lunes, 19 de marzo de 2012

El vergonzoso revanchismo de una camarilla de ineptos

   ¿Sabía alguien que el déficit de la comunidad valenciana es de un 3'68% y de 3.721 millones de euros en términos absolutos, lo que la sitúa la tercera de todas, después de Andalucía y Cataluña, que están bastante más pobladas? ¿Le suena a alguien el nombre de Carlos Fabra, un político valenciano incurso en varios procesos por corrupción, pero que tiene la fortuna de haber sido agraciado por la lotería en repetidas ocasiones? ¿Ha oído alguien hablar del inoperante, despilfarrador y ruinoso aeropuerto de Castellón, obra que se redondea con una grotesca estatua en honor a ese político la cual ha costado 300.000 euros? ¿Le han llegado a alguien noticias de Rita Barberá (alcaldesa de Valencia) y los bolsos de Luis Vuiton, de los trajes de Francisco Camps (ex-presidente de la Comunidad de Valencia), de la la Perla, del Bigotes y de otros sonoros nombres que han aparecido ligados al caso Gürtel... en Valencia? ¿Están al tanto del ruinoso negocio que supuso para esa comunidad el pomposo, faraónico y delirante jueguecito de llevar allí la Fórmula 1? Si echan un vistazo al enlace, verán que, solo en 2010, representó un gasto de algo más de 25 millones de euros. ¿Están al tanto de que la comunidad en que nos estamos centrando es la que acumula la segunda mayor deuda de las comunidades españolas, con un total de 20.762 millones de euros?
   Para bromas están en Valencia, se dirán ustedes a la vista de esto, aunque pueden estar tranquilos, porque los gobernantes de esta comunidad, gente a lo que parece cualificada, han dado ya con el remedio de todos sus males: poner a los profesores a trabajar en julio. Inaudito: tienen una comunidad que se va a pique y la emprenden en una guerra sucia contra sus demonios particulares con medidas absurdas, inoperantes y demagógicas. La receta del PP para resolver la crisis es tan injusta como equivocada: dinamitar los servicios públicos y liquidar los derechos laborales (¿habrá que decir "entre otros"?). En este viaje a ninguna parte, la han tomado especialmente con la enseñanza, pública, por supuesto. La razón es de sobra conocida: hay que laminarla en beneficio de la privada, más concretamente, de la concertada, es decir, de la que dedica fondos públicos a sostener negocios privados. Los negocios son los negocios. 

2 comentarios:

  1. Las medidas de la Comunidad Valenciana son un aviso para navegantes. Igual que las 20 horas de Aguirre se están exportando a otras comunidades del PP, la genial iniciativa valenciana puede ser el modelo para que otros caciques den carnaza al pueblo cabreado, a los parados y a los irritados. Por demagogia que no falte. El nivel de destrozo de todos los servicios públicos, de todos los derechos y de cualquier principio alcanza un nivel de degradación insoportable.
    Que sean encima los peperos valencianos, impresentables donde los haya, quienes se rediman haciéndose eco de los terulianos más hooligans, es también la repanocha.
    Pero ese es el nivel ético y estético de los que están al mando de la nave.
    No sabemos si los profesores tendrán que dar ciudadanía en inglés en julio o qué gaitas... En fin, hasta la próxima...

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    1. Bueno, Mariano, y no te pierdas a otros estelares predadores de lo público: los nacionalistas catalanes, con su aporreo de la sanidad y sus recortes en sueldos, derechos y puestos. Con esta crisis, la derecha más radical se ha puesto el sable entre los dientes y se ha lanzado a degüello. Otra de las lamentables secuelas de la pérdida de su identidad por parte de la izquierda cuando está en el poder: que hace que la derecha lo ejerza con menos complejos, cosa que ya hemos comentado muchas veces.

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