Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

En defensa de Moreno Castillo

   Leí ayer un artículo titulado El lamento de los necios, el cual ciertamente me produjo una gran sorpresa, dado que en él se lanzan sobre Ricardo Moreno Castillo una serie de descalificaciones que no le corresponden en absoluto. El artículo es una reseña de La conjura de los ignorantes y su autor se llama Juan José Romera López. Puesto que lo he enlazado y es bastante largo, no lo voy a analizar de forma minuciosa, sino que voy a hacer sobre él unas consideraciones de carácter general.
    A lo largo de todo el texto, el señor Romera no solo ataca las propuestas de Moreno Castillo y las refuta o intenta refutarlas, cosa a la que tiene todo el derecho, sino que además utiliza contra su propia persona un tono muy hostil, el cual se concreta en un agrio sarcasmo y en no pocas descalificaciones, algunas de ellas, muy ofensivas, cosa esta ya que no resulta ni apropiada ni admisible. Desde el mismísimo título del artículo podríamos deducir que Moreno Castillo es necio, tiene mala fe, no entiende lo que lee o es un reaccionario. Si para reseñar un libro recurrimos a insultar a su autor, nos desacreditamos a nosotros mismos y a lo que decimos.
   Ya en las primeras líneas, el autor hace explícita la principal acusación que lanza sobre Moreno Castillo: la de que para él, "la pedagogía es una suerte de pseudociencia, vacía de contenido y conjurada en pervertir la educación a nivel global". Conozco a Moreno Castillo desde hace bastantes años y he leído sus libros, así que no puedo negar su aversión hacia la pedagogía y los pedagogos, pero ya me parece más discutible el matiz siniestro, fanático y obsesivo que, de la lectura del artículo del señor Romera, podría deducirse que envuelve a esa aversión. Moreno Castillo es una persona sencilla, amable y jovial: no es de ningún modo un personaje inclinado a esas pasiones siniestras. Y tampoco sus escritos encierran esa ferocidad. Si tuviera que valorar su posición hacia la pedagogía, me parece la de un profesor normal que un buen día, harto de ver que demasiadas cosas fallaban en la enseñanza desde la implantación de la LOGSE, se rebeló contra muchos de los principios en que se sostenía esta ley, los cuales eran y son defendidos por sectores -de esto él no tiene la culpa- que se definen como pedagógicos o innovadores. Citaré algunos de esos principios, solo unos cuantos, por no aburrir: se puede aprender jugando y sin esforzarse, el profesor está en el mismo nivel que el alumno y debería ser su coleguilla, los contenidos no son importantes en la educación, la memoria es prescindible y hasta perjudicial...  Solo estas cuatro cosas (y hay unas cuantas más) han hecho un enorme daño a la enseñanza. Y, disguste a quien disguste, llevan el sello de la LOGSE, del pedagogismo y de los que se presentan como innovadores, lo que no se puede pretender es que ahora miremos para otro lado. Esta es la esencia de la aversión que siente Moreno Castillo hacia la pedagogía. No hace falta decir que yo estoy de acuerdo con él, y muchísimos profesores lo están también, como se demuestra por la excelente acogida que tuvo desde el principio el Manifiesto antipedagógico, a pesar incluso de los precarios medios con que se difundió. Es así de simple, razonable y contundente, no tiene nada que ver con las elucubraciones del señor Romera.  
    Por todo ello, me parece una gran extralimitación descalificar a Ricardo Moreno como lo ha hecho Juan José Romera: está claro que ni es un necio, ni es un conspiranoico obsesivo, ni tiene mala fe contra nadie, ni es un reaccionario. Yo no he visto nada de eso en sus escritos, y algo me dice que no soy el único. Lo he podido comprobar también personalmente, pues somos amigos y coincidimos con cierta frecuencia: es un tipo normal, tirando a encantador. Y, por supuesto, entiende muy bien lo que lee, esta última imputación ya no sé de dónde podrá haberla sacado el señor Romera. Bueno, ni esta ni las demás, la verdad es que no se entienden ni la deforme caricatura que hace de Moreno Castillo ni la saña con que lo trata.
     Inevitablemente, he sentido curiosidad por saber quién es Juan José Romera López. Buscado en Internet, he encontrado esta entrevista que le hacen en "La Opinión de Málaga", con lo que he podido averiguar, entre otras cosas, que es profesor de instituto y que ha escrito un libro titulado Retrato canalla del malestar docente. Leo la entrevista y encuentro en ella cosas con las que estoy de acuerdo, como cuando sostiene que la queja sobre la bajada de los niveles es absurda, porque siempre ha existido, o cuando afirma rotundamente que "el profesor nunca puede ser amigo de su alumno": comparto al cien por cien lo que dice acerca de eso.
    Hay, sin embargo, otras cosas sobre las cuales no puedo decir lo mismo. Está en primer lugar su opinión en torno a la violencia escolar: aun reconociendo que existe, afirma que hay que quitarle dramatismo y a continuación viene más o menos a sostener que esa violencia es lógica, a causa de la gran cantidad de alumnos que se escolarizan hoy en día. No me parece sostenible: a la violencia hay que darle la importancia que se merece: él mismo, como docente, debería saber muy bien que ese "quitarle dramatismo"  ha sido precisamente una de las aberraciones que han traído la impunidad, el confusionismo acerca de cuándo la violencia es condenable y cuándo no y, a última hora, su aumento. Tampoco veo por qué el que haya cien o cien mil alumnos escolarizados tenga que hacernos más o menos comprensible la violencia: a la violencia no debe concedérsele nunca el menor respiro ni comprensión.
    Dice en otro momento, cuando habla de los problemas del ejercicio de la docencia, que el profesor lo que tiene que hacer es adaptarse: ¿quién no lo hace? Quiero señalar, sin embargo, que me gustaría creer  que su concepto de adaptación no incluye el mimetizarse con los problemas y plegarse ante ellos, cosa que nunca debería hacer un profesor. Recomienda a continuación "cambiar el método docente, porque hay que reconocer que, a veces, nuestras clases son muy aburridas". ¿Las de todos? Las mías le aseguro que no lo son y así sucede con miles de profesores. ¿Por qué receta tajantemente cambiar el método? ¿Acaso conoce los de todos, acaso está seguro de que ese es siempre el problema? Por lo demás, yo pienso como Moreno Castillo: que a menudo tenemos que enseñar cosas que no son divertidas, y en ese momento tendremos que anteponer las enseñanzas a la diversión, la cual no aparece en los programas, al contrario que los contenidos, y estos son sagrados, al igual que los programas, seamos profesionales serios.
   Por último, y dejándome en el tintero alguna cosilla, quiero referirme a una serie de consejos que da cuando se le pregunta sobre PISA. Recomienda abandonar unos modelos que no funcionan, entre los que cita el aprendizaje memorístico, la clase tradicional y los contenidos. ¿Por qué no funcionan? ¿Porque lo dice él? ¿Porque nos han estado machacando con ello durante décadas esos sectores a los que tan justamente critica Moreno Castillo? Llevo más de treinta años contando con la memoria y los contenidos y puedo decir bien alto que me han funcionado y he recibido el reconocimiento de muchos alumnos y padres, alumnos que me han dicho: "Con usted aprendí mucho", padres que me han dicho: "Mi hijo dice que es usted el mejor profesor". Y esto es verdad, no lo cuento por tirarme faroles, lo cuento porque me parece un argumento en favor de la memoria y los contenidos infinitamente más sólido que el vacío que suelen aducir quienes los critican. En cuanto a la clase tradicional, ¿qué es eso? Yo en mis clases incorporo elementos como: respeto, orden, trabajo, clima apropiado, transmisión y ejercitación de los conocimientos, jerarquías claras, participación, exigencia de estudio... ¿Es eso la clase tradicional? Pues me apunto a ella, me ha dado, en una carrera de más de tres décadas que se acerca ya a su final, unos excelentes resultados, y a mis alumnos, también, a los que han querido, claro, a los que han respondido con lo que debe poner el alumno: respeto, estudio, trabajo, participación, interés, atención...: esas tonterías "tradicionales" que, por cierto, aparte de ser de sentido común, están en muchas leyes, por algo será. Y no soy ni el único que se apunta a estas cosas ni el único al que le han dado unos excelentes resultados en eso de conseguir que sus alumnos aprendan, que es de lo que se trata.
   Me dejo, ya lo he dicho, algunas cosas, tampoco me quiero alargar demasiado, y creo que con esto hay ya suficiente. De las cosas con las que manifiesto desacuerdo, puede deducirse cuál es la visión de la educación que tiene el señor Romera. Es muy dueño de mantenerla, con sus errores y sus aciertos, que los tendrá, como los tenemos todos. A lo que no le da derecho es a tratar a Ricardo Moreno Castillo como lo ha tratado en su artículo. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Sobre la indigna gestión de Lucía Figar

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   Como ya sabéis, saltó hace unos días a los medios de comunicación la noticia de que, según un informe de la Guardia Civil, Lucía Figar desvió fondos públicos para desprestigiar a los profesores durante los conflictos de  2011. Quiero con este artículo sola y brevemente recordar una cosa: en el contexto de los conflictos de aquel año, cuando se destapó todo el pastel de la crisis y el choriceo generalizado, tanto los funcionarios como los profesores recibimos nuestra ración de abuso e injusticia bajo la forma de severos recortes. Como se nos ocurrió protestar, desde el lado de los dirigente políticos, se lanzó una feroz campaña de desprestigio contra ambos colectivos. Concretamente desde el PP madrileño, que es el que ahora nos ocupa, os recuerdo las malintencionadas intoxicaciones de Esperanza Aguirre, los insultos desvergonzados de Granados (que nos llamó obscenos, ese señor tan limpio) y alguna que otra indecencia más de las muchas que nos cayeron. El brutal torrente de calumnias produjo un linchamiento mediático y social del que aquí os dejo una muestra. Por aquellos días, yo solía meterme en los foros periodísticos que abundaban sobre el candente tema: ¡no os imagináis las mentiras, los insultos, los ultrajes que arrojaba sobre nosotros un nutrido rebaño de trolls escudados siempre en el anonimato! Siempre estuve convencido de que, aparte de los inevitables resentidos y energúmenos, aquella mara contaba con un buen número de elementos organizados por alguien políticamente interesado, y ahora esta noticia parece venir a confirmar mis sospechas. 
    Lucía Figar era la consejera de Educación de Madrid cuando a la escuela y a los profesores se nos arrebataron sustanciales cantidades económicas; de la política educativa del PP y de la suya en particular, pocos se atreverían a discutir que ha partido un despiadado intento de hundir la enseñanza pública madrileña, que la ha empeorado sensiblemente, sobre todo, en la disposición de medios; Lucía Figar concibió sus políticas de forma arbitraria para favorecer a los sectores próximos a sus intereses; Lucía Figar puede acabar resultando autora de la utilización de fondos públicos para atacar al profesorado, es  decir, al personal que dependía de ella: ¿es posible una gestión más lamentable?
    Para mayor información sobre este tema, podéis ver este artículo de mi amigo José Almeida.

viernes, 23 de septiembre de 2016

¡A la hoguera con los deberes!

   Decididamente, confluyendo a velocidad de cohete por sendas como la superficialidad, la ignorancia, la frivolidad, la irresponsabilidad, la irreflexividad y el seguidismo, los españoles hemos decidido despeñarnos en masa por el barranco de la estupidez. Cualquiera que en esta nación enarbole un estandarte insensato que prometa Jaujas, prebendas o beatitudes, aunque a poco que se rasque tales Jaujas, prebendas y beatitudes aparezcan como inviables, injustas o perjudiciales, tiene asegurado el seguimiento de las masas y el aplauso de los medios de masas, que llevan ya tanto tiempo afanados en promocionar las iniciativas más entontecedoras que uno ya empieza a sospechar -y hablo completamente en serio- que estamos atrapados en una colosal operación de alienación de la ciudadanía, fíjense en las palabritas que me veo obligado a rescatar del ostracismo. 
       En los últimos años, España ha sufrido males colectivos como: una corrupción generalizada entre sus dirigentes políticos (en complicidad con poderosos sectores económicos), el ver como muchos de ellos robaban literalmente a manos llenas, una crisis económica que nos llevó a cotas de más de seis millones de parados, una crisis bancaria debida a la rapiña de los sectores financieros, una destrucción de un sistema de cajas de ahorros que había durado dos siglos y que ha sido expoliado por una turba de gestores "democráticos", un rescate bancario de 100.000 millones de euros que estamos pagando entre todos, un funcionamiento de la justicia cada vez más deficiente, unos recortes brutales en servicios públicos, unos recortes considerables en libertades cívicas, una reforma laboral que ha adelgazado al máximo los derechos de los trabajadores, un preocupante agotamiento del sistema político, una permanente amenaza secesionista... No digo que no haya habido reacciones en contra de todo esto, pero ¿de verdad podemos presumir de haber dado a tamaños desmanes una respuesta ciudadana a la altura de su magnitud? Naturalmente que no, ¿por qué? Muy sencillo: porque estábamos reservando nuestras energías contra el verdadero enemigo de nuestra convivencia, el cáncer que ha destruido el país: LOS DEBERES
      Hoy ha saltado a los medios de comunicación una noticia de esas que producen una seria preocupación, ya que la CEAPA propone nada menos que la insumisión ante los deberes, ahí queda eso. A propósito de este asunto, veníamos ya aguantando groseras manipulaciones o desafortunadas trivializaciones, pero resulta en verdad descorazonador el ver que, sin debate ni reflexión, sin la menor consulta a quienes digo yo que algo tendrían que haber manifestado acerca de esto, o sea, los profesores, al menos dos consejerías autonómicas, la de Cantabria y la de Madrid, se hayan mostrado receptivas a esta moda. Las administraciones no pueden actuar de manera frívola, no pueden permitirse, como las tiendas, llenar los escaparates de pantalones verdes si con ello siguen el gusto del público: no se gobierna con clientelismo barato, sino con conocimiento, responsabilidad y reflexión, o así debería hacerse. En estas circunstancias, si ya los propios gobernantes se han retratado acerca de este asunto, ¿qué más da que una confederación de padres se haya lanzado también al ruedo del disparate? Pues da mucho, porque además el apoyo mediático ha sido tan potente que no va a ser fácil desmentir la serie de incongruencias que se están derramando en torno a este asunto: una vez más, a la escuela le tocará lidiar con la confusión vertida por otros: el que cualquier abogado de secano pueda pontificar sobre educación tiene estas cargas.
      Y el pontificado esta vez lo ha ejercido don José Luis Pazos, presidente de CEAPA, y respaldado además  por un ministerio, cosa gravísima,  porque una institución así no puede pronunciarse en un asunto como este solo por los datos de una encuesta, menos aún, si esta presenta la endeblez de la esgrimida por el señor Pazos. La muestra en la que se basa no permite extrapolar conclusiones de alcance general y el preguntar cosas como las que parece que se han preguntado en esa encuesta no tiene más remedio que dar un resultado sesgado: ¿qué se entiende por "demasiados deberes", quién tiene la vara de medir?¿Qué tipo de respuesta puedes esperar si preguntas si a tu hijo le perjudicó no llevar los deberes o si quiere un niño pasar más tiempo con sus padres? No le veo ninguna credibilidad, por no hablar de otra cosa: ¿son los deberes los únicos "culpables" de que los hijos y los padres pasen poco tiempo juntos? ¿Qué hay de la videoconsola, de las actividades deportivas, de las actividades lúdicas y del smartphone? ¿Ha hecho CEAPA encuestas sobre eso?   
      Que el señor Pazos y su organización se echen al monte y lancen a la escuela amenazas como esas de promover el negarse a hacer los deberes y respaldarlo con papelitos es, sencillamente, el descrédito para esa organización y su líder; que detrás de esta pantomima haya habido un ministerio corrobora que España no está en manos de los mejores gobernantes; que se haya declarado una rebelión explícita y con esos convocantes precisamente contra el trabajo escolar, es decir, contra algo que, a la postre, va en beneficio de la educación de los niños, deja una imagen paupérrima de nuestra sociedad. Los deberes son inexcusables para una buena educación, aunque es verdad que el profesor debe administrarlos con conocimiento y prudencia -eso llevo yo haciéndolo y viéndolo hacer toda la vida-, pero es, insisto, en manos de los profesores donde debe quedar esa administración, no de las algaradas apaches y las amenazas de la CEAPA. Suprimir los deberes o dejar que los mangonearan los padres sería un duro golpe para la enseñanza -si es que queremos una buena enseñanza- y, en concreto para la primaria, sería letal. Toda la vida hemos hecho todos deberes, y ahora no se hacen más que antes: ¿no estará ocurriendo que, como ahora hay muchos que ya no valoran tanto eso de la cultura, se esté magnificando interesadamente el tiempo que se les dedica? Voy a hacer una demostración.
      Todos los años, al empezar el curso, para hacer ver a mis alumnos que tienen tiempo para todo, incluido estudiar, les hago en la pizarra esta operación: multiplico 7 por 24, y me salen las 168 horas que tiene una semana. Empiezo entonces a restar: dormir, 56 horas; instituto, 30; desplazamientos al instituto, 5; comidas, 14; deportes y actividades, 6; colaboración en casa, 2. Estas cifras -generosas-, por poner un ejemplo. Sumamos y nos salen 113 horas, las cuales, restadas a las 168, arrojan un resultado de 55, es decir, una media de casi ocho horas diarias para jugar, los amigos, los papás... y el estudio. A ver si va a resultar que los deberes no son tan fieros como los pintan algunos.    

domingo, 18 de septiembre de 2016

Una gratificante sorpresa

   El pasado día 16, publicaba "El País" un artículo titulado La excusa del pacto educativo, el cual me resultó sorprendente por defender unos puntos de vista diametralmente opuestos a los que en materia de enseñanza suele mantener este medio. Su autor se llama Benito Arruñada y es catedrático de Organización y empresas en la Universidad Pompeu Fabra. En los últimos años, estamos acostumbrados a que personas relacionadas con el mundo de la economía emitan advertencias, análisis o propuestas sobre la educación en España, y en su inmensa mayoría lo hacen defendiendo posturas de esas que se autoproclaman "innovadoras", o sea, con mucho learning by doing, mucho experimento no contrastado, mucha pirotecnia de metodologías milagro, pero el señor Arruñada, no predica nada de eso, sino que sostiene que el pacto educativo ese que ha de venir a salvarnos de todos los males no va a aportar grandes beneficios, debido principalmente a las siguientes razones:
   -El pacto será un producto que se adapte a las demandas de la ciudadanía, que ve en la educación más un bien de disfrute que una inversión, lo que implica que suministrará autocomplacientes aprobados fáciles de conseguir, pero vacíos (lo que hay ahora, vamos) y no sólidos conocimientos de esos que hay que ganarse con esfuerzo pero que sirven de fundamento a posteriores éxitos laborales.
   -Nuestros jóvenes están ya muy acostumbrados a la falta de esfuerzo y exigencia que durante décadas les han servido servilmente (valga la redundancia) unos padres, una escuela y una sociedad que los han acostumbrado a tener todos los caprichos, a ser adulados, a que se les jaleasen como maravillosos logros mediocres, a mimarles, a no exigirles sacrificio, a no tolerar la crítica, a no ejercer la autocrítica, a no valorar la excelencia y a que no se les exigiera, a hacerles creer que tienen derecho a todo lo que se les ocurra solo por desearlo, a no someterse a normas...: va a ser muy difícil romper esta inercia en jóvenes y adultos. 
    -Los indicios que se perciben como adelanto de la filosofía del famoso pacto apuntan en la dirección del punto anterior, valga como ejemplo el cada vez más extendido disparate de la condena de los deberes, que incluso se ha colado en propuestas oficiales, como las de Cantabria y Madrid.
    Todos estos elementos, a mi juicio, componen un análisis muy lúcido del actual estado de nuestra educación, tan lúcido como poco lisonjero, y justifican el pesimismo del señor Arruñada en torno a las perspectivas del pacto educativo, pero os recomiendo que leáis su artículo, ya que contiene puntos y matices que me he dejado en el tintero por no extenderme demasiado.    

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La transformación educativa que se proyecta en Madrid

   Queridos amigos, si sois docentes y trabajáis en Madrid, os recomiendo que leáis este artículo, porque de lo que habla no es de divagaciones o extravagancias de iluminados, sino de un documento al que se acaba de dar publicidad por parte del Gobierno comunitario y que dice cosas que van a afectar de manera muy real a la educación madrileña. Este documento se llama ACUERDO POR LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA y es la plasmación de lo que el Gobierno del PP planea para la educación madrileña de cara a los próximos años. Se presenta bajo la forma de un borrador propuesto a la sociedad y a la comunidad educativa, pero, no nos engañemos, porque está tan elaborado y tan en la línea de gran parte de los bulos-estrella con los que se nos viene bombardeando últimamente que, a poco que nos descuidemos y en el plazo de un suspiro, lo que hoy se califica como borrador lo acabaremos viendo como propuesta definitiva y después como ley. Para los que sintáis la curiosidad que sensatamente deberíais sentir, voy a dejar dos útiles enlaces. El primero lleva al documento completo y me ha llegado a través de CCOO, mientras que el segundo lleva a un extracto (hecho por ANPE) de las medidas de ese mismo documento, helos aquí:
   Cada uno tiene su utilidad: mientras que el de CCOO sirve para darnos una idea exacta no solo de las medidas que pretende implantar el PP sino de  otras cosas como el marco, la inspiración y los inspiradores o la trayectoria del documento, el de ANPE, que es mucho más breve (16 páginas), permite ir más directamente a las cosas concretas que quienes están detrás de la propuesta quieren hacer.
   Os confieso que aún no he mirado esto a fondo, pero lo pienso hacer, pues, de hecho, ya me he fotocopiado el documento de ANPE, porque en papel se puede revisar mejor y se pueden hacer anotaciones al margen. No voy a negar que este documento, que presenta 93 medidas (a las que llama "actuaciones"), pueda tener cosas buenas, pero ya en un vistazo somero he visto algunas que inquietan mucho, vayan algunos ejemplos:
   -El objetivo 5.1 persigue "racionalizar el calendario escolar y los tiempos escolares", lo que el PP piensa hacer a través de la actuación 40: "adelantar al final de cada curso las pruebas extraordinarias a los alumnos con materias pendientes de la ESO y Bachillerato, precedido de una fase de refuerzo y recuperación que les permita recuperar dichas materias". Dicho en román paladino, esto significa: poner los exámenes de septiembre en julio y dar en junio (y puede que en julio) clases de recuperación, lo que implicaría, además de cargarse (¡por fin!) las vacaciones de verano, aumentar el número de días lectivos, es decir, disparate sobre disparate. ¿Tenía o no razón el guachimán con sus sospechas expresadas aquí, aquí y aquí? Y es que, así como nuestros políticos ya han perdido todo recato a la hora de hacer populismo, nuestros medios de comunicación, en lo de hacer propaganda de los planes de los que mandan, se parecen cada vez más a la prensa del Movimiento.
   -La actuación 41 pretende "promover que los centros educativos, en el marco de su autonomía, informen a las familias del plan de trabajo y planificación anual de los deberes y tareas escolares, haciendo compatible la conciliación con otro tipo de actividades". Esto es una estupidez tan colosal como inviable, que únicamente representará una carga burocrática más para los profesores, aparte de un mayor sometimiento a los padres con vocación de inquisidores, y todo para satisfacer la cruzada contra los deberes llevada a cabo por doña Eva Bailén, a quien anteayer mismo vi pontificar nada menos que en el telediario de la Uno: ya ha sido elevada al Olimpo de los expertos. Proponía, pasmaos, que los deberes los decidiesen entre padres y profesores, como se deciden entre los viajeros y el piloto las rutas de los aviones. La actuación 41 representa que hoy se gobierna a capricho de las firmas de internet, de las pataletas de quienes meten las narices en lo que desconocen y de la cada vez mayor desconfianza en el profesorado. Una muestra de superficialidad y clientelismo tan pavorosa pone muy en evidencia a esta propuesta del PP madrileño.
    -Lo referido a la convivencia se trata en el objetivo 7, el cual se concretará en nueve actuaciones, cinco de las cuales se refieren al acoso y una a la violencia de género y la homofobia. Nada que objetar en cuanto a esto, pero sí en cuanto a la vaguedad y falta de compromiso en lo referido a la conflictividad del día a día, esa que no es tan dramática (aunque a veces, sí), pero que constituye el grueso de los problemas de la convivencia y la disciplina en la escuela de hoy. El documento se va por las ramas hablando de observatorios y de internet, sin pararse a pensar que los problemas donde se producen es en las aulas, en los pasillos y en los patios reales: ¿tan pronto le ha cogido respeto la señora Cifuentes al tabú de la disciplina, palabra que tanto disgusta a expertos y pedagogos? Pues con vaguedades no va a resolver nada: ¿a qué se refiere la actuación 47 con eso de "fomentar la resolución pacífica de conflictos", a que se va a rehuir el castigar a los que se porten mal? Pues eso se hizo durante mucho tiempo y se sigue haciendo en bastantes centros, y no sirve para resolver los problemas, sino para agravarlos, que se anden con cuidado los patrocinadores de este documento, porque este es un asunto crucial.
    -Lo relativo al profesorado se trata sobre todo en las actuaciones 56 a 70, quince nada menos, pero con menos sustancia que el caldo del dómine Cabra, echadles un vistazo y veréis. En lo relativo a formación, un buen detalle sería derogar la injusticia y felonía que cometió Aguirre con pasar de 100 a 250 las horas necesarias para perfeccionar un sexenio, pero no parece que haya intención de ello. Deberían tenernos un poco más de respeto, ningunearnos queriendo aparentar que nos tratan maravillosamente es tomarnos por bobos. Tampoco se dice nada de reducción de ratios o de volver a las 18 horas lectivas, cosas ambas que beneficiarían a alumnos y profesores: menos coba y más mejoras reales.
           Encuentro, en suma, que se trata de un documento muy decepcionante, demasiado atento a caer bien en superficialidades demagógicas como lo de los deberes o con medidas drásticas como lo referido a julio, que está destinado a granjearse el aplauso grosero de la gente irreflexiva, pero que es un "acto de justicia" destinado a cercenar las impopulares vacaciones de los docentes (porque está claro que se trata de eso) sin pararse a pensar que no hace sino empeorar algo que no necesita cambiar y va a perjudicar también a los alumnos y a bastantes familias. En cosas problemáticas, cosas de esas en las que hace falta mojarse, la propuesta escurre el bulto, y voy a decir unas cuantas: el buenismo o inconcreción en materia de disciplina, la omisión del asunto del fracaso escolar, el no plantear un debate acerca del insatisfactorio sistema actual o sobre los currículos, que está llenos de fisuras, el no pronunciarse acerca del acoso al que están siendo hoy sometidas las humanidades... En la línea de la ideología educativa dominante en los últimos treinta años, parece dar por óptimas las recetitas del pedagogismo, sin ver los muchos males que han creado; se apunta a la moda del innovar por innovar, que tanta morralla ha traído a la escuela, da pasos agigantados en el sentido de aumentar la sumisión ante los padres, se refiere al bilingüismo como si fuera un programa venturoso, cuando tiene un buen puñado de problemas... Es un documento que habla de transformación, pero no puede haber transformación sin debate y no hay debate cuando se pretende ignorar los problemas o las discrepancias de fondo.
    Las páginas de CCOO y ANPE que presentan los documentos animan a los profesores a mandar sus aportaciones a las propuestas; creo que deberíamos hacerlo, tal vez así consigamos evitar algún que otro desastre. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Astracanada institucional en Barcelona

   Vean esta imagen, que es una prueba de que "El Mundo", a pesar de los pesares, es un gran medio de comunicación, pues una regla de oro de los grandes medios de comunicación es tener el colmillo muy retorcido y un buen depósito de mala leche:
   Patético, ¿no? Ahí tienen al primer ciudadano de Cataluña, rodeado de figurantes sacados de un carnaval de barrio, en una foto que ilustra la noticia de un acto en el cual ese señor, que ostenta un cargo de altísima responsabilidad dentro de las jerarquías políticas españolas, ha lanzado una nueva amenaza de segregación de Cataluña, que habría de perpetrarse por las santas narices del separatismo. Siguiendo su estrategia de jugar a la confusión, destinada a despistar al adversario y, sobre todo, a salvarse las espaldas -o esas partes de la anatomía donde pierden su digno nombre- ante previsibles consecuencias legales de sus actos -porque, que no se engañen: aunque pretendan aparentar prepotencia, todos sabemos que estos enanos de la venta del separatismo tienen muchísimo miedo-, Puigdemont ha lanzado su provocación de forma sesgada, declarando que espera estar en funciones para la próxima Diada, porque ya Cataluña se encontrará en el tránsito entre la postautonomía y la preindependencia: galimatías, cortinas de humo, gilipolleces...: en definitiva, cautela temblona, una prueba palmaria de que ni él mismo se cree las mentiras venenosas que va sembrando. 
   Vuelvo a la foto: lo que nos quiere decir "El Mundo" -y sin duda que lo ha conseguido- es que las instituciones no pueden ridiculizarse ni arrastrarse, porque quien lo hace ridiculiza a la propia institución y a lo que representa, cosas ambas gravísimas, de manera que hoy, Puigdemont, presidente de la Generalitat, al prestarse a la bufonada de esa foto, no solo se ha puesto en ridículo él (a fin de cuentas, eso es cosa suya), sino también a la Generalitat y a Cataluña, lo cual es imperdonable. No sé si el señor Puigdemont tiene sentido de la dignidad propia, pero su cargo sí que la tiene, y mucha: ¿qué hace el presidente de Cataluña rodeado de ese Dick Turpin cutre de la espingarda y todos esos tipos de los pelucones que parecen sacados de un espectáculo de drag queens? ¿Qué pinta una alta magistratura institucional en semejante mascarada? Este señor debería tenerles más respeto a Cataluña y a los catalanes.    

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Praxis educativa. 21: acoso y derribo a las vacaciones de verano

   Parece ser que los medios de comunicación, y muy particularmente "El País" (o sea, ahora les toca a los sedicentes "progresistas") y más particularmente aún una periodista llamada Pilar Álvarez, la tienen tomada con las vacaciones de verano. Abrieron el fuego en junio, dándole cancha a todo bombo al consejero cántabro de educación y su tramposa propuesta de nuevo calendario, cuyas lagunas desmenucé en un artículo, poco después ampliado con otro; continuaron con pequeños picoteos y, hoy mismo, la señora Álvarez vuelve a la carga en un artículo que, al menos en la edición digital de primera hora de su medio, ocupaba un espacio privilegiado en la primera página, podéis verlo aquí. La verdad es que este asunto, aparte de echar ya un ligero tufillo de empeño por parte de alguien en defender algún inconfesable interés particular disfrazándolo de mejora, innovación, adaptación a Europa y demás monsergas manipuladas, ya empieza a aburrir, así que, aunque no puedo por menos que insistir porque me veo que nos cuelan un gol demagógico, trataré de ser breve.
   1.- El artículo dice que en Europa se hace un descanso en noviembre, cosa que no se hace en España: tomado en su conjunto, esto es falso. Como puede verse ya en el primer mapa que muestra el propio artículo, en realidad, hay dos Europas, que, a grandes rasgos, podríamos definir como la fría y la cálida, y cada una de ellas sigue un comportamiento particular muy condicionado por el clima. En lo referido al parón de noviembre, es la fría la que lo aplica, pero en algunos países con muy pocos días, mientras que, por otra parte, intentar dar la idea de que el primer trimestre de la educación española es algo así como la travesía del desierto es un engaño, pues en el hay tres festividades muy señaladas (el Pilar, Todos los Santos y la Constitución), las cuales a menudo representan puentes y acumulan un buen número de días de asueto, valga el ejemplo de este año, que nos deja entre las tres un saldo de 6 días festivos, que se elevan a diez con el puente de cuatro que hay entre octubre y noviembre y el de los mismos días que hay en diciembre.
   2.- No somos una excepción en Europa para las vacaciones estivales, ya que la Europa cálida (ver el segundo mapa) tiende a prolongados periodos vacacionales en verano, lo cual se cae por su propio peso: hace falta no tener mucha idea de lo que se dice o lo que se hace y ser además bastante déspota para meter a los chicos en clase en nuestros meses de julio y agosto, pero, en Valencia, ya ven, se está haciendo y en Cantabria, burla burlando, me temo que se va a hacer también y con todas las alabanzas de "El País" y la señora Álvarez. Las vacaciones de verano son una cosa connatural a nuestro clima, por eso se han hecho toda la vida, nada se ganará con cargárselas, como parecen pretender algunos. Estos días estamos de exámenes y de reuniones y de entrevistas con padres y alumnos: la gente suda a chorros dentro del instituto, y eso que es septiembre, ¿qué sería realizar cualquier actividad en julio? Invito a la señora Álvarez a comprobarlo en su propia piel.
   3.- Dejémonos de demagogia con la escuela, por favor. La campaña contra las vacaciones de verano obedece solo a la demagógica finalidad de complacer a un sector cerril (y minoritario) de la opinión española, el cual arde de indignación por las larguísimas vacaciones de los profesores. Primero: son las que son por razones del servicio que se presta, no por hacernos a nosotros más felices. Segundo: como se dice en el propio artículo, los profesores españoles somos de los que más días al año trabajamos, así que nadie debe escandalizarse. Les pediría a los medios y a los políticos que no nos tomen como rehenes de sus demagógicos cálculos; le pediría a la señora Álvarez que deje de echarle flores al consejero cántabro, ya que su plan es una auténtica chapuza oportunista que él, en su despachito con aire acondicionado, no va a padecer; les pediría a los sindicatos que fuesen expeditivos y claros en la defensa de los periodos vacacionales, ya que no son ese chollo corporativo que pintan los charlatanes de barra de bar, sino unos lapsos de descanso perfectamente adecuados al desempeño de la tarea educativa, nadie tiene nada de que avergonzarse. Resulta bastante penoso comprobar la complicidad que en este asunto han demostrado los sindicatos en Valencia o en Cantabria, o la tibieza con que los consultados en el artículo de "El País" se pronuncian acerca de las vacaciones estivales: ¿será porque, en realidad, a esos negociadores y portavoces sindicales les da un poco lo mismo lo que ocurra en las aulas, ya que ellos las han abandonado? No convirtamos esas aulas en saunas de tortura para alumnos y profesores por el capricho o el cálculo de cuatro aprovechados.
   Una última observación: no estoy defendiendo mi avío personal, ya que, por mucha prisa que se diera la coalición de expertos, trepas y vivales, no tendrían tiempo a implantar este disparate antes de que me jubile; estoy, simplemente, intentando evitar que se apalee a la escuela con un desafuero más.    

lunes, 5 de septiembre de 2016

Veto a José Manuel Soria

   Me acaba de llegar una iniciativa de change.org pidiendo firmas para vetar el nombramiento de José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial. Después de la deplorable gestión de este político y de lo desvelado sobre él en los papeles de Panamá, me parece un insulto que lo quieran colocar en ningún sitio como representante de España, así que yo ya he firmado. Si estáis interesados en hacerlo vosotros también, aquí os dejo un enlace:
 

jueves, 25 de agosto de 2016

Praxis educativa. 20: educación en valores

   Uno de los temazos favoritos de la revolución permanente del pedagogismo es el de la educación en valores, cuestión a la que conceden enorme importancia, en coherencia con sus dogmas. Si, de acuerdo con estos, la odiosa escuela tradicional es un truño obsesionado con la transmisión de conocimientos (¡puaj!), es decir, de escoria meramente intelectual, una propuesta educativa que mole (por ejemplo y sin ir más lejos: la suya), en buena lógica, tendrá que ofrecer un producto diametralmente opuesto a tal aberración, y ahí es donde aparecen los valores, porque son formadores, emocionales y todo eso. Esto de lo emocional, junto con el feliz hallazgo de la felicidad, es la formulación últimamente más reiterada en la guerra que la escuela moderna (etiqueta que se alumbró allá por 1900) mantiene contra esa antigualla de los programas y los contenidos: ¿a quién se le ocurre pretender que los alumnos vayan a los centros a aprender matemáticas, geografía, música o química? A lo que tienen que ir es a ser felices y a enriquecer su emocionalidad, y para esto resultan muy útil herramienta los valores. 
   La educación en valores se asocia con las que un día se llamaron áreas transversales, o sea, esas que se tienen que mezclar en pequeñas dosis y como quien no quiere la cosa en todas las apolilladas asignaturas de toda la vida (matemáticas, geografía, música, química...), para que así el alumno se vaya impregnando de valores casi sin darse cuenta. En la LOGSE se especificaban estas: educación para la paz, educación ambiental, educación del consumidor, educación vial, educación para la igualdad de oportunidades entre sexos, educación para la salud, educación en la sexualidad, educación cívica y moral y temas propios de cada comunidad autónoma. Esta última perla, en Wikipedia, que es de donde he sacado la lista (no las recordaba todas), es explicada con un ejemplo que considero impagable: "p.e.: Cultura andaluza en el caso de Andalucía". Pues sí, señor, por ahí iban (y siguen yendo) los tiros con esto de las transversales: una serie de áreas formativas en general bastante sensatas planteadas de una forma insensata. ¿Por qué digo lo de insensata? Porque es absurdo embutirlas por obligación y porque están demasiado abiertas a la manipulación sectaria: ¡qué no se habrá hecho so capa de esos "temas propios de cada comunidad autónoma" y algunos otros! 
   Pero el problema de esta fórmula del pedagogismo es más sutil y a la vez de más profundo calado, tan profundo que puede decirse que en este importante terreno de la transmisión de valores nuestro sistema educativo también está fracasando, y lo está haciendo por uno de sus principales defectos: su incoherencia y falta de firmeza, procedente del buen rollito de los pedagogistas. Por muy razonables y bienintencionados que sean los valores que se predican, se quedan en papel mojado si la sociedad, la institución, la autoridad o la persona que los emite no es coherente en su protección y en la exigencia de su cumplimiento. Y ni nuestros centros educativos ni nuestra sociedad -convendremos todos- son hoy en día un modelo en la exigencia del cumplimiento de deberes, lo que da lugar a una lamentable paradoja: el catecismo se lo sabe todo el mundo de carrerilla, pero lo incumple todo aquel al que le apetece sin que ello tenga la menor consecuencia. ¿De qué sirve soltar palomitas en el patio el Día de la Paz o hacer ejercicios con textos la mar de coeducativos o cívicos si luego se deja pasar como si nada a un alumno que dinamita una clase o a otro que intimida a una profesora? Decir que de nada sería un análisis optimista, porque en realidad eso sirve para algo peor que para nada: sirve para maleducar, para reforzar en los inclinados al energumenismo  la convicción de que pueden hacer lo que les dé la gana, de que los famosos "valores" son un cuento chino. Y esto es muy grave, porque hace daño en la escuela, pero también en el ámbito general de la sociedad, ya que esos energúmenos salen a la calle y a la convivencia diaria portando esos vicios que la escuela debería haberles curado o, al menos, pulido. Una España paleta, casposa y un tanto cavernícola la estoy viendo estos días reflejada en cierto vandalismo festivo que aparece a diario en los medios o en la actitud bastante cerril de ciertos políticos que parecen razonar con el único criterio del "aquí estoy yo" y ello me induce a formularme una inquietante pregunta: ¿serán estas conductas el fruto de una educación en valores mal enfocada en la escuela durante los años en que estas personas pasaron por ella? Por supuesto, la escuela no tiene la culpa de que cinco bestias violen a una niña en un portal, de que nuestras fiestas suministren cada vez más escenas que parecen sacadas de una película de salvajes o de que un manojo de gobernantes o aspirantes a serlo parezcan persuadidos de que para ellos las leyes no cuentan, pero a uno siempre le queda espacio para preguntarse hasta qué punto su gremio no puede afinar más en orden a erradicar estas cosas. 
   Educar es ya de por sí un valor y no está de más recordar que uno de los mejores libros que se han escrito sobre educación se titula, precisamente, "El valor de educar". Concedo mucha importancia a cosas como la paz, el medio ambiente o la igualdad entre los sexos, pero, sinceramente, creo que la primera lección que deben dar un profesor, un centro o un sistema educativo es la de la coherencia, la firmeza, el cumplimiento de los deberes y la exigencia de que se cumplan (con lo que, de paso, suelen ayudar a proteger derechos). Si no fallásemos en esto, y siento decir que pienso que ahora fallamos más de lo que debiéramos, ya tendríamos prácticamente cumplido el programa de educación en valores.  

sábado, 20 de agosto de 2016

Las cosas que cabrean a los independentistas

   Leo en "El País" un artículo sobre la situación que se está dando en Lérida al haberse alcanzado un pacto de gobierno municipal entre el PSC y Ciudadanos. Por lo visto, los partidos independentistas están cabreadísimos por las traiciones que está perpetrando el actual alcalde, Ángel Ros (PSC), desde que rige ese acuerdo, las cuales consisten en cosas como:
   -Poner los textos de la señalización de tráfico en castellano y catalán (antes eran solo en catalán). 
  -No permitir las esteladas (banderas, os recuerdo, de partido, no de instituciones ni de divisiones administrativas o geográficas oficiales) en lugares públicos.
    -Impedir que Lérida forme parte de la Asociación de Municipios Independentistas, ese canallesco invento (uno más) con que los separatistas quieren imponer su sello particular, faccioso y perturbador de la convivencia a instituciones que son de toda la sociedad.
   -Que los carteles del Ayuntamiento, sus comunicaciones y sus correos electrónicos oficiales sean bilingües (antes eran solo en catalán). 
   Por estos pecados, los de CiU, ERC y las CUP están que trinan contra el PSC y el señor Ros, a quienes acusan del sacrilegio de pretender que Lérida sea bilingüe. En un alarde de cinismo y lucidez al alcance solo de alguien de su formación, un tal Francesc Gabarrell, concejal de las CUP, afirma que en Lérida nunca había habido problemas lingüísticos: elemental, querido Watson: ¿quién ha sido el bonito en los últimos lustros que se ha atrevido siquiera a suspirar contra los abusos del catalanismo impuestos bajo amenaza? La historia de esta indignidad es de sobra conocida, por eso es muy de aplaudir el posicionamiento que están tomando ahora Ciudadanos, Barcelona con la Selección o Societat Civil Catalana. Un ejemplo sin salir de Lérida: con solo su firmeza en este caso, Ciudadanos ha conseguido que el señor Ros, que por lo visto pertenecía al sector más catalanista del PSC, se haya puesto  a la tarea de estas medidas de respeto a las dos lenguas existentes en aquella sociedad bilngüe, tan justas como de sentido común. Este milagro es obra del temple de Ciudadanos más el temor del señor Ros a quedarse sin el sillón de alcalde, lo que da idea de lo que se esconde en realidad bajo el "independentismo" de algunos y hace que me pregunte algo que me he preguntado muchas veces: ¿habría llegado el separatismo catalán tan lejos como ha llegado si, desde los gobiernos centrales, el PP y el PSOE no se hubieran pasado treinta años o más dejándole cometer abuso tras abuso? Una mezcla de frivolidad, ambición, corrupción, irresponsabilidad, ceguera y pusilanimidad nos ha traído hasta donde estamos. Ojalá ejemplos como el que estamos viendo en Lérida representen el camino que se empiece a seguir de aquí en adelante, que no es otro que el de la justicia y el respeto de los derechos de todos.  

miércoles, 10 de agosto de 2016

Deberían contar con los docentes

   Aunque ya sé que habrá quien piense que soy un ser sin entrañas, puedo aseguraros que soy un sentimental, por eso, cuando esta mañana he visto en "El País" una pequeña columna encabezada con la frase que da título a este artículo, se me han saltado las lágrimas. ¡Por fin en los medios se reconoce la desatención a que se nos tiene sometidos a los docentes!  ¡Por fin nos concede su comprensión "El País", que tantas veces nos ha mirado con gesto hosco y suspicaz! Lamentablemente, cuando he visto que la columnilla estaba inscrita en un artículo que tiene este titular: "El 87% de los profesores considera que la LOMCE no mejora la educación", he entendido de qué iba y se me han secado las lágrimas de manera fulminante: "El País" cree que deberían contar con los docentes, sí, pero cuando piensan (o una encuesta manejada por "El País" dice que piensan) lo que a este medio le conviene. Cuando no es así, a "El País", como a la totalidad de los medios, lo que piensen los docentes acerca de la educación le trae sin cuidado, y esto no tengo que argumentarlo mucho, basta con ver cómo se nos silencia de manera apabullante frente a las voces de "expertos" de nula o dudosa solvencia cuyo atractivo reside, por lo general, en venir armados de propuestas, protestas o innovaciones que van de lo discutible a lo descabellado, porque a nuestros medios les encandila más la espectacular pirotecnia de este colectivo que el discurso realista de los profesores reales, tales como Alberto Royo o Moreno Castillo, a quienes escuchan con disgusto y para que no se diga.
   Por lo demás, la veraniega andanada de "El País" adolece, como siempre que habla de la LOMCE, de este mal: no la critica por ser una mala ley (yo también pienso que lo es, pero hay que matizar), sino por particulares diferencias políticas, y así no hay manera. Empezamos ya desde el titular, que esconde una tremenda manipulación, porque seguramente será cierto que muchísimos profesores pensamos que la LOMCE no mejora la educación, pero queda oculto el contexto amplio que de verdad le interesa a este medio: la contraposición de la LOMCE con el sistema que él defiende y ha defendido siempre, el conjunto LOGSE-LOE que es bastante desastroso y que debe ser cambiado. Y esto es un hecho cierto: la LOMCE no mejorará lo que hay (o sí, no nos metamos a profetas), pero lo que hay, o sea, la LOE, es muy malo y, curiosamente, a "El País" nunca ha parecido disgustarle. Pero deberían estar  más tranquilos en este medio con la horrible LOMCE, ya que, como ellos saben muy bien, en realidad es la LOE que a ellos tanto les gusta con algunos añadidos y modificaciones que ha hecho el PP.
   Y entre estos añadidos hay algunos que yo considero buenos, como el intento que representa la LOMCE de poner algún freno a los abusos lingüísticos de los nacionalistas; que esto tampoco agrade a "El País" es algo que nunca llegaré a entender. También me gusta lo de las reválidas (como les gusta a muchos profesores, el propio artículo de "El País" matiza este aspecto), porque supongo que tendrán que representar el fin del aprobado regalado: con ellas en el sistema, todos tendremos ya que dar el programa completo y exigir que se aprenda, ya nadie se va a jugar su prestigio aprobando a los chicos con cuatro bobaditas si en el horizonte está una prueba que al final podrá ponerte en evidencia. Por esto, creo que, como colectivo, no nos deja en buen lugar que, a la pregunta: "¿La incorporación de las evaluaciones externas  (reválidas) que realiza la LOMCE es adecuada?", responda que no un 80'7% de los encuestados, si bien puede verse que la pregunta está formulada de manera muy ladina, ya que está abierta a que respondan NO tanto quienes rechazan las reválidas como quienes tan solo rechazan la forma de incorporarlas. Y es que el artículo, como hemos visto para esto de las reválidas y vimos antes para lo de la mejora que pudiera o no suponer la LOMCE, es un monumento a la manipulación. La encuesta en que se basa tiene cinco preguntas; veamos lo que ocurre con las tres restantes. 
   -¿La LOMCE contribuye a mejorar la inclusión educativa? Responden que no un 86'3%. Respetando las opiniones de cada cual, creo que aquí la manipulación se encuentra en el concepto de inclusión. Los defensores del sistema LOGSE han abusado de términos como marginación o exclusión; para ellos, todo aquello que representase sacar a un alumno de ese insensato café para todos que es la ESO ya era discriminatorio (cosas, por ejemplo, como pretender que un alumno, en lugar de ir a diversificación, fuera a formación profesional básica): el manejo de un concepto tan inadecuado de estos términos ha dejado esta cuestión muy desenfocada.  
    -¿Se necesitaba esta nueva ley (LOMCE)? Responden que no un 79'6%. Por razones que ya he explicado antes, para que esta pregunta, así formulada, no constituyese una manipulación debería haber ido complementada con otra que indagase sobre la necesidad de cambiar la actual legislación educativa, sin hacer mención de hacerlo con la LOMCE en concreto.
    -¿La LOMCE ha sido elaborada con la participación del profesorado? Responden que no un 92'6% de los encuestados. He dejado para el final la sonrojante manipulación a la que alude el título de este artículo. Ante ese 92'6%, por supuesto, el lector se ve conducido a pensar: claro, deberían contar con los docentes. Y también: ¡qué mal han hecho la LOMCE estos del PP, sin contar con los docentes!  Pero los que ya llevamos algún tiempo en este oficio decimos, sí, de acuerdo, pero... ¿cuándo se ha contado con los docentes? ¿Se contó para la LOGSE? Algunos dirán que sí, porque se hizo mucha propaganda de ello, pero los que vivimos su gestación sabemos que esto es una flagrante mentira: se contó con los sindicatos, que, como sabemos ahora aunque entonces todavía muchos ignorábamos, no nos representan (mira qué bien me ha venido la frasecita).  ¿Se contó para la LOE? ¿Se ha contado para el bilingüismo? ¿Se cuenta con nosotros para dar nuestra visión sobre asuntos de evaluación o de conflictividad en los centros? ¿Se contó en Valencia para quitar las vacaciones en julio o en Madrid para pasar de 100 a 250 las horas necesarias para las mejoras salariales por formación permanente? Por supuesto que no: con los docentes no se ha contado nunca a la hora de gestionar la educación, ¿a qué viene ahora "El País" con esto de que deberían contar con los docentes? ¿Tendrá que ver con que en septiembre, con el comienzo del nuevo curso, la educación va a ser uno de los campos donde se va a librar la batalla política? ¿Querrán contar con nosotros -como han hecho tantas veces- como peones de brega en huelgas y manifestaciones? Pronto lo veremos.      

martes, 2 de agosto de 2016

Alcaldada separatista

    Parece ser que al separatismo catalán no le gusta la organización Barcelona con la Selección, ese grupo que se fundó con el subversivo propósito de ver a la selección española en su propio país, razón por la que algunos adalides del nacionalismo llegaron a emprenderla a palos con ellos. Desde el primer momento, recibió las zancadillas del Ayuntamiento de todos los barceloneses, que de manera tan insólita como sectaria le negó la posibilidad de instalar pantallas gigantes (cosa que se hace en todo el mundo... libre) para ver los partidos, abuso que se perpetró a través de un rosario de cínicos pretextos y que nos desvela que doña Ada Colau ha llegado a la conclusión de que la calle es suya. Como al final esta organización recurrió a una estratagema para poner una pantalla en la plaza de Cataluña, la respuesta del Ayuntamiento ha sido multarles con 3.300 euros. Toda la historieta se cuenta aquí:
    Ahora bien, siguiendo una sana conducta ciudadana, esta organización no está dispuesta a encajar pasivamente los abusos, de manera que ha abierto una cuenta para recibir la solidaridad de quienes quieran ayudarles a hacer frente a este atropello disfrazado de mantenimiento del orden público. Vuestro amigo el guachimán ya ha colaborado. La cuenta es esta:
0081 0105 16 0002178421
    De todos modos, si queréis más información sobre la organización y sobre los donativos, aquí tenéis la página de Barcelona con la Selección:
    Sin duda, por su alcance, este es un episodio menor, pero, si uno intenta explicarse sus causas, puede sacar conclusiones bastante desalentadoras. Muy retorcido tienes que ser para intentar que alguien no pueda ni ver un partido de fútbol, mucho tienes que odiarle. Y muy poco democráticas tienen que ser tus convicciones para valerte de tu condición de cargo público para prohibir algo tan inocente. En el País Vasco llegaron a suceder cosas parecidas, cargas de la ertxaina contra un puñado de aficionados que celebraban en la calle una victoria de la selección, o aquello de mentirles a unos niños de un campamento sobre el resultado de la final del Mundial de 2010.  A la vista de este tipo de cosas, ¿quién podrá negar que el separatismo está podrido por dentro? En la noticia de "El Mundo", se lee que Barcelona con la Selección advierte que seguirá pidiendo la instalación de pantallas, pero lo hace ya en tono desafiante. La señora Colau nos va a llevar al punto de crear crispación hasta para los partidos de fútbol, ¡qué gran talla de dirigente!

sábado, 30 de julio de 2016

Dos fanáticas y un cómplice

   Después de que Carmen Forcadell permitiera que se tramitase una resolución para abrir la puerta a que Cataluña se independice (o, mejor dicho, para que se abriera la puerta a que Cataluña se independizase, porque todos estos proyectos hay que situarlos en el terreno de la hipótesis muy hipotética) y de que el Gobierno nacional pusiera en marcha las lógicas medidas contra los desafueros de la presidenta del Parlamento catalán, empecinada en no entender que su poder no es ilimitado y está sujeta al cumplimiento de las leyes de su país, sale a escena Neus Munté, la vicepresidenta de la Generalitat, con "argumentos" como estos:
   El Gobierno español nuevamente amenaza, pero desde el Gobierno de Cataluña no nos moveremos de nuestro camino, profundamente democrático, avalado por los votos de los ciudadanos que se pronunciaron a favor de la hoja de ruta, que continúa intacta.
   Afirma también Munté que sería inaudito proceder contra una presidenta de Parlamento como es Forcadell por haber permitido un debate "plenamente normal" en la cámara catalana. Debería entender esta señora que es verdad que es plenamente normal que los parlamentos debatan, pero no es legítimo en absoluto que se debata en el catalán un plan de secesión, pero ya sé que es difícil que entienda nada una persona que, al igual que Forcadell, se ha blindado en su discurso y parece estar persuadida de que no hay más legitimidad que la que este marca. ¿Qué dice mientras tanto la máxima autoridad autonómica catalana, o sea, el presidente Puigdemont? Pues, al parecer, su silencio de desaparecido se ha quebrado solo por una vía tan sólida como su cuenta de Twitter, en la que ha dicho esto:
   Todo mi apoyo y complicidad a la presidenta del Parlament. La democracia no está en funciones.
   ¿Tendremos que entender que Puigdemont no es el jefe, sino el cómplice? ¿Y se comunica a través de Twitter ante una situación tan delicada? Este es el personaje que preside Cataluña.
   Está claro que quienes ahora gobiernan allí han adoptado, una vez más, la lógica revolucionaria (¿será por influjo de las CUP?), o sea, la de no entender más imperio ni legitimidad que el de sus propios sacrosantos objetivos, nada de leyes, fidelidades, coherencias ni corduras. Puro fanatismo autista que cada vez da más miedo. Sugería una vez Arcadi Espada que Cataluña podría acabar siendo el 23-F de Felipe VI y hay quienes parecen estar empeñados en que así sea. 

miércoles, 27 de julio de 2016

Alfaguara se columpia

   Me entero casualmente mientras veo la televisión del jaleo que se ha montado en torno a un libro que se titula 75 consejos para sobrevivir en el colegio, cuya autora es María Frisa y que ha sido publicado por Alfaguara. El libro está dirigido a niñas de doce años y, como se desprende de su título, consiste en una serie de consejos para afrontar la vida escolar, formulados en clave humorística. La polémica ha surgido porque algunos sectores de opinión, a la vista del sentido concreto de ciertos consejos, acusan al libro de fomentar el machismo y el acoso (¿por qué todos los medios dicen "bullying"?) y están pidiendo la retirada del libro. Yo diría que la cosa va bastante más lejos, pero, si queréis ver información más extensa, pulsad aquí para consultar el "El País" o aquí para ver lo que dice diarioya.es, que profundiza bastante más; por mi parte, voy a dejaros una pequeña muestra de lo que la señora Frisa con su particular humor recomienda a las escolares de 12 años:
   -Cosas básicas para mantener entretenida a tu madre: deja los calcetines y bragas sucias tiradas por el suelo. No ayudes en nada; tú tan ricamente en el sofá.
   -Escucha lo que hablan tus padres cuando creen que no escuchas.
   -No te engañes: nunca, jamás, un profesor da algo bueno a cambio de nada.
   -Esfuérzate en caerle bien al más popular.
   -Que tu mejor amigo sea mucho, mucho más tonto que tú.
   -Mucho cuidado con los buenos sentimientos. AHÓGALOS si hace falta.
   -MIENTE, MIENTE, MIENTE.
   Esto último, visto medio de refilón en la pantalla, es lo que sencillamente me ha escandalizado y me ha animado a escribir este artículo: ¿cómo se puede recomendar algo así (y con insistencia y en mayúsculas) a personas en edad escolar? Echadle también un vistacillo a una hojita con el encabezamiento LO QUE HACEMOS EN EL RECREO del artículo de "El País", aunque yo os recomendaría la lectura de los dos.
   La editorial Alfaguara ha anunciado que no retirará el libro, ya que debe entenderse como una ficción, excusa burda que sorprende procediendo de una editorial de la solera de Alfaguara, ya que está claro que esto no es una historia y por lo tanto no puede situarse en el terreno de lo ficticio o lo real; esto lo que es es una especie de libro de autoayuda formulado en una clave de humor bastante desafortunada y que arroja como resultado una especie de manual de cinismo precoz, muy penoso, por cierto. 
   Alguien en el reportaje televisivo que he visto sostenía que el libro debía entenderse en una clave irónica, pero yo creo que es una ironía muy mal enfocada y, desde luego, completamente fuera de lugar si se dirige a un público infantil. Lo esencial, como en todo mensaje, está en el resultado, en lo que aporta, y, llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿educa esto? Me temo que no. ¿Divierte tal vez? No mucho, la verdad. ¿Da pistas desaconsejables? Yo diría que unas cuantas. No ha estado muy fina la editorial Alfaguara con la publicación de este libro.    

jueves, 21 de julio de 2016

Contra los Sanfermines

   Con todos mis respetos para los pamploneses, habré de decir que lo de los Sanfermines ya es de un color castaño oscuro casi negro, y no precisamente desde la última edición, sino que ya llevamos unos cuantos años asistiendo a una situación un tanto kafkiana. 
   Está, en primer lugar, lo de los encierros. Los festejos con participación inexcusable de chotuno, tales como corridas, encierros, suelta de vaquillas, embolados, toros de fuego..., entrañan una inevitable dosis de peligro y están y han estado siempre en el centro de una polémica entre defensores y detractores, cada bando con su batería de razones. En el actual estado de esta cuestión, si ha recibido duras críticas un espectáculo como el Toro de la Vega, o si son tan denostadas las corridas que hasta hemos visto, por ejemplo, que las prohibían en tan importante región de España como es Cataluña, no me explico de ningún modo cómo los encierros de San Fermín no solo  escapan de estas críticas, sino que incluso parecen gozar de alborozadas simpatías en amplios sectores, hasta entre los "progres", que son por lo general inclinados al antitaurinismo. ¿Es más atávico el espectáculo de la multitud que corre por los campos de Tordesillas detrás de un toro que el de la multitud que corre por las calles de Pamplona delante de una docena? ¿Sí? ¿Por qué? No creo que la muerte del toro de Tordesillas resulte más dramática o incivilizada que las de los muchos corredores que la han encontrado en Pamplona,  o que las decenas de heridas o lesiones de diversa gravedad que cada año arrojan los Sanfermines. Si brutal resulta el acoso vallisoletano, no lo es menos la desbandada pamplonesa o las frecuentes y peligrosas montonadas que a menudo se forman, por no hablar del colosal monumento a la estupidez humana que constituye el tener como diversión el jugarse la vida corriendo un par de minutos delante de una manada de astados y en unas circunstancias que añaden peligro y azares a la carrera. Es insensato "per se", y ya resulta el delirio cuando algunos de los suicidas son "mozos" de cincuenta, cincuenta y cinco y hasta setenta años. Y todo esto es un festejo permitido y celebrado, en el que, si acaso, se han implantado limitaciones como el prohibir que participen menores o borrachos, o unas normas de comportamiento que se imponen a base de contundencia policial o varazos de los pastores, habría que hablar también de esto. 
   Está, en segundo lugar, la bacanal. Los Sanfermines se han convertido en unos festejos sin límites para la diversión y así se perciben ya mundialmente, y aún más, diré, aunque no guste, que esta es la imagen que se ha querido vender, la de escenas con camisetas empapadas en vino, alegre multitud apiñada y -así habrá de reconocerse- alguna otra cosa que al final ha hecho mucho daño, me refiero muy en especial a esas fotos de bellos pechos femeninos asediados por bosques de manos arracimadas a su alrededor. Pero todo este exceso festivo está ya fuera de control, como sabe cualquiera que haya estado en los Sanfermines y haya visto la masificación, el hacinamiento, la suciedad, gente durmiendo en coches... Y luego está esa obligación que muchos se autoimponen de ir borracho las 24 horas del día, cosa muy problemática que trae consecuencias como los comportamientos no siempre adecuados de la gente beoda, los accidentes por andar o meterse en estado de ebriedad en sitios poco aconsejables (esos caídos desde la muralla) o las agresiones sexuales. Vamos con ellas.
   Están, en tercer lugar, las mencionadas agresiones sexuales. Se han convertido ya en el pan nuestro de cada año (podéis buscar en internet, se informa de muchísimos casos) y es cierto que la sociedad, una serie de organizaciones y las autoridades las rechazan y las combaten, pero no es menos cierto que, con respecto a estas últimas, hay bastante cinismo e incongruencia en fomentar que aquello se convierta en una ciudad sin ley y luego establecer planes contra determinados delitos que se disparan precisamente por esa anarquía. Este es un problema realmente grave, porque las agresiones sexuales no son ninguna broma. Personalmente, además, pienso que, entre determinados sectores de la opinión de todo el mundo, los Sanfermines, Pamplona y un poquito también el conjunto de España estamos viendo nuestra imagen deteriorada por este asunto. Echadle un vistazo, por ejemplo, a esta noticia que acabo de leer en "El Confidencial": un beodo intenta propasarse con una turista norteamericana, el novio de la chica le da un puñetazo al beodo y este cae produciéndose graves lesiones: resultado para el novio: cárcel y 150.000 euros de multa. Es verdad que el agresor sufrió graves lesiones, pero también lo es que quien le dio el puñetazo no se lo dio para producírselas, sino para que dejase en paz a su novia, cosa que él había demostrado que no estaba dispuesto a hacer por las buenas. En la mentalidad yanki (y confieso que también en la mía), esta sentencia no es ni razonable ni justa, pues nos deja como un país en el que, si, en una ciudad enloquecida y ebria, ves a un borracho molestando a tu novia, lo mejor que puedes hacer es aguantarte. 
   Están, por último, los medios de comunicación españoles. Le dan una cobertura excesiva a esta fiesta. Particularmente lo de los encierros, no lo entiendo. Los mismos medios que han hecho cosas tan razonables como posicionarse contra el Toro de la Vega o los cavernícolas que celebraron la muerte de Víctor Barrio, se vuelcan todos los días con los encierros, los relatan con pelos y señales, con focalizaciones, con repeticiones, con entrevistas hasta al último mono y con un lenguaje épico y floreado. Son un espectáculo que está muy lejos de merecerse todos esos privilegios, por las razones que he expuesto más arriba. Naturalmente, eso se hace por razones comerciales, porque se sabe que en todo el mundo esas imágenes serán un señuelo que atraiga a más turistas. A mí esta conducta, personalmente, me parece un fraude.
   Todos sabemos que las fiestas nos alegran la vida y que normalmente en ellas se produce algún que otro exceso; todos sabemos que el dinerito que nos aporta el turismo nos viene muy bien aquí en España, pero todos deberíamos saber también que es conveniente tener claros unos límites, y tal vez en los Sanfermines se estén rebasando peligrosamente. Deberían tener cuidado los pamploneses, porque la muerte de éxito también existe; deberían tener presentes los ejemplos de Lloret o de Magaluf. 

lunes, 18 de julio de 2016

Concentración silenciada

   Si hoy puedo escribir este artículo, es porque recibo periódicamente información de Sociedad Civil Catalana y por eso hace unos días me llegó la noticia de que habían convocado para anteayer sábado 16 una concentración en Sitges para protestar por el hecho de que, gracias a una decisión de su Ayuntamiento, el rey de todos los españoles sea persona non grata en aquella localidad catalana. En cuanto me llegó la información, me hice el propósito de mirar hoy en los medios para ver qué decían acerca del acto y, tal y como yo había supuesto, prácticamente lo han silenciado, pues solo he encontrado esta curiosa noticia de La Gaceta, y digo curiosa porque informa el día 15 de un hecho sucedido el día 16. En conclusión, los que queráis saber algo de la concentración podéis pulsar aquí y ver cómo la cuenta la propia SCC en su página.  Me resulta francamente incomprensible este cerco de silencio que rodea a SCC: ¿será que es pecado su propósito de conseguir que en Cataluña quepan todos y se pueda decir en voz alta y clara que uno se siente español y catalán? La concentración de Sitges se enmarca dentro de una campaña que SCC ha emprendido en defensa de los símbolos institucionales, campaña que, además de defender al rey, está haciendo cosas como reclamar que se ponga la bandera española en el no pequeño número de lugares oficiales donde está escamoteada en Cataluña, o exigir que se quiten las esperpénticas esteladas de los muchos lugares de privilegio donde bastantes ayuntamientos las han colocado. ¿Qué hay de malo en estas pretensiones? ¿Molesta a los medios de comunicación españoles que unos ciudadanos defiendan la legalidad y por eso los marginan, en lugar de hacer lo que deberían hacer, es decir, apoyarles, y más, sabiéndose como se sabe que, gracias a la totalitaria y a menudo violenta presión de los separatistas, proclamarse español en Cataluña es también ingrato y hasta peligroso? 
   ¿Va a resultar que los medios españoles aún no se han liberado de aquel sarampión de los años 70 y 80, el de considerar fachas y sospechosos a quienes manifiestan su españolidad en Cataluña o en el País Vasco?  Va a ser esto, va a ser lo de los fachas, lo cual explicaría que solo La Gaceta se haya atrevido a hablar de la concentración. ¡Qué fachas son estos de SCC y qué demócatas, en cambio, son los que se pasan por el _ _ _ _ la legalidad, queman las banderas ajenas o la emprenden a golpes con quienes no son de su cuerda! Os apuesto una cosa: con estos de SCC, va a pasar como en su día pasó en el País Vasco con los de ¡Basta Ya!, que al principio eran literalmente cuatro locos que daban apoyo a las víctimas del terror y del pringoso nacionalismo vasco, los cuales eran ignorados por todos (porque también eran fachas, por supuesto), empezando por la superficial e hipócrita prensa española, pero, cuando con el paso del tiempo fue quedando claro que en realidad habían sido los únicos que demostraron coraje y dieron la cara cuando la mayoritaria cobardía se escondía y callaba, todos, empezando por esa misma prensa y sus amos, se pusieron a dedicarles panegíricos y adulaciones. Puesto que, salvando algunas evidentes diferencias, los de SCC están haciendo en Cataluña lo que en el País Vasco hizo ¡Basta Ya!, o sea, negarse a doblegarse ante un nacionalismo totalitario y engallado, es de esperar que algún día también en Cataluña despierte la vergüenza y empiecen a ser no solo reconocidos, sino además imitados.`
   Por lo demás, yo quisiera que alguien me aclarase una cosa: ¿es normal ese disparate de que unas "autoridades" locales de un país se pongan el mundo por montera y declaren persona non grata nada menos que al jefe del Estado? ¿Sucede en más sitios o es solo aquí en ÑapaEs? Bueno, aunque hay que dejar claro que es solo en una parte de ÑapaEs: Cataluña, que a estas alturas nadie podrá negar que es una región valleinclanesca, una asombrosa muestra de demencia política. Si hemos de hacer caso al artículo de La Gaceta, Felipe VI es non grato en Sitges, Esparraguera, Cervera, Breda, Arenys de Munt y Premiá de Mar. ¿Es esto tolerable? Lo que sorprende es que solo haya alzado la voz SCC, porque yo pienso que, si semejante desatino se hubiera cometido en países como Francia, EEUU o Alemania, no habrían permitido ese desprecio al jefe del Estado y sus artífices, como mínimo, habrían sido fulminantemente destituidos, no se puede ir contra las esencias de una nación, no se puede permitir que unos separatistas menoscaben las esencias de esa nación que quieren destruir abusando de las libertades que las leyes de esa misma nación amparan. Ni para los expolios de los corruptos que arruinan litorales ni para los delirios de las CUP que pretenden romper naciones el haber sido elegidos por el pueblo puede representar que un puñado de concejales chorizos en un caso y desnortados en el otro se autoconceda la potestad de saltarse cualquier límite. Otra cosa que preocupa es que en Sitges esa medida haya sido votada por los concejales del PSC, y en Esparraguera sea este el partido que gobierna. ¿Y aquí nadie dice nada, ni Pedro Sánchez, ni la justicia, ni el Gobierno? ¿Esto solo ha molestado a SCC? En lo que se refiere al PSOE, es patente que no termina de darse cuenta de que su trayectoria 110 - 90 - 85 tiene mucho que ver con su inconsistencia en la cuestión territorial; de seguir así, en las próximas elecciones no pasará de 50 escaños.
   Parece mentira que, a estas alturas, todavía no nos hayamos dado cuenta de que estos jueguecitos que a menudo practican los separatistas no son para nada meras anécdotas sin importancia, sino que son un elemento esencial en su guerra contra el país al que odian y quieren destruir; parece mentira que, salvo SCC, no parezca nadie dispuesto a detener estos planes de desprestigio que únicamente buscan trivializar y debilitar a nuestras instituciones.
   El separatismo es una mala hierba que, si no se frena en seco, se hace invasiva y muy perjudicial, sirvan para demostrarlo, aparte de lo que está ocurriendo en Cataluña, las pretensiones de implantar también en Valencia y en Baleares una hegemonía catalanista. Quienes están para resolver los problemas del país, deberían poner buen cuidado en frenar esta extensión de una ideología tan inequívocamente totalitaria.

miércoles, 6 de julio de 2016

Praxis educativa. 19: julio y septiembre en el punto de mira

   Para muchos legisladores y pedagogos -y para buena parte de la sociedad-, los alumnos no van a los institutos a aprender, sino a estar, es decir, conciben los centros como guarderías, unas guarderías un tanto particulares en las que se pretende mantener la función educativa, cierto, pero esta se halla cada vez más amenazada por agentes como el vaciado de los programas, la pérdida de autoridad del profesor o la presión sobre el aprobado. De esta última, que considero uno de los mayores males de nuestra enseñanza en la actualidad, he hablado mucho aquí y lamento decir que es un cáncer que se encuentra fuerte y creciente. Cuando en 1983 entré en la enseñanza, lo hice como profesor de EGB y ya entonces en ese nivel eran muchos los profesores que, bien porque comulgaran con las bolas del pedagogismo o bien porque habían sucumbido a la presión de padres y alumnos, aprobaban a todos: a los que lo merecían y a los que no. Entonces ese mal aún no existía en los institutos, pero, con la implantación de la LOGSE allá por 1992, entró en ellos y se ha ido extendiendo poco a poco. Creo que ya he mencionado alguna vez aquí la anécdota de un compañero al que en una reunión le oí decir que estaba harto de convertir los unos, unos, unos en cincos, cincos, cincos; más de una vez os he hablado de cómo nosotros mismos nos traicionamos y traicionamos a nuestras sagradas obligaciones aprobando a quien no debe; creo, sin embargo, que nunca os he hablado de la mezcla de perplejidad y desaliento que sufro en muchas juntas finales cuando veo que en junio soy yo el único que suspende a alumnos que no saben ni escribir y de los que el resto de los profesores se han pasado el curso quejándose. ¿Por qué se hacen estas cosas? Diría que al menos el noventa por ciento de los que las hacen las hacen pura y simplemente por miedo, por quitarse de encima hipotéticos líos. Y esta conducta cada vez se manifiesta en procedimientos más penosos. Os doy dos ejemplos. Uno: este año, han sido bastantes las veces en las que he visto como algún profesor convertía un cuatro que estaba en el acta en un cinco  así porque sí, sin más explicación. Dos: en una junta a la que asistí, una compañera dijo que iba a aprobar a un alumno porque era ella la única que lo suspendía, pero, entonces, alguien le hizo notar que también lo había suspendido yo y ya no lo aprobó. 
   Algo así solo se puede hacer por miedo, por temor a que ese alumno y sus padres, al ver que solo lo suspendía ella, fueran a presionarla. Este temor no es infundado, porque la costumbre de reclamar por reclamar está cada vez más extendida y se ejerce con más desvergüenza, ya que son cada vez más las familias que acuden a los centros directamente a presionar fundamentándose en tergiversaciones o embustes puros y duros, elaborados unas veces por los padres y otras veces por los hijos, voy a dar datos personales: de los trece padres con los que he hablado en este curso, ocho se ajustaban a este patrón. Los profesores, cada vez más, estamos siendo los paganos de los problemas familiares, ya que la mecánica de estas protestas suele ser la siguiente: un alumno ve que va a suspender y, como último recurso, suelta en su casa el cuento de que la culpa es del profesor, cosa que en muchos casos deben de hacer cargando a fondo las tintas, a juzgar por cómo me han venido algunos padres. Entonces esos padres, bien por ingenuidad, bien por ser rehenes de unos hijos caprichosos a los que no han sabido encauzar, o bien incluso por tener la conciencia de no atender a sus hijos todo lo que debieran y ver en esto la oportunidad de limpiar su imagen, acuden a protestar. El niño elabora un embuste y el padre se embarca en él, a veces, haciéndose cómplice. El guión podrá ser el que sea, pero un profesor que se precie solo puede hacer una cosa: negarse a ceder ante las reclamaciones infundadas. Cada vez que un profesor cede, se debilita él y debilita al colectivo; cada vez que un profesor cede, defrauda a esos buenos alumnos que se han ganado con esfuerzo lo que el jeta ha conseguido mediante coacciones; cada vez que un profesor cede, erosiona su credibilidad personal y la del sistema educativo: es mucho lo que nos jugamos aquí y siento decir que debemos de estar perdiéndolo, a juzgar por como se extienden las reclamaciones viciosas. 
   Supongo que algunos os estaréis preguntando: ¿y esto que tiene que ver con julio y con septiembre? Pues mucho. Vuelvo a lo del principio, lo de la escuela guardería: si cada vez es más fácil aprobar, si el alumno lo va a conseguir haga lo que haga, la función educativa de los institutos tendrá cada vez menos importancia y cada vez derivaremos más hacia meras guarderías de adolescentes. Aunque sé que va a disgustar a un montón de almas puras, voy a decir una cosa: la existencia del suspenso es lo que da sentido a la institución educativa; a la inmensa mayoría de los alumnos -y a un elevado porcentaje de los padres- lo que les interesa es el aprobado, no el aprendizaje, de manera que, si lo van a conseguir tanto si se esfuerzan como si no, el resultado será el que ya estamos viendo: que cada vez serán más los alumnos que se apunten al no estudio y al zanganeo. Y en estas coordenadas, nuestras escuelas y nuestras enseñanzas irán perdiendo cada vez más valor y los alumnos irán recibiendo un producto educativo  cada vez más execrable. De hecho, el incremento de las presiones sobre el profesor se manifiesta cada vez más en junio, ya que esos alumnos que no aceptan sus responsabilidades por nada del mundo piensan que tienen una oportunidad en septiembre, eso de septiembre hay que cargárselo, queda muy feo en el programa: tienen que aprobarles en junio por lo civil o por lo criminal. A ti, lector responsable, y a mí, esto nos preocupa, pero, al demagogo que en los centros solo ve unas edificaciones donde tener estabulados a los alumnos, le trae absolutamente sin cuidado. A ese demagogo solo le importan cosas que disfraza de "demandas familiares", una de ellas, el aprobado general, aunque sea un aprobado basura. Y aquí es donde conviene recordar una cosa: que, cuando se implantó la LOGSE, sus artífices, que pertenecían todos a este colectivo de demagogos, se cargaron la convocatoria de septiembre, porque eso era, claro, un vestigio de ese pasado educativo obsesionado con los contenidos, o sea, con enseñar. Ya nos vamos aclarando: al que no le importan demasiado las enseñanzas, eso de la convocatoria de septiembre tampoco le es especialmente simpático, justo igual que a los alumnos tramposos. 
   Entra aquí otra "demanda familiar", expresión que últimamente está teniendo mucha fortuna entre los demagogos del ámbito educativo: la necesidad de tener a los niños metidos en los centros el mayor tiempo posible, necesidad que enlaza con una de las más antiguas quejas de la cola de la pescadería, a las cuales los demagogos son muy sensibles: la excesiva duración de las vacaciones de los maestros. Así pues, llegamos a esta conclusión: hay que recortar las vacaciones de verano, por lo que hay que alargar el curso durante el mes de julio o parte de él, como ya se está haciendo en Valencia y se quiere hacer en Cantabria. ¿Y cuál ha sido uno de los pretextos esgrimidos en ambas comunidades para entrar a saco en el mes de julio? Justamente: adelantar a ese mes los exámenes de septiembre, cosa que no me cansaré de decir que es un error, porque hacer esa convocatoria a muy pocos días del final del curso es someter al alumno a una saturación de estudio, mientras que realizarla en septiembre tiene muchas ventajas: se evita esa saturación, se da al alumno más tiempo para estudiar, planificarse e incluso descansar, se permite que organice de forma individual su trabajo y se responsabilice de arreglar lo que ha estropeado... 
   Por lo que acabo de decir, está claro que la convocatoria de septiembre está muy bien donde está; cambiar las cosas por cambiarlas, como hacen los demagogos y los sedicentes innovadores, no tiene ningún sentido y a menudo perjudica. Otra ventaja de septiembre, relacionada con su distancia temporal con el fin del curso, os la voy a ilustrar con un ejemplo real. En uno de los años en que los logseros tenían suprimida esa convocatoria, estuve en un instituto donde un alumno muy brillante cayó enfermo en abril. La enfermedad era grave, así que se perdió el último trimestre y suspendió el curso. Hubiera podido aprobarlo en septiembre, cuando ya estaba curado, pero como habían suprimido esa convocatoria, tuvo que repetir. Por cosas como esta, a la chita callando y aprovechando que la efímera LOCE había repuesto la convocatoria de septiembre, los socialistas la recuperaron en la LOE. Así actúan los políticos y los pedagogos (algunos de ellos, políticos también) que les asesoran: por conveniencia y oportunismo. Ahora, aprovechando que el Pisuerga de su demagogia pasa por Valladolides tales como el tener a los niños más tiempo en la guardería-instituto y el dar gusto a esos cuatro que, sin conocimiento de causa, la tienen tomada con las vacaciones de los profesores, se han lanzado como lobos sobre las vacaciones de verano y se quieren llevar a rastras a la inocente y muy útil convocatoria de septiembre. 
   Digamos NO, y digámoslo no solo porque es, una vez más, un plan hecho a la medida de los intereses de sus impulsores, o porque más les valdría a estos impedir que los ataques que recibe la escuela perjudicasen al nivel de sus enseñanzas, sino, sobre todo, por una razón en la que creo de verdad y voy a exponer, aunque me llamen manipulador quienes no me conozcan. Dicha razón es esta: los veranos en España, tan calurosos, son absolutamente inapropiados para tener a los chicos en los institutos; para los chicos, los veranos tienen que ser la época del disfrute y la diversión: que no se la birle ningún avispado en provecho propio. Del 15 de junio al 15 de septiembre, quienes hayan aprobado, que gocen del merecido premio de unas vacaciones de verano, esa maravilla que es en las edades tempranas el ocio veraniego; a quienes hayan suspendido, dejémosles que con la ayuda de sus familias se organicen el estudio, que asuman que son ellos mismos quienes tienen que resolverse sus problemas, pero que al mismo tiempo disfruten, porque van a poder hacerlo, ya que tres meses, en efecto, dan para mucho. Y, en cuanto a los profesores, que tenemos unas vacaciones no de tres meses, sino de dos, pues qué le vamos a hacer, todos los oficios tienen sus formas y sus ventajas e inconvenientes. Que nadie sufra por eso: nuestro trabajo es el que es y se hace cuando se hace, y nosotros, como todo el mundo, lo hacemos lo mejor que podemos, es una estupidez empeñarse en torcer la naturaleza de las cosas. ¿En la Valencia hundida por el déficit y la corrupción era el principal problema la duración de las vacaciones escolares? ¿Se ha resuelto algo con cargarse el mes de julio? ¿Convencen a alguien las vaguedades que ha dicho el consejero cántabro para sostener lo insostenible, las cuales creo haber desmontado en el artículo que he enlazado más arriba? Más les valdría a algunos gestionar bien sus responsabilidades, en lugar de dedicarse a elevar demagógicas cortinas de humo.      

George Steiner, la educación y la memoria

   Leyendo "El País" sin ira, me encontré el pasado sábado una entrevista que le hacían a George Steiner, la cual me parece muy recomendable. Steiner dice cosas de mucho calado acerca de un buen puñado de asuntos esenciales, pero me voy a detener solo en algo relacionado con la educación y la memoria:
Pregunta: ¿Aún lee a Parménides cada día?  
Claro... bueno, u otro filósofo. O un poeta. La poesía me ayuda a concentrarme, porque ayuda a aprender de memoria, y yo siempre, como profesor, he reivindicado el aprendizaje de memoria. Lo adoro. Llevo dentro de mí mucha poesía; es, cómo decirlo, las otras vidas de mi vida.
Pregunta: La poesía vive... o, mejor dicho, en este mundo de hoy sobrevive. Algunos la consideran casi sospechosa.
Estoy asqueado por la educación escolar de hoy. Es una fábrica de incultos que no respeta la memoria y que no hace nada para que los niños aprendan las cosas de memoria. El poema que vive en nosotros vive con nosotros, cambia como nosotros y tiene que ver con una función mucho más profunda que la del cerebro. Representa la sensibilidad, la personalidad.
   ¡Menudo pedazo facha debe de ser el Steiner este! ¡Se ha pasado la vida reivindicando el aprendizaje de memoria, y lo dice tan fresco! No quiero ni imaginar la clase de profesor que sería: me juego lo que queráis a que obligaba a los niños a aprenderse la lista de los reyes godos... ¡de memoria! Suerte que aquí en España, entre los políticos, los pedagogos y los medios de comunicación, han conseguido que nuestro sistema educativo erradicase estas aberraciones.

lunes, 27 de junio de 2016

Pedro Sánchez debería irse

   Y además, con todo su equipo. A raíz de las elecciones del pasado 20 de diciembre, escribí aquí un artículo titulado Obviedades, en el cual, con respecto al PSOE, me limitaba a decir esto:
   El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   Bien, pues los resultados de las elecciones de ayer representan un suma y sigue: en 2016: 85. También ha bajado en número de votos, pues los 5.424.709 que obtuvo ayer suponen 105.984 menos que los que sacó hace solo seis meses. Unidos Podemos se queda a algo menos de 400.000 votos, así que lo que los actuales dirigentes del PSOE están presentando como su gran éxito de estas elecciones (el haber evitado eso que han llamado "sorpasso") es ni más ni menos que un rotundo fracaso, primero, porque no ha estado tan lejos de producirse, segundo, porque ya la sola posibilidad de haber quedado terceros era para el PSOE un fracaso antes de abrirse las urnas.
   ¿Qué tiene que ocurrir en el PSOE para que un secretario general dimita? Sánchez, con los penosos resultados del pasado 20 de diciembre, tenía que haberlo hecho esa misma noche. Pasar del un pobre 110 a un miserable 90 era un fracaso al que, dada su magnitud, ningún político de talla podía responder con un acto distinto de ese, pero él no lo hizo, agarrándose a ya no recuerdo qué pobres excusas. Con este precedente, lo de ayer ya fue patético: ni una palabra sobre dimitir, después de haber alcanzado en solo seis meses un fracaso aún mayor que el anterior. Hoy, él y su equipo, aunque parezca increíble, tienen la desfachatez de, en efecto, presentar como un éxito lo de no haber sido superados por Unidos Podemos. Y, en cuanto su "proyecto político" más inmediato, consiste en entorpecer al máximo la investidura de Rajoy y lloriquear por lo que, según ellos, les hizo Podemos hace unos meses impidiendo que formaran gobierno. Lo mejor que podría pasarle al PSOE es que Pedro Sánchez se fuera de una vez, o acabará hundiéndolo en un abismo de desprestigio del que puede que tarde muchos años en salir: ¿cómo es que la propia organización no se lo pide? Ir retrasando la refundación que debieron haber emprendido en 2011 ha sido un error monumental.