Se publicaron ayer los resultados de las pruebas PISA de 2025 (1) y produjeron, con toda la lógica del mundo, unas reacciones presididas por la indignación, la consternación y el escándalo, ya que dejan a España a la altura del betún y con unos resultados penosos, los peores que hemos obtenido nunca, que ya es decir, aunque algunas regiones como Asturias, Madrid y Castilla y León los obtuvieron siquiera pasables, cosa que me alegra, pero no hasta el punto de borrar la tristeza, rabia y preocupación que me producen los alcanzados a escala nacional. No voy a entrar muy a fondo en los datos e iré solo a los más amplios y significativos. En Lectura, donde hemos registrado el descalabro mayor y más alarmante, hemos obtenido 451 puntos, frente a una media OCDE de 463, pero lo peor es que hemos perdido 23 con respecto al anterior informe, el de 2022, y lo peorísimo es que el descenso con respecto a 2015 es de 45 puntos. Como se afirma que 20 puntos de PISA vienen a equivaler a las capacidades de un curso, esto significaría, en una interpretación que reconozco un poco tosca, que un alumno de 15 años de 2025 tiene la capacidad lectora de uno de 13 de 2015: para echarse a llorar. Se está arguyendo que la merma de la capacidad lectora no afecta solo a la población escolar, sino que tiene alcance general. Comparto este análisis, pero advierto que no deberíamos por ello desviar la atención de lo que la merece, entre otras cosas, porque estamos hablando de un informe de resultados escolares y porque los generales están muy condicionados, precisamente, por lo que nos ha dado la escuela, y lo que merece la atención es esto: la capacidad lectora de nuestros estudiantes (no hablo solo de los de 15 y 16 años) está en unos niveles generales desastrosos. Esto es lo que importa y esto es lo que se debe corregir. En Matemáticas, obtenemos 457 puntos, frente a los 465 de la media OCDE, mientras que nuestros 477 puntos en Ciencias se quedan también por debajo de la media en esta materia, que es de 484. En comparación con los rendimientos de nuestro país en 2015, se registra una caída de 29 puntos en Matemáticas y 16 en Ciencias, lo cual no es monstruoso, como ocurre en Lectura, pero sí es espantoso.
Muy malos resultados, ciertamente, pero, seamos honestos: ¿ALGUIEN SE EXTRAÑA DEL DESASTRE? Yo, desde luego, no, porque no podemos extrañarnos de unos pésimos rendimientos educativos en un país que lleva más de treinta años en un marco general determinado por la LOGSE de 1990, que era una ley contraria al conocimiento y a la mejora integral del alumno; en un país que está padeciendo en uno de sus territorios, Ceuta, los tremendos efectos de la invasión de una horda de energúmenos mientras la máxima responsable administrativa y ministra del ramo, doña Milagros Tolón, permanece DESAPARECIDA; en un país donde es endémica la permisividad de las administraciones frente al mal comportamiento de los gamberros y el maltrato a los profesores; en un país donde se permite que caciquiles gobiernos regionales erradiquen de la enseñanza la lengua general y oficial de la nación, el español, con resultados como los de Galicia (que son penosos en Lectura, 454 puntos), Cataluña (que se ha permitido trampas que la han llevado a una vergonzosa exclusión del informe) o la región vasca, que se ha estrellado (¡419 puntos en lectura!), cosa esperable cuando impones en la enseñanza una lengua arcaica (2) que no habla ni el gato de la portera: ya pueden abandonar los asturianos sus devaneos con el bable, pues representan un camino que acabará despeñando sus no del todo malos resultados hasta el estercolero del separatismo; en un país, por último y muy especialmente, cuya enseñanza se rige desde 2020 por una aberración legal llamada LOMLOE, un atentado contra la inteligencia y el saber que ha dado una patada en el trasero al conocimiento y lo ha sustituido por una mezcla viscosa de sentimentalismo, sectarismo woke y adoctrinamiento, que ha cometido el imperdonable abuso de abrir las puertas de los centros a los activistas LGTBIQ+ para que hagan proselitismo entre niños y jóvenes y que HA ELEVADO A NORMA LEGAL LA POSIBILIDAD DE TITULAR EN ESO CON TODAS LAS ASIGNATURAS SUSPENSAS.
En estas condiciones, me ratifico: ¿QUIÉN PUEDE EXTRAÑARSE DEL DESASTRE?
A propósito de la LOMLOE, desde el Ministerio de Educación tienen el descaro (esa lacra tan sanchista) de sostener que esta ley no es la culpable del desaguisado. No es la única culpable, de acuerdo, pero sí es la mayor culpable, y en una alta proporción. En medio de una espesa cortina de humo, Milagros Tolón se despacha con esta perla: "Frente a quienes pretenden culpar a la LOMLOE de los resultados de PISA, hay que recordarles que esta ley fue la que estableció el enfoque competencial en la enseñanza". ¡Ahí está la clave, toreraza: el fraude del enfoque competencial es la mayor basura de esa ley basura! Su secretario de Estado, Abelardo de la Rosa, se sube al mismo carro e incluso va mas lejos: "La LOMLOE hace una innovación competencial interesantísima y está siendo positiva". ¡Toma ya! Este ya no es un torerazo, este ya es un figura que deja a José Tomás, Morante y hasta el mismísimo Juan Belmonte convertidos en unos tristes monosabios. No intenten engañarnos, por favor: quienes más suelen destacar en PISA, países como Japón, China, Singapur, Corea del Sur o Hong Kong (este año, parece que se les ha agregado el Reino Unido), son países que fomentan el esfuerzo, tienen programas basados en la transmisión de conocimientos y valoran a los profesores, lo mismito que el putiferio que han implantado aquí la LOMLOE y la descentralización de las competencias educativas.
Así pues, no creo ni a la primera espada ni a su subalterno. Durante mi etapa en activo, relativicé mucho los informes de PISA, porque siempre, aun sacando en general un pobre retrato del estado de nuestra enseñanza, lo que reflejaban era todavía más benévolo que lo que yo llevaba tiempo viendo a mi alrededor (y eso que trabajé en Madrid, una de las regiones mejor valoradas) y se da la circunstancia de que sigue siendo así, porque el retrato de nuestro sistema que acaba de ofrecernos PISA 2025 es pésimo, pero el que me transmiten los amigos míos que todavía ejercen de profesores -personas que aborrecen la LOMLOE- es peor aún, es descorazonador. Y los ojos de mis amigos me merecen más confianza que PISA, ya ni hablo de los embustes de Tolón y de la Rosa.
1. Como la noticia ha sido tratada en los medios con la atención que merece, hay muchos artículos y reportajes. Con el fin de que podáis consultar cuadros y demás detalles, os dejo enlaces a lo que dijeron ayer El Mundo y The Objective. Y, aunque Lucas Gortazar no es santo de mi devoción, os dejo tembién su análisis en Esade, porque aporta bastantes datos.
2. Posteriormente a la redacción de esta entrada, leo estas interesantes reflexiones de Jesús Cuadrado sobre la imposición del vasco en las aulas y fuera de ellas realizada por el gobierno vascongado, que resulta difícil de distinguir del norcoreano.
Y luego se preguntarán por qué fuimos reducidos a miseria y servidumbre...
ResponderEliminarLa LOGSE creó un marco educativo que es un descomunal desastre. Al empobrecer los horizontes educativos de los españoles, atenta contra el progreso de la nación y contra los derechos más elementales, contra la libertad y contra la dignidad de las personas. Comparto tu parecer de que es una ley destinada a esclavizarnos, a fabricar ciudadanos sumisos y manipulables. De las leyes posteriores, solo la LOCE fue un intento de destruir ese marco tóxico. Aun siendo del PP, la LOMCE lo acató sumisamente, mientras que, de las que hizo después el PSOE, la LOE sirvió para reflotarla y la LOMLOE, esa ley depravada, ha pretendido llevarla hasta sus últimos límites, que son espeluznantes, como estamos viendo.
EliminarSoy profesor de secundaria desde hace 23 años y observo la degradación de la enseñanza, los intentos por destruir la educación en España y la inacción y el conformismo de los profesores.
ResponderEliminarEl enfoque competencial que introduce la LOMLOE es un sinsentido, que busca sacar provecho de la confusión creada en el profesorado y así mejorar los resultados académicos, por más que no se mejoren en absoluto los conocimientos. El enfoque general de la legislación educativa es garantista con el objetivo de aliviar posibles desigualdades, pero con el resultado de favorecer la permisividad con la desidia y las infracciones.
Las plantillas de profesores de los centros son cada vez más numerosas y en muchos casos se dedican a codocencias (dos profesores en un aula), pero si observamos los horarios de muchos profesores, en ellos aparecen horas de coordinación de diferentes proyectos, que pueden cristalizar en algún resultado o, en la mayoría de los casos, quedarse en agua de borrajas.
Lo que sucede es que estas horas de coordinación restan posibles horas de impartición de clases, repasos, refuerzos o ayudas o, en cualquier caso, cuestan dinero del presupuesto público, que muchas veces no se está aprovechando.
El absentismo laboral del profesorado es bastante elevado. Todos los días hay profesores de baja.
Yo tengo tres hijos y, salvo en el permiso de paternidad de mi hija pequeña nunca me han asignado un sustituto (los dos mayores nacieron en periodos vacacionales y, pese a que creo que tenía derecho a un permiso posterior, no lo solicité)
Con la exposición de este panorama quiero señalar que el deterioro de la enseñanza obedece a muchos factores, pero una mayor firmeza y compromiso por parte de gobernantes, equipos directivos y profesores ayudaría a recuperar una estructura que, con sus defectos, funcionaba mucho mejor hace varias décadas.
Le agradezco su comentario, pues nos aporta datos de la situación concreta actual procedentes de alguien que la ve desde dentro. Lo del absentismo preocupa mucho, ya que es una crítica generalizada. Además, este problema ya existía cuando yo estaba, pero, por testimonios como el suyo, veo que ahora es mucho peor, lo cual, además de resultar grave en sí, nos lleva a unas preguntas que sospecho que usted también se está formulando: ¿qué pasa con los porfesores de hoy? ¿Son de mantequilla? ¿Aprovechan la más mínima para escaquearse? ¿Se combinan las dos cosas? ¿No hay mecanismos legales para poner orden aquí o a las administraciones esto les da igual, o incluso algunas lo aprovechan para ir liquidando la enseñanza pública? En todo caso, este asunto es muy comprometedor para el colectivo docente, porque pone bajo sospecha su profesionalidad, así que seríamos los más interesados en resolverlo. Otro matiz es este: ya en los años en que yo estaba en activo -me jubilé en 2018, así que tampoco hace tanto-, en los que la presión sobre los profesores, sin llegar a lo de ahora, era también muy fuerte, había quienes recurrían a la espita de las enfermedades dudosas para escapar unos días del infierno, por no hablar de quienes eran absentistas por bajas REALES fruto de estados depresivos también REALES. En este caso, el problema por resolver sería la excesiva e inaceptable indefensión del profesorado, también viejo y que parece que, lejos de resolverse, ha empeorado, y mucho. Corresponería a la Administración resolverlo, pero apena ver que es la gran culpable, porque, con leyes como la LOMLOE y políticas educativas permisivas con la desidia y las infracciones, el resultado solo puede ser que el profesor quede convertido en una especie de trapo, a ver qué le parece lo que cuento aquí:
Eliminarhttps://papabloblog.blogspot.com/2023/02/no-te-pagan-para-que-aguantes-cafres.html
No le aburro más; únicamente, decirle que entiendo que le parezca a usted absurdo que se aumenten las plantillas solo para que se hagan más reuniones y se doble el número de profesores en clase... para que sean peores. Ánimo y un saludo.