domingo, 14 de febrero de 2016

"Contra la nueva educación". 1: prólogo e introducción

   Ha llegado ya a mis manos el libro de Alberto Royo y voy a analizarlo en dos artículos: este, que dedicaré al prólogo (de Muñoz Molina) y la introducción (del propio Alberto), y otro que dedicaré al cuerpo de la obra.
   1.- El prólogo. Reconozco que quienes defendemos  para la enseñanza conceptos hoy tan impopulares como el rigor y el esfuerzo podemos equivocarnos en algo o en todo, pero, qué queréis que os diga, a mí, el hecho de que siempre hayamos contado con el respaldo inequívoco de intelectuales tan sólidos como Fernando Savater, Francisco Rodríguez Adrados, Víctor García de la Concha o el propio Muñoz Molina, me hace pensar que alguna razón tendremos. Naturalmente, no nos respaldan por nuestras lindas caras, sino porque coinciden con nuestros planteamientos, como lo  demuestra en este prólogo Muñoz Molina en lo referido a dos muy importantes: el rechazo absoluto de la psicopedagogía y la condena sin paliativos de la legión de farsantes que llevan años causando un grave perjuicio a la educación española. Su rechazo de la psicopedagogía se basa en la carencia de solidez científica de esta disciplina y en la prepotencia que muestran quienes la profesan; su condena a la legión de farsantes abarca los variopintos pelajes que la componen: psicopedagogos, "expertos", iluminados, etc., e incluso cita nombres tan ilustres como Punset o Coelho, ya veis que sabe por dónde se anda. Hemos de agradecérselo; hemos de agradecerle que sepa tanto por dónde se anda que hasta se escandalice al oír que el proyecto educativo de un político "emergente" que cita pero no nombra consista en acabar con la enseñanza memorística, y aquí hemos de agradecerle además que se escandalice de tres cosas: de la ignorancia de este político, de que no se haya enterado de que la memoria hace ya mucho que no pinta nada en nuestra enseñanza y de que en manos así esté y vaya a seguir estando la enseñanza en España. Es tremendo, pero así sucede: las hornadas de políticos que vienen desconocen la enseñanza lo mismo que los que llevan años cargándosela, así que el futuro que nos espera no es muy prometedor. No estará, en cualquier caso, de más un aviso para los políticos que vayan de "progres": los desmanes que Montserrat Gomendio perpetró en su corto paso por el MEC estuvieron destinados a... acabar con la enseñanza memorística, de manera que su "revolución" va a ser la misma que emprendió el PP. Debemos, en suma y por todo lo dicho, agradecerle este prólogo a Muñoz Molina, su comprensión, su apoyo, y yo muy especialmente le agradezco que, entre los méritos que atribuye a Alberto, incluya el de ser profesor. Así de sencillo y elemental: somos los que más conocemos la enseñanza por el simple hecho de que es nuestro trabajo. Pues bien: aun así, llevamos décadas silenciados, "molan" más los "expertos" y los pedagogos.
   2.- La introducción. En pocas páginas y de manera sencilla y muy clara, en esta introducción nos deja Alberto constancia de lo que nos va a contar en su libro y de su propósito. Eso de la claridad parece interesarle mucho y ya desde el principio señala la urgencia de "llamar a las cosas por su nombre". Como "educar es una actividad compleja" quiere recuperar para esta tarea el buen juicio, pues en ella se han implantado hoy demasiadas ocurrencias insensatas. Ni que decir tiene que esas ocurrencias insensatas son las propuestas de la legión de farsantes de la que hablaba más arriba, propuestas que han generado una endiablada confusión. Frente a este panorama y ante los problemas reales que aquejan a la enseñanza, propone Alberto un remedio muy recomendable: la racionalidad, pero inmediatamente nos señala él mismo un inconveniente: que, hoy en día, "lo racional no se lleva". Sumidos en un irracional combate de propuestas demagógicas, esos partidos que al final serán los encargados de implantar un sistema educativo parecen haber olvidado que solo será bueno aquel que realmente procure conocimiento y se base en el esfuerzo y el mérito. Y esto -aunque nos espante y parezca mentira- da la impresión de ser un obstáculo insalvable para los políticos de hoy, que no están dispuestos a empañar con tan odiosas palabras sus atractivas propuestas educativas, presididas todas por un "Aprender sin esfuerzo" fraudulento a todas luces, sí, irresponsable, de acuerdo, pero ideal para ganar el voto fácil de una ciudadanía narcotizada desde hace mucho (por no decir entontecida) y abierta solo a propuestas que vendan solo una vida en rosa, aunque sean colosales mentiras y baste pararse a reflexionar solo medio minuto para reparar en que la vida real presenta también otros colores. Sucede sin embargo que desde la política, los medios de comunicación y la propia escuela quizás no se está haciendo todo lo posible para que la ciudadanía acostumbre a reflexionar.
   En lo referido al mundo de la educación, el empobrecimiento intelectual que estamos viviendo hoy en día, que alarma a Alberto, como a mí y como a otros muchos y que tiene toda la pinta de ser, por desgracia, algo impulsado de manera premeditada (y no me importa que me llamen conspiranoico), tiene dos poderosísimos pilares en la tontuna de la novedad por la novedad y en los asnalizantes disparates de la legión de farsantes, disparates más peligrosos y perversos aún por su apariencia blandita, vacía e inocua, el envoltorio de colorines de una píldora muy venenosa. Metaforizados bajo la apariencia de parásitos, que es muy adecuada a su verdadera naturaleza, Alberto nos presenta a todos estos farsantes y saca a la luz sus vergüenzas. Bueno es que conozcamos a quienes nos pueden hacer mucho daño; muchas gracias, Alberto, por esta utilísima guía.

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