Qué pena dan los años que hemos vivido en España desde 2018, estos años en que hemos sido gobernados por un canalla sin principios incapaz de la menor muestra de cosideración o respeto hacia nada ni nadie. Rodeado de unos socios políticos vomitivos y una red de esbirros serviles y/o corruptos (y a la espera del día en que se proclame que él es un corrupto más, día que sospecho que no tardará en llegar), ese canalla se ha dedicado a procurar su medro, socavar la democracia, erosionar la nación y mentir, mentir, mentir de manera enfermiza.
Otro de los vicios enfermizos del canalla es hostigar a los que señala como sus enemigos, con especial predilección por humillarlos gratuitamente, por escupirles a la cara sin venir a cuento. No se me ocurre otra explicación que esta para la última coz que nos ha asestado, este desafortunado cartelón que ha colgado en la Gran Vía madrileña:
Hace falta tener muy mala baba y muchas ganas de asestar golpes bajos para descolgarse con un desplante como este. Y ser muy irresponsable. Como se nos explica en los medios (pulse aquí o aquí), la frase quiere enunciar uno de los logros que, a juicio de nuestro menguado Gobierno actual, alcanzamos con el advenimiento, hace unas décadas, de la democracia: la suprema libertad de colgar cartelones en catalán en medio de la madrileña Gran Vía. ¿De verdad que la democracia para lo que sirve es para eso? ¿No tendrá otros fines más dignos, inteligentes y sustanciosos? ¿Cuántos de los españoles que allá por los años setenta miraban con ilusión hacia la democracia albergaban el anhelo de que, con su advenimiento, ¡por fin!, podrían colgarse cartelones en catalán en la Gran Vía? Se contaban por millones, que nadie lo dude, ¡era una necesidad perentoria!
¿A quién se le podría ocurrir semejante majadería? ¿Y para qué? Hemos tenido que llegar a 2025, cincuenta años después de la muerte de Franco y a pocos días de que la Constitución cumpla cuarenta y siete, para conocer las respuestas: a un Gobierno de mentecatos ineptos y con la inicua finalidad de lamerle el trasero al separatismo y humillar un poquito a la nación española, porque la pregunta es esta: en un tiempo en que se nos ha impuesto el bochornoso uso de lenguas de alcance SOLO LOCAL en el Congreso y el Senado, en que en Cataluña se multa por rotular los establecimientos en español, se agrede en las universidades a los estudiantes, profesores o visitantes que no renuncian a su derecho a expresarse en esta lengua (la oficial de la nación y hablada por todos, lo recalco para los muchos extranjeros que me leéis), se la hostiga en la escuela, se pisotea el derecho de niños, adolescentes y adultos a educarse en ella, se queman la bandera de España y la Constitución hasta en la televisión autonómica, se persigue el uso del español en la sanidad, se incumplen sentencias que obligan a dar en la escuela catalana un miserable 25% de clases en español o Salvador Illa ha firmado con ERC un acuerdo de imposición brutal del catalán y lo está aplicando de forma inmisericorde, ¿se puede asociar la democracia con el uso del catalán (1)?
Solo lo haría alguien infinitamente malvado y/o infinitamente estúpido, méritos ambos que acredita nuestro actual Gobierno. Solo lo haría una camarilla de incendiarios con irresponsabilidad de adolescentes.
A menudo reflexiono sobre lo que nos han traído los años del sanchismo. Cualquiera que lo haga, cualquiera que mire con frialdad el abismo de corrupción, conflicto, crispación, disparates, mentira, ataques a la democracia y a la nación, desgobierno y porvenir inquietante para la juventud, ¡excavado por el propio Gobierno!, que han representado, no podrá por menos que considerarlos los más oscuros de la democracia, un periodo de negra degradación. Vuelvo a aquellos millones de españoles que allá por los años setenta mirábamos hacia la democracia con ilusión: ni imaginábamos que era esto a lo que vendríamos a parar ni, por supuesto, lo hubiéramos querido. Tampoco ahora debemos conformarnos.
1.- O del vasco o el gallego: sabemos muy bien que TODAS las comunidades en las que los separatistas han podido hincar su pezuña padecen una severa persecución del español, la lengua oficial de España, una situación kafkiana que solo se explica por la ya vieja corrupción de nuestra casta política.
En esto de la democracia, la Constitución, Europa, y otras tantas cosas la realidad es muy clara, y " por sus hechos; los conoceréis". Mi difunto padre nos educó; muy bien, con un puñado de refranes, en especial uno, muy al caso: " Don Creíque y Don Penseque, amigos de Don Tonteque"..
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Si miramos de la Constitución del 78 hacia atrás, vemos que nos metió en la mejor época de nuestra historia sin discusión, aunque ciertamente se cometieron errores, sobre todo, en la lucha contra el terrorismo y la corrupción y otras cuestiones que de uno u otro modo tienen que ver con la cuestión territorial. Después vinieron la crisis y las grandes traiciones inauguradas por Zapatero y el prusés y empezó en gran derribo en que aún estamos. Si finalmente Pedro y sus vándalos consiguen cargarse la democracia, veremos lo que realmente valía y la echaremos de menos.
Eliminar¿La mejor época de nuestra historia? Ni por pienso. Mi padre pudo, con un sólo salario, trabajando en una fábrica, comprarse y acabar de pagar su vivienda, antes de cumplir 40 años, mantener a mi madre, a mi hermano y a mí holgadamente, cambiar de trabajo cuando se le antojó, y darnos estudios superiores a mi hermano y a mí. También pudo construirse una casita en su pueblo, y se trasladó a trabajar a otras provincias sin menoscabo alguno de su ciudadanía. ¿Qué no podían ver pornografía, explícita o no? ¿No sé si no será menos libertad no poder ver otra cosa, que es lo que hoy día se emite, por cualquier canal y continuamente.
Eliminar¿Qué no se podía votar? ¿Pero sirve para algo votar? A mi generación, para nada le ha servido.
En cuanto a mí, pues esa mejor época de nuestra historia sólo me ha proporcionado sometimiento económico, temporalidad, precariedad familiar no sólo por el aspecto pecuniario y menoscabo de mis derechos civiles; peregrino en mi patria, eso sí, pudiendo entretenerme con la mas variada panoplia de pamplinas hedonistas y envilecedoras, pero a efectos reales, rascando el fondo de la paella. Y los que vienen detrás aún lo tendrán peor.
Y a pagar impuestos como un cabrón y a callar.....
Historias personales tenemos todos, y todos habremos vivido cosas buenas y malas durante el franquismo y la democracia, por lo que la visión sacada de la trayectoria personal de cada uno para valorar la historia del conjunto de la nación tiene un peso muy limitado. Yo también viví en la época franquista; a nosotros tres también nos sacó adelante mi padre con un solo sueldo. Pero surgen unas preguntas: ¿Era razonable que la inmensa mayoría de las mujeres tuviesen como único horizonte el de ser amas de casa? No: en eso el país dio un gran salto hacia la modernidad, que empezó, por cierto, al final del propio franquismo. ¿Cómo eran las casas de entonces? ¿Cómo eran los barrios? ¿Cómo las carreteras y las infraestructuras, o los ferrocarriles? Mejores que ahora, ¿verdad? Seguro que sí. La dotación hospitalaria y la sanidad: ¡no hay color! Cuando yo cumplí los catorce años, fui el único de mi pandilla de amigos (te estoy hablando de veinte, o más, o muchísimos más si pienso en los chicos de barrios en los que había vivido anteriormente) que siguió estudiando, y aún te diré que he tenido no pocos amigos que dejaron la escuela a los once o los doce años, ¡en los años sesenta! Y con toda la mierda política que hay, lo de después del 75 siempre será mejor que lo de antes, porque aquello era una dictadura, supongo que no pensarás que entonces no había corrupción, ¿verdad?, porque la hubo, y mucha. Hoy, en la época más negra de la democracia, a "El Debate" o "The Objective", los estarán hostigando o desprestigiando, pero entonces, podrían haber sido multados, prohibidos, cerrados, secuestrados en algunos de sus números o demolidos, como ocurrió con el diario "Madrid". Yo creo que a mi generación sí que le ha servido de algo votar, y no hablemos de los derechos, porque también ahí hemos ganado una enormidad. Luego hay otra cosa; es verdad que el sistema democrático nos ha dado bastantes disgustos, pero lo que no podemos hacer es pretender que todo sea perfecto, porque es imposible, así que hay que hacer un balance entre lo bueno y lo malo, y visto así, con la democracia ganamos muchísimo. E insisto: lo mismo que el franquismo n es solo los años 40, la democracia no solo es Sánchez. Nuestro problema no es la democracia, es que la hemos jodido nosotros solitos.
Eliminar¿robo de votos en extremadura?
ResponderEliminarSi se refiere a lo de Fuente de Cantos, los 124 votos no los han tocado. La Gardia Civil habla de delincuencia común (o sea, unos chorizos vulgares y corrientes que iban a por el dinero de la caja fuerte) y tiene toda la pinta.
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