Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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miércoles, 4 de octubre de 2017

O con el golpe o con la Constitución: se acabó el postureo

   Cinco minutos de mensaje del jefe del Estado han sido suficientes para dejar las cosas muy claras: como no podía ser de otra forma, las instituciones estatales van a situarse del lado de la ley, y no hará falta que os recuerde que la ley en esta España democrática -la que representa indiscutiblemente, como han señalado muchas voces dignas de crédito, la mejor época de nuestra historia- emana de la Constitución. La Constitución establece un marco legal que de ninguna manera permitía los atropellos antidemocráticos que el nacionalismo catalán lleva cometiendo durante décadas y que han culminado con la verdadera orgia totalitaria de los últimos meses.
   Se acabaron, pues, los penosos miramientos que durante demasiado tiempo se han tenido con el fascismo nacionalista, miramientos que han resultado tan dañinos como muchos veníamos señalando desde hace años. A lo que ahora se hace frente es a un golpe de Estado, y hay que ser consecuentes; tantos años de cataplasmas y titubeos han llevado a demasiados a una especie de síndrome de Estocolmo, solo de este modo me explico que muchas mentes lúcidas se hayan dejado contagiar por los hipócritas lloriqueos de los golpistas ante la actuación policial del pasado día uno, que fue incluso tímida, si se tiene en cuenta que esos festivos votantes querían nada menos que romper el país. ¿Violencia policial? Que le pregunten a Ester Quintana por la violencia policial y la moderación de los mozos de escuadra. Tan estúpidos como para dejarnos embaucar por los plañidos de los responsables de aquella carga de 2012 en que la dejaron sin un ojo no podemos ser.
   Las reacciones ante el discurso de Felipe VI han sido las esperables: están muy claras las que eran a favor, por lo que solo daré algunas pinceladas acerca de otras.
   En primer lugar, hablaré del PNV, partido cuya hipocresía es un eficacísimo emético. El verdadero problema de la España democrática ha sido y es el nacionalismo, no las fábulas que puedan tener en la cabeza los señores Ortuzar y Urkullu, a quienes les recomiendo que lean "Patria": lleva 40 años produciendo zozobra, es insaciable e insolidario, ha producido dolor, división y fractura social, es probadamente totalitario y segregacionista, está hoy en día detrás de un golpe de Estado y, por último, la organización nacionalista ETA, esa que tanta comprensión suscita en el PNV, es responsable de más de 800 muertes. Que el PNV esté contrariado con lo que ha dicho Felipe VI es una razón más para ponerse del lado del rey. El nacionalismo lleva la marca de Caín.
   En lo que dicen Pablo Iglesias y Podemos no hará falta que me detenga mucho: detrás de esas bobadas altisonantes que podéis leer en "La Vanguardia" (que, curiosamente, las resalta mucho), no se esconde más que lo de siempre en este partido: el intento de desestabilizar el país, propósito para el cual no tiene inconvenientes en apoyar al golpismo o a la aberración que haga falta. Podemos huele a podrido desde hace ya mucho.
   Y mucho también me preocupa el PSOE: que Pedro Sánchez eche en falta en el discurso del rey las menciones al diálogo representa que o este señor no se entera o es un arribista carente del menor escrúpulo, porque ese diálogo hoy en día habría que mantenerlo con el golpista Puigdemont y su partida: ¿es eso lo que quiere el aspirante a gobernar España llamado Pedro Sánchez? Pues espero que jamás pase de aspirante; por suerte para su partido, Susana Díaz ha tenido más sensatez y mejor visión del grave momento en que nos hallamos y se ha puesto del lado de la legalidad sin ambigüedades.
    Ese momento es el de la amenaza de un golpe de Estado y fractura del país, cosas gravísimas. Voy a decir por primera vez en público algo que hasta ahora solo he dicho en privado, con el resultado de que me decían que deliraba: esto puede acabar en guerra civil. De hecho, la retórica de los nacionalistas es claramente guerracivilista desde hace mucho tiempo: el guachimán ya lo señaló hace cinco años, no me explico cómo nunca se le ha dado importancia a este detalle.
    Lo dicho: ya no es momento de postureos.

domingo, 1 de octubre de 2017

Este canalla tiene que acabar en la cárcel

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   Y, naturalmente, solo puedo referirme al de la foto, este Carles Puigdemont que ha ensuciado el cargo que se le confió. Y, ya de manera inexcusable, deberán acompañarle a ese destino todos sus cómplices en el bochornoso golpe de estado del referénum: méritos les sobran. No se puede sembrar la discordia y el conflicto, abusar del poder, extralimitarse en las atribuciones y, sobre todo, llevar a cabo acciones para cargarse una nación (la española, que no les quepa duda a estos insensatos de cuál es su nacionalidad) sin pagar las consecuencias de tan tremendos actos. 
     Ayer se lamentaba este señor de que Europa le había fallado, hoy descalificaba a la democracia española por el hecho de que las fuerzas policiales hayan tenido que obrar con contundencia frente a algunos que se empecinaban en incumplir las leyes: el cinismo de este tipo (exhibido por él y por muchos de sus colaboradores de forma machacona durante los últimos tiempos) no conoce límites: enciende una rebelión contra el orden de un país libre y democrático y luego finge una remilgada desaprobación cuando la víctima de sus excesos se defiende. 
     No ha podido quedar más clara una cosa: que el verdadero objetivo de este miserable y sus compinches era cargarse el prestigio internacional de España, hacernos quedar ante el mundo, con sus manipulaciones, como un país sin libertades, cuando cualquiera que esté un poco al tanto de lo que ha estado pasando en Cataluña en los últimos años sabe que lo que en realidad ocurre es que el nacionalismo ha atentado despiadadamente contra los derechos de los que no piensan como ellos. No tienen escrúpulos, principios ni límites: con tal de obtener sus fines, tan demenciales como inviables, no les ha importado ejercer el abuso, manipular o atraer la ruina, la violencia y el descrédito, descrédito nada merecido para un país que, si de algo ha pecado con los nacionalistas, es de haberles permitido demasiado.
     Otra cosa que no puede estar más clara es que ya nada podrá ser igual. Hemos asistido al insólito espectáculo de cinco años de acoso a la unidad del país, con insultos y excesos sin cuento, y con dos convocatorias de referéndum secesionista, una en 2014 y otra en 2017, que se dejaron crecer y crecer. No me explico cómo Artur Mas y Puigdemont no fueron depuestos y encarcelados ipso facto nada más hacerlas públicas, me niego a creer que vivo en un país cuyo sistema legal es tan débil que no tiene mecanismos para detener fulminantemente semejantes atentados contra su propia integridad y la convivencia; si de verdad es así, eso tiene que cambiar.
    Se lleva desde hace ya algunos días hablando de que, a partir de mañana, habrá que dialogar. En efecto, es así, pero me temo que, a la vista de lo que ha estado pasando en Cataluña desde al menos 2012 (aunque el mal es mucho más viejo), debemos de ser millones los españoles que pensamos que la cosa no podrá ser tan sencilla como parecen imaginar los políticos y los tertulianos: una vez se les pase el berrinche a los revoltosos, a ver qué quieren y qué se les puede dar. Si se hace eso, será el adiós definitivo a la credibilidad de nuestra democracia; habrá que negociar oyendo las voces de todos y equilibrando y quizás eliminando abusos ya viejos. ¿Por qué no se va a poder hablar del sistema de conciertos, o de las inmersiones lingüísticas, o de las policías autonómicas, que acabamos de ver que son de dudosa fidelidad a la nación (además de carísimas, porque los nacionalistas han privilegiado a los afines que han ido colocando en ellas), o de esas competencias educativas cuya posesión por las autonomías ha servido para que algunos hayan estado décadas usando las escuelas para adoctrinar en el odio y sembrar sus mentiras? Habrá que dialogar, claro, pero no solo acerca del encaje de Cataluña, como no dejan de repetir ciertos mentecatos, sino sobre muchas cosas. Los problemas son numerosos y, en cuanto al encaje de Cataluña, a lo mejor los que no encajan en realidad son unos cuantos fanáticos segregacionistas, lo cual va a representar un serio obstáculo, ya que, con gente así, llevamos muchos años viendo que resulta complicado razonar.  

viernes, 29 de septiembre de 2017

Parecidos surrealistas razonables

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                 Cubo de basura barato                       Urna del referéndum segregacionista                                        

jueves, 21 de septiembre de 2017

Praxis educativa. 24: el crimen del calendario

   Siguiendo los pasos de Valencia y Cantabria, la comunidad de Madrid (y creo que algunas más, pero no sé cuáles) se ha decidido por fin en su calendario escolar para el curso 17 - 18 a perpetrar el crimen de trasladar a junio las pruebas extraordinarias que de toda la vida se han celebrado en septiembre. Como establece el artículo 3 de ese calendario oficial, en los IES, centros de FP y similares, las actividades lectivas terminarán el 22 de junio de 2018 y la evaluación final ordinaria deberá estar concluida antes del 8 de junio. En el lapso que queda entre las dos fechas, lo que habrá que hacer será lo siguiente: 
   -Con los alumnos que ya estén aprobados desde el día 8, tenerlos dos semanas entretenidos con lo que la norma llama "actividades de ampliación".
    -Con los que estén suspensos, desbrozando la hojarasca terminológica de la norma, una preparación para las pruebas extraordinarias y esas mismas pruebas, que podrán alargarse hasta el día 26.
    Llevo mucho tiempo previendo que nuestros "responsables" políticos acabarían perpetrando este atropello y señalando que no hay razones pedagógicas para llevar a cabo una medida así, la cual solo se sustenta en motivaciones de cálculo político, en especial, la de colgarse la medalla de haber acabado con esas impopulares vacaciones de los profesores (pues, con reclamaciones y demás, a muchos les va a tocar perder días de julio), para apuntarse un tanto demagógico en la eterna campaña electoral en que viven nuestros políticos. Hace unos días, me comentaba una amiga que este cambio también podría perseguir un ahorro en los sueldos vacacionales de los interinos, no lo sé, pero tampoco sería extraño. Frente a esto, se me ocurren unas cuantas objeciones muy serias que paso a referir: 
    1.- Representa un auténtico despropósito condenar a un alumno que ya lleva encima la saturación de todo un curso a afrontar esos exámenes extraordinarios dos semanas después del final de la actividad regular, semanas que se nos quieren colar como un periodo de preparación, pasando por alto que este, dadas las circunstancias en que se sitúa, va a ser en realidad una tortura de eficacia nula, lo afirma alguien que lleva décadas viendo la desgana con que los alumnos llegan al mes de junio. ¿Cree acaso el legislador que, porque él lo diga en una orden oficial, los alumnos van a estar superenérgicos, motivadísimos e inmunes al calor entre los días 8 y 22 de junio? Mucho confía en sus virtudes y en las de los boletines oficiales. ¿Por qué tenemos que sufrir en la enseñanza que se legisle con absoluto desprecio de la realidad y de las personas? 
    2.- Por lo mismo, siempre he defendido la idoneidad de las pruebas de septiembre, porque dejan al alumno tiempo suficiente para tres cosas muy importantes: descansar del curso, preparar sus pruebas extraordinarias y reflexionar sobre sus errores. Esto último lo podrá hacer reforzado además por la visión de ese verano descargado de responsabilidades de que disfrutan los compañeros que lo han aprobado todo.
    3.- Esa visualización de que le va mejor al que estudia, la vamos a perder con el nuevo calendario. Como (por desgracia) parece norma en este sistema educativo nuestro, nos hallamos nuevamente ante una penalización disparada contra los alumnos que han cumplido con sus obligaciones: ¿por qué se les toma como rehenes y se les obliga a estar dos semanas en el centro aunque ya hayan aprobado su curso? Eso de las "actividades de ampliación" es una sandez insultante: ¿para qué las quieren? ¿Acaso no han realizado ya las que debían? ¿O es que el legislador está mandando el mensaje subliminal de que aquí se programan cursos de contenidos insuficientes? ¡Con qué facilidad castiga nuestro sistema al que no lo merece y desalienta así al que demuestra mérito, seriedad o esfuerzo!  ¿Se imaginan en la Consejería el agrado con que van a recibir esos alumnos esta absurda medida, esta penalización gratuita e injusta? Deberían entender los responsables de educación que nuestros alumnos ni son idiotas ni se merecen zarandeos caprichosos. 
    4.- Tómese además en consideración el desbarajuste en que se va a convertir el final de curso: a 8 de junio, tendrán que estar resueltas las evaluaciones ordinarias, lo cual representa que, hacia finales de mayo, se harán las últimas pruebas regulares de la tercera evaluación; en la primera semana de junio, los exámenes globales de suficiencia para quienes hayan suspendido (supongo que el legislador no habrá contado con que esto se quite) y, por último, a partir del 22, las pruebas extraordinarias. Resultado: en un mes o menos, los alumnos con asignaturas suspensas tendrán que hacer frente a tres tandas de exámenes: ¿a nadie en la Consejería se le ha ocurrido que esto es una locura? ¿De verdad creen que este calendario ofrece el menor beneficio educativo? ¿Y los sindicatos, qué opinan? Al principio de la orden que establece este calendario, se dice que "han sido oídas las organizaciones representativas del profesorado": ¿es que no han tenido nada que decir, es que han estado de acuerdo o es que no se les ha hecho ni el menor caso? Ya me gustaría saberlo. 
    Sería deseable que, por una vez en la vida, hubiera gobernantes que reflexionasen y, para el curso 18 - 19, volviéramos a las pruebas de septiembre. Ya veremos dentro de un año.   

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Apollardats y renegats

Pig Demont', la empresa que disgusta a Puigdemont | El Imparcial
L'apollardat fugitiu
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    Me entero a través de un artículo de Muñoz Molina titulado Los impuros de que han aparecido por Cataluña fotos de Juan Marsé adornadas con la palabra "renegao". Este feo atentado estigmatizador y segregador del nacionalismo catalán me recuerda un par de episodios de la vieja mili.
   El primero me ocurrió a mí. Estaba un día hablando con un compañero que era catalán y otro que era riojano y les contaba que yo había nacido en Barcelona, pero vivía en Madrid. El riojano resumió mi trayectoria con un chiste ácido: "O sea, que eres un catalán renegat". Nos echamos los tres a reír.
   El segundo es una anécdota que me contó un amigo. En su cuartel había un sargento un tanto guasón que, a los que eran particularmente idiotas o estaban particularmente descolocados, los llamaba apollardaos, salvo si eran catalanes: a estos los diferenciaba con la denominación de apollardats.  
   Parece ser que la actual Cataluña ya está acuartelada y con los papeles repartidos: a personajes tan dignos como Marsé, uno de nuestros mejores escritores vivos, alguna capillita inquisitorial les ha colgado el cartelito de renegats, mientras que el de apollardats se lo han reservado para sí mismos el cóctel de energúmenos, manipuladores, incendiarios, iluminados y  corruptos que navegan en la nave de los locos separatista.  

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Juana no está en mi casa (por fortuna)

   Me resultaría increíble que alguien no recordara la que a mi juicio ha sido la serpiente de este verano: el asunto de Juana Rivas, la mujer granadina que, cuando tenía la obligación legal de devolver sus dos hijos a su expareja, que tiene la custodia legal, escapó con ellos y se ocultó nadie sabe dónde, alegando que los niños corrían peligro si retornaban con su padre. Naturalmente, esto pudo suscitar en la ciudadanía muchas reacciones, entre las cuales era una posibilidad razonable hacerse estas preguntas: ¿puede alguien desobedecer un mandato judicial? ¿No es lo que ha hecho esta señora un secuestro o algo equivalente?  Estas preguntas resultaban muy pertinentes, dado que, en lugar de activarse una diligente búsqueda de Juana Rivas, lo que se produjo fue una especie de relajada pasividad, envuelta en una insólita feria de concentraciones de apoyo (aquellos cartelitos y aquellos gritos de "¡Juana está en mi casa!"), ruedas de prensa en las que una tal Francisca Granados la defendía con sobreactuada agresividad, reacciones de apoyo de políticos y famosos y una respuesta especialmente desafortunada, la de Mariano Rajoy, quien por aquellos días, a propósito del desafío soberanista, no paraba de decir que las leyes hay que cumplirlas, de manera que no debió contestar eso de "A las personas hay que comprenderlas" cuando le preguntaron por una Juana Rivas que estaba desobedeciendo un mandato judicial. En este contexto, acabó resultando también muy pertinente hacerse esta otra pregunta: ¿qué habría pasado si Juana Rivas hubiera sido Juan Rivas? Nadie puede negar que la violencia de género es un asunto delicadísimo, pero la ley que la afronta en España tiene notables grietas, eso lo han dicho muchas voces muchísimo más autorizadas que la mía. 
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    El resultado fue este: un lamentable esperpento en el que, a una persona que se había fugado con unos menores, la sociedad española la arropaba y jaleaba, los medios de comunicación sin duda la apoyaban (mírese el eco que le daban a la señora Granados) y muchos mandatarios le transmitían su solidaridad o su comprensión. ¡Qué imagen dimos! ¡Debimos de quedar como un país en el que las normas no valen para nada! Nos faltó frialdad y seriedad, racionalidad; una vez más, como ya viene siendo demasiado habitual y conducidos por unos medios de comunicación que parecen encontrarse comodísimos instalados en la demagogia, la corrección política y el sensacionalismo, nos dejamos arrastrar por la irreflexión. Desconozco lo que habrá de realidad y de mentira en los respectivos relatos de Arcuri y Rivas, pero nada justificaba tanta benevolencia y tanto respaldo para esta: era ella quien incumplía las normas, era ella quien arrebató a los niños; por otra parte, su conducta incluía cosas que no eran coherentes: después de la sentencia de maltrato de 2009, ¿por qué volvió con ese hombre e incluso tuvo otro hijo con él? Tampoco parece que hablasen en su favor el espectáculo que montó o su histrionismo: mirad las fotos que adjunto: ¿cuál es la verdadera Juana Rivas? Desde luego, rara vez la vimos serena ante las cámaras.
   Pero la cosa no ha terminado. Hoy se publica la noticia de que Francesco Arcuri, que durante todo este jaleo se mantuvo bastante discreto, ha decidido por fin pronunciarse, pero ya en serio, y no en la prensa rosa, y lo que piensa hacer tiene bastante enjundia. Si leéis la noticia que enlazo, su abogado afirma que Arcuri considera que en España fue zarandeado y difamado por medios de comunicación y políticos, así que piensa poner una demanda exigiendo una elevada indemnización. Otra cosa que piensa hacer es denunciar ante los tribunales europeos la ley española de violencia de género, a la que considera vulneradora de los derechos humanos de los hombres que viven en España, cosa con la que estoy absolutamente de acuerdo, y añadiría además que es terriblemente discriminatoria, algo bastante incomprensible. La noticia es interesante, os recomiendo leerla. ¿Acabará resultando que este carnaval de Juana Rivas es la vía por la que accedemos a la derogación o la reforma de la ley contra la violencia de género que tenemos en España, que tiene importantes defectos? Entonces, habrá merecido la pena pasarse el mes de agosto con este culebrón. 

Llevo dos horas mirando...

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...y no veo ninguna diferencia.

domingo, 27 de agosto de 2017

Ruindades (3)

   Lo vimos en las etapas más álgidas de la ofensiva independentista vasca y sucede también con la catalana: la ilimitada fe que los nacionalistas depositan en el visionado internacional de sus "conflictos" hace que por nada del mundo se pierdan una oportunidad de salir en la "tele": a la menor expectativa de que un evento vaya a tener repercusión internacional, se lanzan en picado. El sentido goebbelsiano que tienen de la propaganda les lleva a la siguiente estrategia: repitamos mil veces ante el mundo nuestras mentiras y conseguiremos que el mundo las acabe considerando la verdad; de ahí vienen las pitadas en los partidos milimétricamente preparadas, el asunto aquel de las giraldillas, la vía catalana...: espectaculares anuncios de un pésimo producto, pero no podemos olvidar que la publicidad puede hacer pasar por bueno lo malo, y mucho me temo que los gobernantes y políticos españoles no están contrarrestando bien esta táctica.
   Con esta premisa y sabiendo como sabemos lo justitos de decencia que andan los nacionalistas, ¿existe alguien que se haya sorprendido de que tomasen por asalto incluso un evento como la manifestación de ayer sábado, que se suponía que era para mostrar el rechazo ante unos sangrientos atentados terroristas, pero ellos la han infectado de su beligerancia separatista? A estos señores no les importan ni los muertos. Ya ayer por la mañana, varios medios coincidían en el término "encerrona" para referirse a lo que le esperaba al rey unas horas después y no cabe duda de que acertaron, pero no porque fueran adivinos, sino porque estaba cantado. Señalada ya esta gran ruindad general de la grosera usurpación, vayamos, una vez más, a los hechos concretos de otras más particulares.
    -Comité de recepción. En un breve artículo titulado Fue una celada, informa "El Mundo" de que el lugar desde el que debían partir las autoridades nacionales y el rey, antes de que estos llegaran, ya estaba tomado por unos tres mil radicales provistos de esteladas y cartelitos de esos que no te haces tú en tu casa, quienes enjaularon prácticamente a la comitiva y la sometieron a hostigamiento durante todo el recorrido de la manifestación. Señala el diario que ese punto de partida era un dato de carácter reservado: si es así, alguien de la organización tuvo que facilitárselo a los "espontáneos" manifestantes, y esto señalaría a la Generalidad o al Ayuntamiento de Barcelona; en la misma línea apuntaría otro dato que aparece en ese artículo: que la presunta representación civil que precedía al rey y al Gobierno de la nación también se giró para importunarles con carteles semejantes a los de los hostigadores. Si esto también es verdad, las instituciones organizadoras han saltado de la indecencia a la traición, que Dios nos pille confesados en todo aquello en lo que estén envueltos estos personajes tan carentes de límites.
    -Los cartelitos. Fijaos en esta foto sacada de "El País":
   Vista de la manifestación contra el terrorismo, en el paseo de Gràcia.
    Me he decidido a poner este mural que se me come medio artículo porque en él se aprecian bien esos carteles de fabricación industrial -azules, rojos, verdes, amarillos o blancos- que prácticamente inundaron la manifestación. La primera pregunta que nos sucitan es: ¿con qué fondos se han pagado? Y es pertinente, porque, si se ha hecho con fondos públicos, dado que están repletos de ataques al rey y al Gobierno de la nación, no sé hasta qué punto esto no debería investigarse. Lo siguiente que llama la atención son sus mensajes (se ven mejor en las ediciones en papel de los periódicos), en primer lugar, por las lenguas en que están escritos: catalán, inglés y, ¡prodigioso!, español. Aquí entra en escena el factor de propaganda goebbelsiana del que hablaba antes: la mente que está detrás de esta manipulación quiso muy bien que todo el mundo se enterase de lo que deseaba decir, así que se dejó de remilgos segregacionistas y se avino a instrumentalizar hasta la odiada lengua española, por la sencilla razón de que esa cuidada edición de consignazos fue el vehículo de lo más rastrero de sus injurias, cosas como "Felipe, quien quiere la paz no trafica con armas" o "Mariano, queremos paz, no venta de armas", más la contrapartida, es decir, el utopismo hipócrita que los ladinos autores de estos carteles quieren hacer pasar como su beatífica propuesta, sandeces fuera de contexto como esa de "Imagine a country that doesn't sell arms": puestos a no respetar a los muertos, estos genios tampoco tenían por qué respetar a John Lennon. No cabe la menor duda: iban a estar las "teles" de todo el mundo, así que había que manipular alto, claro y archirrepetido.
    -Algunas cosas que no son ruindades, pero que no deberíamos pasar por alto. Una vez pasada esta marea, hay una serie de cuestiones que afectan más al buenismo y la corrección política que a la vil manipulación, pero que considero perjudiciales o inadecuadas y quiero, por tanto, señalar. La primera está ya más que recalcada, pues han sido muchos ya los que han dicho que el lema de toda esta reacción, No tinc por, es bastante desafortunado, por mentiroso y por insensato: ¿cómo no se va a tener miedo a locos capaces de hacer lo que hacen los islamistas? ¿Qué sentido tiene jactarse de algo que es falso e irracional? Mucho me temo que detrás de esta estúpida elección lo único que había era el afán de eludir cualquier frase condenatoria, ni siquiera destinada a asesinos tan abyectos como los de Barcelona y Cambrils, los remilgos del buenismo carecen de sentido del ridículo. Y esto, por no hablar de otro matiz que en lo que atañe a la tragedia de los atentados es irrelevante, pero que, si cambiamos de ámbito y atendemos a la más que probada manipulación que el nacionalismo ha ejercido sobre este asunto, importa mucho: una vez más, el español ha quedado relegado: tendríamos que hacer lo posible por dejar de complacer a los separatistas en el juego de convertir al español en una lengua vergonzante, segundona, que hay que usar pidiendo perdón y con la inmediata traducción al catalán para no pecar, a no ser que seamos tan gili_ _ _ _ _ _ de no habernos dado cuenta de que la anulación y estigmatización de la lengua española es una de las bazas esenciales de los planes separatistas, que llevan años castigando su uso y a quienes la usan. Tampoco es desdeñable el posicionamiento que se ha adoptado ante el islam: este asunto es tremendamente delicado, así que convendría que, incluso mentes tan fanatizadas como las del nacionalismo catalán, lo tratasen con muchísimo cuidado, me explicaré. En la demencial variedad de frases de los cartelitos de colorines, junto a las temerarias acusaciones contra el rey o el presidente del Gobierno de la nación, había otra que decía: "No a la islamofobia". Uno podría preguntarse dos cosas: primera: ¿no podría dar la impresión de que para los manifestantes los malos de esta película eran Felipe VI o Mariano Rajoy, antes que un puñado de asesinos que han matado en nombre del islam? Segunda: está claro que los islamistas no son el islam, que este no debe ser criminalizado y que debemos respetar a los millares de buenos musulmanes que viven en España, pero, ¿acaso esa manifestación estaba motivada por algún ataque contra el islam? Por supuesto que no: estaba motivada por horribles atentados cometidos por, nos guste o no, personas procedentes del islam, así que ese cartel era completamente inadecuado, y no solo eso, sino que podría suministrar argumentos a los círculos de los que proceden los asesinos, lo cual sería lo único que nos faltaba: que un día saliera cualquiera de esos mamarrachos que actúan como portavoces del terrorismo islamista diciendo que atentaron aquí porque somos unos islamófobos. Todas estas razones valen para otra cosa que me parece un tremendo error: haber dado la voz a una musulmana en la lectura del comunicado final: está muy bien que queramos que no se estigmatice a los musulmanes, pero, habiendo víctimas de más de treinta nacionalidades, ¿no parece un despropósito conceder tal relevancia precisamente a la comunidad de la que procedían los asesinos? ¿No cabe incluso la posibilidad de que esto haya herido la sensibilidad de alguna víctima? Habrían tenido los organizadores de la marcha que ser más serios con esto: la muerte y el terror deben ser tomados muy en serio y sus víctimas tratadas con mimo, pero ellos han preferido decantarse por un buenismo frívolo y superficial: cualquiera diría que no han aprendido de la trágica experiencia que por desgracia nos han aportado a los españoles lo desmanes del nacionalismo radical vasco.  

sábado, 26 de agosto de 2017

Ruindades (2)

   Se veía venir: si la indecencia nacionalista no conoce límites, era de esperar que, tal y como insinué en mi artículo del pasado día 20, esta peña iba a seguir agregando basura a la que ya había empezado a segregar entonces. Vayamos, una vez más, a los datos concretos:
   -Carles Puigdemont. A solo una semana de los atentados de Barcelona y Cambrils, se descuelga acusando al Gobierno español y manipulando de una manera tan estulta como miserable la actuación de los mozos para hacer propaganda de su plan separatista. El fanatismo, la obcecación y la falta de principios de este sujeto son difíciles de superar, cómo será la cosa que hasta él mismo hace constantes alusiones a que la cárcel está en el horizonte que le espera.  
   -Ada Colau. ¿Cómo es posible que haya llegado tan alto un personaje como esta señora, cuyos principales adornos son la hipocresía, la mediocridad, el autoritarismo, la incompetencia y un rencoroso encarnizamiento contra todo aquello que su mentalidad de ácrata apolillada señale como enemigo, ya sea lo español, los aficionados a la selección o unos militares que van a presentar su oferta educativa en una feria? Para explicarlo no basta la anómala situación política que han dejado en España la crisis y la desmesurada corrupción de las últimas décadas, sino que hay que tomar en consideración que lo de la política catalana es muchísimo peor: aquello es ya un repugnante esperpento. Entonces se empieza a entender. En su afán por capitalizar la manifestación de hoy, se  ha permitido declaraciones como estas: 
    El acto seguirá como tenemos programado. Todo aquel que venga tendrá un lugar. Hemos vivido una semana intensa atendiendo a las víctimas. La ciudadanía ha tenido una respuesta ejemplar que culminará con una manifestación por la paz.
    En apariencia, estas palabras son impecables, pero, contextualizándolas en la actual situación política española, ocultan una serie de mensajes implícitos muy lastimosos. Está en primer lugar ese "tenemos" que subrayo: o es un plural mayestático o es un plural a secas que incluiría a ella y a los de su bancada, esos que han conseguido secuestrar la respuesta mediática a los atentados, pero desterraría a todos los demás: en cualquier caso, es una traición del subconsciente, una forma que confirma lo que todos sabemos: que la señora Colau ha puesto un particular empeño en relegar a un segundo plano a todo aquello que no fuera de su gusto, o sea, el rey, el presidente del Gobierno, los ministros...: lo "español", el "Estado", en suma. Y si alguien no lo ve así, que observe cómo la alcaldesa que padece Barcelona, con las siguientes palabras que pronuncia, insiste en recalcar que ella es la dueña de la manifestación: "Todo aquel que venga tendrá un lugar". ¡Pues claro, señora Colau!, muchas gracias por darnos permiso para adherirnos a "su" manifestación, pero no era necesario, ¿o es que no se ha enterado de que en España existía el derecho de manifestación desde mucho antes de que a usted la hiciera alcaldesa un delicado equilibrio de fuerzas políticas? En este país cualquiera tiene lugar en cualquier manifestación, incluso aunque no lo diga usted. Queda, por último, lo de la manifestación "por la paz"; sí, la paz está muy bien, pero sucede que España no está en guerra y esta manifestación está motivada por unos brutales actos terroristas, así que no es una manifestación por la paz, es una manifestación contra el terrorismo. Desde su primera reacción, la alcaldesa de Barcelona ha estado eludiendo este término e intentando taparlo con las palabras "paz", "solidaridad" y otros dignísimos conceptos que no venían al caso, sin darse cuenta de que este truquito de los eufemismos hace mucho tiempo que ya no cuela, porque ya lo dejaron muy resobado los batasunos, el PNV y otros farsantes de parecido pelaje. 
    Me temo que esto continuará.   
    

domingo, 20 de agosto de 2017

Ruindades

   Por increíble que parezca, algunos no han sido capaces de guardar la compostura y controlar sus miserias ni siquiera en situaciones tan delicadas como la producida por los recientes atentados en Barcelona y Cambrils. Veamos unos ejemplos:
  -Joaquín Forn, el consejero de Interior de la Generalidad, ha informado acerca de las víctimas del atentado de Barcelona haciendo diferenciación entre las catalanas y las de "nacionalidad española". Tenéis más información aquí. Habíamos visto ya a este señor dando claras muestras de sus posturas totalitarias, así que no extraña mucho esta mezquindad, que demuestra que tampoco es que sea muy respetuoso con las desgracias personales.   
  -De la ANC lo raro hubiera sido un comportamiento decente. En una de sus cuentas de Twitter, pide que no se utilice la bandera española para mostrar la solidaridad con las víctmas de los atentados. Podeís verlo aquí.
   -La CUP no irá a la proyectada manifestación contra el terrorismo si va el rey. ¿Por qué? Porque, según su diputada Mireia Boya, él y el Gobierno (el de la nación, por supuesto), son "imagen de un imperialismo económico que ha financiado los atentados del jueves pasado". Podéis ver aquí esta nueva muestra de sensatez de los cuperos, sin cuya colaboración sería inviable la orgía de despropósitos en que consiste la política del actual Gobierno de Cataluña. El tufillo batasuno de la CUP no debería ser menospreciado en absoluto.
          Si buscase un poco más o esperase unos días, seguro que podría sacar más muestras de la acendrada calidad moral de los independentistas catalanes, pero creo que estas tres perlas son ya suficientemente significativas. 

viernes, 18 de agosto de 2017

Atentado en Barcelona

   En homenaje a esos amigos que han muerto o han sufrido daños en el trágico atentado de ayer en las Ramblas.

Tienes un amigo

martes, 8 de agosto de 2017

Pisarello, Fachín y una dama de Madrid

   Hace algún tiempo, acudí a un acto en el Ateneo de Madrid en el que participaba una señora madrileña en calidad de delegada en Madrid de las organizaciones independentistas que están a favor del referéndum secesionista en Cataluña. La situación, como veis, ya era de partida bastante surrealista, como no es raro que suceda en torno a este asunto del prusés, pero la guinda colaboré yo mismo a ponerla cuando, en el turno de preguntas, le planteé a la madrileña representante del independentismo catalán la siguiente cuestión:
    -Yo nací en Barcelona, pero vivo en Madrid desde hace muchos años: ¿para ustedes soy catalán?
    Respuesta:
    -Usted será lo que usted elija.
    O sea, que, según los organizadores de este circo, si mañana elijo ser jirafa, picaporte de latón o marciano, eso está hecho. Naturalmente, la cosa no iba por ahí, sino por otro lado que aquella señora sabía muy bien, por eso eludió la respuesta varias veces, hasta que al final yo mismo dije en voz alta la razón: aquella catalanista madrileña se negaba a reconocer que yo soy catalán porque, tal y como han planteado su referéndum los independentistas, si se llevase a cabo, podrían votar en él los nacidos en Cataluña residentes en el extranjero, pero no los residentes en el resto de España, como es mi caso, naturalmente, porque los separatistas saben que somos casi todos contrarios a su montaje. Una prueba más del carácter excluyente del separatismo catalán, como de todo separatismo que se precie. 
    Casos de intrusos que se permiten meter el cucharón en un potaje que no es el suyo los hay mucho peores que el de esta señora de Madrid. Poco antes de las elecciones autonómicas de 2015, un provocador llamado Alfred Bosch montó una miniguerra de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona de la que me ocupé en un artículo titulado Manual de perversiones. Incluía allí este vídeo, en cual puede verse cómo Gerardo Pisarello, el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, no hubiera tenido inconveniente en que se colgase la estelada del balcón consistorial, pero interviene airado en cuanto aparece la bandera española:

    El argentino Pisarello ha tenido algunas otras actuaciones muy desafortunadas, en especial, la retirada del busto de Juan Carlos I del salón de plenos del Ayuntamiento de Barcelona.
     Estos días está sonando el nombre de otro paisano suyo, este, de Bahía Blanca, el señor Albano Dante Fachín, que se ha visto envuelto en una polémica con Pablo Iglesias acerca de si los podemitas catalanes tienen o no que votar en ese referéndum previsto para el 1 de octubre. Gracias a don Albano, me queda claro que España tiene que ser un Estado plurinacional, pero este aún va más lejos y tiene la poca cabeza de decirle a Iglesias que, obviamente, no votará en ese referéndum porque es un chico de Vallecas. No sé lo que le habrá dicho Iglesias al señor Fachín, pero yo, que soy un poco terco, a este chico de Bahía Grande le pondría ante el mismo conflicto que ya le planteé a la señora aquella de Madrid: ¿qué le parece que en ese referéndum sobre la independencia de Cataluña que él encuentra tan perentorio no se me permita votar a mí, que soy un chico nacido a dos pasos de las Ramblas? Ni que decir tiene que lo que yo reclamo no es el derecho a votar en tal evento, pero la contradicción ahí queda.
    Lo que sí reclamaría es un poquito de prudencia. ¿Quién era aquella señora de Madrid para regatearle a uno de Barcelona su condición de catalán? ¿No le parece al señor Pisarello un buen manojo de excesos venirse desde Tucumán a independizar Cataluña y ofendernos a los españoles arrinconando a Juan Carlos I y postergando a nuestra bandera? ¿No cree el señor Fachín que, hablando de asuntos de España, es una muestra de prepotencia que alguien nacido en Bahía Blanca ironice con el origen vallecano de quien sea? ¿Quién es él para recomendar que España sea plurinacional, metanacional o antinacional? ¿Qué narices saben de España los argentinos Pisarello y Fachín para mangonear en su ordenamiento territorial, que es una cosa importantísima? El régimen de libertades en que vivimos y la elogiable generosidad con que acogemos a los de fuera son dos virtudes de nuestra sociedad de las que han abusado estos dos personajes. Particularmente en el caso de Gerardo Pisarello, preocupa que pueda llegar tan alto como ha llegado para hacer las cosas que está haciendo: por si no tuviéramos suficiente con nuestros impresentables de aquí, nos vamos a buscarlos fuera.