viernes, 12 de marzo de 2010

Manifiesto de maestros y profesores: no nos mires, únete

Queridísimos amigos:
    Después de unos días de ausencia inevitable, hoy quiero presentaros algo importante. Parece ser que algo se mueve en la enseñanza, algo, quiero decir, que grita basta al insostenible desastre actual. Aunque el MEC se muestra empeñado en llamar a su negociación sólo a los invitados habituales -esos invitados que no ponen en duda la continuidad de las líneas esenciales del sistema vigente-, hay quienes piensan de modo muy distinto y empiezan por creer que a la enseñanza le urge un cambio radical que pasa inexcusablemente por mandar el sistema LOGSE al baúl de los recuerdos. Una cosa es que el búnker educativo quiera amordazar al profesorado y otra muy distinta es que nos vayamos a callar. Un grupo de profesores ha elaborado un manifiesto que enuncia una propuesta viable, sensata y esperanzadora. Todo aquel que la comparta puede adherirse a ella en este enlace:

Yo ya he firmado (aunque las instrucciones estén en inglés, la cosa se entiende bien).
Aquí tenéis el manifiesto, que deliberadamente he puesto sobre fondo de color verde esperanza:

MANIFIESTO DE MAESTROS Y PROFESORES




Por un sistema educativo libre, eficaz e independiente





Cuando la soledad de un amplio colectivo de ciudadanos y la falta de representación política de sus argumentos impelen al desencanto y a la irritación, pero también a la sagacidad, es un deber inexcusable de la sociedad civil tomar la iniciativa y exigir que se tengan en cuenta sus reivindicaciones.

 
Sostenemos como incontrovertibles las siguientes evidencias: que el de los docentes es uno de los colectivos profesionales de España más desguarnecido, más irrepresentado, más desengañado, más enfadado y, en última instancia, más capacitado para denunciar el cúmulo de atropellos que se han ido cometiendo desde hace más de veinte años; que las diversas reformas educativas han fracasado estrepitosamente en todos sus planteamientos y han condenado a generaciones de estudiantes españoles a ser de las peor preparadas de la Unión Europea; que las circunstancias económicas de nuestro país obligan a dar, cuanto antes, un giro radical en la política educativa que han venido proponiendo hasta ahora los partidos políticos con representación parlamentaria, ya que, de no ser así, ninguna reforma logrará el objetivo -suponemos que sincero- de sacar a España de la grave crisis en la que se halla inmersa.

 
Por ello, y ante el anuncio de las negociaciones que el Ministerio de Educación está llevando a cabo con diferentes grupos políticos y con los principales sindicatos de la enseñanza, los abajo firmantes (maestros de Primaria, profesores de Secundaria y Bachillerato, profesores de Formación Profesional, profesores de Universidad, padres, madres y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de exigir:

 
1.- Que el Pacto por la Educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza que están dando clase -y no sólo de quienes dicen ser sus representantes-, únicos expertos hasta el momento y principales conocedores de la realidad de las aulas españolas.

 
2.- Que el Pacto por la Educación se despoje de una vez por todas de la influencia de modas pedagógicas que no valoran el esfuerzo, la disciplina o la transmisión de conocimientos; limite las atribuciones de psicólogos y pedagogos, tanto en la administración como en los centros, a los fines estrictos de su adscripción, y se atenga exclusivamente a la realidad de unos estudiantes que necesitan con urgencia una formación en contenidos exigente para afrontar los retos del futuro.

 
3.- Que el Pacto por la Educación impida todo intento de manipulación ideológica de los planes de estudios, evite cualquier prejuicio partidista o electoralista, se atenga únicamente a los hechos, detecte los problemas más acuciantes y actúe en consecuencia, sin que se vea lastrado o condicionado por intereses espurios que nada tienen que ver con la enseñanza.

 
4.- Que el Pacto por la Educación no confunda, como se viene haciendo desde hace más de veinte años, la igualdad de oportunidades de una enseñanza obligatoria hasta los 16 años con la uniformidad de capacidades, y el derecho universal a una educación de calidad con la obligación de recibir unos mismos contenidos, exigencia que atenta contra los derechos individuales, niega que existan personas con distintas capacidades físicas e intelectuales o con perspectivas e intereses diversos, e impide que el Estado salvaguarde la legítima aspiración de los ciudadanos a promocionar socialmente.

 
5.- Que el Pacto por la Educación conciba una Enseñanza Infantil que no ignore que los niños de edades comprendidas entre los 0 y los 4 años han de pasar la mayor parte del tiempo con sus padres, aun cuando eso signifique que deban reconsiderarse las actuales normativas que rigen los permisos de maternidad y paternidad y los horarios laborales de los progenitores; que no eluda la responsabilidad de iniciar el aprendizaje de ciertas habilidades intelectuales cuando la capacidad o la inclinación de los alumnos así lo requieran; que no se entienda, en definitiva, como una etapa en la que sus profesionales han de quedar reducidos a ser simples nodrizas.

 
6.- Que el Pacto por la Educación considere la Enseñanza Primaria como el ciclo más importante en la formación del alumno, limite la promoción automática a los primeros años de la etapa, no desdeñe el rigor y la exigencia necesarios para afianzar tanto las habilidades primordiales en lectoescritura y cálculo matemático como los conocimientos básicos de otras disciplinas también esenciales, y no eluda la necesidad de plantear una Primaria hasta los 14 años. Pero que, sobre todo, haga de este periodo de aprendizaje el mejor momento para guiar al alumno en su futuro académico demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo, y detectando a tiempo y prestando una mayor atención a los problemas que puedan surgirle mediante una exigente labor de orientación -labor que sólo tiene sentido y es eficiente en esta etapa- que huya de la inútil burocracia actual y, principalmente, a través de programas de refuerzo dentro y fuera del aula.

 
7.- Que el Pacto por la Educación recapacite sobre la conveniencia de mantener, contra viento, marea y estadísticas adversas, la Enseñanza Secundaria, etapa que se ha revelado como uno de los mayores fracasos de las últimas reformas legales; que conciba, en su lugar, la creación de un Bachillerato de 4 años de duración que recupere el valor del mérito académico acabando con la promoción automática y restablezca la especificidad que le da sentido y que lo define como la etapa preparatoria para los estudios superiores; que se atreva a abordar definitivamente una reforma de la Formación Profesional que convierta esta etapa en el motor más importante para transformar el modelo productivo de nuestro país, y que evite que se la continúe considerando una simple alternativa para aquellos que no pueden acceder al Bachillerato, otorgándole, para ello, 4 años de duración tras la Primaria, dotándola de medios y dignificando sus objetivos mediante el mérito y la excelencia.

 
8.- Que el Pacto por la Educación no condene a los alumnos que fracasan a la precariedad laboral y que incluya con carácter de urgencia, para ello, un tercer itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años -de 2 años de duración- que armonice la presencia de las asignaturas instrumentales con una atención especial a materias exclusivamente prácticas, procurando así una cualificación profesional temprana y una salida laboral digna y suficiente como para no impedir la promoción social a la que todo ciudadano tiene derecho.

 
9.- Que el Pacto por la Educación plantee un sistema de conexión de los diferentes itinerarios salidos de la Enseñanza Primaria con racionalidad y sentido común, mediante cursos puente o exámenes de ingreso que huyan de la excesiva condescendencia que existe hoy día.

 
10.- Que el Pacto por la Educación evite la impostura de los actuales procedimientos de evaluación del sistema de enseñanza y plantee la urgente necesidad de unas reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa que hagan de los resultados el único y principal indicador fiable de la realidad de alumnado y profesorado.

 
11.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente modificando, para ello, la actual estructura de los centros de enseñanza, facilite su labor rebajando el número de alumnos por aula, restablezca su autoridad devolviendo al claustro de profesores las competencias disciplinarias y restituya su autonomía confiriéndole la competencia para elegir a los directores y otorgando a los diferentes departamentos didácticos la libertad real para elaborar los planes de estudios.

 
12.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente confiando a su único criterio las cuestiones derivadas de la enseñanza, despojándole de atribuciones ajenas a su cometido, acabando de una vez por todas con el absurdo sistema de promoción horizontal, incentivando su carrera mediante la búsqueda del estímulo académico y laboral, que, en todo caso, nada tiene que ver con los cursillos que actualmente organizan sindicatos y centros de profesores y recursos, dignificando el menoscabado Cuerpo de Catedráticos de Bachillerato y concibiendo un sistema de acceso a la función pública docente diferenciado para cada etapa educativa y basado exclusivamente en la excelencia.

 
13.- Que el Pacto por la Educación proponga por fin respuestas serias y contundentes a los graves problemas que sufre la Universidad española, que recorte el número de universidades a fin de evitar la actual infradotación y la mediocridad a las que están expuestas, que reconduzca la vigente política de títulos a patrones de sensatez científica y económica, que racionalice los planes de estudios, que modifique los actuales modelos de gestión administrativa y emprenda una desburocratización en masa, que solucione los antimeritocráticos estándares de selección y de evaluación del profesorado, que reconsidere y adapte a la realidad de nuestro país los dudosos procesos que se han seguido para adoptar los nuevos requisitos de Bolonia, y que potencie programas de investigación con dotación suficiente evitando por ley la influencia política que hoy día impide o pone en entredicho, no sólo la eficiencia y la utilidad de éstos, sino el libre debate de ideas y, sobre todo, el concurso de toda disidencia crítica.

17 comentarios:

  1. A ver si llenamos la red con el Manifiesto. Hay que contrarretar toda la propaganda cutre de los pseudopregresistas de la renovación pedagógica, los lúdicos y los amigos de la comprensvidad, la promoción automática y la continuación del actual modelo-basura.

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  2. Absolutamente de acuerdo, Mariano. David ha hecho ya una buena labor, porque, si te metes en google y pinchas "manifiesto de profesores", te salen más de tres páginas con enlaces, y eso es cosa suya. Yo hoy voy a ver si mando una cartita a El País, aparte de otras cosas que ya te comentaré.

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  3. Hombre, por fin puedo comentar en este tu blog, amigo Pablo. Llevaba unos días en que, por lo que sea, el sistema, o mi torpeza informática, me impedía comentar. No he tenido tiempo de divulgar el manifisto desde mi blog. A ver si puedo. Desde luego, David está haciendo méritos para merecer un premio a la combatividad y una calle con su nombre. Ánimo, amigos.

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  4. Raus, me alegro de charlar contigo, es como ir por la Gran Vía y encontrarse a un amigo de la infancia. He estado liadísimo y apenas he podido meterme a fondo en algunos folklores en los que suelo participar, tipo comentarios y demás. En efecto, el manifiesto está muy bien hecho y hay que impulsarlo: vamos todos con ello.

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  5. Copio y difundo. Por "Raus" llegué hasta aquí.

    Saludos y suerte.

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  6. Amigo mío, he visto hoy que te has metido a discutir en el barco pirata del relativismo. Mucho discutí hasta no hace mucho con alguno de los perros rabiosos que lo frecuentan. Por ejemplo, la tal Aloe, la misma encarnación del insulto. No sé si merece la pena. El veredicto ya está dictado contra nosotros: somos retrógrados, franquistas, fachas. Es intolerable la ligereza con que nos despachan. Qué hatajo de déspotas.

    Un abrazo.

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  7. Raus: el primero al que oí expresar esa queja fue Ricardo Moreno, en la presentación de uno de sus libros, en el cual, por cierto, la vertía por escrito. Sorprende ver cómo el paidocentrista se ajusta a un patrón y lo despótico y soberbo que es ese patrón. Y lo gracioso es que estos personajes de comportamiento facha e intolerante, se creen el colmo de la virtud y llaman fachas a los demás. ¿Cómo llamáis a esto los psicólogos? Coincido contigo en que la tal Aloe debería hacérselo ver.

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  8. Es el discurso cargado de falacias de siempre, Pablo. He estado leyendo, con infinito cansancio, algunas discusiones con los defensores logianos en varios blogs. No sé si sirve de gran cosa discutir con esta gente que nos tachan de cavernarios. Me producen repulsión, de verdad. Y son ellos los amantes de la democracia, la tolerancia, el amor a la diversidad… Supongo que sí que sirve, porque la gente moderada que los oiga ladrar, acabará dándose cuenta de ante quienes están. Se desenmascaran solos. Quizá todo ese festival de insultos y descalificaciones que montan cada vez que nos dirigen la palabra merezca ser tratado en un artículo. Porque sería bueno ofrecer al espectador moderado un retrato fiel de estos señores que, en un ejercicio de despotismo insuperable, se arrogan la exclusiva de la tolerancia y la bondad. No sé si la psicología tiene algún nombre para todo esto. Para mí son locos ideológicos: viven en su propio mundo, incapaces de ver la realidad, refractarios a toda evidencia. Con los locos no se puede razonar. Nuestra misión no es intentar que razonen (no creo en los milagros), sino, precisamente, mostrar al mundo cuerdo que es imposible razonar con ellos. O eso creo.

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. ¿Has leído a la señora en el blog de Pseudópodo? Ahora ya sois rentistas llorones y sin ninguna vergüenza. En el blog de Zamora ya calificó a los profesores de "payasos". Me alegro de que sea este tipo de personas tan "equilibradas" y "educadas" las que estén en contra del manifiesto. Son su mejor defensa.

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  11. No he entrado en el blog del que hablas ni, por supuesto, dispongo de tiempo para leer una sola línea de esos mamotretos cargados de rabia y memeces de la tal señora. Es un personaje que me intriga, me parece una absoluta resentida: te lo juro, me encantaría saber de dónde procede todo eso, qué le habran hecho los docentes. Supongo que te habrás fijado en que, entre las opiniones anexas al manifiesto, las de los detractores, sin ser más que los defensores, ocupan bastante más espacio, porque se sueltan unas filípicas que tiembla el mundo. Y otra cosa curiosa: "argumentan" con una animosidad que preocupa, hay muchos "aloes". Me deja perplejo este fenómeno: tienen tomado el foro, me resisto a pensar que sea una cosa organizada, pero lo cierto es que he visto cosas parecidas en foros de periódicos. También he visto que, salvo el tal Luis, son todos unos perfectos ignorantes en materia de enseñanza. Si has tenido valor y paciencia para lidiar con ellos, te mereces un viaje pagado a Cancún de quince días.

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  12. Lidié largo y tendido con Aloe en el blog de Zamora. Quedé tan asqueado de la señora que no he vuelto a pisar el barco. Lo que suele ocurrir, creo yo, es que este tipo de personajes odiosos (odioso es quien odia y amable el que ama), acaban acaparando más espacio del que les pertenecen o merecen (que es ninguno), porque, como es lógico, la gente con un mínimo de educación e inteligencia los rehúye. Acaban quedándose solos, dando voces y soltando espumarajos por la boca. Son tan agresivos que nadie quiere contender con ellos. Son de lo más desagradable. Es un fenómeno muy común, Pablo. Es lo mismo que ocurre en las pandillas de jóvenes. El más agresivo toma la voz cantante, y los otros o bien callan o bien lo reconocen como líder. Lo malo es que, al fin, si nadie les sale al paso, si alguien no les para los pies, podría dar la sensación de que no hay réplica posible a sus “argumentos”, de que ha ganado terreno dialéctico. No confundirán, por supuesto, a quienes conocemos de qué va la cosa, pero quizá sí a alguien esté a medio cocer y vea indignación donde sólo hay rabia. Y te puedo asegurar que a ésta no hay quien la pare: tiene odio y sinrazón para dar y vender. Es evidente para mí que es un caso clínico, más de psiquiatra y pastillas que de psicólogo y diván. A ésta no lo entra en razón ni Dios. Va a seguir despotricando hasta que se quede sola. No sé de ningún internauta tan agresivo y desagradable como esta mujer. Varias veces he pensado intervenir, pero al final desisto. Yo ya las he tenido y muy gordas con ella. No obstante, no lo descarto, por muy desagradable que me resulte la cosa. En una sociedad un poco más seria que la nuestra, un participante tan agresivo y repugnante sería inmediatamente reprendido y rechazado de plano por casi todo el mundo. Pero no es nuestro caso, de modo que ya no sé qué debemos hacer al respecto. Supongo que combatir sus “ideas” sin devolverle los rebuznos. ¿O quizá hacer caso omiso?
    En el blog de Pseudópodo su autor le ha contestado con serenidad e inteligencia.

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  13. Pero también le he visto defenderla. No sé muy bien de qué va este hombre. No he profundizado mucho en lo que dice (en estos días, ha habido cosas en las que no he podido profundizar), pero, aunque se ve sin duda que es culto, buen razonador y crítico con el sistema educativo, por otro lado a veces le he visto razonar de un modo un tanto sofístico u otras cosas, como parecer que estaba más del lado de los contrarios al manifiesto (esto, en su blog); tiene todo el derecho a pensar como quiera, pero, como yo pienso lo que tú, que esas personas se descalifican solas no por sus ideas (?), sino por sus actitudes, no me parece muy razonable defenderlas. En cuanto a lo de entrar a rebatirles, yo en el foro lo único que he hecho ha sido combatirles, poner en evidencia sus modos cavernícolas, porque rebatirles sería tarea ingente, pues hablan mucho y dicen muy poco y tú sabes muy bien lo arduo que es rebatir el vacío de ideas. Lo malo, sin embargo, es que se está comiendo el foro. Tal y como está ahora, yo lo cerraría, porque no aporta grandes bemneficios al manifiesto y les está dando sin embargo a estos asnos un maravilloso prado para explayar sus rebuznos.

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  14. Totalmente de acuerdo, Pablo. Yo no he leído mucho de Pseudópodo. Por eso me remití a su último comentario dedicado a Aloe, donde resalta lo agresiva que es. Pero si la defiende en otras cosas, pues no sé. Yo no digo que esta mujer no haya dicho algo cierto, pero yo, después de discutir muchísimo con ella, no le he oído más que disparates. Fíjate, esta mañana he escrito el siguiente texto, que no sé si elevar como artículo a Deseducativos, colgarlo como comentario en el foro, en pseudópodo o qué. A ver qué opinas tú.

    "Suele ocurrir que las personas más agresivas acaban, antes o después, sin obtener respuesta de nadie que se precie de tener un mínimo de educación y autocontrol. Entrar al trapo con señores o señoras que apenas son capaces de decir cuatro palabras seguidas sin insultar u ofender, no es plato de gusto para nadie. Ante ellos no suele haber término medio: o estás con ellos o contra ellos. Como los matones de barrio, exhiben su insólita agresividad y mala educación como forma de imperar sobre los demás. A tal extremo llegan, que no es raro que ellos solitos acaben saboteando una discusión civilizada, un encuentro de opiniones enfrentadas, una reunión apacible… o una clase de secundaria. Obran, en efecto, como esos alumnos a quienes no se les ha enseñado a comportarse con un poco de respeto. Para desesperación de quienes desean avanzar en la discusión o en lo que sea, estas personas, expertos en confundir su rabia con indignación, jamás pararán de reventar y sabotear el libre y fructífero intercambio de ideas establecido en un foro de gente más o menos culta. Cede, por lo común, el que más conocimiento tiene, el que no tiene cuerpo para escenas desagradables de insultos y acusaciones rocambolescas. El que comprende que si secunda las maneras de su agresivo interlocutor, la cosa acabará muy mal. Y no, no quiere. Cede, se retira, calla. O, quizá, esforzándose por aguantar la provocación, torne a responder a su agonista interlocutor con palabras musicales de conciliación con tal de amansar la fiera que aquél lleva dentro. Pero no, la fiera seguirá rugiendo y despotricando, y todo habrá sido en vano. El agresivo reiterará sus insultos, ciego a todo intento de conciliación del otro. Se quedará solo, luciendo colmillos y garras. El resto, que sólo deseaba discutir y avanzar dentro de los cauces de la buena educación, sentirá la frustración que siempre siente aquél que ve truncado un proyecto de muchos a manos de unos cuantos intrusos que, en su inapelable absolutismo, ni hacen ni dejan, ni viven ni dejan vivir, ni aprende ni dejan aprender.
    Y es éste un gran peligro para la consecución de fines buenos o bienintencionados. El saboteador es más saboteador que nunca. Hoy, cuando nadie tiene muy claro qué debe permitirse y qué censurarse; hoy, cuando no está claro si censurar los insultos y las malas maneras sea algo admisible en una sociedad que quiere ser libre y democrática, hoy, digo, el saboteador encuentra en ese interregno su mejor caldo de cultivo, su oportunidad para quedarse solo dando codazos, insultando a diestro y siniestro, acusando sin fundamento.

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  15. A río revuelto, ganancia de pescadores. Si se deja al insultador-saboteador libre para campar por sus respetos –pero sin respeto- los integrantes acabarán crispados y, al fin, agotados ante las exhibiciones de agresividad de aquél. El proyecto acabará en agua de borrajas. Habrá muerto antes de nacer. Si, por el contrario, alguien decide poner coto a toda esa agresividad desbordante, no faltará quien acuse al acotador de censor infame, de enemigo de la democracia y la libertad. El dilema está servido. Si no se censuran los insultos y las ideas ofensivas, el proyecto amenaza con irse al garete. El revienta clases o revienta foros se habrá salido con la suya. Si se censuran, también: el censor será acusado de enemigo de la democracia. Y es así como en los foros de Intenet, los platós de televisión, las aulas de los colegios, etc., se van poblando de los ejemplares más agresivos y belicosos, de aquéllos que no dudan en desenfundar el primero con o sin ocasión, que no dudan en insultar e intimidar a quienes no le bailan el agua y dicen amén, que no dudan en levantar la voz, soltar tacos, palabrotas, acusar, difamar y vilipendiar a cuantos se crucen en su camino.
    Es esto lo que, me temo, ocurrirá aquí, una vez más, en contra de la civilización, el progreso y la verdadera democracia."

    Creo Pablo que es bueno o necesario que hagamos hincapié en esta cuestión. De lo contrario, fíjate, nos veremos en la obligación de cerrar un foro que podría servir para perfeccionar ideas y propuestas. Yo creo que no nos podemos permitir estas cosas. Es como parar una clase porque elimbécil de turno la quiera reventar. Si lo que pedimos es cortar las alas a los que sabotean las clases, ¿por qué no hacerlo en nuestro propio foro? Hablo sólo de censurar lo censurable: los insultos, las malas formas, las calumnias. Eso no se puede consentir en una democracia de verdad. Y nosotros, por miedo a que nos tachen de censores franquistas, lo estamos consintiendo. Creo que, por otro lado, se le podía decir a David. Esto puede acabar muerto antes de nacer por culpa de los gamberrros revienta-clases, o por no saber nosotros ejercer la necesaria autoridad. Espero impaciente tu respuesta, amigo.

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  16. Pues aquí la tienes: me parece excelente tu escrito y debes publicarlo en Deseducativos y en el foro del manifiesto, como ha hecho borja con su última colaboración, y lo ha hecho, por cierto, respondiendo también a esta gente y sus improperios. En cuanto al blog del pseudópodo, haz lo que quieras, salvo una cosa: publicarlo sólo ahí. Los buenos textos nunca deben "enterrarse" como comentarios en blogs ajenos, y menos, si son blogs hostiles o desconocidos.

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  17. De acuerdo, Pablo, así lo haré. Gracias. De verdad pienso que no podemos consentir todas estas majaderías.

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