lunes, 18 de junio de 2018

¿Y qué dicen los animalistas?

   Esta imagen que veis arriba es la esencia de la penúltima batalla en que se ha empeñado el ¿Honorable? Carles Puigdemont, a quien al parecer no ha gustado que una industria cárnica malagueña lanzase al mercado una línea de productos con el etiquetado que aparece a la derecha. Por razones que solo él sabrá, ha movilizado a su legión de defensores legales y ha conseguido que la empresa se haya visto obligada a paralizar la venta de los fiambres cuyo emblema era el simpático cerdito ye-ye, una lástima, pues estoy seguro de que su sabor debía de tener una notable personalidad diferencial. Como sé muy bien cómo sois mi media docena de lectores, estoy convencido de que ahora os estaréis haciendo una serie de reflexiones acerca de quemas de banderas, pitadas a himnos, chistes o esculturas con personajes reales en situaciones lujuriosas, raps injuriosos o incitando a la violencia o vitoreando a asesinos terroristas, consideraciones filosófico-humorísticas hechas por "honorables" presidentes o televisiones autonómicas acerca de las miserias inherentes a la condición de español..., y todo ello lo estaréis asociando a cómo estas cosas se nos han estado vendiendo como el inalienable derecho a la libertad de expresión. Pues bien, con este asunto, el ¿Honorable? Puigdemont y quienes han paralizado la venta de los embutidos Pig Demont han convertido todo eso en un alambicado ejercicio de hipocresía, papanatismo e incongruencia. 
   Una última reflexión: ¿van a hacer algo las asociaciones animalistas? Porque el cerdito también tiene su derecho a sentirse ofendido, ¿eh?, ¡faltaría más! 

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