lunes, 16 de diciembre de 2013

La depuración y el acoso como estrategias políticas

   ¿Es España una democracia? A veces, uno lo duda. La democracia se define como el imperio de la ley, y en España, cada vez más a menudo, las leyes se están utilizando para proteger a poderosos o amiguetes afines al poder que han cometido deslices de cualquier tipo (¿acabarán indultando a Matas? ¿Pisará Fabra la cárcel? ¿Se investigará a la infanta Cristina con imparcialidad?), para acosar a adversarios o para depurar a gente incómoda. Os recuerdo algunos casos.
   -Baltasar Garzón. Reconozco que tiene sus luces y sus sombras, pero ya tiene inri que se le haya apartado de la carrera judicial precisamente a él, uno de los jueces que más se han destacado en favor de las causas democráticas, y más, por algo relacionado con el caso Gürtel.  
   -Elpidio Silva. Acaba de hacerse otra vez visible gracias a los correos entre Aznar y Blesa por el asunto de los cuadros y por las repugnantes reacciones de Blesa sobre la gestión de las preferentes. Yo siempre pensé (ver aquí y aquí) que a este señor se le perseguía por atreverse a encarcelar al impresentable de Blesa. Ahora parece que pasa al ataque y denuncia, en efecto, estar siendo objeto de una persecución y ser víctima de la corrupción judicial, así que habrá que estar atentos al desarrollo de este asunto. Desde luego, es poco sostenible que se proteja a Blesa como se le protege. Lo de los cuadros parece una tontería, pero Aznar le pedía a Blesa que Caja Madrid le comprase a un amiguete por nada menos que 54 millones unos cuadros que, descartando los que no valían mucho y limando aspiraciones descabelladas, al final se ofrecieron por 6.  Había además que habilitar un edificio de la Castellana para albergarlos: no problem, el señor Gallardón, entonces alcalde de Madrid, resolvía ese asunto facilitando un edificio, pero la "solución" podía llegar a ponerse en 115 millones más: ¿y qué importa eso, cuando se trata de ayudar a un amigo? Finalmente, el atra, quiero decir, la operación, se frustró.   
   -Carlos Morín. A este médico abortista, el acoso de las llamadas asociaciones provida lo llevó ante los tribunales. Resultó absuelto, pero pagó un alto precio personal, profesional y en prestigio por ello. Ahora el Tribunal Supremo ordena repetir el juicio. No hay nada más temible que el cerco de los fanáticos, ya sean religiosos, políticos o de cualquier otro sello.  
   -La inspectora de Hacienda que no quiso perdonarle 450 millones de euros a Cemex. Este caso es prolijo y hay mucha información sobre él. Como fondo, la conocida permisividad de Hacienda con las grandes empresas y las conexiones y favoritismos político-económicos, que apuntan hacia Cristóbal Montoro. Un asunto de gran importancia: hasta que no haya democracia y transparencia fiscal, esto no hay quien se lo crea.
   -El juez Fernando Andréu. ¿Será el juez que investiga las irregularidades de la salida a bolsa de Bankia la próxima víctima de este peligroso poder fáctico? Ante la petición de información que, a instancias de UPyD, ha hecho a la entidad, esta se ha revuelto reclamándole que cese su inquisición (sic) y amenazándole con recurrir al constitucional. ¿Queréis conocer un modelo de repugnancia en la hipocresía, el victimismo, el cinismo y la manipulación del lenguaje? Pues leed en la noticia los términos en que se pronuncia Bankia, entidad cuyos desafueros representan uno de los mayores boquetes de la crisis y el hundimiento bancario. Y ahora, se presenta como si fuese víctima de una persecución: desvergüenza pura.   

3 comentarios:

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  2. Querido Pablo, tendrías que estar en el Parlamento, aclarando el exceso de aguas turbias que anegan nuestra Partitocracia.
    ¡Ay, Señor!... ¿cuándo alcanzaremos el estatus de país honrado?

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  3. ¡Cómo se nota que eres amigo, Pepe! En cuanto a lo del país honrado, es una pregunta que oigo a veces en boca de personas que se dedican a reflexionar sobre nuestra sociedad y nuestra historia y suelen ser pesimistas, como tú sabes muy bien. Suma y sigue acerca delo de este artículo: habrás oído lo del asunto de la infanta Cristina, que ahora la fiscalía quiere que se le meta mano a alguien de Hacienda que puso en duda la seriedad de los informes que se hicieron sobre ella, ¿verdad? Es lo que hay.

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