martes, 9 de abril de 2013

Un cadáver político

   En su día, a este guachimán (y me temo que a unos cuantos españoles más) le irritó profundamente que un jurado popular absolviera a Francisco Camps en el juicio por cohecho impropio por el asunto aquel de los trajes que todo el mundo recordará. Como en tantas ocasiones nos ha tocado ver en este paraíso de la corrupción política, tuvimos la sensación de que alguien, solo por ser poderoso, se escapaba incólume de una fechoría que innegablemente había cometido. Por si esto fuera poco, nos encontramos hoy con que el Tribunal Supremo ha ratificado la absolución de Camps, pero voy a permitirme la comisión de delitos como el de no explicarme cómo se le absuelve, a la vista de cosas que se supieron, y el de sostener que decisiones como esta agravan la ya alarmante falta de credibilidad en las instituciones en nuestro país, donde la historia actual es esta: los bancos y los corruptos provocan una crisis feroz, crisis cuya "resolución" se sustancia en políticas antisociales y antidemocráticas, mientra que los corruptos parece que siguen siendo intocables y los bancos están llevándose el dinero de las ayudas... que pagaremos entre todos. Si un día esto se hunde, no parece muy difícil dilucidar quiénes lo habrán mandado a pique.

 
   De todos modos, en lo que se refiere a Camps, nos queda un consuelo, aunque pequeño y un poco triste: solo con ver la cara que tenía hoy en esta foto, está claro que es un cadáver político: aunque solo sea en este terreno, alguna penitencia lleva. ¿Dónde está aquella permanente sonrisilla triunfal de hace unos años? ¿Dónde está aquel cinismo dicharachero con que despachaba a quienes cuestionaban sus nefastas políticas o le preguntaban por los trajes? Da la impresión de que se los ha llevado el viento. Camps quedará para la historia como el presidente de los trajes, y ni siquiera podrá consolarse por el lado de su gestión, porque por ahí aparecerán las sombras de Gürtel, la corrupción generalizada, la CAM, Fabra, Terra Mítica, el aeropuerto de Castellón, la ruinosa Fórmula 1 y un déficit y una deuda espeluznantes. Bien podría (aunque no sería ni mucho menos el único) este exdirigente ser un símbolo de los gobernantes que en los últimos 20 o 25 años fueron inflando un descomunal pelotazo que ahora ha estallado y ha dejado un boquete proporcional. Pues ahí siguen, y cada día los veo más recuperados, no hay más que fijarse en los sucesores políticos de Camps, que pretenden enjugar los desmanes del PP en la comunidad valenciana aplicando con mano de hierro unas políticas represivas, demagógicas, injustas, antidemocráticas, anticiudadanas, antisociales y...  completamente inútiles. Y atención a otro dato: sombras como la de Gürtel o la de Nóos siguen gravitando sobre ellos. ¿Acabaremos viéndolos un día con la misma cara que a Camps?


4 comentarios:

  1. Lo que estoy esperando desde hace años, es saber lo que se escondía detrás de aquellos trajes y de aquellos regalos o del: "Te quiero un huevo". Lamentable como está esto.

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  2. Mira, Paco, como todos sabemos, en los tribunales se condena con pruebas y testimonios concluyentes, aunque luego parece ser que hay también otras cosillas, ¿verdad? Entre las cosas y las "cosillas", Camps se ha escapado medio vivo. Ahora someto esto a tu reflexión: ¿te acuerdas de aquella vez que Camps declaró su patrimonio y vino a decir algo así como que tenía un coche de 17 años? ¿No te suena muy parecido a esto que ha dicho hace poco el de Murcia, el Valcárcel, eso de que tiene como todo saldo líquido 100 euros en una cuenta corriente? Encima, se ríen de nosotros

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  3. A mí me medio alegran estas noticias. Solo medio. Carlos II el Hechizado 2 será un cadáver político, pero gestiona o gestionaba un hospital en Tarragona y seguirá recibiendo prebendas en la sombra.
    No veo que esta casta política haga nada por limpiarse y aquí tiene una enorme responsabilidad el PSOE. Gracias a que estamos en la Restauración II corregida y aumentada sabe que volverá al poder, y no le interesa demasiado hurgar en la basura del otro dando que también tiene tanta basura propia. Los dos grandes del bipartidismo y los clientes nacionalistas de las taifas catalana y vasca no quieren que cambie el sistema electoral..., y con eso y otras particularidades volveremos a las mismas una y otra vez..., ano ser que la cuerda se tense tanto que se rompa y estalle por la tremenda. Estos días estoy en clase con los años 30, con viejas filmaciones tanto de los EEUU de Roosevelt ( que se preocupó por cumplir sus promesas electorales) y el New Deal y el abismo al que se precipitó la República de Weimar..., da miedo.

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  4. Desde luego, la deriva que van tomando aquí los hechos no anima a ser optimistas, Hesperetusa. Debería haber un cambio radical, pero los ciudadanos no estamos dando muestras de poder llevarlo a cabo. Esta pseudodemocracia que se parece mucho a ese modelo que pones parece que va a aguantar, ¡qué pena!

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