lunes, 20 de febrero de 2017

Con todos mis respetos

   Veo en "El País" una noticia que se presenta con el titular "Hay que acabar con el formato de clases de 50 minutos", la cual consiste en una entrevista al neurólogo Francisco Mora, autor de esa afirmación. No voy a tener la osadía de quitar o poner una coma a lo que este especialista dice en lo tocante a su disciplina, pero sí señalaré que, cuando extrapola sus palabras al terreno educativo, dice cosas con las que estoy de acuerdo y otras con las que no. Entre estas últimas, están precisamente las palabras del titular y su contexto, lo reproduzco:
   Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto…
   No quisiera ser descortés con el señor Mora, pero de eso de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, la inmensa mayoría de los profesores nos habíamos dado cuenta ya hace muchísimo tiempo, por eso, aunque se lo agradezco, el consejo de introducir elementos disruptores, no lo necesito, porque desde siempre yo -como la inmensa mayoría de los profesores, al menos, de infantil, primaria y secundaria- planteo unas clases con la suficiente multiplicidad de actividades e informaciones como para que la atención del alumno no decaiga. El formato actual de las clases está muy bien con 50 minutos, ya que es un tiempo no tan largo como para que se cansen ni el alumno ni el profesor pero suficiente como para integrar las diversas facetas que tiene o puede tener un acto educativo, cuyo desarrollo a menudo necesita esos cincuenta minutos. Presuponer que el profesor pretende mantener la atención del alumno fija en una sola cosa durante ese tiempo es desconocer cómo se trabaja en la enseñanza: que no se preocupen "El País" ni el señor Mora: conocemos nuestro oficio y sabemos desempeñarlo, no en vano somos profesionales. Por el contrario, debo suponer que eso de las cincuenta clases de 10 minutos es una exageración deliberada, una especie de licencia poética, porque, si esta dicho en serio, es un sinsentido que prefiero no comentar.
   Terminaré haciendo una observación acerca de la edad para empezar a leer. No entraré en el campo del señor Mora ni discutiré lo que dice acerca de los circuitos neuronales y su desarrollo, que le lleva a concluir que la edad ideal para empezar a leer son los seis años, pero sí quiero comentar algo acerca de estas palabras:
    Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo.
   Empezando por mí mismo y por mis hijos, he visto a muchos niños que han empezado a leer antes de los seis años sin dolor, sin sufrimiento y sin escupir nada, como también debo decirle que la experiencia escolar registra no pocos niños que empiezan a leer a los seis años y tardan en aprender. Esta parte de su discurso, por lo tanto, ya que choca con la realidad, no me la creo, es probable que no esté lo suficientemente contrastada o que esté formulada con una simplicidad un tanto tendenciosa.   

4 comentarios:

  1. Aunque se que no hace falta que te lo diga, estoy absolutamente de acuerdo contigo, Pablo, (como siempre, jejeje). Un abrazo.

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  2. Gracias, Lola. Y el apoyo de los amigos, aunque se dé por supuesto, siempre está muy bien que a uno se lo recuerden. Un abrazo.

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  3. En Andalucía las clases son de 60 mintutos. Yo agradecería los 50, que, por cortesía hacia los que tenemos que cambiar de clase, se quedan en 45.
    Con clases así, se podría entrar un poco más tarde y salir un poco antes. Creo que para los alumnos y para nosotros, 6 horas seguidas -aquí se empieza a las 8:15 y se sale a las 14:45, con media hora de recreo- es demasiado.
    En lo de la lectura mi hijo y yo empezamos antes de los 4 años y fui y es buen estudiante. Sin ningún trauma ni dolor que recuerde.
    Saludos desde Granada.

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  4. Ese horario vuestro es criminal y, naturalmente, será un guiño demagógico pensando en lo que agradecerán los padres el que sus niños estén tanto tiempo en el "cole". Al igual que a las cajas de ahorros, la intervención de ciertos políticos "democráticos" a la escuela no le ha sentado demasiado bien, esto es desolador. En cuanto a lo de la lectura, es lo que tenemos los perros viejos, que no nos cuelan cualquier hueso. Saludos.

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