domingo, 18 de septiembre de 2016

Una gratificante sorpresa

   El pasado día 16, publicaba "El País" un artículo titulado La excusa del pacto educativo, el cual me resultó sorprendente por defender unos puntos de vista diametralmente opuestos a los que en materia de enseñanza suele mantener este medio. Su autor se llama Benito Arruñada y es catedrático de Organización y empresas en la Universidad Pompeu Fabra. En los últimos años, estamos acostumbrados a que personas relacionadas con el mundo de la economía emitan advertencias, análisis o propuestas sobre la educación en España, y en su inmensa mayoría lo hacen defendiendo posturas de esas que se autoproclaman "innovadoras", o sea, con mucho learning by doing, mucho experimento no contrastado, mucha pirotecnia de metodologías milagro, pero el señor Arruñada, no predica nada de eso, sino que sostiene que el pacto educativo ese que ha de venir a salvarnos de todos los males no va a aportar grandes beneficios, debido principalmente a las siguientes razones:
   -El pacto será un producto que se adapte a las demandas de la ciudadanía, que ve en la educación más un bien de disfrute que una inversión, lo que implica que suministrará autocomplacientes aprobados fáciles de conseguir, pero vacíos (lo que hay ahora, vamos) y no sólidos conocimientos de esos que hay que ganarse con esfuerzo pero que sirven de fundamento a posteriores éxitos laborales.
   -Nuestros jóvenes están ya muy acostumbrados a la falta de esfuerzo y exigencia que durante décadas les han servido servilmente (valga la redundancia) unos padres, una escuela y una sociedad que los han acostumbrado a tener todos los caprichos, a ser adulados, a que se les jaleasen como maravillosos logros mediocres, a mimarles, a no exigirles sacrificio, a no tolerar la crítica, a no ejercer la autocrítica, a no valorar la excelencia y a que no se les exigiera, a hacerles creer que tienen derecho a todo lo que se les ocurra solo por desearlo, a no someterse a normas...: va a ser muy difícil romper esta inercia en jóvenes y adultos. 
    -Los indicios que se perciben como adelanto de la filosofía del famoso pacto apuntan en la dirección del punto anterior, valga como ejemplo el cada vez más extendido disparate de la condena de los deberes, que incluso se ha colado en propuestas oficiales, como las de Cantabria y Madrid.
    Todos estos elementos, a mi juicio, componen un análisis muy lúcido del actual estado de nuestra educación, tan lúcido como poco lisonjero, y justifican el pesimismo del señor Arruñada en torno a las perspectivas del pacto educativo, pero os recomiendo que leáis su artículo, ya que contiene puntos y matices que me he dejado en el tintero por no extenderme demasiado.    

6 comentarios:

  1. Excelente artículo, que ya he compartido, aunque hay frases que me despistan. Esta por ejemplo:
    "la resistencia a permitir a los centros concertados organizarse en libertad."
    Puede que sea porque estoy de acuerdo con él en qué hace falta exigir mucho más a niños y jóvenes , también dentro de la familia, pero no en la idea de educar SOLO para producir, que es lo que creo entender de algún párrafo, aunque no estoy segura.

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  2. Desde luego, esa frase en concreto tampoco yo sé por dónde va. En realidad, de su modelo educativo Arruñada no dice nada y, por lo que a mí se refiere, podría ser perfectamente uno con el que no estuviera en absoluto de acuerdo. Lo esencial de su mensaje y lo que lo aleja del pedagogismo a la moda es su hincapié en el esfuerzo y en que ni la sociedad, ni nuestros jóvenes ni los que hoy planean reformas quieren saber nada de él. Y en que, sin esfuerzo, no hay educación que valga. En eso coincido con él plenamente.

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  3. Felicidades por un artículo que retrata como pocos la actual situación de la educación, entendida esta en su dimensión humana.El retrato que haces de nuestros jóvenes es exacto y real.....lo llevo viendo desde hace años en las aulas.

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  4. Gracias, Anais, a medias con el señor Arruñada, con quien, como tú, comparto el diagnóstico de lo que pasa con nuestra juventud. Y no perdamos de vista que este artículo va más allá de lo escolar, porque retrata unos vicios de comportamiento social y de posicionamiento personal muy generalizado. Surge aquí un asunto que a algunos educadores nos inquieta: ¿hasta qué punto han influido 25 años de educación LOGSE en lo extendidos que están hoy estos modelos de comportamiento? ¿Proceden solo de una sociedad que, por ser permisiva y próspera, ha mimado en exceso a sus jóvenes o hay también un resultado indeseable de un sistema educativo indeseable? Seguramente, lo que hay es una interacción entre ambas cosas.

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    1. Coincido completamente contigo guachimán:son la causa y efecto. Pero parece que a nuestros dirigentes les da igual y no ven que muchos de los problemas actuales son consecuencia de todo lo que la Logse y su descendencia han engendrado: personas caprichosas obsesionadas por sus derechos y con derecho a todo sin tener que hacer nada.... En fin

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  5. Esa evidente dejación inquieta, desde luego.

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