alberto Fabra llamándole “mi Presidente” y afirmó que el único que puede sacar adelante a la Comunidad Valenciana es el PP.
            ¿Queda claro lo que intento demostrar o no? Por boca del señor González Pons, el PP nos ha dado una muestra de lo que va a ser a partir de ahora su discurso: distorsión interesada de la realidad. Resulta cómico ese embustero triunfalismo que pinta a España como la locomotora de Europa. Resulta patético e hipócrita ese halago de que los españoles corrieron contra quienes les arruinaron: ¿a quiénes se refiere? ¿A la banca en general y a Bankia en particular? ¿A las preferentes? ¿A los corruptos? ¿A los políticos despilfarradores, entre los que brillan por encima de los demás esos dirigentes valencianos de los que tanto espera el señor Pons? La deuda de la Comunidad Valenciana (3) es hoy en día de 34.782 millones de euros, una de las más altas de España, de modo que esos elogios de González Pons no le dejan en muy buen lugar. Y en cuanto al optimismo que demuestra en lo relativo al empleo, hay que señalar que, a 2 de septiembre de 2014, los parados en España eran 4.427.930, mientras que en la misma fecha de 2011, estando todavía en el poder esos socialistas que tan mala herencia le dejaron al PP, eran 4.130.927, y lo dejo aquí, sin meterme en berenjenales acerca de la calidad de los puestos de trabajo que la reforma laboral del PP ha traído.
            No parece, pues, que esas reformas impulsadas por Rajoy hayan conseguido que avanzasemos mucho, por lo que se entiende que el señor González Pons desaconseje que miremos hacia atrás, ya que si lo hacemos, si se nos ocurre recurrir a la memoria, a lo mejor sacamos a la luz los espantos que el PP ha sembrado allá donde ha gobernado, a lo mejor echamos cuentas de lo mucho que nos ha arrancado, y nos da por no votarle en ochenta años; en la misma línea de desviar nuestra mirada de donde no le conviene, está su invitación a que miremos al futuro, porque todo lo que viene está por estrenar y puede ser mejor, faltaría más, pero su razonamiento suena a la falsedad con que los embaucadores de toda laya engañan a la buena gente prometiéndole recompensas en emplazamientos tan dudosos como el futuro, el más allá o la tierra de Jauja.
            Así pues, se va cumpliendo el plan: tras los años de fustazos y de quitarnos cosas, el PP nos viene ahora con su segunda fase, el tiempo de las alentadoras promesas y de los bellos panoramas. Mentira todo, porque ni nos han traído a un bello paisaje, sino que nos han quitado mucho mientras siguen en pie monstruos como la corrupción, el despilfarro, la impunidad o el fraude, ni nos van a llevar a Paraíso ninguno, sino que lo único que pretenden es, una vez más, que estúpidamente los legitimemos con nuestros votos para seguir tiranizándonos. No dejemos que nos engañen: cuatro años de furia pepera han sido suficientes, cuatro más podrían ser letales.
(2) Las palabras de  González Pons (Europa Press):
(3) Deuda valenciana:
http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2014/09/12/deuda-comunitat-valenciana-crece-16/1160835.html





 Acaba de salir el número 5 de la revista El ballet de las palabras. Podéis echarle un vistazo aquí.
   En la página 18, hay un artículo mío que se titula Sobre unas palabras de Esteban González Pons.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Praxis educativa. 16: el tinglado de la atención a la diversidad

   Tengo por ahí escrito, aunque no he logrado encontrar dónde, que en cierta ocasión, hablando con mi hijo, que tenía entonces catorce o quince años, salió el tema de los alumnos de diversificación, y él me dijo:
   -¿Esos quiénes son, los que se llevan la ESO  sin dar un palo al agua?
   Esta es la visión -expresada en términos reduccionistas y un tanto crudos- que todos los alumnos, sean o no de diversificación, tienen de este programa desde que fue implantado, hace ya de ello un buen pico de años. Y, si nos atenemos a los hechos, razón no les falta. Desconozco si existen cifras de los porcentajes de aprobados de los programas de diversificación, pero puedo decir que en los centros en los que he estado son prácticamente del cien por cien; en los centros en que yo he estado, solo han dejado de obtener el título de ESO en diversificación alumnos que, o habían optado por el abandono en cualquiera de sus múltiples formas, o -recuerdo exactamente un caso- se habían comportado de una forma tan grosera y conflictiva que, para los profesores, aprobarlos hubiera supuesto una suprema autohumillación. Es necesario hacer algo muy gordo para que te suspendan la ESO en diversificación y no pocos la aprueban simplemente por asistir, incluso sin portarse excesivamente bien.
   Entre las muchas consecuencias negativas que esto genera, hay dos particularmente dañinas: como demuestran las palabras de mi hijo, para los alumnos que no entran en el juego, tanto la propia diversificación como el sistema en general se desprestigian, ya que se crea una imagen de estafa, de privilegio, de doble rasero; para los que están dispuestos a aprobar como sea, aun haciendo el zángano y sin torturarse con enojosos planteamientos acerca de la ética o la justicia, se genera un nada edificante  impulso de entrar en diversificación a cualquier precio, ya que van a ganar el premio sin molestarse lo más mínimo. Esta última postura contagia incluso a algunos padres, naturalmente, de los más insensatos. En cierta ocasión, la madre de una alumna mía que no era de diversificación vino poco menos que a pedirme cuentas por el hecho de que su hija se pasaba todas las tardes estudiando (cosa que era mentira, por cierto) y suspendía en algunas asignaturas, mientras que la de la vecina, que sí era de diversificación, salía todas las tardes y lo aprobaba todo. Lo que aquella señora reclamaba no era que se racionalizase la feria de la diversificación, sino que los demás empezásemos a hacer lo mismo. Cuando el propio sistema no se recata en perseguir el aprobado a cualquier precio, no debe extrañarnos que hagan lo mismo padres y alumnos.
   Sin embargo, si se contempla teniendo en cuenta sus planteamientos teóricos, la diversificación no es una mala idea. Este programa pretende mantener en el sistema a alumnos que, por su escasa capacidad, un ambiente sociofamiliar adverso o unas grandes carencias educativas, tienen elevadas perspectivas de salir del instituto sin el título de ESO y quedar en  riesgo de exclusión social, pero que podrían tener éxito si se les introdujera en un programa que fuera menos exigente que el regular, aunque mantuviera los mínimos educativos. Añádanle a esto unos grupos reducidos y un seguimiento más atento a la trayectoria del alumno y nos sale la diversificación. ¿Quién podría poner objeciones a un plan así? Nadie, siempre, naturalmente, que se llevase a cabo bien y sin trampas. Mi amigo Aquiles (nombre claramente falso, aunque no el personaje y su historia) suele hablarme de que en su instituto, hace algunos años, llegaron al departamento de Orientación, que es el que tiene a su cargo los programas de diversificación, dos profesoras nuevas y muy comprometidas con su oficio que tomaron a su cargo la diversificación, con la advertencia desde el principio de que la iban a llevar en serio y no iban a regalar el título a vagos. Así lo hicieron: en ese instituto, entrar en diversificación no es sinónimo de tumbarse a holgazanear y sacarse la ESO seguro y por la linda cara, sino que, al que no estudia, le hacen lo lógico: suspenderlo, y el programa funciona muy  bien. Debo señalar, no obstante, que mi amigo me habla de lo de su instituto como de una notable excepción y subraya que estas profesoras, para llevar a cabo esa expulsión de los mercaderes del templo, debieron actuar con decisión, firmeza y hasta un poco de bravura.
   Habrá centros así, no lo dudo, pero, insisto: lo apabullantemente normal es lo otro, lo que me contaba mi amiga Rosaura (otro nombre falso). El curso pasado, se incorporó tarde a su instituto y allí le asignaron una plaza en el departamento de Orientación. Gran parte de la semana se la pasaba como profesora de compensatoria, dando clases de refuerzo a dos niñas que, durante algunas horas, se separaban del resto de su grupo para ir con ella, lo cual le producía una gran sensación de pérdida de tiempo y despilfarro, ya que veía sin poder hacer nada que aquella profesora semiparticular ni era lo que necesitaban esas niñas ni lo agradecían con otra cosa que una notoria dejadez. Una de ellas, llamada Cleopatra (nombre también falso, como ya suponían), además de no hacer nada, faltaba mucho y el último trimestre se lo pasó casi sin asistir. Llegó la evaluación final y a Rosaura le tocó asistir a un curioso espectáculo: la orientadora del centro propuso que Cleopatra entrase en diversificación, a lo que se negaron rotundamente los profesores del grupo, argumentando que había estado todo el curso vagueando y había faltado mucho: ¿cómo se la iba a premiar poniéndola en diversificación? Además de ser una aberración, resultaría un despilfarro, ya que las plazas de diversificación, como todas las de los programas especiales, son más caras. Pues bien: hace no muchos días, Rosaura me contaba bastante desolada que, en este curso, el departamento de Orientación ha incluido a Cleopatra en un grupo de diversificación, despreciando el dictamen de sus profesores, y no solo a ella, sino a unos cuantos compañeros suyos de parecido perfil.
   ¿Por qué suceden estas cosas? La razón está en quién es responsable de los programas de diversificación y compensatoria, que están en manos de los departamentos de Orientación. Para que la diversificación funcione, debe seguirse a rajatabla una regla oficiosa: incluir en los grupos solo a alumnos que hayan demostrado interés y esfuerzo, a alumnos que, si no aprueban, no es por su dejadez y por su vagancia, sino por otros factores. Con esos sí se puede trabajar y se obtienen unos resultados muy gratificantes, lo sé porque fui porfesor de diversificación hace algunos años. Di clases de Ámbito Sociolingüístico a dos grupos de catorce alumnos, de tercero de ESO, con una curiosa característica: de manera casi matemática, en cada grupo tenía siete alumnos que tenían interés y se esforzaban y otros siete que eran unos completos gandules, y no solo eso, sino que, con aquellos profesores que se lo permitían, se comportaban muy mal y de manera irrespetuosa. Como ya os imaginaréis, ese año tuve un resultado de 14 aprobados y 14 suspensos, fifty fifty. En la junta final, me tocó, como tutor que era de uno de los grupos, defender los siete suspensos que había puesto la profesora de Música, que ya estaba ausente y a la que un miembro del equipo y secretario del centro pretendía hacer volver para que convirtiera esos suspensos en aprobados, así, a lo crudo, pero la cosa no pasó a más porque yo le hice saber que esos niños se habían pasado el curso presentándole exámenes en blanco y algunos de ellos, incluso, tratándola de forma despectiva. Alguien me dijo después una cosa: si yo hubiera estado en cuarto, curso en que se dan los títulos, no me habrían dejado hacer nada de lo que hice. Me lo creo.
   Supongo que ya vais entendiendo: el problema de la diversificación es que los departamentos de Orientación la tratan de manera clientelar y en beneficio propio. Defienden la presencia de los alumnos y que se les apruebe hagan lo que hagan, hasta el punto de que los chicos pronto lo captan y los peores se crecen y acaban perdiendo el respeto a los profesores; acaban metiendo en los grupos a cualquiera, con tal de que ocupe una plaza. La razón es de supervivencia: resulta curioso ver cómo los departamentos de Orientación, que son los que atienden a menos alumnos, son sin embargo de los que más profesores tienen, y eso es en parte porque tienen la facultad de determinar ellos mismos su alumnado. Si os habéis fijado, en el centro en el que yo di diversificación, en realidad sobraban la mitad de los alumnos, pero el departamento que elaboró los grupos, siguiendo una práctica muy extendida, metió al doble de los que debía, lo que tiene una importante consecuencia: más profesores para el departamento. Algo parecido pasaba con Cleopatra, su compañera y un buen montón de niños de compensatoria: la compensatoria les sirve de bien poco, pero en cambio genera unas cuantas plazas de profesores para los departamentos de Orientación, que tienen cierta potestad para determinar que un alumno vaya a compensatoria. En lo referido a que apruebe todo el mundo la ESO, poco hay que decir, es la medida más clientelar de todas: la que atrae como moscas a interesados en aprobar sin estudiar, la que permite exhibir lo que hoy se llama éxito de un programa educativo: un cien por cien de aprobados, o casi, sin importar demasiado en qué condiciones. Muchos de los chicos que van a diversificación, en realidad estarían mejor en otras opciones que existen o han existido: las antiguas garantía social o PCPI, o la actual FPB, opciones de formación profesional que siempre han sido saboteadas por determinados sectores educativos aduciendo increíbles razones de discriminación, aunque quizás haya otras menos confesables.
    En conclusión, como con algunas otras cosas de nuestro actual sistema educativo, la diversificación es una buena idea que ha acabado fracasando por culpa de ciertas prácticas viciadas. Se ha convertido en algo antieducativo: no se motiva a sus alumnos para el aprendizaje y representa para todos un referente negativo, una prueba de que se puede obtener los títulos sin hacer demasiado por ganárselos. El daño producido es grande, ya que afecta no solo al programa en sí y a los alumnos que deberían ser sus beneficiarios, sino que va incluso más lejos, ya que sus incongruencias repercuten en el desprestigio del sistema educativo. 

lunes, 28 de julio de 2014

Los argumentos de una venganza bíblica

   Cuando escribo este artículo, la operación de represalia desatada contra los palestinos por parte del estado de Israel lleva producidos 1.030 muertos, de los que 200 son niños. Tres de cada cuatro víctimas eran civiles y el número de hogares destruidos es también muy elevado. Por el lado israelí, han muerto 41 militares y tres civiles. Nadie podrá discutir que esta operación es una venganza, ya que se desencadenó por el asesinato de tres jóvenes israelíes que habían sido secuestrados por dos miembros de Hamás el pasado 12 de junio. La manera israelí de castigar los crímenes es muy curiosa: puesto que los asesinos eran de Hamás, se emprende una violenta pesecución contra Hamás que, al final, pagan los civiles palestinos con un alto tributo en víctimas mortales, dolor y destrucción. No es racional, humano ni comprensible que el protocolo de persecución de unos criminales consista en lanzar operaciones mortíferas e indiscriminadas contra su pueblo. Por si esto fuera poco, hoy leo en ABC la noticia de que los asesinos de los tres jóvenes israelíes, aunque componían una célula afiliada a Hamás, no actuaban bajo sus órdenes, sino que lo hacían por su cuenta y riesgo, como reconocen las propias autoridades policiales israelíes. ¿Qué argumentos le quedan ahora a Israel? Los tanques, las bombas, los aviones. Lo dicho: nada de justicia, nada de buscar a unos criminales para que pagasen por su crimen; lo que está llevando a cabo Israel es una represalia sangrienta e inicua, una venganza bíblica consistente en eliminar al que haya cometido el delito de ser palestino, aunque no haya hecho nada, aunque sea un niño. Obama, el papa, el mundo entero les están pidiendo que cesen. ¿Cuándo tendrán suficiente?

domingo, 20 de julio de 2014

Una lacra sangrante



   Como muy pocos deben de ignorar, aún existen hoy en día sociedades que ven con aprobación que una mujer sea ejecutada (muchos diríamos asesinada) por pecados, digamos, “femeninos”, o amplios colectivos de varones que parecen estar persuadidos de que, si es para obtener deleite o cualquier tipo de provecho, no hay por qué tener reparos en ultrajar o matar a una mujer. El problema no es de hoy, sino, por desgracia, tan viejo como la humanidad y al mismo tiempo tan aberrante que pone en duda la condición humana de quienes participan en él con el papel de verdugos. Existen delitos que se ceban especialmente en las mujeres, tales como el maltrato, la explotación sexual, las violaciones, los abusos o la violencia de género, los cuales, en efecto, son delitos… allá donde el respeto a los derechos humanos los considera como tales, allá donde las leyes los persiguen, las sociedades los condenan y hombres y mujeres se horrorizan ante ellos, pero la terrible cuestión es no solo que esto no ocurre en todos los países, sino que, además, en muchos, se añade el hecho de que las mujeres están expuestas a terribles castigos por una serie de motivos que en esos otros donde sí se respetan los derechos humanos serían aberraciones absurdas.
  Los casos son tantos que me limitaré a mencionar solo algunos de los más señalados. En Sudán, Meriam Yahya Ibrahim fue condenada a muerte por su elección religiosa y por casarse con un hombre no musulmán; sabemos que finalmente esa sentencia no se cumplió, pero fue sobre todo por la presión internacional, que ha salvado muchas vidas en casos así. En Afganistán, una joven llamada Gulnaz fue condenada a doce años de prisión por el “delito” de haber sido violada por el marido de su prima; la manera de eludir la pena que le brindan las leyes de aquel país es casarse con su violador. En Pakistán, la joven Farzana Iqbal ha sido hace poco lapidada por su familia ante las puertas de un tribunal y sin que nadie hiciera nada por impedirlo. La razón de tan brutal ejecución fue que ella había decidido casarse con el hombre al que amaba, y no con el que había señalado su familia. Después nos enteramos de que el hombre al que ella había elegido, llamado Mohammad Iqbal, previamente había asesinado a una anterior esposa para casarse con Farzana, pero eludió ser condenado tras llegar a un acuerdo económico con el hijo que lo denunció. Lamentablemente, los casos y las posibles situaciones de esta aberrante justicia divina son tan numerosos que darían para llenar páginas y páginas. Los que he citado hasta aquí, que a nadie se le olvide, son criminales abusos perpetrados contra mujeres con el respaldo en mayor o menor grado de las leyes y de las sociedades en que se producen, y quede claro que no se trata de historias excepcionales o aisladas, sino que cualquier mujer de aquellos países está, por el hecho de ser mujer, expuesta a verse envuelta en pesadillas como las que acabamos de referir.
   Pero estas aberraciones tienen otra posible versión, seguramente más monstruosa. Muy conocidos son los desmanes de Boko Haram, la banda de criminales nigerianos que perpetró el secuestro de más de doscientas niñas para usarlas como moneda de cambio en sus atroces planes. Si escalofriante es pensar en lo que pueda ocurrirles a esas desafortunadas jóvenes en manos de esa turba de asesinos sanguinarios, no menos lo es la historia que la periodista Caddy Adzouba nos refiere, sucedida en la República Democrática del Congo, un aquelarre de vejaciones, crueldad, violencia y muerte con odiosos componentes de sometimiento sexual, que señala a sus autores como algo de lejos peor que las peores alimañas, por mucho que envuelvan sus actos en la vitola de episodios de una guerra. Por otra parte, amplio eco está teniendo en el mundo la frecuencia con que en la India acaecen sucesos en los que se ven envueltos grupos de hombres que violan salvajemente a alguna mujer y a menudo finalizan sus indignos ataques  asesinando a la víctima. Los casos que han trascendido a los medios de todo el mundo son bastante numerosos y a menudo impresionan por la violencia brutal, la falta de piedad y las trágicas consecuencias. La inmensa mayoría de la sociedad india, tanto hombres como mujeres, rechaza estos crímenes y expresa de forma explícita su repugnancia y la petición de duros castigos, pero lo cierto es que la proliferación de casos en todo el país indica que hay en él un no pequeño número de varones lo suficientemente carentes de escrúpulos como para anteponer su placer a la menor consideración acerca del daño infligido a sus víctimas y enfangarse en un muestrario de aberraciones que los dejan a la altura de las peores bestias. Es este un caso similar al de Boko Haram o al de los soldados del Congo: si bien es cierto que sus actos son condenados y repudiados como criminales dentro y fuera de sus países, cierto es también que en ellos participa el suficiente número de depredadores como para hacernos pensar que en aquellos países la violación, la vejación o el asesinato de mujeres no son el crimen que en casos particulares y aislados se producen también y por desgracia en cualquier parte del mundo, sino que están demasiado arraigados en la población masculina, que son excesivos los hombres que parecen encontrar un especial deleite en ensañarse con las mujeres y no le conceden demasiada importancia al hecho de que estén torturando y a menudo también matando a personas. 
  Produce a la vez dolor, rabia y perplejidad que así sea. El dolor y la rabia no creo  que sea necesario explicarlos, pero me detendré algo en la perplejidad. A uno no le cabe en la cabeza que se pueda destrozar a pedradas a una persona, menos aún, que sea porque esa persona ha decidido casarse con quien ha querido y todavía menos aún, que eso lo hagan padres, hermanos o primos de la víctima: ¿qué entrañas hay que tener para cometer un acto así? No me lo puedo imaginar. A uno no le cabe en la cabeza que se tenga que hacer la guerra metiéndole objetos cortantes en la vagina a una mujer, u obligando a sus hijos a mantener relaciones sexuales con ella, o lanzándole una bolsa con los cráneos de esos hijos: ¿qué causa puede justificar semejantes métodos? No se me ocurre ninguna. A uno no le cabe en la cabeza que ocho o diez hombres se lancen en grupo a violar a una mujer, que hayan decidido que su diversión sea esa, que incluso suban al escalón de considerar “divertido” acabar ahorcándola, que en ningún momento a uno solo se le haya ocurrido que eso era una atrocidad: ¿qué clase de bestia repugnante hay que ser para actuar así? Una peor que las peores.   
   No lo entiendo, no me cabe en la cabeza que conductas así sean obra de personas como usted y como yo. Y, si se para uno a ver lo extendidas que están las prácticas de las que aquí he hablado, no hay razones para el optimismo, porque seguramente sean centenares de miles o quizás millones los hombres que están llevándolas a cabo. ¿Qué podemos pensar de ellos? ¿A qué conclusiones acerca de la condición humana nos llevan? Hay para echarse a temblar.

miércoles, 16 de julio de 2014

La justicia ahonda otro poquito su falta de credibilidad

   En los últimos tiempos, a pesar de que hay jueces de muy digna labor, no anda la justicia en su conjunto muy bien de imagen ni de credibilidad. Se entiende si se ven y se comparan casos como estos:
   1.- Los directivos perdonados de Caixa Penedés.- El caso ya es conocido: cuatro directivos de Caixa Penedés (es decir, una entidad crediticia pública), se apropiaron de 28'6 millones de euros para autoconcederse unas abusivas e ilegales pensiones. Los trincaron, pero no hubo problema: llegaron a un acuerdo con la entidad, devolvieron la pasta y el tribunal les concedió un perdón previamente pactado. Eso es saltar con red: que no me pillan, me quedo con la pasta; que me pillan, la devuelvo, finjo arrepentimiento y me perdonan: ¿cómo no van a robar algunos en España, si la aventura no comporta ningún riesgo? Aquí tenéis la foto de los cuatro honestos ciudadanos, sacada de "eldiario.es":
El fiscal rechaza un acuerdo y pide hasta tres años y medio de cárcel para la excúpula de Caixa Penedès
   2.- ¿Un preso político en la España del siglo XXI? .- Muy distinto ha sido el trato que le ha dispensado a Carlos Cano, un joven granadino de 25 años. Se le imputaba el haber cometido estos hechos cuando formaba parte de un piquete de huelga: entrar en un local con varios clientes dentro, proferir amenazas y expresiones vejatorias, realizar pintadas y poner pegatinas. Penas que se le han impuesto: tres años y un día de cárcel, una multa de 3.655 euros y otra de 767. A joderle la vida tocan, todo lo contrario que a los ejemplares ciudadanos de arriba: ¿será por no llevar traje y no haber mangado una desorbitada cantidad de dinero de todos? Me hago una pregunta: dado que está claro que este joven va a ser encarcelado en virtud de un endurecimiento legal provocado por el miedo del PP a las protestas y reacciones de la gente ante las aberraciones y abusos que se están cometiendo hoy en España, ¿sería descabellado considerar a Carlos Cano un preso político? Lo único que le faltaba a nuestra renqueante democracia. Tomo de "El País" la foto de este peligroso maleante, tan proporcionadamente castigado por nuestras leyes y nuestros jueces:





   Lo dicho: la justicia española vuelve a dar una muestra de desvarío (tenéis una buena colección de ellos bajo la etiqueta "Justicia" de este blog), asunto que debe preocupar por varias cosas: porque si algo carateriza a las tiranías es la falta de justicia, porque el país atraviesa una enorme crisis de credibilidad institucional y que afecte a la justicia es muy serio, porque la injusticia alimenta el cada día más gordo cabreo de la gente, porque afecta a nuestra imagen como país, porque los ciudadanos honrados no nos merecemos ver unas leyes que parecen estar hechas al gusto de ladrones y sinvergüenzas...: porque cosas como estas retratan a nuestro país como una puñetera mierda, y ruego que perdonéis los terminos groseros, que utilizo por parecerme los más adecuados.

jueves, 10 de julio de 2014

¿Cultura o competencias? Cuidado, que nos jugamos más de lo que parece

   Después de sacarse de la chistera un muchachete japonés más competente que todo un señor  licenciado español (ver aquí y aquí), los medios de comunicación vuelven a arrearnos hoy con el ariete de las competencias, esta vez, para descubrirnos los problemas que tienen nuestros chicos para interpretar las facturas, una nadería, si se compara con los que tenemos los adultos para pagarlas. Os relaciono aquí las últimas incompetencias de nuestros alumnos  de quince años que ha descubierto PISA, relativas esta vez al apartado de las finanzas:
   -Los alumnos españoles de quince años están deficientemente capacitados para interpretar una nómina.
   -Los alumnos españoles de quince años están deficientemente capacitados para que no les metan clavo en una factura.
   -Los alumnos españoles de quince años están deficientemente capacitados para comprar tomates.
   De todo ello se deduce que:
   El nivel de conocimientos financieros de los estudiantes de quince años es en general muy bajo, lo que frena el crecimiento económico, pero, sobre todo, impide a los consumidores tomar las decisiones adecuadas.
   Esta parece ser la principal conclusión del estudio, en palabras casi textuales. ¿Os dais cuenta? ¡Los hemos "pillao"! ¿Por qué no prosperaba el mundo? ¿Por qué hay crisis económica? ¿Por la economía sumergida, el fraude fiscal, la corrupción, las subprime, la burbuja inmobiliaria, los abusos de las multinacionales, el injusto reparto de la riqueza, el hambre de millones de personas? ¡Qué va, hombre! Era, una vez más, por culpa de los putos alumnos españoles de quince años, con su intolerable incompetencia financiera. Y por si aún no estáis temblando lo suficiente, escuchad lo que dicen al alimón los señores Ángel Gurría y Francisco González: 
   Con una mejor educación en este terreno todos los países habrían afrontado mejor la crisis. Los jóvenes de hoy no están suficientemente preparados para desenvolverse adecuadamente en el mundo financiero del siglo XXI y lo que propone la OCDE es que la educación en esta materia forme parte del currículo académico.
   Sí, señor, sin complejos: el secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (D. Ángel Gurría) y don Francisco González, presidente del BBVA (uno de los mayores bancos españoles y cofinanciador del estudio), barriendo para casa con toda la desfachatez del mundo, proponiendo, a partir de unas premisas burdamente manipuladas, que la economía y las finanzas metan sus zarpas también en la educación, como las han metido ya en los bolsillos de la gente, en las legislaciones laborales, en los recortes, en los rescates bancarios... ¿Tiene el señor González todas esas preocupaciones didácticas cuando ve que las leyes españolas permiten a la banca excesivas libertades, que la inexistencia de la dación en pago ha beneficiado a la banca a costa de la ruina de miles de españoles, que por ahí andan miles de afectados de las preferentes, que la banca española se permite mil prácticas abusivas, tales como las cláusulas suelo y comisiones sin cuento, que los ejecutivos bancarios han gando ilícitamente dinero (a veces, público) a espuertas, que se han puesto jubilaciones doradas y que cuando los han pillado se les ha indultado...? ¿Habríamos afrontado mejor la crisis sin esas pequeñeces bancarias? Ahora resulta que cuando un banco te imponía una hipoteca abusiva el problema era de educación del infeliz que la aceptaba.
   El secuestro de la educación para dejarla en manos de los poderes económicos no es una de esas cosas que salen casualmente, sino que cada vez veo más claro que es un inquietante plan en el que colaboran muchos sectores. Uno de los más activos es el Gobierno clasista del PP y en esta tarea se señala con especial brillo doña Montserrat Gomendio. He aquí su participación en el capítulo que hoy nos ocupa; empieza diciendo:
   Después de la crisis económica padecida y de la que empezamos a salir es importante que los ciudadanos tengan conocimiento sobre cómo funciona la economía nacional y global para que comprendan las repercusiones que tiene.
   Y luego añade esto otro:
  Es la primera vez que los jóvenes tienen que gestionar tarjetas de crédito, móviles prepago... y por ello es particularmente importante que adquieran conocimiento y destreza en este ámbito. 
   Ahí la tenemos, en plena forma. Huelga aclarar un sobreentendido: estamos saliendo de la crisis económica gracias a las benéficas políticas del PP, ¿acabaremos tragándonos esta pildorita? Muestra por otra parte su habitual desprecio a la ciudadanía cuando parece presuponer que no sabemos cómo funcionan la economía nacional y global, pero me temo que lo sabemos muy bien, ¿o se imagina que no leemos los periódicos y no tenemos las espaldas apaleadas? Sabemos lo que son las cifras millonarias de parados, sabemos lo que es el fraude fiscal, sabemos lo que son los tratos privilegiados a las grandes fortunas y a las multinacionales, sabemos lo que son las especulaciones bursátiles, sabemos lo que son los paraísos fiscales, sabemos lo que es la reforma laboral, sabemos lo que son los rescates hechos a costa de la ciudadanía, sabemos lo que es el despilfarro de políticos megalómanos, sabemos lo que es la corrupción, sabemos lo que son los recortes, sabemos lo que es la ley del suelo, sabemos lo que es la ley de costas, sabemos lo que es el pelotazo urbanístico, sabemos lo que son los sueldazos de alcaldillos, sabemos lo que son las legiones de asesores... Sabemos todo eso, señora Gomendio, es un alarde de cinismo tomarlo como pretexto para implantar sus disparatadas ideas en educación, de las que hablaré más adelante. 
   Siento que el artículo se esté extendiendo tanto, pero era preciso fijar estas premisas para exponer ahora mis inquietudes. Desde que el PSOE se sacó de la manga la LODE y la LOGSE, la educación ha sido un juguete sometido a la explotación de políticos y empresarios ambiciosos, pedagogos iluminados y ventajistas (ya fueran burócratas o gandules) de diverso pelaje, los cuales han perseverado en cargarse la calidad de nuestro sistema a base de desterrar el esfuerzo y la exigencia. Toda esta santa compaña ha cultivado con esmero flores como las destrezas, las competencias y demás engaños, porque eran un instrumento muy útil para sus políticas de vaciado de contenidos de los programas. Ya no hay que pedirle a un niño que haga una raíz cuadrada o sepa quién era Felipe II, sino que se  debe evaluar si es capaz de... la memez que se le haya ocurrido poner al "experto" de turno en los papeles oficiales. Ahora llegan el PP, los tecnócratas financieros y la OCDE y dan una vuelta de tuerca a todo esto, porque, según ellos, para lo que ha de servir la enseñanza es para que un niño sepa colocar a los invitados en torno a una mesa, ir a comprar tomates, estar despierto cuando le den la factura de Mango o "gestionar tarjetas de crédito, móviles prepago...", de acuerdo con la impagable aportación de la señora Gomendio, que no ha tenido ni la prudencia de pararse a pensar un poco antes de hablar: para la secretaria de Estado de educación, el asunto de que los chicos de quince años se manejen con esos instrumentos de gasto tan volátiles no suscita las reflexiones educativas que debiera (¿cuántos padres están preocupados por el uso que sus hijos hacen de los móviles y por lo que gastan? ¿Es razonable que chicos insolventes económicamente dispongan de tarjetas y móviles sin límite? Cosas así.), sino que simplemente las da por hechos consumados y lo que le interesa es que los estudiantes adquieran "conocimiento y destreza en el ámbito". ¿Conocimiento y destreza de qué? ¿De cómo gastar más? ¿De cómo obtener más puntos para que la compañía X los tenga amarrados con la promesa de un móvil más fashion en el que luego se gastarán facturas de muchos euros que tendrán que afrontar sus padres? ¿Estas son las inquietudes y los horizontes "educativos" de Montserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación de nuestro Gobierno? No puede caber mayor irresponsabilidad y mayor ignorancia acerca del área que gestiona; la única esperanza que me alegra, ya lo he dicho más veces, es que ya le queda poco tiempo de destrucción en el mundo de la enseñanza.
   Con sus últimas acciones, la OCDE me merece cada vez menos credibilidad; quizás nos lo deberíamos haber planteado antes: ¿qué hace un organismo económico pontificando sobre educación? Todo test está condicionado por quien lo hace y los objetivos que persigue: ¿son asépticos los test de la OCDE, especialmente, estos de competencias prácticas y financieras? A mí me parece que no lo son; me parece que están destinados a orientar a la opinión pública hacia un concepto educativo preconcebido e interesado. ¿No es sospechoso que esa prueba la financie el BBVA? ¿No es sospechoso el desembarco del Santander en el mundo educativo? Estos señores siguen ahí: ¿qué pinta tanta banca en la educación? ¿No es sospechoso que se fomente a "expertos" en educación como Sebastián Barajas (ver aquí y aquí), que sostiene que los niños van a la escuela para aprender a fundar empresas? Todos estos que cito son ardientes defensores de las competencias y esas zarandajas que comparten con la pedagogía progresista (?) del PSOE y demás, casi diría que se las arrebataron, pero son mucho más peligrosos. Los chicos de la LOGSE arremetieron contra la cultura porque les estorbaba por razones prácticas: el estudio esforzado y con contenidos era contrario a su estúpida utopía del aprender sin esfuerzo, del 100% de aprobados que ellos entendían como éxito escolar, mientras que los chicos de la banca puede parecer que lo que quieren es hacer de la escuela su negocio, pero, con sus actuales consideraciones acerca de las competencias y de la necesidad de que se conviertan en el norte educativo, mucho me temo que persiguen un objetivo mucho más ambicioso y alarmante: subvertir la enseñanza, cambiar "competencias" por conocimiento, meter cosas de esas prácticas y que se pueden comprobar en un test de PISA como la compra de tomates o la interpretación de facturas y darles una patada en el trasero a Arquímedes y a Cervantes, quizás, me temo, para conseguir ciudadanos más competentes (en apariencia) pero menos inteligentes.
   Lo que se persigue es un empobrecimiento de la escuela. ¿Debe esta dedicarse a enseñar cómo comprar tomates o cómo interpretar recibos? De ningún modo; estos conocimientos prácticos son en realidad cosa bien sencilla, que cualquiera puede aprender y llevar a cabo con bien poco tiempo y esfuerzo en cuanto lo necesite. No solo enseña la escuela, enseñan también la familia y la actividad cotidiana, y si nuestros chicos no están muy duchos en estas cosas, ocúpese quien debe de aleccionarles en ellas, porque sí que es cierto que están muy acomodados, que no saben hacer esas cosas porque ya las hacen otros por ellos. Pero dejarlas en manos de la escuela en perjuicio de los programas tradicionales de real conocimiento sería una aberración, no nos la traguemos: la escuela debe enriquecer humanamente, suministrar a las personas conocimientos y habilidades de amplio rango que, en su mayoría, no se le van a suministrar en ningún otro sitio. La escuela enriquece a la persona; a comprar tomates o a meter la tarjeta por la ranurita del cajero del BBVA o del Santander pueden aprender los chicos por sí solitos o con la ayuda de sus papás o de un empleado de la sucursal, y en cuestión de minutos; en contacto con Garcilaso, Mozart, Darwin o las leyes que rigen el movimiento, solo les van a poner en la escuela una serie de señores que entienden de eso y que cada vez andan más menospreciados: los profesores. ¿Nos tragamos el cuento este de las competencias que nos están vendiendo la OCDE y la señora Gomendio? ¿Qué elegimos, cultura y conocimiento o competencias, enseñanza de aspiraciones elevadas o romo adiestramiento en cuatro cositas de andar por casa, enriquecer humanamente o empobrecer? Cuidado con lo que elegimos, que nos jugamos más de lo que parece.

martes, 8 de julio de 2014

Un alumno de secundaria en Japón tiene el nivel de un licenciado español

   Cuando he visto esas palabras del título en la portada de "El País" de hoy (edición en papel), me he sentido muy contrariado: ¡y nos lo dicen cuando ya está todo el mundo de vacaciones!, ¿cómo vamos a averiguar de quién se trata en cada caso? Licenciados tenemos en España centenares de miles y entiendo que en Japón deben de tener millones de alumnos de secundaria, así que va a ser imposible. 
   ¡Vaya titular!, me recuerda aquel viejo chiste:
   -Según las estadísticas, en Nueva York, un hombre es atropellado cada minuto.
   -¡Joder, cómo estará el tío!
   Luego, cuando entras en la noticia (aquí tenéis su versión digital), ves que la frase es de Ángel Gurria, secretario General de la OCDE y que a lo que se refiere es al nivel de competencias. Empezaré por reiterar mi desconfianza hacia esto de las competencias, primero, porque debo decir con sinceridad que, en el marco educativo, no sé exactamente qué son, me parecen el concepto vago y movedizo que los textos legales sobre los que se fundamenta nuestro actual sistema utilizan para cargarse los contenidos de toda la vida e implantar una enseñanza chachiguay; segundo, porque, como ya manifesté en mi artículo sobre PISA y la memoria, es muy relativo delimitarlas y establecer los criterios para medirlas real o supuestamente: estoy seguro de que, dependiendo de quién, cómo y dónde diseñe las pruebas de verificación, el mismo alumno puede salir supercompentente o megaincompetente. 
   Con esto no quiero decir que nuestros alumnos estén maravillosamente preparados, porque sé que hay problemas, sino que conviene hilar fino: la frase del titular parece cargar el énfasis sobre los alumnos, cuando debería fijarse en los sistemas, que es donde aquí tenemos el problema real; la frase del titular podría hacer pensar, si la extendemos a la generalización, que todos los alumnos japoneses de secundaria tienen el mismo nivel de competencias que los universitarios españoles, lo cual representa una aberración, un absoluto desconocimiento de la realidad educativa y hasta una estupidez racista, porque, dentro de cada sistema, luego habrá alumnos buenos y malos en ambos países, tanto en Japón como en España; la frase podría hacer pensar que la culpa de lo que pasa aquí la tienen los alumnos, y era lo que les faltaba: la culpa de nuestros males la tiene un complejo entramado de causas achacables en general al sistema, la mala gestión o la manipulación de lo educativo en beneficio de lo político. Malos alumnos claro que los hay, por supuesto, pero solo tienen culpa (si la tienen) de lo que a ellos mismos les afecte, y uno de los fallos de nuestro sistema, que se distingue por buscar la igualdad igualando por lo bajo, es que parece estar hecho a la medida de estos, es tan buenista que al final se hace malista, con lo que genera diversos problemas, uno de los cuales es, precisamente, que permite llegar a la universidad a muchos alumnos que están dudosamente capacitados.
   A propósito de esto último, vuelvo para terminar al artículo de "El País". Al final, entre sus muchas "virtudes", tiene también la de la incongruencia entre el titular y el contenido, ya que de lo que habla sobre todo es de la sobrecualificación, es decir, del hecho de que gran parte de nuestros licenciados estén trabajando en  oficios distintos de aquello para lo que se prepararon y de menor nivel: ¿qué tendrá esto que ver con si son más o menos competentes que los japoneses? Leedlo y veréis que es un artículo bastante demagógico. De su contenido y de lo que cualquiera puede hoy ver, se desprende que una de las cosas que pasan en España es que sobran licenciados, no porque yo sea un elitista, sino porque nuestro mercado laboral no da para tanto titulado superior. Lo coherente, en tal caso, sería abogar por una adaptación de nuestro sistema a nuestra realidad, con una ampliación de la FP y una reducción de las universidades, las cuales, además, deberían elevar el nivel de exigencia en la admisión de alumnos, y así ya no tendríamos complejos frente a los chicos japoneses de secundaria, seguro. ¿Qué te encuentras en cambio en el artículo? Una interesada manipulación del asunto de las becas y una demanda, por parte de algún rector, de que se fomente el acceso a la universidad. En pocas palabras: no se hablaba de competencias, se hablaba de pasta.