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-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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lunes, 24 de julio de 2023

Pues el caso es que Frankenstein ha decaído, y mucho

     Para este artículo voy a basarme en datos sacados de ABC, pero no de la edición digital (al 100%), sino de la publicada en papel esta mañana, al 99'94%, sobre todo, por este cuadrito: 

Formación

Julio de 2023

Noviembre de 2019

ERC

7 (1’89%)

13 (3’61%)

Junts

7 (1’60%)

8 (2’19%)

PNV

5 (1’12%)

6 (1’57%)

EH Bildu

6 (1’36%)

5 (1’15%)

CUP

--

2 (1’01%)

CC

1 (0’46%)

2 (0’51%)

Navarra Suma

--

2 (0’41%)

BNG

1 (0’62%)

1 (0’50%)

PRC

--

1 (0’28%)

Teruel Existe

--

1 (0’08%)

TOTAL

27 (7’01%)

41 (11’31%)

    Se trata, como veis, de una comparativa entre lo obtenido por el bloque que llamaré cantonalista en las elecciones de ayer y las del 10 de noviembre de 2019. En términos absolutos, hemos pasado de diez formaciones a seis, de 41 escaños a 27 y de un porcentaje del 11'31 a otro del 7'01. Me perdonaréis que no os ponga el número de votos, dato que sería muy interesante, pero me llevaría bastante tiempo buscarlos, y aun dudo de que pudiera encontrar los de 2019. De cualquier forma, esta comparación es muy elocuente, porque, aunque está claro que los resultados de estas elecciones han sido buenos para Sánchez, con el tremendo trancazo al cantonalismo que refleja este cuadro y algunas otras cifras que vamos a ver a continuación, hay que concluir que no lo han sido tanto, que su retroceso ha sido muy importante y que la euforia desatada en Frankenstein debería atemperarse, ya que es absurdo olvidar que, aunque don Pedro sostenga extravagancias como esa de que él no ha gobernado con Bildu, hasta las moscas saben que sin ese engendro no habría durado ni un año.

    Y con la formidable y terrorífica criatura alumbrada por Mary Shelley vamos ahora. Aunque supongo que si leyeran lo que voy a poner Aitor Esteban o la señora Oramas empezarían a emitir quejidos remilgados, los miembros de esta santa compaña en la anterior legislatura fueron estos: el PSOE (120 diputados), Podemos (38) y los cuarenta y un diputados de las diez formaciones de hace cuatro años, pues todas en algún momento sucumbieron a los afamados encantos de Pedro Sánchez. Esto arroja para el proceloso ser ese tablero de 199 peones en el que tan cómodo se ha movido el señor presidente en los últimos cuatro años. ¿Y cómo han quedado las cosas desde ayer? Pues así: PSOE, 122 escaños; Sumar, 31; bloque cantonalista, 27, es decir, 180 diputados.

    En resumen: cuantitativamente, Frankenstein ha desmejorado mucho, ya que ha perdido 19 diputados, que no son pocos (un 5'42% de la cámara) y ha pasado de representar el 56'86% de los escaños a ser el 51'43%. Si alguien piensa que no es para tanto, porque sigue representando una mayoría absoluta y es una diferencia no demasiado grande -de algo más de un cinco por ciento-, se está equivocando, porque la distancia con la mayoría absoluta es lo suficientemente escasa como para que el monstruo haya quedado muy debilitado.

    Ahora bien, comparada con lo que va a ser en lo cualitativo, me da la impresión de que esta debilidad cuantitativa acabará resultando una minucia, porque va a representar inevitablemente una guerra entre clanes, y las guerras debilitan mucho. Nuestro Frankenstein parlamentario, más que un monstruo hecho a base de retales cosidos, es un engendro construido por agregación de otros menores muy predispuestos a liarse a bocados entre sí, como hemos visto en la anterior legislatura, en que la mayoría de las grandes aberraciones cometidas por el Gobierno (ley trans, ley sisí, acercamiento de etarras, indultos, desactivación de las penas por sedición o malversación...) han sido el fruto de dentelladas arreadas por alguno de los monstruos ensamblados de esta curiosa alianza comensalista. Cada uno de ellos, en su momento, se ha llevado entre las fauces algún botín concedido por Sánchez, el gran desmembrador de las víctimas de este banquete, o sea, España, la democracia, nuestra prosperidad, nuestras libertades, porque no olvidemos que ese señor paga de nuestro patrimonio los favores que le hacen a él. Paradójicamente, en el plano cualitativo, aunque cuantitativamente haya decrecido, la bestia cantonalista será mucho más feroz, despiadada e insaciable, como durante toda la campaña han venido anunciando ERC, el PNV o Bildu, con unas peticiones que eran más bien aterradoras amenazas. Pensemos, además, que en ese  minimonstruo articulado que es Sumar hay también componentes cantonalistas y unamos a ello la gran novedad: que ya se está señalando que Sánchez podría depender de la panda de Puigdemont, y pudiendo, ¿que hará sino hacello?, que diría Garcilaso de la Vega. ¡Qué guerras de bandas van a montar, qué débil va a ser Frankenstein II de España!

    Y, como todos sabemos, las bestias y los monstruos, cuando están debilitados, son mucho más peligrosos, pues se ven urgidos por el miedo y la ansiedad, así pues, siendo en la legislatura que vamos a estrenar nuestro viejo Frankenstein un monstruo debilitado, asusta pensar en los terrores a los que no va a vacilar en someternos, teniendo en cuenta los que ya ha perpetrado, de cuya descomunal envergadura no hace falta hablar. Que Dios nos pille confesados, es para echarse a temblar, y estoy hablando completamente en serio. 

    Desde hace mucho tiempo, estoy realmente decepcionado con la miopía y frivolidad de nuestros medios de comunicación y este estado se ha visto muy empeorado con la vergonzosa tendenciosidad que han exhibido durante la reciente campaña electoral, particularmente, en un asunto: el descarado linchamiento de Vox, una tarea que ha dejado muy en entredicho su ética profesional y que sin duda ha perjudicado a esa formación, la cual también ha pagado algunos errores propios sobre los que tendrá que reflexionar. Se han celebrado las elecciones y los medios siguen dando motivos para la decepción, uno de ellos, precisamente, el no haber subrayado con la relevancia que merece el hecho de que Frankenstein ha perdido diecinueve diputados, un nada despreciable 9'55% de sus efectivos. Lo usual ha sido que presentasen la derrota de Sánchez casi como una victoria (demasiado sospechosamente en la línea de lo que él mismo ha exteriorizado) y que insistiesen en que la victoria de Feijoo (con el no despreciable dato de que el PP pasa de 89 a 136 escaños, es decir, que crece un 52'8%) ha sido indiscutible, pero será inútil, cosa que solo el tiempo dirá si es cierta o no. No critico esto, sino que a su lado no se haya destacado también lo que yo señalo, pues representa un retroceso de quienes de verdad han mandado desde 2019 que inexcusablemente hubiera debido ser un gran titular.

    Bien es verdad, en lo referido a Feijoo, que se ha hecho muy acreedor a las críticas que está recibiendo, porque ha efectuado una campaña desatrosa. Su pasividad de los últimos días, culminada con la incomparecencia en el debate del jueves 20, ha sido un error monumental y, aunque la prensa (¡otra vez!) nos quiso vender de forma abrumadora la estupidez de que había ganado ese debate sin molestarse en asistir, es una verdad proverbial e indiscutible que quien abandona el campo pierde la batalla. El desafío separatista es un asunto que preocupa a muchísimos españoles, por lo que estoy seguro de que le habrá hecho perder no pocos votos, pues su enfoque ha consistido en frivolidades como esa del bilingüismo cordial, o lo de hacerles la pelota a los empresarios catalanistas y a "La Vanguardia" con chistecitos que menospreciaban implícitamente al español, nada menos, ¡qué torpeza!, ha sido como echar sal en la herida, o la de lanzarle guiños al PNV, es decir, al partido que hundió al PP y a Rajoy en 2018 con una traición repugnante. Y, por último, su entusiasta colaboración en el cordón sanitario que ha ahorcado a Vox ha sido un patinazo suicida, porque ha representado desarbolar al partido que estaba cantado que podía ser su único y utilísimo apoyo. Cooperar con esta demonización al mismo tiempo que blanqueaba a Frankenstein con sus risitas ante el separatismo y sus papelitos firmados a Sánchez ha sido una irresponsabilidad espantosa, la clave de un giro electoral que podrá acarrear consecuencias gravísimas para los españoles. Vox ha perdido 19 escaños y yo estoy convencido de que a estas horas don Alberto le estará dando vueltas al hecho de que, si hubiera perdido solo diez (que ya son muchos), tendría 42, que con sus 136 sumarían 178, lo cual supondría que hoy, en lugar de encontrarse los periódicos llenos de artículos hablando de la insuficiencia de su victoria y hasta de su fracaso, estaría viéndolos hablar de su éxito y del fin de Pedro Sánchez. Y que millones de españoles, incluidos muchos socialistas, respiraríamos con alivio, en lugar de estar temblando ante la posible repetición de Frankenstein, con Sumar pidiendo herencias de 20.000 euros para adolescentes pagadas por todos, el refuerzo de la LOMLOE, la ley sisí y la ley trans o la jauría conformada por el PNV, ERC, Bildu y Junts aullando por la amnistía, el referéndum, la independencia, los fueros, los desafueros y quién sabe qué aberraciones más que ni se me pasan por la cabeza. 

    Asusta. ¿Habría podido evitarse si el repulido señor Feijoo no se hubiese obsesionado con demostrar al mundo que no tiene nada que ver con esos fachas de Vox y con creer que el centrismo mola mucho y consiste en pactar con un sujeto como Sánchez?  

    Ya veremos en qué para todo esto. 

     

jueves, 13 de julio de 2023

Sobre la feliz idea de poner las elecciones en un 23 de julio

     Cuando el pasado 29 de mayo Pedro Sánchez anunció que convocaría elecciones generales para el 23 de julio, sentí una mezcla de asombro y preocupación por tan desaconsejable fecha, cuya inoportunidad me confirmaron los datos que muy pronto se publicaron en los medios: cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Navarra, País Vasco y Galicia) tienen su fiesta mayor el martes 25 de julio y se calcula que, para el domingo electoral, unos doce millones de españoles se hallarán pasando las vacaciones fuera de sus hogares. Con estos datos -que Sánchez estaba obligado a tomar en consideración-, hay razones de sobra para pensar que el presidente ha intentado obstaculizar la participación, en lugar de favorecerla, otra obligación que parece haber descuidado. Da la impresión de que su propósito ha sido penalizarla en dos aspectos: la abstención y la confusión. 

    Esto nos otorga el derecho a ser suspicaces, que se ve reforzado por algunos aspectos de carácter secundario. En lo relativo a la abstención, si nos fijamos en esas cuatro comunidades en las que la fiesta regional podría perjudicar a la participación, vemos que en dos de ellas (Navarra y País Vasco) no es esperable un gran aporte de votos ni para el PSOE ni menos aún para el PP, pero en las otras dos (Galicia y Castilla y León), la gran ventaja electoral del PP y la derecha en los últimos procesos deja muy claro que un aumento en ellas de la abstención debería en principio favorecer al PSOE. Voy aún más lejos: si tomamos en cuenta los interesantes datos oficiales que desvela este artículo de El independiente, veremos, por ejemplo, que las tres comunidades en las que se registran más viajes por las fechas en que se celebrarán las elecciones son Madrid, Cataluña y Andalucía, es decir, una en la que es verdad que PP y Vox son muy débiles (Cataluña), y, a cambio, otras dos que han deparado los mayores desastres electorales autonómicos del PSOE en los últimos tiempos. En resumen: la fecha del 23 de julio, además de ser muy poco favorable para la participación, lo será con mayores motivos en cuatro de las comunidades en que la izquierda ha sido más severamente rechazada: Madrid, Andalucía, Castilla y León y Galicia. ¿Habrá tenido en cuenta Pedro Sánchez estos datos a la hora de fijar la fecha electoral? Lejos de mi intención atribuirle semejante vileza a tan ejemplar personaje. 

    El aspecto de la confusión resulta un poco más complejo, puesto que deberíamos enfocarlo a través de unas consideraciones acerca de lo que personalmente podría hacer cada uno de esos potenciales votantes que, gracias a la diligencia del presidente del Gobierno, se han encontrado con unas elecciones que el día indicado les pillarán lejos del colegio electoral que les corresponde. ¿Qué hacer? Antes de seguir adelante, reconoceré que, en efecto, el voto de esos electores podría ser favorable a los intereses de Sánchez o contrario, por lo que se me podría objetar que, en esto de la confusión, nada ganaría ni perdería, y estoy de acuerdo en que teóricamente es así, pero sucede que en la práctica no lo es en absoluto. La razón es muy sencilla: a la vista de su deprimente (para él) aceptación popular, de lo que señalan desde hace ya tiempo todos los indicios (desde el aire que respiramos hasta las encuestas creíbles) y de los resultados del 28 de mayo, la decisión de poner la fecha del 23-J Sánchez la ha tomado a la desesperada, buscando antes que nada el río revuelto, consciente de que a él cualquier cosa le va a beneficiar más que la normalidad. Aclarado esto, volvamos con la pregunta de ese votante confuso: ¿qué hacer? Podría, en primer lugar, desentenderse y abstenerse, cosa que es presumible que harán muchos, lo que, de acuerdo con lo dicho un par de líneas más arriba, en general, va a ser favorable para Sánchez. 

    Pero podría, por otra parte, decidir que va a votar sea como sea, y aquí es donde viene la confusión, ese río revuelto en el que espera obtener ganancia el pescador Pedro Sánchez. Una solución sería adelantar su retorno vacacional para estar en casa el día 23 y poder votar. Esto, que sin duda harán muchos, seguramente va a acarrear para ese fin de semana atascos, billetes de tren agotados, retrasos ferroviarios...: confusión, una deliberada confusión de la que Pedro Sánchez estoy convencido que espera sacar tajada, ya sea por hastío, llegadas a destiempo o cualquier otra contingencia. Una segunda opción sería el voto por correo y entramos aquí en una cuestión delicada, porque esta modalidad está siendo fuente de polémicas e inquietudes.

    En primer lugar, ya en las elecciones del pasado 28 de mayo, se vio ensombrecida por diversos casos de compra de voto, en especial, en Melilla, en la mayoría de los cuales, para más inri, el partido implicado era el PSOE. En segundo lugar, tan pronto como se entendió que, con la fecha puesta por Sánchez, muchos españoles iban a buscar como recurso el voto por correo, se dispararon la alarma y la desconfianza, no ya por el asunto de la compra de votos, sino por otras cuestiones de más fuste: dado que el incremento se iba a hacer considerable de forma repentina, ¿iba a estar la infrestructura de Correos preparada para tal eventualidad?; dado que esta empresa está hoy en manos de Juan Manuel Serrano, un señor que se distingue por haber arruinado la entidad, por estar muy vinculado a Sánchez y por haber sido muy favorecido por él, ¿no había razones para temer por la limpieza de la actuación de Correos en este proceso? Los días han ido pasando y ambos temores han ido dando múltiples e inquietantes muestras de no ser infundados, como puede verse aquí y aquí. Hoy, 13 de julio, proliferan las noticias sobre ciudadanos que optaron por el voto por correo y tienen serios temores de quedarse sin votar, mientras el señor Serrano, en lugar de informar con claridad, se despacha decretando el secreto de Estado sobre la cuestión.

    ¿Contaba Sánchez con todo esto? ¿Lo esperaba? ¿Lo provocó de manera calculada y consciente cuando convocó las elecciones para un 23 de julio, una fecha muy peregrina para que los ciudadanos expresen su voluntad en las urnas? A quienes creemos que sí a todo, además de lo dicho hasta aquí, nos avalaría el que las razones que se han dado para explicar tal decisión han estado siempre relacionadas con el beneficio electoral del PSOE, cosa muy poco edificante. A mí me gustaría no ser tan suspicaz, pero tal acumulación de "casualidades" me lleva, por desgracia y a pesar de vivir en una democracia del siglo XXI, a no descartar que alguien esté acariciando la posibilidad de dar un pucherazo. A fin de cuentas, a Pedro Sánchez ya no le vendría de una, recordemos aquel bochornoso e inconcebible episodio del día 1 de octubre de 2016, en el que apañó una esperpéntica y bananera votación en el comité federal del PSOE, con tres urnas escondidas detrás de un biombo, lo que le acarreó la condena y la expulsión de su partido, expulsión que inexplicablemente no se hizo a perpetuidad, con las catastróficas consecuencias para el PSOE y para España que todos conocemos. Para refrescaros la memoria, os dejo aquí el relato que por aquellas fechas hicieron La Razón y El Periódico

    Aquel nefasto día, a las puertas de la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, se congregó una tenebrosa, agresiva y sospechosa multitud de cuervos graznantes apoyando a Sánchez y hostigando a sus adversarios, una mezcolanza de sujetos desconocidos que apoyaban al hombre que con su "no es no" torpedeaba la gobernabilidad de España. Luego se supo que entre aquellos entusiastas "socialistas" se encontraba un fanático separatista llamado Quim Torra. Justamente un año después, el uno de octubre de 2017, Puigdemont declaraba la independencia de Cataluña, esa que duró ocho segundos. ¡Qué coincidencia más simbólica! La verdad es que la trayectoria política de Pedro Sánchez está ligada a multitud de sucesos y episodios que apestan a podrido y este de la fecha electoral es uno más. Esperemos que sea el último; esperemos que le salga mal esta jugada y el 23 de julio los españoles escapemos por fin de esta pesadilla: el mandato del peor presidente del Gobierno desde 1978.

     

jueves, 29 de junio de 2023

El orgullo de Cataluña, por los suelos

     Ayer miércoles publicó "El Mundo" un artículo sobre los rendimientos de los alumnos en Cataluña, en el que se incluían sus resultados en dos pruebas internacionales: PISA (para alumnos de secundaria) y PIRLS (para primaria). Prestad atención a esta demoledora frase que extraigo de él, referida al segundo informe citado:

    Los alumnos catalanes están un curso por detrás de los de Asturias y es la región con menos estudiantes excelentes. Es más, los brillantes de Cataluña van peor que los escolares de nivel medio de Canarias, Andalucía o Madrid. Ya llevaban varios años estancados o a la baja, pero ahora se han precipitado. En 2013 Andalucía estaba tres puntos por encima de Cataluña y ahora ya le saca 13.

    ¡¡No es posible!! ¡Cataluña la Grande, el País Superior, el más avanzado y europeo de España del Estado español, la Dinamarca del Mediterráneo no puede haber caído tan bajo! ¡Ser superados por la africana Canarias, la atrasada Andalucía, la fascista Madrid! ¡Esto es una mentira insultante, otro complot de España! Pensaréis que estas ironías mías son un chiste malo, pero no difieren mucho de lo expresado por los nacionalistas, pues la actual consejera de Educación de la Generalidad, Anna Simó, atribuye el bajo nivel de comprensión lectora de los estudiantes catalanes... ¡a la aplicación del 155! En un artículo del mismo periódico titulado "Frente" separatista contra Feijoo por el catalán, nos enteramos de eso y de que esta cerril corriente política está persuadida de que lo que está siendo atacado es su totalitario modelo de inmersión y su lengua, lo que les lleva a amenazar con defenderla con uñas y dientes, como si no fuera bastante el haber poco menos que prohibido el uso del español en las aulas y haber desatado una feroz persecución contra los padres y alumnos que no se pliegan a este abuso. Veamos lo que dice Albert Batet, portavoz de Junts:

    El único objetivo del Estado es desestabilizar un modelo de éxito como la inmersión. Hay que actuar contra el persistente ataque del Estado español contra la escuela catalana. Es una operación de Estado combatirlo.

    Albert, te pones pesado / con tus neuras con el Estado. ¿Cuántos independentistas comparten estas manías persecutorias? Creo sinceramente que el análisis patológico sería una vía excelente para entender el encono del separatismo.

Cualquiera podría ver lo que los expertos y analistas recalcan: que el desatre de la educación catalana se debe precisamente a ese demencial modelo que la Generalidad ha impuesto pisoteando los derechos de miles de alumnos y familias, de manera que resultaría muy difícil encontrar unos niveles de fanatismo, cerrilidad y mentira mayores que los demostrados por esta Simó, este Batet y las camarillas que representan. Y también de vileza, no solo por el daño que están haciendo a esos alumnos por intoxicarlos con esa educación-basura a la que los han sometido, sino por el odio, la persecución y el miedo que han impuesto en los miles de centro educativos (?) catalanes. Esto último queda muy bien retratado en un tercer artículo que voy a citar de ese periódico de ayer miércoles, el testimonio de Ossian, un joven de 24 años que relata el régimen de acoso, aislamiento y amenazas a que fue sometido desde que tenía catorce y la reclamación de sus padres obligó a que en su centro se diera en español un miserable porcentaje de horas. 

    Ossian no es optimista. En el artículo, termina diciendo que esto va a seguir así por mucho tiempo, porque así lo quieren los que gobiernan y porque al que levanta un poco la voz, lo pisan. ¿Quién lo va a saber mejor que él? Y, si se miran los proyectos del catalanismo (es decir, de ERC, de Junts, de las CUP..., pero también del PSC y, por supuesto, de los Comunes, que apoyan y votan todas estas políticas), se nos quitarán todas las dudas que hubiéramos podido tener. Pero surge aquí una inquietud clamorosa: lo que está pasando en Cataluña es, sin paliativo ninguno, la burla de las leyes y el pisoteo de la democracia por parte de un gobierno regional; el lenguaje que ya resulta habitual en los dirigentes catalanes (eso del enfrentamiento entre el Estado y Cataluña, paísos catalans, proyecto educativo de país, el catalán como lengua propia, su imposición a la fuerza, pacto nacional en defensa de la escuela catalana...) lleva implícito que actúan como lo que se consideran: un país distinto de España -y totalitario, por cierto- y ajeno al ordenamiento legal nacional. Esto son hechos reales y visibles y un exponente del problema más grave que amenaza a España: la ofensiva separatista. Y, mientras tanto, Sánchez lavándose las manos, indultando a golpistas y presumiendo de haber pacificado Cataluña, y Feijoo mirando hacia otro lado cuando salen estos temas. ¿Tendrá esto una repercusión electoral?

lunes, 19 de junio de 2023

La escuela sueca vuelve al libro de texto

     Apareció ayer en "El Mundo" un artículo firmado por la actual ministra de Educación de Suecia, Lotta Edholm, en el cual da cuenta de que su Gobierno ha decidido retornar al libro de texto como principal soporte de la enseñanza en las escuelas, relegando así a la digitalización, que considera un experimento superado (y debemos entender que fallido, deduce este guachimán). Entresaco un parrafo que me parece muy significativo:

    La digitalización en las escuelas ha sido, mayoritariamente, un experimento en el que ha habido una ausencia de crítica, se la ha considerado buena independientemente del contenido. Hace poco, el Comité de Cultura del Parlamento Europeo apeló a una mayor presencia de videojuegos en las escuelas pero en lugar de ello, el nuevo plan sueco quiere más libros

    No sé en Suecia, pero, en España, los entusiasmos digitalizadores, que irrumpieron con fuerza en la primera década de este siglo, sí que tropezaron con voces críticas, aunque es verdad que procedieron de algunos sectores del siempre desoído profesorado o de los focos opuestos al innovacionismo, mientras que desde la orilla de este los posicionamientos favorables fueron yo diría que unánimes, como lo fueron entre los políticos, esos grandes amigos suyos. Tampoco conozco el grado de implantación que en Suecia habrá alcanzado la digitalización, pero sé que en España, hasta 2018, año en que me jubilé, nunca fue total ni quizás muy extendida, a pesar de aquel pomposo anuncio de Zapatero de que habría un ordenador por cada dos alumnos, proyecto que fue papel mojado desde su misma formulación, pues era una fantasía que no iba acompañada ni de la financiación ni de la competencia legal necesarias.

    Creo que ahora su uso está más extendido, pero tampoco sé hasta qué punto ni hasta dónde llega la obligatoriedad. Volviendo a la señora Edholm, sustenta la decisión de su Gobierno en razones de diverso tipo, entre las que destacan la constatación -ya bastante probada- de que las pantallas están haciendo mucho daño a las capacidades de concentración y comprensión de las personas (que, por el contrario, el libro fortalece), la superior eficacia que ha demostrado el libro para el afianzamiento y repaso de los saberes adquiridos, la dependencia de ese mal sustituto del libro que son las fotocopias y la deficiente organización de las tareas y los materiales que el modelo digital acarrea. Todo esto me hace pensar que, hasta el día de hoy, los suecos han debido de ser muy drásticos en su implantación del modelo digital, llegando a una supresión radical del libro de texto, con los nefastos resultados esperables y alcanzados.

    Si esto es así, hay que celebrar el giro adoptado, que creo que les resultará beneficioso. Quienes me conozcáis sabéis que esta celebración no procede de mi fobia al uso de los medios digitales en la escuela, fobia que no existe. Lo que sí padezco es un colosal hartazgo de los digitalistas, que son una de las tribus de Expertos e Innovadores que cercan a la escuela, la que se distingue por su fe ilimitada en las nuevas tecnologías. Mientras que los humildes profesores las consideramos un auxiliar material para nuestra labor que está a nuestra disposición y que podremos usar libremente cuando lo consideremos adecuado, ellos piensan que no son un medio para la educación, sino el fin, y que por lo tanto la digitalización de las aulas y de los programas debe ser absoluta, disparate que se caería por su propio peso ante la simple constatación de que representa la imposición, la rigidez y la uniformidad frente a la libertad, la multiplicidad y la flexibilidad, pero que tropezaría además con serios inconvenientes relativos a la viabilidad y a la gestión económica.

    A pesar de todo esto, como sabemos, la dulce melodía de la digitalización, que suena tan innovadora, tan futurista, tan guay, tan lúdica (véase lo que señala la señora Edholm acerca nada menos que del Parlamento Europeo) y tan todas esas cantinelas con que los Expertos e Innovadores encandilan a los políticos, como estos son los que mandan y deciden, se va imponiendo cada vez más en la enseñanza española. ¿Se ha hecho algún balance? ¿Se hacen valoraciones? ¿Se admiten críticas? 

    Sea lo que sea, ahí tenemos el serio referente de Suecia, que es un país que nos lleva unos años de ventaja en la implantación de ensoñaciones educativas y el padecimiento de sus errores.

    

viernes, 2 de junio de 2023

Las tórridas lecturas del IES "Porreres"

  Parece que no corren buenos tiempos para la localidad balear de Porreres, que fue ayer azotada por una fuerte tromba de agua y muy poquitos días atrás por otra tormenta, en este caso, educativa, de la que me llega noticia a través del diario ABC, en los artículos que os enlazo abajo. Por lo que se nos cuenta en ellos, en el IES "Porreres" de esa localidad tienen puesta como lectura obligatoria para 2º de ESO (o sea, para alumnos de entre 13 y 14 años) la novela gráfica titulada El azul es un color cálido (2), que relata los amores lésbicos entre una niña de 15 años y otra persona (mayor de edad al parecer) de la explícita y pictórica manera que podréis comprobar en las notas. Escandalizado al comprobar la lectura que en el centro educativo habían puesto a su hija, un hombre llamado Álex Sansó se quejó ante su equipo docente, solicitó la retirada del libro y ha iniciado un proceso de denuncia (1). Declara que tanto él como su hija sienten asco ante esa lectura, de la que rechaza la explicitud de las imágenes sexuales y ciertos contenidos deletéreos (drogas, alcohol, pesimismo, tendencias suicidas, pornografía...) ciertamente muy inapropiados para lectores de esas edades, pero que no tiene nada contra su orientación homosexual. En algún momento da a entender que las familias no habían sido informadas de la programación de esta lectura, detalle que, desde una perspectiva profesional, sería digno de condena. La respuesta del centro (3) ha sido cambiarle a la hija del señor Sansó esa lectura por otra de contenido igualmente LGTBI y defender la idoneidad de El azul es un color cálido, si bien ha sido retirado para la clase de esta niña. A partir de aquí, voy a dedicar el artículo al análisis de la posición del IES "Porreres", no sin antes decir alto y claro que comparto la indignación del señor Sansó y su convicción de que esa lectura debe ser retirada de manera fulminante y para todos los grupos, por ser no ya inadecuada, sino un disparate aberrante para niños de 2º de ESO.

    Como responsables de esta medida, aparecen el departamento de Lengua Española, que la incluyó en su programación, y la coordinadora de coeducación del centro. ¿Coordinadora de coeducación? Me retiré en 2018 tras treinta y cinco años de ejercicio docente, y jamás vi centro en el que existiera tan imprescindible cargo, que será sin duda alguna un invento de la LOMLOE y una consecuencia del desembarco en la enseñanza de la ofensiva LGTBIQ+, un desastre que nos amenazaba ya desde hace años y sobre el que he venido informando con profusión (4); un desastre que se ha consumado ya con respaldo legal y con las nocivas consecuencias que estamos viendo; un desastre que, por el bien de millones de niños, estamos obligados a sofocar. Aquí está la raíz del problema: unas leyes adoctrinadoras, sectarias y dispuestas a entrar a saco en la intimidad y la libertad personal de los alumnos, para lo que han introducido en la escuela unos programas sobre sexualidad que no son en absoluto de su competencia y unos policías ideológicos con rango de coordinadores, término que en el ámbito educativo empieza a ser ya un tanto inquietante, vean si no lo que le dijo al señor Sansó la que en el IES "Porreres" lleva lo de la coeducación: que estaban obligados a dar ese material porque lo dice la ley LGTBIQ+. Por supuesto, esta señora mentía, porque ninguna ley puede obligar a poner un libro en particular, pero esto no debe tranquilizarnos demasiado, porque a lo que sí obligan las leyes de hoy es a meter este adoctrinamiento en las aulas, cosa gravísima que en el IES "Porreres" han sido capaces de agravar más aún, la verdad que la hazaña tiene su mérito. 

    En su respuesta tras el estallido del escándalo, sostienen desde el centro que las imágenes del libro son artísticas y educativas, y que su lectura sirve para debatir sobre las presiones sociales de la heteronorma y para ver diferentes prácticas no coitocentristas. No puede negarse que los dibujos de El azul es un color cálido tienen calidad artística, pero su visionado no puede ponerse al mismo nivel de lo que sería, por ejemplo, algo tan inocuo (e integrado en la genuina programación escolar) como llevar a esos mismos niños de trece años al Prado a ver la Maja desnuda o Las tres gracias de Rubens, porque están inscritos en una historia y muestran unas acciones que van más allá del virtuosismo pictórico, así que no son para nada educativos para personas de esa edad, sino que, muy al contrario, están más cercanos al carácter pornográfico que les atribuye el señor Sansó. Por otra parte, me deja perplejo eso de "ver prácticas no coitocentristas": ¿para eso está la escuela? ¿A indagar sobre eso van allí los niños de trece años? ¿Tal contenido puede embutirse en un programa de Lengua Española? No a todo, por supuesto. En cuanto a lo de "debatir las presiones sociales de la heteronorma", si hiciésemos como que no veíamos las fuertes connotaciones de militancia homosexual de ese enunciado, quizás podría de forma tangencial ser un tema abordable en alguna actividad de la asignatura, pero, si conociese a la coordinadora de coeducación del IES "Porreres", me encantaría preguntarle si estaría dispuesta a que los chicos debatiesen también sobre las presiones adoctrinadoras LGTBIQ+ o feministas en la escuela. Y, en cualquier caso, sean o no adecuados para la escuela esos debates, de ningún modo se pueden canalizar poniendo un libro como El azul es un color cálido, ni para 2º de ESO ni para ningún otro curso, por la sencilla razón de que su intención comunicativa es ajena por completo a los contenidos que la gente espera aprender en las escuelas, eso deberían haberlo captado muy bien los profesores del departamento de Lengua, quienes, según ellos afirman y yo dudo seriamente, pensaron de forma muy detenida junto con el de Coeducación la elección de esta lectura. 

    Y, si de verdad lo pensaron detenidamente y al final la pusieron, lamento meterme a consejero, pero creo que deberían reflexionar de forma mucho más detenida aún acerca de los límites que la deontología profesional y el respeto a los alumnos imponen a los docentes, porque parecen no tenerlos muy claros.  Aprovecho aquí para hacer una breve reflexión sobre el departamento de Coeducación, una denominación nada novedosa, pues me encontré con ella por primera vez en 1989, en un centro de EGB en el que tenía unas compañeras que formaban un grupo medio informal cuyo objetivo era luchar contra los comportamientos sexistas en la escuela, vestigios que aún entonces persistían, tales como que los chicos jugasen al fútbol y las chicas no, más alguna que otra guerra en la que no siempre estaba tan de acuerdo con ellas como en esta. Lo dice la palabra: co-educación, es decir, educación de alumnos y alumnas todos juntos y por tanto sin discriminaciones, ese sano y sensatísimo propósito; que en 2023 esto haya devenido en un ente que se dedica a la infiltración de la ideología queer, a la extensión del beligerante y dogmático feminismo de hoy, al adoctrinamiento sexual y a defender tebeos pornográficos debería hacernos pensar si nuestra enseñanza transcurre por los caminos adecuados.

    Por último, esgrime el instituto esta serie de argumentos: que están obligados a visibilizar contenidos con personas y conflictos LGTBIQ+ para prevenir el acoso y que los alumnos tengan una variedad de referentes sexuales y de género; que el libro es la historia de dos personas con relaciones sexuales consentidas y sin violencia, al contrario de lo que aparece en ese porno que, lo queramos o no, los alumnos ven; que su plan de coeducación recomienda trabajar la educación afectivo-sexual en todos los cursos de todas las etapas con contenidos transversales en todas las materias, y no solo con un taller de 30 minutos al año. 

    Nada de esto, como se aprecia con facilidad, obligaba a imponer un libro como el de la polémica, así que es un manojo de argumentos falaces, pero no solo con respecto al asunto en conflicto, sino por otras razones más de fondo, por lo que me detendré algo en todo ello. 

    Con respecto a lo de la visualización de los contenidos LGTBIQ+, por desgracia, la fuerte carga sectaria de la LOMLOE en lo que se ha dado en llamar enfoque de género, ha normalizado el adoctrinamiento en materia sexual casi priorizándolo sobre la transmisión de conocimiento, lo que ha abierto la puerta a la invasión poco menos que propagandística de los sectores LGTetcétera; más aún: gracias a normas como la llamada ley trans, se han introducido en la escuela unos mecanismos inquisitoriales de vigilancia que, llegado el caso, podrían usarse contra el que se muestre tibio en el sometimiento a estas ideologías. Con todo ello, es cierto que ahora se ha dado relevancia a la visualización de la diversidad sexual. Resulta un tanto indignante que esto se esté haciendo con el pretexto de prevenir el acoso (¿alguien piensa de verdad que ese tebeíto sirve para prevenir nada?), porque en realidad es tomar como rehén a este problema -que, dicho sea de paso, no es ni de lejos tan grave como pretenden hacernos creer- en provecho de un propósito adoctrinador, ese que se desvela en lo otro que dicen y que sospecho que es el verdadero objetivo de todo este plan: lo de exponer diversos modelos sexuales al alumnado. Aquí sí que debemos alzar una rotunda negativa: a la escuela se va a adquirir unos conocimientos que nada tienen que ver con la contemplación de escaparates sexuales, y, desde luego, a la escuela no puede entrar nadie a desplegar las excelencias de su opción sexual con el propósito de vendérsela a los alumnos, cosa que ya hay mil testimonios de que se está haciendo. Padres, pofesores y directivos tenemos el deber de protegerla contra estos ataques instrumentalizadores y desnaturalizadores, que debe prevalecer ante las obligaciones de visualizar contenidos LGTBIQ+ supuestas o reales.

    En cuanto a la pornografía, de lo poco que he visto de El azul es un color cálido, podría deducir que, al menos para un adulto, no es un tebeo pornográfico, pero, para niños de trece años, si no lo es, se le acerca bastante, esto es lo que asombrosamente parecen no haber entendido quienes lo han puesto como lectura. No todo vale para los niños, no todo vale para ser material educativo en un instituto, por eso digo que este libro no sería adecuado ni para 2º de Bachillerato. ¿No se han dado cuenta, además, estos profesores de que la escuela suele marcar un referente de lo que es bueno y lo que no lo es? Se han expuesto seriamente al peligro de que mañana alguno de sus alumnos se ponga una película porno y se diga que, si en el "insti" le han puesto ese libro con dos señoras en permanente actividad sexual, ¿por qué no va él a poder ver una película en la que hacen lo mismo? Por lo demás, hay una cosa que, como profesor, no puedo dejar de señalar. Los programas de lecturas, entre sus muchas finalidades formativas, tienen las de mejorar la competencia lectora del alumno, ampliar su vocabulario, fortalecer su capacidad de concentración y de comprensión de mensajes complejos..., por lo cual es necesario que sean progresivamente más ricas. ¿Cumple este requisito una novela gráfica? Me temo que no; me temo que, en lo referido al lenguaje (cosa que quizás importe para la asignatura de Lengua), un tebeo siempre será más pobre que un libro, y eso que hasta mis quince o dieciséis años leí muchos tebeos, habré leído miles, por lo que sé que tienen muchas cosas positivas, pero también que ni el mejor de ellos estará jamás a la altura de un buen libro a la hora de aparecer en un programa de lectura de Lengua. Aún digo más: hoy en día es inexcusable hacer que los alumnos lean libros, dado el asedio al que móviles, televisiones, ordenadores y demás están sometiendo a capacidades tan importantes como la reflexión, la atención, la comprensión de razonamientos complejos y la concentración. No podemos empobrecer nuestras enseñanzas.  

    Llegamos por fin a lo de trabajar la educación afectivo-sexual en todas las áreas y etapas, y no en un taller de 30 minutos al año. De nuevo tengo que decir que esto representa la formulación de un intolerable plan que lamentablemente se ha consumado gracias a la LOMLOE, que ha sido el instrumento legal mediante el cual han colonizado la escuela las organizaciones LGTBIQ+ más militantes, porque lo que eufemísticamente se denomina educación afectivo-sexual queda en la práctica reducido al despliegue de sus propuestas sexuales, adoctrinamiento que debe ser erradicado de las aulas, como erradicada debe ser la indecente invasión de la intimidad afectiva y sexual de los alumnos, un atentado contra la libertad individual de dimensiones soviéticas que se está desplegando hoy en día en nuestra enseñanza a plena luz del día y con una ley aberrante en la mano, una ley que por enésima vez proclamaré que hay que derogar. Este plan se compone de los elementos que van implícitos en lo que aquí argumentaban los profesores del IES "Porreres": criminalización de la heterosexualidad y consiguiente desheterosexualización de la escuela, extensión de la "educación" sexual (la suya, claro) a todos los niveles para que nadie escape a sus homilias, obligatoriedad amenazante de someterse al juego... Está muy perfilado y es antiguo, como puede rastrearse en los artículos que he enlazado en la nota 4, pero suelo citar el que hace referencia a la propuesta de Yera Moreno y Melani Penna, porque es un despliegue perfecto del programa máximo de estas tendencias, tanto en lo doctrinal como en el furor sectario. Lo que en 2018 (año del artículo) me parecía una propuesta descabellada ha resultado en 2023 en gran parte formulación legal efectiva, lo cual, aparte de ser escalofriante, demuestra la complicidad que ha habido entre los sectores LGTBI+ y los redactores de la LOMLOE, la última ley educativa del PSOE, saquemos conclusiones. Y, por cierto: la propuesta de las señoras Penna y Moreno estaba respaldada por CCOO, lo que indicaría que tal vez sea toda la nebulosa progresista la implicada en este deplorable empeño.  

    Llego al final del artículo y veo que me ha salido larguísimo, por lo que habrá quien se pregunte si el dislate de un instituto balear llamado "Porreres" era para tanto. Si tomamos en cuenta el exceso que supone el haber puesto como lectura obligatoria para Lengua Española ese tebeo erótico titulado El azul es un color cálido, no me cabe duda de que, como mínimo, había razones para pronunciarse, pero, si después de lo visto hasta aquí, consideramos que ese dislate no es una ofuscación aislada, sino que está en la línea de lo impuesto por la LOMLOE, esa ley educativa vigente hoy en España que los responsables del dislate han invocado en su defensa, veremos que es un hecho de alcance general y grave que merece ser analizado a fondo, condenado y denunciado, mucho más si se tiene en cuenta que en el momento actual cada vez son más frecuentes los episodios como este.   

      

    


1.- La denuncia: Un padre denuncia la lectura obligatoria de un tebeo porno.

2.- La lectura recomendada: El azul es un color cálido.

3.- La respuesta del centro: El instituto juzga necesario que los niños de 13 años debatan sobre las prácticas no coitocentristas.

4.- Transexualidad: aquí. Teoría queer: aquí. Hay bastante más, pero con la información y los enlaces incluidos en esta muestra tenemos bastante por hoy. 

martes, 30 de mayo de 2023

Análisis del 28-M en clave lingüística

     Los periódicos que me compré ayer lunes a las once de la mañana, a las doce, ya eran viejos, gracias a la prisa que se dio Pedro Sánchez en convocar elecciones generales anticipadas para el próximo 23 de julio. La celeridad ha sido tanta que, como señalan algunos medios, se saltó el precepto constitucional de reunir previamente al consejo de ministros para tomar tan importante decisión, con lo que todo el mundo se pregunta a qué viene tanta urgencia. Hay una serie de razones que hacen muy lógica la convocatoria de elecciones anticipadas, entre las que sobresale una evidente: el descalabro del PSOE y Podemos (es decir, las fuerzas del gobierno de coalición) en las recién celebradas municipales y autonómicas, que ha barrido del mapa a Podemos y ha hecho que el PSOE pierda o esté en condiciones de perder un gran número de gobiernos regionales y alcaldías de grandes ciudades, los datos son muy conocidos, pero dejaré este enlace y este otro para quien quiera revisarlos, aunque os recordaré algunos particularmente significativos: el tremendo correctivo de Madrid, la conquista por parte del PP de numerosas capitales importantes (Sevilla o Valencia entre ellas) y la despedida de responsables socialistas tan señalados como Lambán, Chimo Puig, Vara, Armengol, Óscar Puente...

    Aunque no voy a entrar en este asunto, en mi opinión, las prisas de Pedro Sánchez se deben a que el pánico del que viene dando indicios desde hace tiempo ya le tiene completamente dominado, y así, se encuentra en la fase de buscar su salvación a la desesperada, lo que le ha inducido a protegerse cuanto antes de quienes más daño pueden hacerle: sus propios aliados. Ha entendido que, cuanto más tiempo deje pasar, más los van a machacar a él y a su partido la guerra sin cuartel que sin duda les van a declarar los podemitas (que están tan desesperados como ellos) y los más que previsibles chantajes y desafíos del separatismo.

    Es a estos a los que voy a dedicar este artículo. Como todo el mundo sabe, el mayor desafío al que se enfrenta hoy España es el de los que quieren romperla, ya que amenaza no solo a la democracia, sino también a la mera existencia del país. Y como todo el mundo sabe igualmente, aunque demasiados se empeñan en no enterarse o fingir tal cosa, el instrumento que están usando en esta guerra contra España es la lengua, que han convertido en una especie de arma de destrucción y discordia, lo cual es bastante penoso. Pues bien, si contemplamos los resultados de las elecciones del 28 de mayo bajo esta óptica, encontraremos datos inquietantes, que señalaré tomándolos de las fuentes arriba enlazadas. 

    1. El Principado de Asturias. Ya sé que muchos pensaréis que incluir esta comunidad en un artículo que habla sobre la amenaza separatista resulta un tanto temerario, pero tampoco podréis negar, porque es un hecho patente, que desde hace algunos años se ha apuntado con sana alegría al motín de los dialectos que se está extendiendo por la España un tanto insensata de hoy, que está sirviendo de tontuna útil a los separatistas en su feroz campaña de acoso, arrinconamiento y anulación del español. Desde esta perspectiva, no es una buena noticia la más que probable conservación de su presidencia por parte de don Adrián Barbón.

    2. El vasco, esa lengua universal. El País Vasco tiene 2.178.000 habitantes, de los cuales, 750.000 tienen el euskera como lengua nativa, pero solo 395.000 gozan de competencia plena, datos que a mí, como hablante del español, me hacen avergonzarme y sentirme un enano un tanto ridiculín. Es de dominio público que los nacionalistas que mandan allí están expulsando al español de la enseñanza (así está España hoy en día), lo cual resulta una aberración y un abuso totalitario incomprensible e intolerable, que raya en obscenidad demencial si se tiene en cuenta la desproporción entre ambas lenguas en el mundo, en España y en la propia comunidad vasca. A la vista de esto, es muy alarmante este dato: en Vitoria gana Bildu y en San Sebastián y Bilbao, el PNV, seguido en ambos casos por Bildu (allí solo se celebraban elecciones municipales), es decir, que el poder se lo están repartiendo dos fuerzas separatistas cuyo sectarismo xenófobo de buena gana expulsaría al español y a quienes inexplicablemente lo prefieren al euskera de su diminuto mapa. 

    Esto no se queda aquí, porque ya sabemos que el separatismo vasco tiene unas ínfulas expansionistas que no se molesta en disimular y que le han llevado a extenderse por Navarra, comunidad en la que, de cincuenta diputados, ellos tienen dieciséis, y a la cual intentan exportar su imposición del vasco.

    A nada de lo dicho aquí se oponen el PSE ni el PSN.

    3.- Cataluña. Teniendo en cuenta cómo gobierna aquella región la Generalidad y los abusos que está cometiendo contra la lengua española, a la que persigue hasta el punto de no permitir ni que se use en el 25% de las clases, guerra en la que llega hasta el punto de incumplir una sentencia del TSJC, podría pensarse que poco más hay que añadir en este artículo, y en gran parte así es, pero siquiera debemos hacer mención de que, de los 41 concejales del Ayuntamiento de Barcelona (aquí también se han celebrado solo elecciones municipales), solo seis, los del PP y Vox, serían contrarios a esta aberrante política, mientras que en las otras tres provincias el ganador ha sido el PSC, que a la vista de lo dicho hay que entender que tampoco se opone. ¿Por qué? Se podrá comprender si se lee el libro titulado PSC: historia de una traición, del periodista Miquel Giménez.

    4.- Valencia. En esta región la izquierda ha sido desalojada del gobierno autonómico, pero no debemos perder de vista que Compromís, que ha perdido la alcaldía de Valencia, es un partido de corte nacionalista al que han votado 349.096 electores y que allí también se han practicado políticas de exclusión del español avaladas por el PSPV.

    5.- Baleares. Debe llenarnos de satisfacción que la socialista Franciana Armengol vaya a ser desalojada del gobierno comunitario, no solo por sus agresivas políticas de persecución del español, sino también porque su nombre aparece envuelto en algunas investigaciones por corrupción. No obstante, hay que dejar claro que tanto su partido como otros de la izquierda isleña de tendencias pancatalanistas y por tanto excluyentes de lo español siguen teniendo una importante representación parlamentaria. 

    En conclusión, si atendemos a la ofensiva separatista y a la persecución de la lengua española, veremos que la amenaza sigue fuerte, viva y extendida. El hacerle frente y derrotarla, por tanto, sigue estando en la agenda de los partidos defensores de la democracia y la unidad de España, cosas que son inseparables. Quiero recalcar un importante factor: la posición del PSOE, al que hoy en día y en este asunto no se puede considerar un partido constitucionalista, como se demostraría por lo visto en cada uno de los apartados anteriores. Es posible que este hecho tenga que ver con que este partido se llame PSE en la comunidad vasca, PSN en Navarra, PSC en Cataluña, PSPV en Valencia y PSIB en Baleares: con este cacao, resulta una formación muy poco de fiar. Pero, como ya he señalado otras veces, el PP también despierta dudas, en particular, por las posiciones y políticas que conocemos del líder de este partido que aspira a presidir España, Alberto Núñez Feijoo, un candidato de procedencia gallega que se presenta con fórmulas como algo que él llama el bilingüismo cordial, de cuyas concreciones tenemos información aquí. No enamora nada e inquieta mucho.

domingo, 14 de mayo de 2023

Pagarnos el cine a los viejos

     Hace muchos años, allá por los setenta, conocí a un tío de un amigo mío que era un ferviente republicano. Mi amigo y yo solíamos hablar con él, porque era un hombre muy simpático y nos contaba muchas cosas de la época de la República, un periodo histórico que en aquellos años del franquismo agonizante y de la transición estaba muy de moda, por razones muy lógicas y comprensibles. Nos parecían muy interesantes las anécdotas que nos contaba, tanto por la intensidad y gracia que ponía (que les daban mucho colorido) como por el impagable mérito de que eran experiencias vividas: no es lo mismo que te hable de la Guardia de Asalto un libro, un periódico o un reportaje televisivo que un señor que había pertenecido a ese histórico cuerpo policial, del que llegó a ser capitán durante los últimos compases de la guera civil. 

    Había un personaje hacia el que manifestaba una especial antipatía: José María Gil-Robles y Quiñones, aquel importatísimo político cofundador de la CEDA, al que el viejo guardia, con toda la razón del mundo, consideraba un personaje nefasto y un pájaro de cuenta. A menudo solía relacionarlo con la campaña de su formación para las elecciones de 1933 ("¡A por los trescientos!, decían", todavía me parece verlo cuando nos lo contaba) y, para ilustrar lo canalla que era, añadía casi siempre el dato de que se dedicaron a comprar votos a cambio de colchones, sobre todo, por los pueblos. 

    A mi amigo y a mí, que, como casi todo el mundo en aquella época, teníamos idealizada la democracia, este detalle nos escandalizaba: ¡cómo podían ser tan miserables de aprovecharse de la pobreza ajena para pervertir de ese modo la sacrosanta libertad de elección!

    Por lo que estamos viendo en estos días, parece que ese feo vicio de don José María, noventa años después, ha revivido, y que quien cae en él con más furor es don Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno, aunque tampoco hay que echar en saco roto esos 20.000 euros que pretende dar Yolanda Díaz a todo aquel que cumpla dieciocho años, un dislate. Ya no soy aquel jovencito de los años setenta,  pero estos señuelos de hoy me parecen igual de vergonzosos que el de la CEDA, o incluso más, porque, a última hora, sus colchones (aunque hay quienes dicen que esta historia no es cierta) los pagaban ellos, mientras que los caramelitos con que Sánchez, Díaz o quien sea pretenden hoy pringarnos en su propio beneficio tendrían que costearse en su momento con el dinero de todos.

    Pero, si esto me indigna, lo que ya me parece repugnante es la última ocurrencia de Sánchez, esa genialidad con la que se ha descolgado hoy anunciando que los mayores de 65 años podremos ir al cine por dos euros, gracias, una vez más, a una subvención que pagaremos entre todos para que se beneficie él. Sin dejar de recalcar que es aberrante la forma impúdica en que este señor se ha lanzado a sobornar a la ciudadanía con promesas que pagaremos entre todos para hacerle presidente a él y señalando también que es profundamente inmoral que, solo con ese propósito, se gaste o pretenda gastarse el dinero público en cosas que pertenecen a la esfera de los caprichos que cada uno debería pagarse de su bolsillo, quiero subrayar que esta ocurrencia es, sencillamente, uno más de esos insultos con los que el presidente acostumbra a ofendernos. ¡Por favor, señor Sánchez!, ¿por quién nos ha tomado usted a los viejos de este país? ¿Qué clase de estúpidos miserables cree que somos? Incluso a quienes vayan más al cine, esta "medida" suya le va a representar unos cuantos euros al año: ¿es que se ha creído usted que por cuatro perras de cine le vamos a dar nuestro voto? No nos llame idiotas de esa manera. Eran mucho menos humillantes las perversiones de la CEDA, porque, al fin y al cabo, en la miserable España de 1933, un colchón era un colchón. No digamos ya si comparamos sus entraditas con los 20.000 euracos que la señora Díaz se propone regalarles a los pimpollos de dieciocho años: por fortuna, ni ellos ni nosotros vamos a picar, ellos, porque son lo suficientemente listos como para olerse la mentira; nosotros, porque no nos gusta que nos traten como a imbéciles y, en ambos casos, porque los destinatarios de esos sonrojantes engaños tenemos más decencia que quienes los han urdido.  

    Y allá va la despedida: ¿qué creéis que ha respondido el PP a este disparate del cine a dos euros para los vejetes? Por un lado, parece que no ha visto los problemas de fondo, porque alega que habría que tener en cuenta la renta del agraciado; por otro, nos recuerda que esta brillante idea, digna de las colas de sopa boba más barojianas, ya la puso en práctica Esperanza Aguirre, gran política social. ¿Este es el relevo que nos espera? 

viernes, 5 de mayo de 2023

Breves consideraciones en torno al acoso escolar

     Hemos tenido con escaso margen de tiempo algunas noticias de trágicos asuntos realcionados con el acoso escolar, asuntos de esos que han acabado en el final más doloroso: el suicidio de la persona acosada. Es terrible que un ser humano -siempre un niño, un adolescente o un joven muy joven en estos casos- llegue a quitarse la vida y se hace aún más demoledor que la causa sea la persecución o el hostigamiento, generalmente tan estúpido como malvado, que han ejercido sobre él otros que también son niños o adolescentes, sus propios compañeros, esos que en buena lógica habrían debido ser sus amigos. Sé muy bien que el acoso escolar es un problema muy complejo, ya que cada caso es una historia distinta en la que intervienen particulares factores de muy diversa índole, por lo que resulta difícil o quizás imposible hallar fórmulas de valor generalizable, pero, como creo que nada se va a perder con que me pronuncie -tampoco es la primera vez que lo hago-, voy a dejar aquí una serie de observaciones, bastantes de las cuales proceden de lo que aprendí durante mi desempeño profesional en la enseñanza. 

    1.- A ti te parece gracioso, pero a lo mejor no lo es. El primer destinatario de mis reflexiones va a ser ese "compañero" que ejerce el acoso. Cuando era profesor, al presentarme en las clases a principio de curso -en todas, fuera o no el tutor-, siempre dedicaba un apartado a hablar sobre el acoso, en el cual hacía alguna advertencia contra la tentación de tomarla un buen día contra un compañero o de hacerse compinche de alguno que lo hiciera y convertirse así en estúpido pelele de un juego aberrante, porque conviene no olvidar que los acosadores salen de ese mismo alumnado que sus víctimas. Les prevenía para que fueran reflexivos, para que no la tomasen con nadie solo por divertirse, para que, si un día estaban fastidiando a alguien, se parasen a pensar si lo que estaban haciendo era una broma o algo que no tenía gracia, o si a ellos les gustaría que se lo hicieran. Para que entendiesen que divertirse haciendo sufrir a otros es imperdonable. Por supuesto, también dejaba caer una tajante alusión a que extorsionar o ejercer sobre otros cualquier tipo de violencia era algo más que una inocente broma y sería severamente castigado.

    2.- Ayuda siempre a quien de verdad lo necesita y nunca participes en bromas que no lo son. Muy a menudo el acoso es conocido por quienes no son ni el que lo sufre ni el que lo ejerce, así que a mis alumnos les aconsejaba que, si alguna vez eran testigos, jamás cayesen en la tentación de unirse ni por un segundo a la diversión del acoso, porque es un juego sin gracia que envilece al que lo practica. Al mismo tiempo, les pedía que hicieran lo posible por ayudar al que estaba pasándolo mal, cosa que los compañeros pueden hacer de muchas maneras. A veces, basta con decirles al acosador o acosadores que paren ya, porque, aunque parezca una tontería, los niños a menudo no se dan cuenta de que están haciendo daño. Y, para el caso de que resulte arriesgado intervenir, siempre queda la posibilidad de ayudar sin que los acosadores lo sepan, por ejemplo, informando al tutor o en dirección, o aconsejando al perjudicado que lo haga. 

    3.- Puedes acabar sintiéndote muy mal contigo mismo. Esto sucederá muy fácilmente si las consecuencias de tu "divertido" acoso son graves. Siempre me he preguntado cómo se sentirán aquellos que un buen día se enteran de que el compañero o compañera a quien han estado acosando se ha quitado la vida por su culpa. Estoy convencido de que habrá de todo: quien se quede indiferente, quien se monte autoexcusas, quien tenga remordimientos y quizás, aunque horrorice pensarlo, quien se alegre, pero también parece claro que cada reacción dará un retrato moral de la persona. Existe otro castigo que podrán sufrir aquellas que tengan conciencia: el de que, con el paso de los años, llegue un día que no sepan qué decir, dónde mirar o dónde esconderse cuando se crucen con aquel compañero al que estuvieron martirizando por simple diversión o para sacarle unos euros.

    4.- Reacciona, tampoco se lo pongas fácil. No pocas de las historias que acaban constituyéndose en lamentables casos de acoso habría podido evitarlas la propia víctima si hubiera reaccionado a tiempo. Muchos matones se han ido con el rabo entre las piernas cuando le han dado un guantazo a uno en el patio y el otro se lo ha devuelto. En esos casos, ahí se ha quedado todo, pero a menudo ha sucedido que ese mismo matón, dos días después, lo ha intentado con otro y ese otro no ha reaccionado o ha ido a pedir ayuda a quien no se la ha dado y, a partir de entonces, se ha desencadenado el calvario del acoso. Nunca debemos ser víctimas pasivas, es mejor que te eche una bronca o te castigue el jefe de estudios por replicar a una agresión o llevarte tres puñetazos por uno que permitir que un matón crea que eres una presa indefensa.

    5.- La solución (casi siempre) definitiva: pide ayuda. Es el consejo que dan todos los expertos, el que damos todos los profesores y el que por tanto siempre he dado yo, porque he comprobado en más de una ocasión su enorme eficacia. A más de un fiero león que tenía aterrorizado a un compañero y que le amenazaba con matar a medio mundo si se lo contaba a alguien, en cuanto se le delataba y tenía que rendir cuentas, lo he visto hecho un apocado corderito. Los malvados y los matones explotan con maestría el miedo ajeno. Ahora bien, a veces sucede que la persona a la que te diriges, por la razón que sea, falla y no te brinda el apoyo que necesitas, así que, cuando veas que esto ocurre, llama a otra puerta. Y, naturalmente, la puerta que más caso te va a hacer es la de tus padres, aunque estés o te creas peleadísimo con ellos, así que debería ser siempre la primera a la que llamases, porque, además, ten en cuenta que, como adultos que son, van a estar más preparados que tú para hacer frente  los problemas graves, y el acoso escolar lo es. 

    6.- Y, en todo caso, hasta los romanos hicieron uso de la retirada. Por desgracia, el mundo no es perfecto. En más de una ocasión sucede que, por las razones que sea, una persona ve que no hay forma de detener una situación de acoso en la que se encuentra atrapada, e incluso a veces con el agravante de que la situación empeora día a día. En tales circunstancias, lo que deben hacer las familias es cambiar a su hijo o hija de centro, porque prolongar tales torturas cuando no pueden vencerse pero pueden eludirse no tiene sentido. 

    7.- Los profesores deben constituirse en referentes de seguridad y confianza para sus alumnos. El oficio de profesor implica una serie de responsabilidades muy serias y una de ellas es la de garantizar que los alumnos estén seguros, es decir, que estén a salvo de cualquier peligro o amenaza. En lo referido al acoso, todo profesor debe asumir el firme propósito de no permitirlo y de combatirlo, y debe además transmitir a sus alumnos la imagen de que está dispuesto a ejercerlo sin titubear, porque eso tendrá el beneficioso efecto de que los alumnos confiarán en él y le verán como alguien a quien recurrir en caso necesario. El profesor debe ser siempre una persona sólida y templada, a la que el alumno al que maltratan vea como la que le va a proteger sin la menor duda y, ante los casos de acoso, no debe permitirse nunca la menor trivialización.

    8.- Los centros deben actuar de forma seria, firme y profesional. Cuando se detecta un caso de acoso, los responsables del centro (tutor, profesores, equipo directivo...), deben proceder con objetividad, celeridad y diligencia. Deben recabar información, entrevistarse con el o los alumnos que aparezcan como dañados y los que aparezcan como autores, desentrañar la naturaleza real del asunto (si las acusaciones son ciertas o inciertas, si es o no un caso de acoso...), tomar las medidas de carácter inmediato para atajar el problema... Si el asunto resulta en efecto un episodio de acoso, tendrán que llevar a cabo las acciones oportunas para solucionarlo de forma definitiva y adoptar las medidas de sanción, informe o denuncia que sean pertinentes. De todo esto deben obtenerse ineludiblemente estas consecuencias: que el episodio de acoso queda resuelto, que quedan garantizadas la seguridad y tranquilidad de las víctimas o cualesquiera otras personas que las hubieran visto amenazadas y que, si ha lugar a ello, se imponen las sanciones adecuadas. Quiero recalcar lo de la seriedad y la profesionalidad, porque en la mayoría o la totalidad de los asuntos de acoso mal resueltos que conozco el fiasco se ha debido a la carencia de una de estas virtudes o de ambas, y el acoso escolar es una cuestión lo suficientemente delicada como para que hagamos lo posible por evitar los fiascos. He visto demasiadas veces en la prensa a padres o familiares de chicos acosados que acabaron muy mal, incluso suicidándose, quejarse de que el centro conocía la situación y no hizo nada, de que fueron a pedir la ayuda de la dirección y se inhibió, incluso con reiteración, de que minimizaron las señales mandadas por la víctima o incluso las censuraron o las tomaron a guasa, de que encontraron graciosísimas las "bromitas" de los acosadores, de que, cuando informaron en los despachos de que iban a denunciar a los agresores ante instancias no escolares, los disuadieron...: cuando al final de todo este paquete de "medidas" lo que hay es un quinceañero suicidado, te has caído con todo el equipo. Por inverosímil que te parezca una llamada de socorro o por importante que sea lo que estás haciendo cuando entra una mocosa a decirte que no la dejan en paz, debes inexcusablemente ser serio y profesional e interesarte por el asunto, porque el acoso siempre debe ponernos en guardia, luego ya se verá si es real o si es una falsa alarma. También resulta útil no perder de vista que los centros escolares son eso, centros escolares, no la parroquia del padre Ángel ni el ministerio de Asuntos Sociales, así que, cuando aparezcan casos graves de esta u otra índole, deben centrarse en resolver los hechos al alcance de su competencia y no meterse a redentores sociales, lo digo por esa estúpida manía que me consta que existe en ciertos centros -por lo general, públicos- de emborronar el tratamiento y resolución de feos casos de acoso con piadosas atenuaciones de carácter sociológico, psicológico, emocional o melodramático que  para nada vienen a cuento, favorecen a los agresores y concluyen en soluciones desastrosas que perjudican al acosado, quien resulta así doblemente victimizado. 

    9.- Si el centro no actúa como debe, busque otras ayudas. Después de lo dicho en el apartado anterior, poco más hay que añadir en este. Una vez comunicado el problema al centro, deben percibirse mejoras efectivas, no se conforme con respuestas poco diligentes y poco o nada resolutivas. Si la cuestión adquiere unas proporciones que a usted le parece que necesitaría un abogado, búsquelo; si están ocurriendo cosas que deberían ponerse en conocimiento de la policía o de un juzgado, vaya y cuéntelas. Y no tenga ningún remordimiento, porque lo primero que deben hacer los padres es velar por el interés y el bienestar de sus hijos. 

    10.- ¿Qué es eso de los protocolos? Este de los protocolos es otro de los elementos de atrezzo que suelen aparecer cuando un centro actúa indebidamente en un caso de acoso, sobre todo, si el final ha sido indeseable. Unas veces se excusan en que la ausencia de protocolos los paralizó. ¡Es que no había protocolos!, claman. ¿Y qué protocolos hacen falta para pararles los pies a uno o varios gamberros que le están amargando la vida a un compañero? Ninguno, puedo asegurarlo, porque he resuelto y he visto resolver muchos asuntos así sin manual de instrucciones alguno, y con resultados óptimos. Otras veces, se acude a protocolos reales o supuestos que resultan ser kafkianos laberintos burocráticos que lo único que hacen es prolongar hasta la eternidad la solución del problema (o impedirla), mientras los afectados siguen padeciéndolo. Si se obra con determinación y eficacia, un asunto de acoso debe ser cortado en el mismo momento en que se destapa y resuelto y sancionado sin demasiada tardanza. Desconfiemos de todo "protocolo" que entorpezca esto o ignorémoslo directamente.  

    11.- La mayor presencia de psicólogos u orientadores no garantiza nada. En más de una ocasión he oído decir que los problemas de conflictividad o violencia se resolverían si en los centros hubiera más psicólogos y orientadores, pero mi experiencia propia y creo que la general muestran que esto no es cierto. Yo he estado en la enseñanza antes y después del desembarco de los orientadores en los centros y está muy claro que la conflictividad era menor antes de su llegada, con lo cual no quiero hacerlos culpables de ese aumento, porque no lo son, pero tampoco me parece correcto que se les presente como el remedio. Para ser honestos, tengo además que señalar que muy a menudo su aportación en la resolución de conflictos graves (y los casos de acoso siempre lo son) suele ser negativa, por su acusada tendencia a adoptar posturas que he criticado anteriormente, como la introducción de consideraciones de tipo socioemocional que empañan el enfoque del asunto y privilegian a los culpables, lo que además redunda en que se ralentice la toma de decisiones, otra circunstancia que perjudica a las víctimas.  

    12. Un 70% de alumnos han sufrido acoso escolar: ¿de verdad el problema es de tales dimensiones? Hace poco, oí una noticia sobre acoso escolar en la que se hablaba de una encuesta según la cual el 70% de los escolares españoles han sido alguna vez víctimas de acoso. Me parece un disparate que, de ser cierto, representaría que las calles del Chicago de 1920 eran más seguras que nuestros colegios e institutos, pero, como me consta que nuestros centros distan muchísimo de ser así, tengo que manifestar mi convicción de que el acoso en España no solo no es tan alto, sino que muy probablemente debe de ser bastante bajo, lo que no minimiza en absoluto su importancia, porque un problema que a veces acaba en el suicidio de un menor debe ser tomado muy en serio. Me inclino a suponer que el resultado de esa encuesta está viciado por una cierta hipersensibilidad motivada por el impacto de este tema en los medios, por la facilidad para sentirse ofendidos que tienen nuestros chicos de hoy y por el desconocimiento de lo que de verdad es el acoso escolar y lo mal que lo pasan quienes lo sufren, lo cual, indirectamente, sería un indicio de que no hay tantísimo acoso en nuestra enseñanza. El desconocimiento de lo que es de verdad acoso es un problema, porque entorpece la detección de los casos que en efecto lo son, por eso sería muy importante enseñar a nuestros niños y adolescentes a saber identificarlo. Precisamente, en esa noticia se hablaba de un proyecto que se aplica en Finlandia y que parece ser que está dando buenos resultados en la reducción del acoso. Para que entendamos lo esencial que es diferenciar lo que es acoso de lo que no lo es, hay que decir que una de las primeras etapas de ese programa consiste en hacer actividades con los niños para que sean capaces de captar esta distinción. 

miércoles, 19 de abril de 2023

¿Prisión permanente revisable para el asesino de Lardero? ¿Solo eso?

  O para el monstruo de Lardero, como se le llama comúnmente, y con razón. Su nombre real es Francisco Javier Almeida López y, como nadie ignora, la condena (1) le ha caído por la violación y posterior estrangulamiento que perpetró sobre la persona de un niño de nueve años llamado Álex (2). A lo largo del proceso, todos los testigos conocedores de la actuación de Almeida (policías, forenses y otros expertos) han coincidido en dos cosas: señalar que tanto la agresión sexual como el asesinato se produjeron con extremadas violencia y crueldad y tratar por todos los medios de omitir detalles explícitos, lo que nos hace entender que los límites en que se recreó este malvado debieron de ser lejanos y espeluznantes. Esto tuvo que ser de una evidencia irrefutable, no obstante lo cual, Almeida, como es habitual en las bestias criminales de su calaña, en el juicio montó la repugnante comedia que os dejo aquí:



        Espeluznante, y lo es más aún si pensamos que este canalla sin entrañas llegó a sostener, como estrategia defensiva, que el niño colaboró en su diabólico aquelarre. A esto se debe el título de este artículo: ya sé que la pena que le ha caído a Almeida es la más alta que contemplan las leyes españolas, pero su abyección es tal que me parece muy por debajo de lo que se merece. ¿De verdad alguien cree que es razonable concederle a este asesino la gracia de que quizás algún día se tome en consideración el volver a ponerlo en libertad? Que la pena impuesta así lo contemple, aparte de ser una aberración, tiene el paradójico resultado de que el castigo lleve a la vez encerrado un premio, inmerecido sin duda para su destinatario y peligroso para la sociedad. Pensaréis que lo que quiero decir es que deberían encerrarlo para siempre, pero en realidad lo que yo creo es que deberían ajusticiarlo como a la alimaña vil que es. De cualquier modo, da lo mismo, porque ni la cadena perpetua ni la pena de muerte están contempladas en nuestras leyes.

    Unas leyes a las que no se puede culpar de los crímenes de Almeida, pero que creo que, en lo tocante al castigo de los delitos más graves y horrorosos, tienen fallos muy importantes, la mayor parte de los cuales proceden del discutible postulado de que todo delincuente es reinsertable, cosa que se obstinan en desmentir miles de criminales, los peores de los cuales son delincuentes sexuales, un colectivo particularmente reacio a enmendarse. A poco que uno indague (3), se encontrará con un buen puñado de violaciones, asesinatos o asesinatos con violación cometidos por reincidentes que estaban en cualquiera de estas tres situaciones: libertad definitva, libertad provisional o permiso carcelario, lo que nos lleva a la siguiente conclusión: para que los reos de este perfil dejen de matar, solo hay dos soluciones: encerrarlos de por vida o ejecutarlos. El caso concreto de Almeida es sangrante, porque, el día que raptó con sucios engaños a Álex, lo violó y lo mató, se encontraba en un régimen de semilibertad, aunque existía un informe de los profesionales de la cárcel en la que se hallaba (El Dueso, Cantabria) que era contrario a darle el tercer grado (4). 

    No quiero que nadie piense que estoy culpando a quienes decidieran su puesta en libertad de la tragedia que vino después, porque lo que estoy diciendo es otra cosa: sencillamente que, habida cuenta de su historial, para Almeida ya no debería haber existido posibilidad alguna de volver a salir de prisión. En 1993 fue encarcelado por violar a una mujer, pero en 1998, el 17 de agosto, ya estaba en libertad y cometió su primer gran crimen: el asesinato de una joven agente inmobiliaria llamada Carmen López Guergué, a la que engañó haciéndole creer que quería que le mostrase un piso, pero, una vez allí, la violó mientras la iba matando poco a poco con plena conciencia de que la chica sufría terriblemente, que era lo que él quería, porque a este loco miserable lo que gusta es infligir dolor a los seres humanos, no digo aquello de "sus semejantes" porque él no creo que lo sea.

    Después de un acto tan execrable, Francisco Javier Almeida debería haber sido encerrado de por vida, lo que habría evitado que hiciera más daño, pero las humanitarias leyes penales españolas, que tienen en su frontispicio la leyenda (nunca mejor dicho) de que la cárcel debe servir antes que nada para reconducir a quienes entran en ella, aunque sean monstruos como este, lo hizo imposible. Yo sostengo que estos planteamientos tendrían que ser revisados. Para mí, los derechos humanos de Álex y de Carmen López hubieran debido estar por encima de los del indeseable que los asesinó.

1.- Condena: prisión permanente revisable

2.- Relato de los hechos.

3.- Criminales muy bien defendidos por los biempensantes. En este artículo mío, que he citado más de una vez, aparecen solo unos cuantos asesinos despiadados que merecerían estar encerrados a cal y canto, pero, yo mismo, sin ser abogado penalista, documentalista ni nada parecido, podría traer aquí varias decenas de personajes de la misma calaña.  

4.- La situación penal de Almeida el día que mató a Álex.

5.- El historial de Francisco Javier Almeida.

jueves, 6 de abril de 2023

Elías Ahúja: el Movimiento contra la intolerancia debería pedir perdón

     Leo con satisfacción que la Fiscalía de Madrid ha archivado la denuncia contra los gamberriles cánticos de los alumnos del colegio mayor "Elías Ahúja" que tanto dieron que hablar en octubre del año pasado. Era la única solución razonable posible, así que lo celebro por la racionalidad, la justicia, los alumnos que fueron sometidos a un repugnante acoso inquisitorial por una broma inocente y, muy en especial, por uno de ellos, sobre el que se focalizó toda la acusación, porque no creo que lo haya pasado bien con la lupa de la Fiscalía encima todos estos meses. En su momento, hice un análisis sobre este esperpéntico asunto, que podéis ver aquí. Ese artículo lo dediqué especialmente a demostrar que la campaña que se había desatado contra los chicos del "Elías Ahúja" era aberrante y a criticar el ensañamiento, el fanatismo, la majadería y la hipocresía de quienes se habían lanzado contra ellos, algunos, con un furor descomunal, a la altura solo de su estupidez. Todos esos deberían hacer cola para PEDIR PERDÓN, y con la diligencia con que se apuntaron al apedreo.

    Debería pedir perdón antes que nadie el Movimiento contra la intolerancia, autor de la denuncia que ahora se archiva, primero, al joven absuelto, por haberlo sometido a una tortura infundada; segundo, a la Fiscalía de Madrid, a la que ha hecho perder con sus santos fervores un tiempo que seguro que no le sobra; tercero, a todos los españoles, que pagamos con nuestros impuestos ese servicio público al que ellos han sometido a un mal uso. Me temo que este movimiento, si tan preocupado está por la intolerancia, debería mirar un poquito hacia sí mismo. Deberían pedir perdón los directivos del "Elías Ahúja", que en este asunto han demostrado una incompetencia y un oportunismo muy poco edificantes; si yo fuera uno de sus alumnos, estaría ya meditando muy seriamente salir de ese centro. Deberían pedir perdón todos esos espontáneos que se acercaron a la pira con una antorcha en la mano sin que nadie se lo pidiera, solo por ganar puntos ante los Torquemadas de hoy; cuidado con esta tropa, que en los episodios de locura fanática de la historia aparece siempre como un elemento capital. Debería pedir perdón Pedro Sánchez, que, en lugar de responder con prudencia, como le hubiera correspondido a alguien que ocupa la dignidad que tantas veces ha demostrado no merecer, se limitó a sumarse borreguilmente a la condena que ahora se ha mostrado infundada, pero que ya lo parecía entonces a cualquiera que mirase los hechos con frialdad y sensatez. Y, naturalmente, debería pedir perdón Irene Montero, porque es un personaje que nos ha hecho ya demasiado daño con sus leyes y sus camapañas, destinadas todas a lo mismo que hizo en esta ocasión: perseguir hasta los actos más inocentes con su furia totalitaria y convertirlos en los pecados que no son o en problemas que no existen, para venir ella a resolverlos con sus soluciones represivas. Vive de esto, y no parece que le vaya mal, solo hay que ver el desproporcionado poder que tiene sobre nuestra sociedad el chiringuito de privilegios y vigilancia que regenta.

    ¿Pedirán perdón? ¿Lo harán en público, puesto que público, desmesurado y notorio fue el linchamiento al que sometieron a los estudiantes del "Elías Ahúja"? Recomiendo esperar sentados.