Si he de decir la verdad, tras conocer el resultado de las elecciones autonómicas que se celebraron el pasado domingo en Aragón, el panorama que abrían me pareció tan despejado que decidí no hacer ningún artículo, ¿para qué pronunciarse cuando ya quedaba todo dicho? No obstante, cuando han pasado menos de dos días, veo con asombro que algunos se empecinan en empañar lo que parecía claro, así que tendré que fatigaros con otro articulito, y voy a empezar recordando los resultados de los comicios:
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PP |
PSOE |
Vox |
Chunta |
Existe |
IU |
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Votos |
224.797 |
159.366 |
117.347 |
63.875 |
23.320 |
19.290 |
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% |
34’26% |
24’29% |
17’88% |
9’73% |
3’55% |
2’94% |
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Escaños |
26 |
18 |
14 |
6 |
2 |
1 |
¿Veis lo que decía acerca del panorama? Sobre un total de 67 escaños (mayoría absoluta de 34), el PP obtiene 26, el PSOE, 18 y Vox, 14, mientras que los 9 restantes se los van a repartir tres formaciones que, si no suceden cosas muy extrañas, quedarán relegadas a la insignificancia parlamentaria y gubernamental. Vamos a ver los grandes rasgos, que son tan nítidos que deberían resultar definitivos: el PP ha ganado, el PSOE se ha hundido y Vox da un salto colosal, pues duplica votos y escaños con respecto a las elecciones anteriores; el PP y Vox reúnen el 52'14% del voto y el 59'7% de los escaños, es decir, una holgada mayoría absoluta que les permitiría gobernar con placidez. Por otra parte, extrapolados como es debido al ámbito nacional, estos resultados son un duro revés para Pedro Sánchez, lo cual siempre es bueno para España y para la humanidad.
En definitiva: el PP y Vox deben pactar, para hacer efectivos el derecho y el deber que las urnas les han concedido: gobernar en Aragón (con sensatez y en beneficio de los aragoneses, faltaría más), y para llevar a sus últimas consecuencias el revés sobre la jeta del tirano mediante el expediente de restarle poder, que es lo que más le duele. Sin embargo, como decía al comienzo, asombrosamente, cuando tienen ya la victoria agarrada en la mano, se están dedicando a lanzar mensajes que amenazarían con echarla a perder. Lo que uno esperaría en estas circunstancias serían declaraciones de inequívoca disposición a negociar, entenderse y colaborar, pero, francamente, al menos hasta hoy, lo que se oye no da esa impresión. Supongo que serán estrategias para hacerse valer y que no tardará en llegar el momento de la verdad, es decir, el de reunirse y empezar a trabajar en serio y sin alboroto (algo muy aragonés) para conseguir acuerdos sólidos y beneficiosos. A la alta responsabilidad regional de gobernar en Aragón, hoy en día el PP y Vox unen, en la esfera nacional, la no menos alta de echar a Sánchez y desmantelar el sanchismo, algo en lo que nos jugamos todos mucho, así que no pueden fallar ni permitirse frivolidades, y menos aún las políticas florentinas, porque, si cometen el error de adentrarse en tan pantanoso terreno, ahí les estará esperando con una sonrisa diabólica y una daga envenenada nuestro particular Lorenzo de Médici, que los despedazará a placer, porque en el lodo se desenvuelve como nadie. Tampoco lo tienen tan difícil, porque, si no logran alcanzar un acuerdo programático, Vox podría muy bien dejar al PP gobernar en solitario y ejercer una opsición contructiva, y tal vez, a la vista de la diferencia de votos, incluso podría decirse que esa sería la salida más ventajosa para el partido de Abascal. Lo que PP y Vox no pueden hacer es fracasar, y repetir elecciones sería una forma de fracasar.
Quisiera dejar una reflexión sobre los partidos menores. En la noche electoral, el señor Guitarte se despachó con un sermoncito sobre los que hacían algo y los que no hacían nada (dando por hecho que él estaba entre los primeros) que daba grima viniendo de un personaje cuyos hechos se reducen a introducir en una España ya bien demolida por el regionalismo el feliz hallazgo del provincianismo, con aquel invento de "Teruel existe" (que, arteramente, en estas elecciones rebautizó como "Existe" a secas, dejando clara la vacía necedad de su armatoste): si ya estamos como estamos, no imagino lo que sería un manicomio cantonalista con propuestas del tipo "¿Qué hay de Alicante?", "Córdoba, ¡casi na!" o "Piense en Orense". ¿Y qué me dicen de "Más Madrid", el invento de Errejoncito, Carla Antonelli, Mónica García, Bergerot...? Pues eso. También vi al candidato de la Chunta Aragonesista (un partido que se disparó en los resultados), que me pareció que no se había enterado de que las elecciones se habían acabado ya, a juzgar por el mitin que dio. Olor a asamblea de facultad, pasado sumarista y propuesta centrífuga en una tierra encajada entre Cataluña y Navarra: lo que más necesita Aragón. IU, mustia y hundida; Podemos, reducido a la miseria de ¡6.206! votos. En suma: el separatismo y la extrema izquierda, arrasados, otra gran noticia de las elecciones aragonesas del pasado domingo.