Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Praxis educativa. 21: acoso y derribo a las vacaciones de verano

   Parece ser que los medios de comunicación, y muy particularmente "El País" (o sea, ahora les toca a los sedicentes "progresistas") y más particularmente aún una periodista llamada Pilar Álvarez, la tienen tomada con las vacaciones de verano. Abrieron el fuego en junio, dándole cancha a todo bombo al consejero cántabro de educación y su tramposa propuesta de nuevo calendario, cuyas lagunas desmenucé en un artículo, poco después ampliado con otro; continuaron con pequeños picoteos y, hoy mismo, la señora Álvarez vuelve a la carga en un artículo que, al menos en la edición digital de primera hora de su medio, ocupaba un espacio privilegiado en la primera página, podéis verlo aquí. La verdad es que este asunto, aparte de echar ya un ligero tufillo de empeño por parte de alguien en defender algún inconfesable interés particular disfrazándolo de mejora, innovación, adaptación a Europa y demás monsergas manipuladas, ya empieza a aburrir, así que, aunque no puedo por menos que insistir porque me veo que nos cuelan un gol demagógico, trataré de ser breve.
   1.- El artículo dice que en Europa se hace un descanso en noviembre, cosa que no se hace en España: tomado en su conjunto, esto es falso. Como puede verse ya en el primer mapa que muestra el propio artículo, en realidad, hay dos Europas, que, a grandes rasgos, podríamos definir como la fría y la cálida, y cada una de ellas sigue un comportamiento particular muy condicionado por el clima. En lo referido al parón de noviembre, es la fría la que lo aplica, pero en algunos países con muy pocos días, mientras que, por otra parte, intentar dar la idea de que el primer trimestre de la educación española es algo así como la travesía del desierto es un engaño, pues en el hay tres festividades muy señaladas (el Pilar, Todos los Santos y la Constitución), las cuales a menudo representan puentes y acumulan un buen número de días de asueto, valga el ejemplo de este año, que nos deja entre las tres un saldo de 6 días festivos, que se elevan a diez con el puente de cuatro que hay entre octubre y noviembre y el de los mismos días que hay en diciembre.
   2.- No somos una excepción en Europa para las vacaciones estivales, ya que la Europa cálida (ver el segundo mapa) tiende a prolongados periodos vacacionales en verano, lo cual se cae por su propio peso: hace falta no tener mucha idea de lo que se dice o lo que se hace y ser además bastante déspota para meter a los chicos en clase en nuestros meses de julio y agosto, pero, en Valencia, ya ven, se está haciendo y en Cantabria, burla burlando, me temo que se va a hacer también y con todas las alabanzas de "El País" y la señora Álvarez. Las vacaciones de verano son una cosa connatural a nuestro clima, por eso se han hecho toda la vida, nada se ganará con cargárselas, como parecen pretender algunos. Estos días estamos de exámenes y de reuniones y de entrevistas con padres y alumnos: la gente suda a chorros dentro del instituto, y eso que es septiembre, ¿qué sería realizar cualquier actividad en julio? Invito a la señora Álvarez a comprobarlo en su propia piel.
   3.- Dejémonos de demagogia con la escuela, por favor. La campaña contra las vacaciones de verano obedece solo a la demagógica finalidad de complacer a un sector cerril (y minoritario) de la opinión española, el cual arde de indignación por las larguísimas vacaciones de los profesores. Primero: son las que son por razones del servicio que se presta, no por hacernos a nosotros más felices. Segundo: como se dice en el propio artículo, los profesores españoles somos de los que más días al año trabajamos, así que nadie debe escandalizarse. Les pediría a los medios y a los políticos que no nos tomen como rehenes de sus demagógicos cálculos; le pediría a la señora Álvarez que deje de echarle flores al consejero cántabro, ya que su plan es una auténtica chapuza oportunista que él, en su despachito con aire acondicionado, no va a padecer; les pediría a los sindicatos que fuesen expeditivos y claros en la defensa de los periodos vacacionales, ya que no son ese chollo corporativo que pintan los charlatanes de barra de bar, sino unos lapsos de descanso perfectamente adecuados al desempeño de la tarea educativa, nadie tiene nada de que avergonzarse. Resulta bastante penoso comprobar la complicidad que en este asunto han demostrado los sindicatos en Valencia o en Cantabria, o la tibieza con que los consultados en el artículo de "El País" se pronuncian acerca de las vacaciones estivales: ¿será porque, en realidad, a esos negociadores y portavoces sindicales les da un poco lo mismo lo que ocurra en las aulas, ya que ellos las han abandonado? No convirtamos esas aulas en saunas de tortura para alumnos y profesores por el capricho o el cálculo de cuatro aprovechados.
   Una última observación: no estoy defendiendo mi avío personal, ya que, por mucha prisa que se diera la coalición de expertos, trepas y vivales, no tendrían tiempo a implantar este disparate antes de que me jubile; estoy, simplemente, intentando evitar que se apalee a la escuela con un desafuero más.    

lunes, 5 de septiembre de 2016

Veto a José Manuel Soria

   Me acaba de llegar una iniciativa de change.org pidiendo firmas para vetar el nombramiento de José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial. Después de la deplorable gestión de este político y de lo desvelado sobre él en los papeles de Panamá, me parece un insulto que lo quieran colocar en ningún sitio como representante de España, así que yo ya he firmado. Si estáis interesados en hacerlo vosotros también, aquí os dejo un enlace:
 

jueves, 25 de agosto de 2016

Praxis educativa. 20: educación en valores

   Uno de los temazos favoritos de la revolución permanente del pedagogismo es el de la educación en valores, cuestión a la que conceden enorme importancia, en coherencia con sus dogmas. Si, de acuerdo con estos, la odiosa escuela tradicional es un truño obsesionado con la transmisión de conocimientos (¡puaj!), es decir, de escoria meramente intelectual, una propuesta educativa que mole (por ejemplo y sin ir más lejos: la suya), en buena lógica, tendrá que ofrecer un producto diametralmente opuesto a tal aberración, y ahí es donde aparecen los valores, porque son formadores, emocionales y todo eso. Esto de lo emocional, junto con el feliz hallazgo de la felicidad, es la formulación últimamente más reiterada en la guerra que la escuela moderna (etiqueta que se alumbró allá por 1900) mantiene contra esa antigualla de los programas y los contenidos: ¿a quién se le ocurre pretender que los alumnos vayan a los centros a aprender matemáticas, geografía, música o química? A lo que tienen que ir es a ser felices y a enriquecer su emocionalidad, y para esto resultan muy útil herramienta los valores. 
   La educación en valores se asocia con las que un día se llamaron áreas transversales, o sea, esas que se tienen que mezclar en pequeñas dosis y como quien no quiere la cosa en todas las apolilladas asignaturas de toda la vida (matemáticas, geografía, música, química...), para que así el alumno se vaya impregnando de valores casi sin darse cuenta. En la LOGSE se especificaban estas: educación para la paz, educación ambiental, educación del consumidor, educación vial, educación para la igualdad de oportunidades entre sexos, educación para la salud, educación en la sexualidad, educación cívica y moral y temas propios de cada comunidad autónoma. Esta última perla, en Wikipedia, que es de donde he sacado la lista (no las recordaba todas), es explicada con un ejemplo que considero impagable: "p.e.: Cultura andaluza en el caso de Andalucía". Pues sí, señor, por ahí iban (y siguen yendo) los tiros con esto de las transversales: una serie de áreas formativas en general bastante sensatas planteadas de una forma insensata. ¿Por qué digo lo de insensata? Porque es absurdo embutirlas por obligación y porque están demasiado abiertas a la manipulación sectaria: ¡qué no se habrá hecho so capa de esos "temas propios de cada comunidad autónoma" y algunos otros! 
   Pero el problema de esta fórmula del pedagogismo es más sutil y a la vez de más profundo calado, tan profundo que puede decirse que en este importante terreno de la transmisión de valores nuestro sistema educativo también está fracasando, y lo está haciendo por uno de sus principales defectos: su incoherencia y falta de firmeza, procedente del buen rollito de los pedagogistas. Por muy razonables y bienintencionados que sean los valores que se predican, se quedan en papel mojado si la sociedad, la institución, la autoridad o la persona que los emite no es coherente en su protección y en la exigencia de su cumplimiento. Y ni nuestros centros educativos ni nuestra sociedad -convendremos todos- son hoy en día un modelo en la exigencia del cumplimiento de deberes, lo que da lugar a una lamentable paradoja: el catecismo se lo sabe todo el mundo de carrerilla, pero lo incumple todo aquel al que le apetece sin que ello tenga la menor consecuencia. ¿De qué sirve soltar palomitas en el patio el Día de la Paz o hacer ejercicios con textos la mar de coeducativos o cívicos si luego se deja pasar como si nada a un alumno que dinamita una clase o a otro que intimida a una profesora? Decir que de nada sería un análisis optimista, porque en realidad eso sirve para algo peor que para nada: sirve para maleducar, para reforzar en los inclinados al energumenismo  la convicción de que pueden hacer lo que les dé la gana, de que los famosos "valores" son un cuento chino. Y esto es muy grave, porque hace daño en la escuela, pero también en el ámbito general de la sociedad, ya que esos energúmenos salen a la calle y a la convivencia diaria portando esos vicios que la escuela debería haberles curado o, al menos, pulido. Una España paleta, casposa y un tanto cavernícola la estoy viendo estos días reflejada en cierto vandalismo festivo que aparece a diario en los medios o en la actitud bastante cerril de ciertos políticos que parecen razonar con el único criterio del "aquí estoy yo" y ello me induce a formularme una inquietante pregunta: ¿serán estas conductas el fruto de una educación en valores mal enfocada en la escuela durante los años en que estas personas pasaron por ella? Por supuesto, la escuela no tiene la culpa de que cinco bestias violen a una niña en un portal, de que nuestras fiestas suministren cada vez más escenas que parecen sacadas de una película de salvajes o de que un manojo de gobernantes o aspirantes a serlo parezcan persuadidos de que para ellos las leyes no cuentan, pero a uno siempre le queda espacio para preguntarse hasta qué punto su gremio no puede afinar más en orden a erradicar estas cosas. 
   Educar es ya de por sí un valor y no está de más recordar que uno de los mejores libros que se han escrito sobre educación se titula, precisamente, "El valor de educar". Concedo mucha importancia a cosas como la paz, el medio ambiente o la igualdad entre los sexos, pero, sinceramente, creo que la primera lección que deben dar un profesor, un centro o un sistema educativo es la de la coherencia, la firmeza, el cumplimiento de los deberes y la exigencia de que se cumplan (con lo que, de paso, suelen ayudar a proteger derechos). Si no fallásemos en esto, y siento decir que pienso que ahora fallamos más de lo que debiéramos, ya tendríamos prácticamente cumplido el programa de educación en valores.  

sábado, 20 de agosto de 2016

Las cosas que cabrean a los independentistas

   Leo en "El País" un artículo sobre la situación que se está dando en Lérida al haberse alcanzado un pacto de gobierno municipal entre el PSC y Ciudadanos. Por lo visto, los partidos independentistas están cabreadísimos por las traiciones que está perpetrando el actual alcalde, Ángel Ros (PSC), desde que rige ese acuerdo, las cuales consisten en cosas como:
   -Poner los textos de la señalización de tráfico en castellano y catalán (antes eran solo en catalán). 
  -No permitir las esteladas (banderas, os recuerdo, de partido, no de instituciones ni de divisiones administrativas o geográficas oficiales) en lugares públicos.
    -Impedir que Lérida forme parte de la Asociación de Municipios Independentistas, ese canallesco invento (uno más) con que los separatistas quieren imponer su sello particular, faccioso y perturbador de la convivencia a instituciones que son de toda la sociedad.
   -Que los carteles del Ayuntamiento, sus comunicaciones y sus correos electrónicos oficiales sean bilingües (antes eran solo en catalán). 
   Por estos pecados, los de CiU, ERC y las CUP están que trinan contra el PSC y el señor Ros, a quienes acusan del sacrilegio de pretender que Lérida sea bilingüe. En un alarde de cinismo y lucidez al alcance solo de alguien de su formación, un tal Francesc Gabarrell, concejal de las CUP, afirma que en Lérida nunca había habido problemas lingüísticos: elemental, querido Watson: ¿quién ha sido el bonito en los últimos lustros que se ha atrevido siquiera a suspirar contra los abusos del catalanismo impuestos bajo amenaza? La historia de esta indignidad es de sobra conocida, por eso es muy de aplaudir el posicionamiento que están tomando ahora Ciudadanos, Barcelona con la Selección o Societat Civil Catalana. Un ejemplo sin salir de Lérida: con solo su firmeza en este caso, Ciudadanos ha conseguido que el señor Ros, que por lo visto pertenecía al sector más catalanista del PSC, se haya puesto  a la tarea de estas medidas de respeto a las dos lenguas existentes en aquella sociedad bilngüe, tan justas como de sentido común. Este milagro es obra del temple de Ciudadanos más el temor del señor Ros a quedarse sin el sillón de alcalde, lo que da idea de lo que se esconde en realidad bajo el "independentismo" de algunos y hace que me pregunte algo que me he preguntado muchas veces: ¿habría llegado el separatismo catalán tan lejos como ha llegado si, desde los gobiernos centrales, el PP y el PSOE no se hubieran pasado treinta años o más dejándole cometer abuso tras abuso? Una mezcla de frivolidad, ambición, corrupción, irresponsabilidad, ceguera y pusilanimidad nos ha traído hasta donde estamos. Ojalá ejemplos como el que estamos viendo en Lérida representen el camino que se empiece a seguir de aquí en adelante, que no es otro que el de la justicia y el respeto de los derechos de todos.  

miércoles, 10 de agosto de 2016

Deberían contar con los docentes

   Aunque ya sé que habrá quien piense que soy un ser sin entrañas, puedo aseguraros que soy un sentimental, por eso, cuando esta mañana he visto en "El País" una pequeña columna encabezada con la frase que da título a este artículo, se me han saltado las lágrimas. ¡Por fin en los medios se reconoce la desatención a que se nos tiene sometidos a los docentes!  ¡Por fin nos concede su comprensión "El País", que tantas veces nos ha mirado con gesto hosco y suspicaz! Lamentablemente, cuando he visto que la columnilla estaba inscrita en un artículo que tiene este titular: "El 87% de los profesores considera que la LOMCE no mejora la educación", he entendido de qué iba y se me han secado las lágrimas de manera fulminante: "El País" cree que deberían contar con los docentes, sí, pero cuando piensan (o una encuesta manejada por "El País" dice que piensan) lo que a este medio le conviene. Cuando no es así, a "El País", como a la totalidad de los medios, lo que piensen los docentes acerca de la educación le trae sin cuidado, y esto no tengo que argumentarlo mucho, basta con ver cómo se nos silencia de manera apabullante frente a las voces de "expertos" de nula o dudosa solvencia cuyo atractivo reside, por lo general, en venir armados de propuestas, protestas o innovaciones que van de lo discutible a lo descabellado, porque a nuestros medios les encandila más la espectacular pirotecnia de este colectivo que el discurso realista de los profesores reales, tales como Alberto Royo o Moreno Castillo, a quienes escuchan con disgusto y para que no se diga.
   Por lo demás, la veraniega andanada de "El País" adolece, como siempre que habla de la LOMCE, de este mal: no la critica por ser una mala ley (yo también pienso que lo es, pero hay que matizar), sino por particulares diferencias políticas, y así no hay manera. Empezamos ya desde el titular, que esconde una tremenda manipulación, porque seguramente será cierto que muchísimos profesores pensamos que la LOMCE no mejora la educación, pero queda oculto el contexto amplio que de verdad le interesa a este medio: la contraposición de la LOMCE con el sistema que él defiende y ha defendido siempre, el conjunto LOGSE-LOE que es bastante desastroso y que debe ser cambiado. Y esto es un hecho cierto: la LOMCE no mejorará lo que hay (o sí, no nos metamos a profetas), pero lo que hay, o sea, la LOE, es muy malo y, curiosamente, a "El País" nunca ha parecido disgustarle. Pero deberían estar  más tranquilos en este medio con la horrible LOMCE, ya que, como ellos saben muy bien, en realidad es la LOE que a ellos tanto les gusta con algunos añadidos y modificaciones que ha hecho el PP.
   Y entre estos añadidos hay algunos que yo considero buenos, como el intento que representa la LOMCE de poner algún freno a los abusos lingüísticos de los nacionalistas; que esto tampoco agrade a "El País" es algo que nunca llegaré a entender. También me gusta lo de las reválidas (como les gusta a muchos profesores, el propio artículo de "El País" matiza este aspecto), porque supongo que tendrán que representar el fin del aprobado regalado: con ellas en el sistema, todos tendremos ya que dar el programa completo y exigir que se aprenda, ya nadie se va a jugar su prestigio aprobando a los chicos con cuatro bobaditas si en el horizonte está una prueba que al final podrá ponerte en evidencia. Por esto, creo que, como colectivo, no nos deja en buen lugar que, a la pregunta: "¿La incorporación de las evaluaciones externas  (reválidas) que realiza la LOMCE es adecuada?", responda que no un 80'7% de los encuestados, si bien puede verse que la pregunta está formulada de manera muy ladina, ya que está abierta a que respondan NO tanto quienes rechazan las reválidas como quienes tan solo rechazan la forma de incorporarlas. Y es que el artículo, como hemos visto para esto de las reválidas y vimos antes para lo de la mejora que pudiera o no suponer la LOMCE, es un monumento a la manipulación. La encuesta en que se basa tiene cinco preguntas; veamos lo que ocurre con las tres restantes. 
   -¿La LOMCE contribuye a mejorar la inclusión educativa? Responden que no un 86'3%. Respetando las opiniones de cada cual, creo que aquí la manipulación se encuentra en el concepto de inclusión. Los defensores del sistema LOGSE han abusado de términos como marginación o exclusión; para ellos, todo aquello que representase sacar a un alumno de ese insensato café para todos que es la ESO ya era discriminatorio (cosas, por ejemplo, como pretender que un alumno, en lugar de ir a diversificación, fuera a formación profesional básica): el manejo de un concepto tan inadecuado de estos términos ha dejado esta cuestión muy desenfocada.  
    -¿Se necesitaba esta nueva ley (LOMCE)? Responden que no un 79'6%. Por razones que ya he explicado antes, para que esta pregunta, así formulada, no constituyese una manipulación debería haber ido complementada con otra que indagase sobre la necesidad de cambiar la actual legislación educativa, sin hacer mención de hacerlo con la LOMCE en concreto.
    -¿La LOMCE ha sido elaborada con la participación del profesorado? Responden que no un 92'6% de los encuestados. He dejado para el final la sonrojante manipulación a la que alude el título de este artículo. Ante ese 92'6%, por supuesto, el lector se ve conducido a pensar: claro, deberían contar con los docentes. Y también: ¡qué mal han hecho la LOMCE estos del PP, sin contar con los docentes!  Pero los que ya llevamos algún tiempo en este oficio decimos, sí, de acuerdo, pero... ¿cuándo se ha contado con los docentes? ¿Se contó para la LOGSE? Algunos dirán que sí, porque se hizo mucha propaganda de ello, pero los que vivimos su gestación sabemos que esto es una flagrante mentira: se contó con los sindicatos, que, como sabemos ahora aunque entonces todavía muchos ignorábamos, no nos representan (mira qué bien me ha venido la frasecita).  ¿Se contó para la LOE? ¿Se ha contado para el bilingüismo? ¿Se cuenta con nosotros para dar nuestra visión sobre asuntos de evaluación o de conflictividad en los centros? ¿Se contó en Valencia para quitar las vacaciones en julio o en Madrid para pasar de 100 a 250 las horas necesarias para las mejoras salariales por formación permanente? Por supuesto que no: con los docentes no se ha contado nunca a la hora de gestionar la educación, ¿a qué viene ahora "El País" con esto de que deberían contar con los docentes? ¿Tendrá que ver con que en septiembre, con el comienzo del nuevo curso, la educación va a ser uno de los campos donde se va a librar la batalla política? ¿Querrán contar con nosotros -como han hecho tantas veces- como peones de brega en huelgas y manifestaciones? Pronto lo veremos.      

martes, 2 de agosto de 2016

Alcaldada separatista

    Parece ser que al separatismo catalán no le gusta la organización Barcelona con la Selección, ese grupo que se fundó con el subversivo propósito de ver a la selección española en su propio país, razón por la que algunos adalides del nacionalismo llegaron a emprenderla a palos con ellos. Desde el primer momento, recibió las zancadillas del Ayuntamiento de todos los barceloneses, que de manera tan insólita como sectaria le negó la posibilidad de instalar pantallas gigantes (cosa que se hace en todo el mundo... libre) para ver los partidos, abuso que se perpetró a través de un rosario de cínicos pretextos y que nos desvela que doña Ada Colau ha llegado a la conclusión de que la calle es suya. Como al final esta organización recurrió a una estratagema para poner una pantalla en la plaza de Cataluña, la respuesta del Ayuntamiento ha sido multarles con 3.300 euros. Toda la historieta se cuenta aquí:
    Ahora bien, siguiendo una sana conducta ciudadana, esta organización no está dispuesta a encajar pasivamente los abusos, de manera que ha abierto una cuenta para recibir la solidaridad de quienes quieran ayudarles a hacer frente a este atropello disfrazado de mantenimiento del orden público. Vuestro amigo el guachimán ya ha colaborado. La cuenta es esta:
0081 0105 16 0002178421
    De todos modos, si queréis más información sobre la organización y sobre los donativos, aquí tenéis la página de Barcelona con la Selección:
    Sin duda, por su alcance, este es un episodio menor, pero, si uno intenta explicarse sus causas, puede sacar conclusiones bastante desalentadoras. Muy retorcido tienes que ser para intentar que alguien no pueda ni ver un partido de fútbol, mucho tienes que odiarle. Y muy poco democráticas tienen que ser tus convicciones para valerte de tu condición de cargo público para prohibir algo tan inocente. En el País Vasco llegaron a suceder cosas parecidas, cargas de la ertxaina contra un puñado de aficionados que celebraban en la calle una victoria de la selección, o aquello de mentirles a unos niños de un campamento sobre el resultado de la final del Mundial de 2010.  A la vista de este tipo de cosas, ¿quién podrá negar que el separatismo está podrido por dentro? En la noticia de "El Mundo", se lee que Barcelona con la Selección advierte que seguirá pidiendo la instalación de pantallas, pero lo hace ya en tono desafiante. La señora Colau nos va a llevar al punto de crear crispación hasta para los partidos de fútbol, ¡qué gran talla de dirigente!

sábado, 30 de julio de 2016

Dos fanáticas y un cómplice

   Después de que Carmen Forcadell permitiera que se tramitase una resolución para abrir la puerta a que Cataluña se independice (o, mejor dicho, para que se abriera la puerta a que Cataluña se independizase, porque todos estos proyectos hay que situarlos en el terreno de la hipótesis muy hipotética) y de que el Gobierno nacional pusiera en marcha las lógicas medidas contra los desafueros de la presidenta del Parlamento catalán, empecinada en no entender que su poder no es ilimitado y está sujeta al cumplimiento de las leyes de su país, sale a escena Neus Munté, la vicepresidenta de la Generalitat, con "argumentos" como estos:
   El Gobierno español nuevamente amenaza, pero desde el Gobierno de Cataluña no nos moveremos de nuestro camino, profundamente democrático, avalado por los votos de los ciudadanos que se pronunciaron a favor de la hoja de ruta, que continúa intacta.
   Afirma también Munté que sería inaudito proceder contra una presidenta de Parlamento como es Forcadell por haber permitido un debate "plenamente normal" en la cámara catalana. Debería entender esta señora que es verdad que es plenamente normal que los parlamentos debatan, pero no es legítimo en absoluto que se debata en el catalán un plan de secesión, pero ya sé que es difícil que entienda nada una persona que, al igual que Forcadell, se ha blindado en su discurso y parece estar persuadida de que no hay más legitimidad que la que este marca. ¿Qué dice mientras tanto la máxima autoridad autonómica catalana, o sea, el presidente Puigdemont? Pues, al parecer, su silencio de desaparecido se ha quebrado solo por una vía tan sólida como su cuenta de Twitter, en la que ha dicho esto:
   Todo mi apoyo y complicidad a la presidenta del Parlament. La democracia no está en funciones.
   ¿Tendremos que entender que Puigdemont no es el jefe, sino el cómplice? ¿Y se comunica a través de Twitter ante una situación tan delicada? Este es el personaje que preside Cataluña.
   Está claro que quienes ahora gobiernan allí han adoptado, una vez más, la lógica revolucionaria (¿será por influjo de las CUP?), o sea, la de no entender más imperio ni legitimidad que el de sus propios sacrosantos objetivos, nada de leyes, fidelidades, coherencias ni corduras. Puro fanatismo autista que cada vez da más miedo. Sugería una vez Arcadi Espada que Cataluña podría acabar siendo el 23-F de Felipe VI y hay quienes parecen estar empeñados en que así sea. 

miércoles, 27 de julio de 2016

Alfaguara se columpia

   Me entero casualmente mientras veo la televisión del jaleo que se ha montado en torno a un libro que se titula 75 consejos para sobrevivir en el colegio, cuya autora es María Frisa y que ha sido publicado por Alfaguara. El libro está dirigido a niñas de doce años y, como se desprende de su título, consiste en una serie de consejos para afrontar la vida escolar, formulados en clave humorística. La polémica ha surgido porque algunos sectores de opinión, a la vista del sentido concreto de ciertos consejos, acusan al libro de fomentar el machismo y el acoso (¿por qué todos los medios dicen "bullying"?) y están pidiendo la retirada del libro. Yo diría que la cosa va bastante más lejos, pero, si queréis ver información más extensa, pulsad aquí para consultar el "El País" o aquí para ver lo que dice diarioya.es, que profundiza bastante más; por mi parte, voy a dejaros una pequeña muestra de lo que la señora Frisa con su particular humor recomienda a las escolares de 12 años:
   -Cosas básicas para mantener entretenida a tu madre: deja los calcetines y bragas sucias tiradas por el suelo. No ayudes en nada; tú tan ricamente en el sofá.
   -Escucha lo que hablan tus padres cuando creen que no escuchas.
   -No te engañes: nunca, jamás, un profesor da algo bueno a cambio de nada.
   -Esfuérzate en caerle bien al más popular.
   -Que tu mejor amigo sea mucho, mucho más tonto que tú.
   -Mucho cuidado con los buenos sentimientos. AHÓGALOS si hace falta.
   -MIENTE, MIENTE, MIENTE.
   Esto último, visto medio de refilón en la pantalla, es lo que sencillamente me ha escandalizado y me ha animado a escribir este artículo: ¿cómo se puede recomendar algo así (y con insistencia y en mayúsculas) a personas en edad escolar? Echadle también un vistacillo a una hojita con el encabezamiento LO QUE HACEMOS EN EL RECREO del artículo de "El País", aunque yo os recomendaría la lectura de los dos.
   La editorial Alfaguara ha anunciado que no retirará el libro, ya que debe entenderse como una ficción, excusa burda que sorprende procediendo de una editorial de la solera de Alfaguara, ya que está claro que esto no es una historia y por lo tanto no puede situarse en el terreno de lo ficticio o lo real; esto lo que es es una especie de libro de autoayuda formulado en una clave de humor bastante desafortunada y que arroja como resultado una especie de manual de cinismo precoz, muy penoso, por cierto. 
   Alguien en el reportaje televisivo que he visto sostenía que el libro debía entenderse en una clave irónica, pero yo creo que es una ironía muy mal enfocada y, desde luego, completamente fuera de lugar si se dirige a un público infantil. Lo esencial, como en todo mensaje, está en el resultado, en lo que aporta, y, llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿educa esto? Me temo que no. ¿Divierte tal vez? No mucho, la verdad. ¿Da pistas desaconsejables? Yo diría que unas cuantas. No ha estado muy fina la editorial Alfaguara con la publicación de este libro.    

jueves, 21 de julio de 2016

Contra los Sanfermines

   Con todos mis respetos para los pamploneses, habré de decir que lo de los Sanfermines ya es de un color castaño oscuro casi negro, y no precisamente desde la última edición, sino que ya llevamos unos cuantos años asistiendo a una situación un tanto kafkiana. 
   Está, en primer lugar, lo de los encierros. Los festejos con participación inexcusable de chotuno, tales como corridas, encierros, suelta de vaquillas, embolados, toros de fuego..., entrañan una inevitable dosis de peligro y están y han estado siempre en el centro de una polémica entre defensores y detractores, cada bando con su batería de razones. En el actual estado de esta cuestión, si ha recibido duras críticas un espectáculo como el Toro de la Vega, o si son tan denostadas las corridas que hasta hemos visto, por ejemplo, que las prohibían en tan importante región de España como es Cataluña, no me explico de ningún modo cómo los encierros de San Fermín no solo  escapan de estas críticas, sino que incluso parecen gozar de alborozadas simpatías en amplios sectores, hasta entre los "progres", que son por lo general inclinados al antitaurinismo. ¿Es más atávico el espectáculo de la multitud que corre por los campos de Tordesillas detrás de un toro que el de la multitud que corre por las calles de Pamplona delante de una docena? ¿Sí? ¿Por qué? No creo que la muerte del toro de Tordesillas resulte más dramática o incivilizada que las de los muchos corredores que la han encontrado en Pamplona,  o que las decenas de heridas o lesiones de diversa gravedad que cada año arrojan los Sanfermines. Si brutal resulta el acoso vallisoletano, no lo es menos la desbandada pamplonesa o las frecuentes y peligrosas montonadas que a menudo se forman, por no hablar del colosal monumento a la estupidez humana que constituye el tener como diversión el jugarse la vida corriendo un par de minutos delante de una manada de astados y en unas circunstancias que añaden peligro y azares a la carrera. Es insensato "per se", y ya resulta el delirio cuando algunos de los suicidas son "mozos" de cincuenta, cincuenta y cinco y hasta setenta años. Y todo esto es un festejo permitido y celebrado, en el que, si acaso, se han implantado limitaciones como el prohibir que participen menores o borrachos, o unas normas de comportamiento que se imponen a base de contundencia policial o varazos de los pastores, habría que hablar también de esto. 
   Está, en segundo lugar, la bacanal. Los Sanfermines se han convertido en unos festejos sin límites para la diversión y así se perciben ya mundialmente, y aún más, diré, aunque no guste, que esta es la imagen que se ha querido vender, la de escenas con camisetas empapadas en vino, alegre multitud apiñada y -así habrá de reconocerse- alguna otra cosa que al final ha hecho mucho daño, me refiero muy en especial a esas fotos de bellos pechos femeninos asediados por bosques de manos arracimadas a su alrededor. Pero todo este exceso festivo está ya fuera de control, como sabe cualquiera que haya estado en los Sanfermines y haya visto la masificación, el hacinamiento, la suciedad, gente durmiendo en coches... Y luego está esa obligación que muchos se autoimponen de ir borracho las 24 horas del día, cosa muy problemática que trae consecuencias como los comportamientos no siempre adecuados de la gente beoda, los accidentes por andar o meterse en estado de ebriedad en sitios poco aconsejables (esos caídos desde la muralla) o las agresiones sexuales. Vamos con ellas.
   Están, en tercer lugar, las mencionadas agresiones sexuales. Se han convertido ya en el pan nuestro de cada año (podéis buscar en internet, se informa de muchísimos casos) y es cierto que la sociedad, una serie de organizaciones y las autoridades las rechazan y las combaten, pero no es menos cierto que, con respecto a estas últimas, hay bastante cinismo e incongruencia en fomentar que aquello se convierta en una ciudad sin ley y luego establecer planes contra determinados delitos que se disparan precisamente por esa anarquía. Este es un problema realmente grave, porque las agresiones sexuales no son ninguna broma. Personalmente, además, pienso que, entre determinados sectores de la opinión de todo el mundo, los Sanfermines, Pamplona y un poquito también el conjunto de España estamos viendo nuestra imagen deteriorada por este asunto. Echadle un vistazo, por ejemplo, a esta noticia que acabo de leer en "El Confidencial": un beodo intenta propasarse con una turista norteamericana, el novio de la chica le da un puñetazo al beodo y este cae produciéndose graves lesiones: resultado para el novio: cárcel y 150.000 euros de multa. Es verdad que el agresor sufrió graves lesiones, pero también lo es que quien le dio el puñetazo no se lo dio para producírselas, sino para que dejase en paz a su novia, cosa que él había demostrado que no estaba dispuesto a hacer por las buenas. En la mentalidad yanki (y confieso que también en la mía), esta sentencia no es ni razonable ni justa, pues nos deja como un país en el que, si, en una ciudad enloquecida y ebria, ves a un borracho molestando a tu novia, lo mejor que puedes hacer es aguantarte. 
   Están, por último, los medios de comunicación españoles. Le dan una cobertura excesiva a esta fiesta. Particularmente lo de los encierros, no lo entiendo. Los mismos medios que han hecho cosas tan razonables como posicionarse contra el Toro de la Vega o los cavernícolas que celebraron la muerte de Víctor Barrio, se vuelcan todos los días con los encierros, los relatan con pelos y señales, con focalizaciones, con repeticiones, con entrevistas hasta al último mono y con un lenguaje épico y floreado. Son un espectáculo que está muy lejos de merecerse todos esos privilegios, por las razones que he expuesto más arriba. Naturalmente, eso se hace por razones comerciales, porque se sabe que en todo el mundo esas imágenes serán un señuelo que atraiga a más turistas. A mí esta conducta, personalmente, me parece un fraude.
   Todos sabemos que las fiestas nos alegran la vida y que normalmente en ellas se produce algún que otro exceso; todos sabemos que el dinerito que nos aporta el turismo nos viene muy bien aquí en España, pero todos deberíamos saber también que es conveniente tener claros unos límites, y tal vez en los Sanfermines se estén rebasando peligrosamente. Deberían tener cuidado los pamploneses, porque la muerte de éxito también existe; deberían tener presentes los ejemplos de Lloret o de Magaluf. 

lunes, 18 de julio de 2016

Concentración silenciada

   Si hoy puedo escribir este artículo, es porque recibo periódicamente información de Sociedad Civil Catalana y por eso hace unos días me llegó la noticia de que habían convocado para anteayer sábado 16 una concentración en Sitges para protestar por el hecho de que, gracias a una decisión de su Ayuntamiento, el rey de todos los españoles sea persona non grata en aquella localidad catalana. En cuanto me llegó la información, me hice el propósito de mirar hoy en los medios para ver qué decían acerca del acto y, tal y como yo había supuesto, prácticamente lo han silenciado, pues solo he encontrado esta curiosa noticia de La Gaceta, y digo curiosa porque informa el día 15 de un hecho sucedido el día 16. En conclusión, los que queráis saber algo de la concentración podéis pulsar aquí y ver cómo la cuenta la propia SCC en su página.  Me resulta francamente incomprensible este cerco de silencio que rodea a SCC: ¿será que es pecado su propósito de conseguir que en Cataluña quepan todos y se pueda decir en voz alta y clara que uno se siente español y catalán? La concentración de Sitges se enmarca dentro de una campaña que SCC ha emprendido en defensa de los símbolos institucionales, campaña que, además de defender al rey, está haciendo cosas como reclamar que se ponga la bandera española en el no pequeño número de lugares oficiales donde está escamoteada en Cataluña, o exigir que se quiten las esperpénticas esteladas de los muchos lugares de privilegio donde bastantes ayuntamientos las han colocado. ¿Qué hay de malo en estas pretensiones? ¿Molesta a los medios de comunicación españoles que unos ciudadanos defiendan la legalidad y por eso los marginan, en lugar de hacer lo que deberían hacer, es decir, apoyarles, y más, sabiéndose como se sabe que, gracias a la totalitaria y a menudo violenta presión de los separatistas, proclamarse español en Cataluña es también ingrato y hasta peligroso? 
   ¿Va a resultar que los medios españoles aún no se han liberado de aquel sarampión de los años 70 y 80, el de considerar fachas y sospechosos a quienes manifiestan su españolidad en Cataluña o en el País Vasco?  Va a ser esto, va a ser lo de los fachas, lo cual explicaría que solo La Gaceta se haya atrevido a hablar de la concentración. ¡Qué fachas son estos de SCC y qué demócatas, en cambio, son los que se pasan por el _ _ _ _ la legalidad, queman las banderas ajenas o la emprenden a golpes con quienes no son de su cuerda! Os apuesto una cosa: con estos de SCC, va a pasar como en su día pasó en el País Vasco con los de ¡Basta Ya!, que al principio eran literalmente cuatro locos que daban apoyo a las víctimas del terror y del pringoso nacionalismo vasco, los cuales eran ignorados por todos (porque también eran fachas, por supuesto), empezando por la superficial e hipócrita prensa española, pero, cuando con el paso del tiempo fue quedando claro que en realidad habían sido los únicos que demostraron coraje y dieron la cara cuando la mayoritaria cobardía se escondía y callaba, todos, empezando por esa misma prensa y sus amos, se pusieron a dedicarles panegíricos y adulaciones. Puesto que, salvando algunas evidentes diferencias, los de SCC están haciendo en Cataluña lo que en el País Vasco hizo ¡Basta Ya!, o sea, negarse a doblegarse ante un nacionalismo totalitario y engallado, es de esperar que algún día también en Cataluña despierte la vergüenza y empiecen a ser no solo reconocidos, sino además imitados.`
   Por lo demás, yo quisiera que alguien me aclarase una cosa: ¿es normal ese disparate de que unas "autoridades" locales de un país se pongan el mundo por montera y declaren persona non grata nada menos que al jefe del Estado? ¿Sucede en más sitios o es solo aquí en ÑapaEs? Bueno, aunque hay que dejar claro que es solo en una parte de ÑapaEs: Cataluña, que a estas alturas nadie podrá negar que es una región valleinclanesca, una asombrosa muestra de demencia política. Si hemos de hacer caso al artículo de La Gaceta, Felipe VI es non grato en Sitges, Esparraguera, Cervera, Breda, Arenys de Munt y Premiá de Mar. ¿Es esto tolerable? Lo que sorprende es que solo haya alzado la voz SCC, porque yo pienso que, si semejante desatino se hubiera cometido en países como Francia, EEUU o Alemania, no habrían permitido ese desprecio al jefe del Estado y sus artífices, como mínimo, habrían sido fulminantemente destituidos, no se puede ir contra las esencias de una nación, no se puede permitir que unos separatistas menoscaben las esencias de esa nación que quieren destruir abusando de las libertades que las leyes de esa misma nación amparan. Ni para los expolios de los corruptos que arruinan litorales ni para los delirios de las CUP que pretenden romper naciones el haber sido elegidos por el pueblo puede representar que un puñado de concejales chorizos en un caso y desnortados en el otro se autoconceda la potestad de saltarse cualquier límite. Otra cosa que preocupa es que en Sitges esa medida haya sido votada por los concejales del PSC, y en Esparraguera sea este el partido que gobierna. ¿Y aquí nadie dice nada, ni Pedro Sánchez, ni la justicia, ni el Gobierno? ¿Esto solo ha molestado a SCC? En lo que se refiere al PSOE, es patente que no termina de darse cuenta de que su trayectoria 110 - 90 - 85 tiene mucho que ver con su inconsistencia en la cuestión territorial; de seguir así, en las próximas elecciones no pasará de 50 escaños.
   Parece mentira que, a estas alturas, todavía no nos hayamos dado cuenta de que estos jueguecitos que a menudo practican los separatistas no son para nada meras anécdotas sin importancia, sino que son un elemento esencial en su guerra contra el país al que odian y quieren destruir; parece mentira que, salvo SCC, no parezca nadie dispuesto a detener estos planes de desprestigio que únicamente buscan trivializar y debilitar a nuestras instituciones.
   El separatismo es una mala hierba que, si no se frena en seco, se hace invasiva y muy perjudicial, sirvan para demostrarlo, aparte de lo que está ocurriendo en Cataluña, las pretensiones de implantar también en Valencia y en Baleares una hegemonía catalanista. Quienes están para resolver los problemas del país, deberían poner buen cuidado en frenar esta extensión de una ideología tan inequívocamente totalitaria.

miércoles, 6 de julio de 2016

Praxis educativa. 19: julio y septiembre en el punto de mira

   Para muchos legisladores y pedagogos -y para buena parte de la sociedad-, los alumnos no van a los institutos a aprender, sino a estar, es decir, conciben los centros como guarderías, unas guarderías un tanto particulares en las que se pretende mantener la función educativa, cierto, pero esta se halla cada vez más amenazada por agentes como el vaciado de los programas, la pérdida de autoridad del profesor o la presión sobre el aprobado. De esta última, que considero uno de los mayores males de nuestra enseñanza en la actualidad, he hablado mucho aquí y lamento decir que es un cáncer que se encuentra fuerte y creciente. Cuando en 1983 entré en la enseñanza, lo hice como profesor de EGB y ya entonces en ese nivel eran muchos los profesores que, bien porque comulgaran con las bolas del pedagogismo o bien porque habían sucumbido a la presión de padres y alumnos, aprobaban a todos: a los que lo merecían y a los que no. Entonces ese mal aún no existía en los institutos, pero, con la implantación de la LOGSE allá por 1992, entró en ellos y se ha ido extendiendo poco a poco. Creo que ya he mencionado alguna vez aquí la anécdota de un compañero al que en una reunión le oí decir que estaba harto de convertir los unos, unos, unos en cincos, cincos, cincos; más de una vez os he hablado de cómo nosotros mismos nos traicionamos y traicionamos a nuestras sagradas obligaciones aprobando a quien no debe; creo, sin embargo, que nunca os he hablado de la mezcla de perplejidad y desaliento que sufro en muchas juntas finales cuando veo que en junio soy yo el único que suspende a alumnos que no saben ni escribir y de los que el resto de los profesores se han pasado el curso quejándose. ¿Por qué se hacen estas cosas? Diría que al menos el noventa por ciento de los que las hacen las hacen pura y simplemente por miedo, por quitarse de encima hipotéticos líos. Y esta conducta cada vez se manifiesta en procedimientos más penosos. Os doy dos ejemplos. Uno: este año, han sido bastantes las veces en las que he visto como algún profesor convertía un cuatro que estaba en el acta en un cinco  así porque sí, sin más explicación. Dos: en una junta a la que asistí, una compañera dijo que iba a aprobar a un alumno porque era ella la única que lo suspendía, pero, entonces, alguien le hizo notar que también lo había suspendido yo y ya no lo aprobó. 
   Algo así solo se puede hacer por miedo, por temor a que ese alumno y sus padres, al ver que solo lo suspendía ella, fueran a presionarla. Este temor no es infundado, porque la costumbre de reclamar por reclamar está cada vez más extendida y se ejerce con más desvergüenza, ya que son cada vez más las familias que acuden a los centros directamente a presionar fundamentándose en tergiversaciones o embustes puros y duros, elaborados unas veces por los padres y otras veces por los hijos, voy a dar datos personales: de los trece padres con los que he hablado en este curso, ocho se ajustaban a este patrón. Los profesores, cada vez más, estamos siendo los paganos de los problemas familiares, ya que la mecánica de estas protestas suele ser la siguiente: un alumno ve que va a suspender y, como último recurso, suelta en su casa el cuento de que la culpa es del profesor, cosa que en muchos casos deben de hacer cargando a fondo las tintas, a juzgar por cómo me han venido algunos padres. Entonces esos padres, bien por ingenuidad, bien por ser rehenes de unos hijos caprichosos a los que no han sabido encauzar, o bien incluso por tener la conciencia de no atender a sus hijos todo lo que debieran y ver en esto la oportunidad de limpiar su imagen, acuden a protestar. El niño elabora un embuste y el padre se embarca en él, a veces, haciéndose cómplice. El guión podrá ser el que sea, pero un profesor que se precie solo puede hacer una cosa: negarse a ceder ante las reclamaciones infundadas. Cada vez que un profesor cede, se debilita él y debilita al colectivo; cada vez que un profesor cede, defrauda a esos buenos alumnos que se han ganado con esfuerzo lo que el jeta ha conseguido mediante coacciones; cada vez que un profesor cede, erosiona su credibilidad personal y la del sistema educativo: es mucho lo que nos jugamos aquí y siento decir que debemos de estar perdiéndolo, a juzgar por como se extienden las reclamaciones viciosas. 
   Supongo que algunos os estaréis preguntando: ¿y esto que tiene que ver con julio y con septiembre? Pues mucho. Vuelvo a lo del principio, lo de la escuela guardería: si cada vez es más fácil aprobar, si el alumno lo va a conseguir haga lo que haga, la función educativa de los institutos tendrá cada vez menos importancia y cada vez derivaremos más hacia meras guarderías de adolescentes. Aunque sé que va a disgustar a un montón de almas puras, voy a decir una cosa: la existencia del suspenso es lo que da sentido a la institución educativa; a la inmensa mayoría de los alumnos -y a un elevado porcentaje de los padres- lo que les interesa es el aprobado, no el aprendizaje, de manera que, si lo van a conseguir tanto si se esfuerzan como si no, el resultado será el que ya estamos viendo: que cada vez serán más los alumnos que se apunten al no estudio y al zanganeo. Y en estas coordenadas, nuestras escuelas y nuestras enseñanzas irán perdiendo cada vez más valor y los alumnos irán recibiendo un producto educativo  cada vez más execrable. De hecho, el incremento de las presiones sobre el profesor se manifiesta cada vez más en junio, ya que esos alumnos que no aceptan sus responsabilidades por nada del mundo piensan que tienen una oportunidad en septiembre, eso de septiembre hay que cargárselo, queda muy feo en el programa: tienen que aprobarles en junio por lo civil o por lo criminal. A ti, lector responsable, y a mí, esto nos preocupa, pero, al demagogo que en los centros solo ve unas edificaciones donde tener estabulados a los alumnos, le trae absolutamente sin cuidado. A ese demagogo solo le importan cosas que disfraza de "demandas familiares", una de ellas, el aprobado general, aunque sea un aprobado basura. Y aquí es donde conviene recordar una cosa: que, cuando se implantó la LOGSE, sus artífices, que pertenecían todos a este colectivo de demagogos, se cargaron la convocatoria de septiembre, porque eso era, claro, un vestigio de ese pasado educativo obsesionado con los contenidos, o sea, con enseñar. Ya nos vamos aclarando: al que no le importan demasiado las enseñanzas, eso de la convocatoria de septiembre tampoco le es especialmente simpático, justo igual que a los alumnos tramposos. 
   Entra aquí otra "demanda familiar", expresión que últimamente está teniendo mucha fortuna entre los demagogos del ámbito educativo: la necesidad de tener a los niños metidos en los centros el mayor tiempo posible, necesidad que enlaza con una de las más antiguas quejas de la cola de la pescadería, a las cuales los demagogos son muy sensibles: la excesiva duración de las vacaciones de los maestros. Así pues, llegamos a esta conclusión: hay que recortar las vacaciones de verano, por lo que hay que alargar el curso durante el mes de julio o parte de él, como ya se está haciendo en Valencia y se quiere hacer en Cantabria. ¿Y cuál ha sido uno de los pretextos esgrimidos en ambas comunidades para entrar a saco en el mes de julio? Justamente: adelantar a ese mes los exámenes de septiembre, cosa que no me cansaré de decir que es un error, porque hacer esa convocatoria a muy pocos días del final del curso es someter al alumno a una saturación de estudio, mientras que realizarla en septiembre tiene muchas ventajas: se evita esa saturación, se da al alumno más tiempo para estudiar, planificarse e incluso descansar, se permite que organice de forma individual su trabajo y se responsabilice de arreglar lo que ha estropeado... 
   Por lo que acabo de decir, está claro que la convocatoria de septiembre está muy bien donde está; cambiar las cosas por cambiarlas, como hacen los demagogos y los sedicentes innovadores, no tiene ningún sentido y a menudo perjudica. Otra ventaja de septiembre, relacionada con su distancia temporal con el fin del curso, os la voy a ilustrar con un ejemplo real. En uno de los años en que los logseros tenían suprimida esa convocatoria, estuve en un instituto donde un alumno muy brillante cayó enfermo en abril. La enfermedad era grave, así que se perdió el último trimestre y suspendió el curso. Hubiera podido aprobarlo en septiembre, cuando ya estaba curado, pero como habían suprimido esa convocatoria, tuvo que repetir. Por cosas como esta, a la chita callando y aprovechando que la efímera LOCE había repuesto la convocatoria de septiembre, los socialistas la recuperaron en la LOE. Así actúan los políticos y los pedagogos (algunos de ellos, políticos también) que les asesoran: por conveniencia y oportunismo. Ahora, aprovechando que el Pisuerga de su demagogia pasa por Valladolides tales como el tener a los niños más tiempo en la guardería-instituto y el dar gusto a esos cuatro que, sin conocimiento de causa, la tienen tomada con las vacaciones de los profesores, se han lanzado como lobos sobre las vacaciones de verano y se quieren llevar a rastras a la inocente y muy útil convocatoria de septiembre. 
   Digamos NO, y digámoslo no solo porque es, una vez más, un plan hecho a la medida de los intereses de sus impulsores, o porque más les valdría a estos impedir que los ataques que recibe la escuela perjudicasen al nivel de sus enseñanzas, sino, sobre todo, por una razón en la que creo de verdad y voy a exponer, aunque me llamen manipulador quienes no me conozcan. Dicha razón es esta: los veranos en España, tan calurosos, son absolutamente inapropiados para tener a los chicos en los institutos; para los chicos, los veranos tienen que ser la época del disfrute y la diversión: que no se la birle ningún avispado en provecho propio. Del 15 de junio al 15 de septiembre, quienes hayan aprobado, que gocen del merecido premio de unas vacaciones de verano, esa maravilla que es en las edades tempranas el ocio veraniego; a quienes hayan suspendido, dejémosles que con la ayuda de sus familias se organicen el estudio, que asuman que son ellos mismos quienes tienen que resolverse sus problemas, pero que al mismo tiempo disfruten, porque van a poder hacerlo, ya que tres meses, en efecto, dan para mucho. Y, en cuanto a los profesores, que tenemos unas vacaciones no de tres meses, sino de dos, pues qué le vamos a hacer, todos los oficios tienen sus formas y sus ventajas e inconvenientes. Que nadie sufra por eso: nuestro trabajo es el que es y se hace cuando se hace, y nosotros, como todo el mundo, lo hacemos lo mejor que podemos, es una estupidez empeñarse en torcer la naturaleza de las cosas. ¿En la Valencia hundida por el déficit y la corrupción era el principal problema la duración de las vacaciones escolares? ¿Se ha resuelto algo con cargarse el mes de julio? ¿Convencen a alguien las vaguedades que ha dicho el consejero cántabro para sostener lo insostenible, las cuales creo haber desmontado en el artículo que he enlazado más arriba? Más les valdría a algunos gestionar bien sus responsabilidades, en lugar de dedicarse a elevar demagógicas cortinas de humo.      

George Steiner, la educación y la memoria

   Leyendo "El País" sin ira, me encontré el pasado sábado una entrevista que le hacían a George Steiner, la cual me parece muy recomendable. Steiner dice cosas de mucho calado acerca de un buen puñado de asuntos esenciales, pero me voy a detener solo en algo relacionado con la educación y la memoria:
Pregunta: ¿Aún lee a Parménides cada día?  
Claro... bueno, u otro filósofo. O un poeta. La poesía me ayuda a concentrarme, porque ayuda a aprender de memoria, y yo siempre, como profesor, he reivindicado el aprendizaje de memoria. Lo adoro. Llevo dentro de mí mucha poesía; es, cómo decirlo, las otras vidas de mi vida.
Pregunta: La poesía vive... o, mejor dicho, en este mundo de hoy sobrevive. Algunos la consideran casi sospechosa.
Estoy asqueado por la educación escolar de hoy. Es una fábrica de incultos que no respeta la memoria y que no hace nada para que los niños aprendan las cosas de memoria. El poema que vive en nosotros vive con nosotros, cambia como nosotros y tiene que ver con una función mucho más profunda que la del cerebro. Representa la sensibilidad, la personalidad.
   ¡Menudo pedazo facha debe de ser el Steiner este! ¡Se ha pasado la vida reivindicando el aprendizaje de memoria, y lo dice tan fresco! No quiero ni imaginar la clase de profesor que sería: me juego lo que queráis a que obligaba a los niños a aprenderse la lista de los reyes godos... ¡de memoria! Suerte que aquí en España, entre los políticos, los pedagogos y los medios de comunicación, han conseguido que nuestro sistema educativo erradicase estas aberraciones.

lunes, 27 de junio de 2016

Pedro Sánchez debería irse

   Y además, con todo su equipo. A raíz de las elecciones del pasado 20 de diciembre, escribí aquí un artículo titulado Obviedades, en el cual, con respecto al PSOE, me limitaba a decir esto:
   El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   Bien, pues los resultados de las elecciones de ayer representan un suma y sigue: en 2016: 85. También ha bajado en número de votos, pues los 5.424.709 que obtuvo ayer suponen 105.984 menos que los que sacó hace solo seis meses. Unidos Podemos se queda a algo menos de 400.000 votos, así que lo que los actuales dirigentes del PSOE están presentando como su gran éxito de estas elecciones (el haber evitado eso que han llamado "sorpasso") es ni más ni menos que un rotundo fracaso, primero, porque no ha estado tan lejos de producirse, segundo, porque ya la sola posibilidad de haber quedado terceros era para el PSOE un fracaso antes de abrirse las urnas.
   ¿Qué tiene que ocurrir en el PSOE para que un secretario general dimita? Sánchez, con los penosos resultados del pasado 20 de diciembre, tenía que haberlo hecho esa misma noche. Pasar del un pobre 110 a un miserable 90 era un fracaso al que, dada su magnitud, ningún político de talla podía responder con un acto distinto de ese, pero él no lo hizo, agarrándose a ya no recuerdo qué pobres excusas. Con este precedente, lo de ayer ya fue patético: ni una palabra sobre dimitir, después de haber alcanzado en solo seis meses un fracaso aún mayor que el anterior. Hoy, él y su equipo, aunque parezca increíble, tienen la desfachatez de, en efecto, presentar como un éxito lo de no haber sido superados por Unidos Podemos. Y, en cuanto su "proyecto político" más inmediato, consiste en entorpecer al máximo la investidura de Rajoy y lloriquear por lo que, según ellos, les hizo Podemos hace unos meses impidiendo que formaran gobierno. Lo mejor que podría pasarle al PSOE es que Pedro Sánchez se fuera de una vez, o acabará hundiéndolo en un abismo de desprestigio del que puede que tarde muchos años en salir: ¿cómo es que la propia organización no se lo pide? Ir retrasando la refundación que debieron haber emprendido en 2011 ha sido un error monumental. 

domingo, 26 de junio de 2016

Volverán

Finalmente, el referéndum del famoso brexit lo han ganado los partidarios del abandono de la UE. A las 14:30 horas del día 24, hablaba con  unos amigos que se mostraban preocupados, y  yo les decía lo que pensaba: que, de aquí a cinco años, el Reino Unido se las habrá arreglado para enmendar este clamoroso patinazo nacional y estará de nuevo en la UE. Ahora, a la 14:26 del día 26, creo que no tardarán ni un año, a la vista de la cascada de callejones sin salida políticos y económicos en que se han metido ellos solitos  y de los millones de personas a las que este jueguecito del referéndum va a causar graves perjuicios. Supongo que todos creerían que no iba a salir eso de la desconexión, pero, ahora que ha salido, con tan solo medio abrir la tapa del "regalito" que ellos mismos se han hecho, descubren que lo que había dentro era bastante más crudo que lo que se aventuraba, que  una medida apoyada por Donald Trump y solicitada apelando a las motivaciones más miserables, demagógicas, aldeanas y autosuficientes no podía ser más que una catástrofe. Suele suceder, pero no hay que preocuparse: sabrán arreglarlo, estoy convencido de que ya se han puesto en marcha los mecanismos para ello: si hay una característica de las atribuidas a los británicos que es absolutamente real, esa es el pragmatismo, y gente tan pragmática hará lo posible por no pagar los platos que ha roto. Al menos, este esperpento será bueno para que escarmienten ellos y otros aprendices de brujo: hoy, jornada electoral en España, a la vista de lo del Reino Unido, ¿con qué cara podrá defender lo del referéndum catalán cualquier político que pretenda que se le tome en serio?

martes, 21 de junio de 2016

¿Cómo le ha tratado España?

   Con ocasión de la demagógica, estúpida y vergonzosa manipulación de un episodio trivial tras dar Pedro Sánchez la mano a varias personas negras, "El País" entrevista a Luc André Diouf, que participa como responsable de Inmigración en el grupo de expertos que asesoran al candidato socialista. Diouf muestra una muy lógica indignación por el hecho de que hayan querido catalogar de racista a Pedro Sánchez, y también por la torpe manera en que se ha  hecho. De la entrevista, breve pero muy interesante, quiero entresacar esta pregunta que le hace el periodista y su respuesta:
-¿Cómo le ha tratado España? 
-Como a un ciudadano más. Llegué con un visado de un mes y cuando se terminó me convertí en un inmigrante irregular. La acogida al principio fue dura: sin visado, no había posibilidad de trabajo, se me terminó el dinero... Fue lo que me llevó a dormir 45 días en la playa de Las Canteras [en Las Palmas de Gran Canaria], comiendo una sola vez al día. Pillé una neumonía, pero me atendieron en los hospitales. Y recibí formación. He sido recibido y atendido como creo que todas las personas deben serlo.
    Sin comentarios. Está todo en muy pocas palabras, leedlo detenidamente, todo lo que podría y debería servir para que nos sintiéramos orgullosos de algunas de las cosas que hacemos en nuestro país. 

martes, 14 de junio de 2016

Bilingüismo, Ciudadanos y leyes de Murphy

   Ya sé que la noticia de que Ciudadanos propone que el inglés sea la lengua vehicular en la enseñanza española es vieja, pero, cuando le oí decirlo ayer en el debate a Albert Rivera, me acordé de que tenía un artículo pendiente sobre ello.
      Por mucho que uno se frote los ojos y piense que esto no puede ser real, lo es: un buen día, el PP alumbró la disparatada ocurrencia de implantar el bilingüismo en la enseñanza española; después, la cosa se llevó a efecto; más tarde, se empezó a extender y, por último, nos encontramos que a todas las fuerzas vivas de la política y el poder educativo (sindicatos, burocracia, "expertos"...) les parece maravillosa y van a acabar imponiéndola a pesar de estragos educativos, objeciones de padres y profesores, nula efectividad real y postergación de la lengua española, que es la nuestra. ¿He dicho por último? Pues no señor, es por penúltimo, porque aquella ley de Murphy que establece que todo lo que puede empeorar, empeorará es más cierta que el Sol y el aire, así que aquí tenemos al señor Rivera con su tremendo órdago: nada de  bilingüismo, nada de lengua española: ¡el inglés como lengua vehicular directamente!
      Yo tengo la convicción de que, cuando hace ya una década o más, el PP se sacó de la manga esta genial idea, lo hizo pensando que sería un buen instrumento para contrarrestar las inmersiones lingüísticas y demás ínfulas y atropellos de los nacionalistas contra el castellano. Quizás hubiera sido más lógico defender a la lengua española en el sistema educativo de todas las comunidades en lugar de sacarle un elemento más de arrinconamiento, pero es que los del PP son así. Como en tantas otras parcelas de la política española, particularmente, cuando entran en juego los supuestos derechos invocados por los nacionalistas, el no haber sido firmes en su día en lo lógico y sensato lo que ha hecho ha sido empeorar las cosas: nacionalistas catalanes y vascos siguen persiguiendo al castellano en sus territorios, y cada vez más; gallegos y valencianos no les andan lejos; en Baleares, si no me equivoco, andan a vueltas con un esperpento llamado trilingüismo; en las restantes comunidades, tenemos esa risión (porque lo es, aunque quienes mandan no quieran verlo) del bilingüismo...: bien mirado, que ahora se descuelgue Ciudadanos con lo del inglés como lengua vehicular no deja de tener una lógica. A esto es a lo que hemos llegado: nuestra lengua está siendo tratada en la enseñanza como el papel higiénico.
     Lo que sorprende es que ahora lo haga una formación que se proclama defensora de lo español: si así tratan a la lengua española quienes se presentan con estas credenciales... No creo que haya en el mundo un solo país que le arree a su propia lengua unos patadones como los que en España le arreamos a la nuestra, que es, además, la de 500 millones de hablantes en el mundo. Y lo peor es que todos estos disparates obedecen solo a la frívola conveniencia de una clase política que no valora más cosa que sus propios intereses, por no hablar del desprecio hacia la cultura que demuestra de forma incansable. Solo hay que ver lo de Ciudadanos: pura y simplemente, esto del inglés lo proponen porque se aviene con su alicorto concepto economicista de la enseñanza, parcela en la que este partido demuestra tener una ignorancia que despierta temores.    

viernes, 10 de junio de 2016

Sobre la modificación del calendario escolar en Cantabria

   Confesaré que no conozco muy a fondo el proyecto que tiene la comunidad autónoma cántabra de modificar el calendario escolar, pero, como lo poco que sé no me gusta, quiero exponer algunas objeciones y dudas que se me ocurren, las cuales se basarán en los rasgos generales que se han dado a conocer y en lo que dice don Ramón Ruiz, el consejero de Educación cántabro, en una entrevista que le han hecho en "El País". Vayan aquí mis objeciones.
   1.- La división en más de tres evaluaciones ya se hizo y hubo que dejarla porque era peor. Allá por los años 80, cuando entré en EGB, aún coleaba en algunos centros el debate sobre si hacer tres evaluaciones o cinco. En general, la segunda opción era la que defendían los más "pedagogistas", con un argumento parecido al que maneja Ramón Ruiz: que los alumnos estarían más evaluados. Justamente ese era el principal problema: que estaban demasiado evaluados, lo que era para ellos un agobio, y también para el profesor. Otro problema que había era que los periodos, al acortarse mucho, a veces  no dejaban tiempo para ver lo suficientemente a fondo la materia sobre la que había que evaluar. La gente estaba mayoritariamente a favor del sistema de tres evaluaciones, que se acabó imponiendo, por algo sería.  Todo esto lo sé por experiencia, porque he trabajado con tres, cuatro y cinco evaluaciones: todo lo que pase de tres, empeora la evaluación. Testimonialmente, de vez en cuando he visto intentos aislados de "colar" una vuelta a las cuatro o las cinco evaluaciones, abordados siempre, cosa curiosa, por algún orientador muy fundamentalista del evangelio logsiano o por algún director muy interesado en la imagen ante los padres, todo muy en la línea de los famosos expertos, que parecen estar también respaldando con su experiencia y su sapiencia el proyecto cántabro. 
   2.- No me explico el papel de los sindicatos. Parece claro que este proyecto se ha fraguado entre bambalinas y pactado entre poderes fácticos educativos, en este caso, consejería y sindicatos mayoritarios; a padres y profesores les ha pillado de sorpresa: no me explico cómo las organizaciones sindicales han podido obrar con ese sigilo y a espaldas de sus supuestos representados. Bueno, sí me lo explico, la verdad. 
   3.- No sé qué se gana cambiando los días de sitio. Puesto que, con gran sensatez, se mantienen los 175 días lectivos, para acoplar los cinco bimestres que van a tener ahora en Cantabria, se ha debido proceder a llevarse fiestas de un sitio para otro; así, explica Ruiz que, para hacer la semana de descanso proyectada para noviembre, se van a tener que juntar en ella días sacados de todos los puentes del año: ¿quiere esto decir que habrá en él una semana en que los niños estén sin "cole" y los padres trabajando y luego puentes en que suceda al contrario? Si es así, no es una gran solución.
   4.- No me encajan los periodos. Habla Ruiz de que, en realidad, no va a haber grandes modificaciones, ya que serán cuatro parones acoplados a nuestras fiestas tradicionales (Navidad, carnavales y Semana Santa, más ese apaño de noviembre que se saca de la manga) con bloques de 32 días lectivos: pues lo siento, pero no salen las cuentas. El cálculo puede medio acoplarse en el primer trimestre, pero, entre Navidad y Semana Santa, nunca hay 64 días lectivos y a menudo los que hay son muchos menos, y no tienen por qué estar divididos justo a la mitad por el carnaval; por otra parte, los lapsos posteriores a Semana Santa tendrán siempre bastantes más de 32 días, y ya, si se acaba el curso en julio, el "homogéneo" ¿bimestre? final se puede ir muy bien a los 50 días o más, parte de ellos, bajo nuestro calorazo canicular: además de no cuadrar, es un disparate, pero no se preocupen, ya que el señor Ruiz lo afrontará instalado en su cómodo despacho con aire acondicionado. Y es que hay una cosa elemental: 5x32 son 160, de manera que los cinco bimestres supuestamente homogéneos del señor Ruiz se dejan 15 días lectivos sin cubrir, los cuales, día arriba día abajo, siempre se van a ir al tercer trimestre. Entonces, si la homogeneidad puesta como bandera es inviable, ¿cuál es en realidad el propósito de este cambio? Quizás la respuesta esté en los puntos cinco y seis. 
     5.- El espinoso asunto de julio y septiembre. Dice el señor Ruiz que quiere adelantar los exámenes de septiembre a julio, demagógica medida que ya se ha tomado en Valencia y que me parece muy poco afortunada, primero, porque son malos esos calores para hacer exámenes, son más apropiados en nuestro país soleado y saleroso para que los chicos se vayan a la playa o a la piscina; segundo, porque el retrasar la convocatoria de septiembre a pasado el verano, como se hace ahora, es mucho mejor, ya que permite al alumno un distanciamiento con la saturación de trabajo que representa el curso. Surge además una de las muchas cosas que el señor Ruiz no aclara: ¿significa esto que los profesores van a trabajar hasta el día... tampoco se aclara de julio pero seguirán empezando el 1 de septiembre? ¿Estará aquí el verdadero objetivo del Nuevo Calendario Cántabro?
    6.- ¿Qué pasa con los quince primeros días de julio? Es que este es el punto caliente y no solo no está aclarado, sino que me parece que aquí el señor Ruiz juega arteramente al despiste. Afirma sin ambages que "los alumnos tendrán 15 días menos de vacaciones en verano", pero no dice nada de los profesores. No obstante, los que, aun sin ser "expertos", conocemos algo este oficio, sabemos que los alumnos tienen que estar con profesores, luego... ¿estamos ante una inconfesada operación a la valenciana, es decir, una manipulación de las impopulares vacaciones de los profesores para hacerse los guays aunque con ello no solo no se gane nada, sino que se pierda bastante? ¿Y las familias cántabras que tengan vacaciones del 1 al 15 de julio, periodo muy sensato y tradicional para irse de playa o de montaña? ¿Las va a dejar en casa el señor Ruiz? La periodista le pregunta sobre las vacaciones de verano en dos ocasiones, pero en ambas él responde con sonrojantes evasivas: la falta de claridad en este delicado capítulo creo que señala rotundamente no solo que es el esencial, sino que encierra algún propósito que el señor Ruiz oculta, ¿por qué?
   7.- "El horario de los colegios españoles supone una excepción en Europa, no es racional". La frase es del señor Ruiz y supongo que se refiere al calendario. Nuevo arranque demagógico: por el hecho de ser una excepción en Europa, una cosa no es forzosamente irracional. El señor Ruiz afirma que tres meses de vacaciones son una barbaridad, pero es que se da la circunstancia de que nosotros tenemos un clima que es muy distinto al de la Europa de la que habla el señor Ruiz, a ver si va a resultar que el problema es que el famoso sol de España, por el que suspiran tantos europeos, es irracional y va a haber que cambiarlo. No son una barbaridad esos tres meses de vacaciones, esos precisamente, de 15 de junio a 15 de septiembre, en un país con el verano que tenemos nosotros. Estos primeros días de junio, sin ir más lejos, los chicos de mi centro (y me temo que de todos) ya están aplanados por el calor: ¿los va a meter el señor Ruiz en clase un 9 no de junio, sino de julio? Acabaremos haciéndole estatuas. Que recuerde el señor Ruiz su niñez y su juventud: ¿qué habría pensado si un sesudo pedagogo le hubiera birlado las maravillosas vacaciones de verano, las merecidísimas vacaciones de verano, después de haber estado todo un curso aguantándonos a los profesores? Y si algún malpensado cree que estoy defendiendo mis intereses, le diré que tengo 59 años, que mucho van a tener que correr para pillarme con estas ocurrencias, que sí que lo son, diga lo que diga el señor Ruiz. 
   8.- Este asunto no tiene nada que ver con los deberes. Pero el señor Ruiz sí lo relaciona, arrastrando las cosas por los pelos. Lamentable que alguien que procede de la docencia se apunte también a las condenas superficiales de los deberes. Habla incongruentemente de sobrecarga de trabajo, sobre todo en el final de curso, pero hay una cosa elemental: que, a igual cantidad de días (175), igual sobrecarga, pero es que además, en esa misma respuesta, dice: "Todo el mundo coincide en que tres meses de vacaciones es mucho, en que había que empezar antes y terminar después". Esta frase es crucial por dos cosas:
    -Demuestra que el señor Ruiz, o no se aclara o quiere tomarnos el pelo, pues no se puede decir primero que hay que alargar el curso (es lo que se hace si empiezas antes y acabas después) y lamentarse luego hipócritamente de lo sobrecargados de trabajo que están los pobres niños.
     -Demuestra una vez más que lo de los (imposibles) periodos homogéneos es una cortina de humo, que la verdadera obsesión de don Ramón Ruiz es recortar las vacaciones, lo cual, además, hace todavía más inviable la teoría de los cinco periodos homogéneos del consejero cántabro, teoría que es un puro engaño.
   9.- ¡¡¡Es que es una innovación!!! Y, claro: "Cuando hay innovación, hay resistencias al cambio", sentencia el señor Ruiz.  Resuelto, no se hable más: la propuesta cántabra es una innovación, así que por fuerza tiene que ser una beneficiosísima mejora, aunque esté plagada de incongruencias y embustes: ¡se acabó el veraneo de tres meses, eso es una antigualla irracional! A callar todo el mundo: esto es una innovación, y el que la critique es uno de esos fachas retrógrados apuntados permanentemente a rechazarlas.
   10.- Los países que mejor van en PISA tienen un sistema como el que pretende imponer Cantabria. Esta bobada se la he oído a otra persona, pero en la televisión: ¡ahora resulta que PISA tiene que ver con las vacaciones, no con lo que se hace durante el curso! Lo que hay que oír. A quien lo dijo, yo le haría esta observación: en España hay desde alumnos de 10 hasta alumnos de 0, y todos tienen las mismas vacaciones: ¿no será este un elemento ajeno por completo a los rendimientos educativos?
     Pues esto es lo que hay, amigos: una sarta de engaños a costa de profesores, alumnos y padres con la que alguien pretende vendernos como una mejora lo que no es más que una operación demagógica que perjudicará a la mayoría y beneficiará, supongo, al ego de cuatro iluminados que van de innovadores, cuyos "avances", como suele suceder, caerán sobre espaldas ajenas.

jueves, 9 de junio de 2016

Sobre si Quevedo mató o no al caballero aquel

   El 17 de noviembre pasado, escribí un artículo titulado Un lance que no se merece una placa, en el cual hablaba sobre la que hay en la plaza de San Martín de Madrid señalando el punto donde, según dice su texto, el Jueves Santo de 1611, Francisco de Quevedo hirió de muerte a un caballero que minutos antes había abofeteado a una dama en la cercana iglesia de San Ginés.  Como resultado de este incidente, se cuenta, Quevedo se vio obligado a huir a Sicilia. Sostenía yo en mi artículo que, aunque el caballero hubiese pegado a una mujer, matarlo fue un castigo sin duda excesivo y un acto criminal, por lo que, fuera quien fuera el justiciero, no merecía ser celebrado ni mantenido en el perpetuo recuerdo con una placa. 
   Pues bien, hace unos días, para la preparación de una actividad sobre Quevedo, eché mano del tomo II de la fenomenal Historia de la literatura española de Juan Luis Alborg y, casualmente, en la página 593 (reimpresión de 1977), me encuentro una referencia a este lance, en la cual se dice que "ha sido desmentido documentalmente por González Palencia". Esta afirmación se amplia en una nota al pie de página que reproduzco a continuación:
   Según consta en documentos publicados por el mencionado investigador, Quevedo se encontraba en Toledo y en Madrid precisamente en los días en que se supone sucedido el lance; no solo no marchó entonces a Italia, sino que se quedó a vivir en La Torre de Juan Abad durante los años 1612 y 1613. 
   Quevedo fue un personaje tan hiperbólico y famoso que, durante siglos, se le han atribuido decenas de aventuras, lances y hasta chistes, aunque con muchísimos de esos eventos no tuvo nada que ver. Parece ser que este de la placa de San Martín es uno de ellos: si al hecho de su dudoso mérito se une el de su más que dudosa veracidad, quizás el Ayuntamiento de Madrid debería plantearse el descolgar una placa que, mucho me temo, se puso ahí en alguna época en que se aplaudían sin pararse a pensar demasiado los lances de capa y espada y luego se ha quedado por inercia lustros y lustros.

domingo, 5 de junio de 2016

Estupidez, soberbia y violencia

   Estupidez, soberbia y violencia: qué cóctel tan explosivo, ¿no? Pues es el que arrasa en Cataluña desde hace ya varios años y, lamentablemente, lejos de decaer, da la impresión de que algunos se empeñan en seguir metiéndonoslo con embudo hasta que se nos salga por las orejas o reventemos. El más significado de estos administradores es nada menos que el presidente de la Generalitat de Cataluña, un señor que se llama Carles Puigdemont, quien, en una entrevista publicada hoy en "El País", se despacha arrogantemente anunciando que va a hacer cosas que no está capacitado para hacer, con bravuconadas de altísimo voltaje. Para entender hasta dónde llega la estúpida soberbia de este señor, habría que leer la entrevista completa, que es una auténtica antología de la provocación; a los que no tengáis tiempo ni ganas, aquí os dejo lo más señalado:
     -En 2017, la independencia habrá entrado en una fase irreversible.
  -Esta es una decisión que tomarán los ciudadanos de Cataluña después de unas elecciones constituyentes y mediante un referéndum que valide la Constitución catalana.
    -Las estructuras de Estado se están preparando, las leyes avanzan, el conocimiento internacional avanza.
     -La situación solo se puede desencallar si alguien convoca un referéndum.
  -Lo que queremos es que haya propuesta de Estado sobre la consulta después del 26-J. Escucharemos las propuestas, pero la consulta sobre la independencia es irrenunciable.
     -Soy un presidente transitorio, no interino. En el tránsito de la postautonomía a la independencia.
    Hasta aquí, la estupidez y la soberbia; de manera más anónima (esperemos que no tarde mucho en desvelarse ese anonimato) la guinda de la violencia la han añadido unos energúmenos encapuchados que han atacado un puesto de la plataforma Barcelona con la Selección y han agredido a dos chicas que lo atendían. Las han golpeado, las han arrastrado por el suelo, las han llamado "putas españolas" y las han amenazado de muerte. A una de ellas, además, le han robado el bolso: ¿será esto un adelanto de cómo va a funcionar la agencia tributaria de la Cataluña independiente? Parece claro que los que abuchean el himno español y al jefe del Estado, los que acorralan a quienes pretenden que sus hijos sean educados en castellano, los que queman las banderas ajenas pero ay del que se atreva a tocar la suya, los que etc., etc., etc. están cada vez más cargados de razón, tan cargados de razón que ya han implantado como algo que por supuesto entenderán como un sacrosanto derecho el apalear a los que en su propio país pretenden animar a su propia selección. Así empezaron los nazis, ¿eh?, y que nadie me llame catastrofista, porque la violencia del nacionalismo catalán hace ya tiempo que está dando serios avisos, como muestra, unos botoncillos
    El problema de Cataluña es que lleva demasiado tiempo -quince, veinte o quizás más años-gobernada por los que podría llamar aprendices de brujo, sino fuera porque en realidad son simple y llanamente maestros de la imbecilidad y de cosas peores. Concretamente, desde que la presidencia catalana la ocupó Artur Mas, hemos asistido al inaudito espectáculo de que una autoridad (y además, de rango no pequeño) haya ejercido sus potestades con planteamientos antisistema, en lo que ha sido imitada por cientos o quizás miles de alcaldes, entre ellos, nada más y nada menos, los dos últimos de Barcelona. Así, no es nada casual la imagen de putiferio que llevan años dando Cataluña en general y Barcelona en particular: ¿os acordáis de los incidentes en la plaza de Sant Jaume de la campaña electoral de septiembre de  2015? ¿Habéis visto lo que está pasando en el barrio de Gracia? ¡Cómo no lo vais a haber visto, qué cosas tengo! Y, naturalmente, tenéis tan claro como yo que en Cataluña esto no es la anécdota, sino la categoría, porque ejemplos así los hay por decenas. Cataluña es el paradigma del desgobierno. La razón la expresó hace ya mucho tiempo Lichtenberg en una brevísima frase: "Cuando los que mandan pierde la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto".
      No es tranquilizador lo que está ocurriendo en Cataluña, ni menos aún lo que puede ocurrir, con nazionalistas enmascarados que aporrean a quienes no piensan como ellos y un presidente con ínfulas que lanza amenazas de ruptura medio belicistas. ¿Realmente está este señor a la altura de su cargo? Mira que lo dudo, aunque, en honor a la verdad, lo de los presidentes autonómicos es de película de Berlanga (presis 1, presis 2, presis 3). Yo espero que, entre los partidos que tienen probabilidades de gobernar en España, no haya ni uno solo que minusvalore este tremendo problema.     

lunes, 30 de mayo de 2016

Así habló Marianustra

   Publicaba ayer "El País" una serie de cuatro artículos cuyos títulos y autores os dejo al pie de esta entrada. Como veréis si les echáis un vistazo, siguiendo una práctica muy al uso, lo que hace el periódico es sacar una mayoría de artículos (tres) adscritos a su línea ideológica (la pedagogista innovadora) y conceder la palabra a alguien de otra no ya distinta, sino contraria, pero dejándole bastante menos espacio y peor colocado, que tampoco hay que pasarse con eso del diálogo y la tolerancia. Poco parece haberle afectado esto a Ricardo Moreno Castillo, porque le basta con lo que le dan para defender con la directa claridad que le caracteriza sus propuestas, que tampoco precisan de barroquismos, las cuales, en esencia, son estas: que el objetivo de la educación es la transmisión del saber y que, cuanto más sepamos, más capacitados estaremos para otras cosas que parecen interesar mucho a los pedagogos, tales como la capacidad crítica o la de tomar decisiones, cosas, ciertamente, muy importantes, pero que sin unos saberes previos no podrían ni empezar a echar tallo. Solo una pequeña objeción quiero ponerle esta vez a Moreno Castillo, y es de matiz lingüístico: dice al principio de su artículo que "la enseñanza en España está literalmente por los suelos". No estoy de acuerdo; ciertamente lo están el sistema, las normas, las políticas y esa penosa posición de acatamiento o de defensa numantina que nos hemos visto obligados a adoptar los profesores frente a aberraciones y abusos procedentes de sectores diversos, pero no la enseñanza, porque, en la realidad práctica de esta, en el resultado de esa transmisión de conocimientos de que él mismo habla, hay un hecho incontrovertible y muy separado del nivel del suelo: que, entre los alumnos que salen de nuestros centros, hay un montón muy bien formados y muy capacitados, los cuales están demostrando su valía en España y fuera. ¿A qué se debe esta paradoja? A que el talento es una flor muy tozuda y prospera hasta en las condiciones más adversas y a que somos muchos -muchos más de los que se piensa- los profesores que burlamos la estulticia impuesta y las presiones burocráticas y sociales y la regamos con eso a lo que estamos obligados: la transmisión de saber. Al menos esto, lo tenemos, y créanme que no es poco.  
   Por lo que se refiere a los otros tres articulistas, voy a ocuparme solo de uno de ellos, Mariano Fernández Enguita (a partir de aquí, MFE). En el artículo de Moreno Castillo, se lamenta este de la hojarasca de palabras vacías con que los pedagogos (esos, como el propio MFE, a los que los políticos han hecho tanto caso, con los resultados a la vista) han ocultado el verdadero objetivo de la enseñanza; pues bien, aquel que no le creyera, no tendría que hacer mucho esfuerzo para comprobar que tiene razón, porque, en la misma página, el pomposo, farragoso y apocalíptico artículo de MFE se la da de forma palmaria. Como autor fiel a sus vicios, MFE, aparte de caer en este de la segregación de hojarasca, nos asesta en su escrito algunos más marca de la casa: la defensa de la innovación por la innovación; la inconsistencia de sus propuestas; el no pararse a pensar que todos estamos constantemente evolucionando e innovando, que ese raro privilegio no le ha caído del cielo solo a él; el disparatado análisis que hace de la relación entre nuevas tecnologías y escuela (es absurda su pretensión de que todo en la escuela se someta a ellas; es una falsedad la imagen que transmite de que no están integradas en la enseñanza: lo están, y mucho); su empeño en que se amplíen los poderes de los directores (hasta convertirlos en los tiranos que son ya en los centros privados, es de suponer que para imponer las verdades del marianismo); su fobia a los profesores... Me detendré, por lo que me toca, un poco en esta última. A propósito de la profesión docente, deja MFE en su artículo esta maldad:
   Una visión equivocada de la profesión ha restringido la presencia en el centro a poco más que las horas lectivas, convirtiendo la docencia en un trabajo reducible por todos y reducido por muchos a empleo y tiempo parcial (pagado a tiempo completo).   
   Falsedades como algunas de las que dice aquí MFE no es la primera vez que se las oigo, hasta el punto de que he llegado a la convicción de que este señor tiene algo personal contra los profesores, particularmente, de instituto. No es cierto que la presencia en el centro haya quedado reducida a poco más que las horas lectivas (por no hablar de las muchísimas que hacemos en casa) y es una canallada lo que insinúa en sus últimas palabras: que el trabajo lo cobramos completo, pero lo realizamos solo en parte. Vilezas como esta, dichas en un medio de la difusión de "El País", contribuyen a ensuciar la imagen del docente y a que desde los sectores más descerebrados de la sociedad (que los hay) surjan de vez en cuando linchamientos morales contra la profesión, muchas gracias, don MFE.
   Termino con lo más notable: los vicios lingüísticos. El fárrago que constituye el artículo de MFE en su conjunto arroja la sensación de ser la profecía hiperbólica de un visionario muy convencido de los vaticinios que nos asesta. Está plagado de frases del tipo: "Educar es hoy, y será cada vez más, innovar sobre el terreno"; "pero el cambio vendrá"; "el proceso será de innovación distribuida y difusión horizontal"...: da la impresión de que el domingo MFE tuvo a bien ponerse la túnica y subirse a la montaña a largarnos su sermón agorero. Otros rasgos que podréis encontrar si leéis el artículo serán el alambicamiento y la vaciedad del mensaje, ya mencionados. Así, son constantes las alusiones a esos cambios que se pronostican con énfasis mesiánico, aunque no se aclara nunca su sustancia ni su sentido, si es que los tienen; solamente al final se nos da una pista, y bastante aclaratoria. Leamos esta cita, un poco larga pero, a cambio, muy sabrosa:
   Es justamente la organización lo que ha de cambiar. Lo que cuenta no es el contenido, sino las relaciones: entre los alumnos y con los profesores, con contenidos y materiales, con el entorno, la organización de espacio y tiempo... Si se tratara del contenido se resolvería con buenos libros o buenos vídeos. El problema es que los centros son poco más que montones de aulas apiladas y, mientras que estas carecen de futuro (son el residuo de la escuela-fábrica y el profesor-grifo), aquellos, que seguirán y crecerán porque no hay mejor lugar fuera de la familia para los menores, no logran reinventar el suyo. Pero ese es el camino: más escuela y menos aula.  
   En pocas palabras, que el cambio consiste en la organización de la nada.
   Así habló Marianustra, que diría Nietzsche. 
  "Profesor-grifo", "escuela-fábrica"...: los prejuicios de este señor (los mismos que me he encontrado en los mayores mentecatos con que he tropezado en mi dilatada carrera docente) ofrecen pocas dudas. "Lo que cuenta no es el contenido": se comenta solo, como la frase que subrayo referente a libros y vídeos: es definitiva: solo puede proceder de alguien que no tiene ni la más remota idea de lo que es educar ni de cómo esta tarea debe llevarse a cabo. 
   Pues estas cosas dice MFE, el "experto" al que ayer "El País" cedió más espacio, prolífico pontificador sobre ese proceso educativo cuya esencia no parece comprender muy bien.  


Artículos y autores (por orden de aparición en el diario)
-Más escuela y menos aula. Mariano Fernández Enguita.
-El saber nos hace críticos. Ricardo Moreno Castillo.
-Cómo formar a profesores de élite. José Antonio Marina.
-Aquí no se estudia, se hace. Pilar Álvarez.