viernes, 20 de febrero de 2015

Ha vuelto Atticus

   Entre los blogs que tengo como favoritos en la columna de la derecha, sabéis que está el de mi amigo Alberto Royo, que se llama Profesor Atticus, un nombre que por sí solo es una elocuente carta de presentación. Alberto ha pasado una temporada sin publicar nada en su blog, pero hoy ha vuelto a la arena de este esperpéntico circo hispano con un excelente artículo que se titula Del aprender a aprender al aprender sin aprender, cuya lectura recomiendo. Con su acostumbrado estilo claro, inteligente y sarcástico, a través de una sencillísima muestra de lo que van a ser los "estándares de aprendizaje evaluables" en la comunidad navarra (que nadie espere que vayan a ser muy distintos de los de las otras), nos deja una contundente explicación del aberrante empobrecimiento de una enseñanza ya penosamente pobre que se va a perpetrar con la LOMCE.
   Desde hace algún tiempo, viene quedando cada vez más claro que uno de los boquetes de corrupción más gigantescos que hemos sufrido en España es el que ha machacado la educación. Hace veinticinco años, la LOGSE empezó una contumaz campaña de permisividad, rebaja de la exigencia, empobrecimiento de los contenidos e infravaloración de la cultura y el pensamiento, con el innegable destrozo educativo que esto ha supuesto para España. Hoy en día, la LOMCE va a dar un paso más: sencillamente, a la cultura y al pensamiento los va a echar a patadas de los programas. Si unimos a esto frivolidades como ese engaño de las competencias, esa incongruencia de convertir en asignaturas cosas como el emprendimiento, esa aberración del bilingüismo o ese disparate de que aprender es hacer, con lo que se pretende desterrar de la escuela todo contenido intelectual, la política educativa del PP va a suponer una tremenda estocada a la ya moribunda educación española. La propuesta pedagógica de la LOGSE, con ser catastrófica, estaba en manos de gente que conocía el mundo de la educación; la de la LOMCE estaría muy bien representada por la nomenclatura que hace algún tiempo presenté en este artículo:
   Como decía aquel viejo chiste de Franco: "Españoles, hace unos años estábamos al borde del abismo, pero hoy por fortuna hemos dado un paso hacia delante". Haber llevado a la educación hasta donde hoy está no es un delito de cárcel, pero es una irresponsabilidad que nos ha hecho un daño incalculable.

31 comentarios:

  1. Gracias, Pablo, por tu (excesivamente generosa) valoración. El paciente tiene cada vez peor cara. Como para acudir a la homeopatía estamos...Un abrazo.

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  2. De excesiva, nada. Del paciente, mejor ni hablar. Otro abrazo para ti.

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  3. Alberto, se te ha echado de menos. Tus comentarios sobre la educación, sobre la LOMCE, me encantan. Lo mismo que los de Pablo. Será porque estamos de acuerdo en todo. Porque estamos en la misma guerra y nos duele que estos aprendices de gobernantes cada vez nos dejen enseñar peor, y los temarios sean hechos por gente que no tiene ni idea de cómo se enseña, ni de qué se enseña, ni cuándo se enseña.

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  4. Pues me temo que aún nos queda mucho por ver, Lourdes. Y lo peor es que no hay un solo partido político, que son los que ponen y quitan leyes, que tenga un programa en el que no haya unos cuantos de los disparates que ahora imperan; no hay un solo partido político que diga con credibilidad que piensa acabar con los problemas de convivencia, con las faltas de respeto, con los bajos niveles de exigencia (más bien parece que todos pretenden bajarlos aún más) o con las presiones sobre la nota. Hace poco, le confiaba a Alberto que creía que Ciudadanos podía tener una oferta un poco más ilusionante, pero él me puso algunas objeciones muy serias. Después de nuevas informaciones que han ido apareciendo y otras consultas que yo he hecho, he de admitir que los indicios se inclinan más bien a darle la razón a él.

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  5. Muchas gracias, Lourdes, te lo agradezco también en la garita de nuestro Guachimán. Sobre "Siudatans", que diría Floriano, reconociendo que Rivera me parece un tipo medianamente razonable, dado el nivel general de los candidatos, me producen muchas suspicacias (alguna que otra vez lo he comentado con Pablo, como apuntaba) dos cuestiones: primera, el hecho de que sea un partido surgido contra algo y no a favor de; segunda, los tintes marypoppinianos de su programa educativo. Un saludo

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  6. Alberto, recuerdo que una vez me preguntaste: "¿Dónde no has estado?" Pues bueno, te diré que hace un par de semanas estuve en una reunió de Ciudadanos en su sede de Madrid y me recordó mucho a mi paso por UPyD, lo que representa que no me voy a apuntar. Me merece todos los respetos este movimiento y advierto que el PP tiene muchos motivos para asustarse como se está asustando, porque la pujkanza y la ilusión que vi allí eran sobresalientes. Pero es un partido de centro-derecha con un programa económico muy volcado hacia propuestas empresariales y para autónomos, lo cual me parece muy bien y muy reespetable, más aún cuando parece ser que la intención de Ciudadanos es hacer estas propuestas compatibles con los intereses de otros segmentos socioeconómicos y además presentan una intención dialogante y de decidida lucha contra la corrupción encomiables. Pero yo soy un asalariado y un funcionario y solo puedo apoyar propuestas que de verdad vayan a defender cosas como los derechos sociales y laborales, lo público y un funcionariado fuerte, eficaz y moderno, cosa esta última que, lejos de merecer el barro que se le sigue echando encima, me parece probado que es un soporte de un país avanzado y democrático. Y en esto, Ciudadanos es como UPyD, un partido que silencia lo que el PP no oculta: su propósito de reducir lo público a la mínima expresión. Opciones fuertes que defendieran lo público razonablemente podrían ser el PSOE y similares, pero de los buenos tiempos, que están ya sobrepasados. No sé, no sé. En cuanto a la prpouesta eductiva de Ciudadanos, la última estocada se la da el artífice de su programa económico, el señor Garicano, que, como hace ya todo el mundo, se permite también dar recetas en este terreno, recetas parecidas a las que pueden deducirse del triángulo PISA-Gomendio-BBVA.

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    1. Sin embargo, estatutariamente son de "centro-izquierda"...

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  7. Están empezando a mostrar ambigüedades que no auguran nada bueno. Con UPyD, pasó lo mismo, pero este partido fue más ladino para ocultar sus propósitos: como era una especie de crisol de descontentos de derechas y de izquierdas, se guardó muy bien de definirse y, si te he de ser sincero, creo que, si al final se ha derechizado, ha sido porque su militancia ha sido predominantemente de derechas y esta tendencia ha sido la que se ha impuesto, aunque este proceso fue un tanto complejo. El día que estuve en Ciudadanos, había allí gente que expresamente dijo que venía desencantada del PSOE, pero había otra que se veía claramente que tiraba más hacia el centro-derecha, lo que te he dicho antes del emprendimiento. Hace unas semanas, vi yo en su página eso que dices del centro-izquierda, pero, hace un par de días, ya leí unas declaraciones en las que manifestaban que se dirigían a un espectro de centro-derecha y centro-izquierda. Y, desde luego, si lees sus últimas propuestas económicas, no pueden presentarse como de centro-izquierda. El espectro socialdemócrata y de centro izquierda esta hoy ante estas opciones (me refiero a sus potenciales votantes): votar a un PSOE sin credibilidad y que ha sido incapaz de hacer limpieza; votar de mala gana a opciones que no son las suyas, tales como UPyD o Ciudadanos; lanzarse despechado en los brazos de Podemos y del coñac Soberano, como en los melodramas de los años 50; abstenerse. Lo de votar a IU sería ya muy fuerte.

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    1. Ay...(has descrito tan bien el panorama que no se me ocurre otra cosa que decir...)

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  8. Hola, amigos.
    Las cosas que este japonés dice de Colombia también vale para España.

    https://www.youtube.com/watch?v=NPpK1t2XkqM

    Raus

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    1. Interesantísima reflexión sobre el éxito, la disciplina y la indisciplina, Antonio. Y las cosas que dice acerca de los males de esta última, en España están pasando. Encima, para acabarlo de arreglar, el tópico racista ese de la superioridad de ciertos pueblos aquí también lo han utilizado los defensores de la filfa de las competencias para arrimar el agua a su molino y, de paso, humillarnos un poquito a los españoles:
      http://papabloblog.blogspot.com.es/2014/07/un-alumno-de-secundaria-en-japon-tiene.html

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  9. Tal vez yo peque de ingenuo o de miope, no lo sé, pero si hay algo que me sorprenda en el proceso de degradación de la escuela es que haya gente (y gente culta y muy inteligente, sin duda) que crea que tal proceso es el resultado de un plan consciente de los poderosos, urdido a la sombra, en concilios secretos de carácter conspirador. El fin, nos dicen, es atontar a la población para que los dirigentes maniobren a placer y a sus anchas, sabedores de que a ellos no se opondrá la inteligencia crítica de aquella. Qué diferente lo veo yo, amigos. Yo veo más bien una conjura de necios: gente que conspira y maquina, sí, pero con el pedestre objetivo de ganar votos, no perder las elecciones, provocar sonrisas en el electorado y asegurar la pitanza del tataranieto. Y todo ello urdido por mentes llanas y simples, por personas incapaces de muñir ni tan siquiera la mente de un perro. Están dinamitando la educación con la conciencia tranquila, porque, sencillamente, no dan para más; se han creído el cuento pseudoprogresista y, sin más, lo aplican. No son genios conspiradores sino mentecatos que, ineptos para vérselas con la democracia, solo atinan a hacer demagogia, y demagogia barata. Tenemos candidatos a la presidencia, como Pedro Sánchez, capaces de llamar a un programa basura (Sálvame (de Sálvame)) para dar su opinión (peyorativa) sobre las corridas de toros. ¡Qué egregio el apuesto mozo! ¡Qué esperanzador es saber que el secretario general del PSOE también ve Sálvame! Exagerando un poco –muy poco, a decir verdad- creo que mi voto iría para el político que llamase a Sálvame para descargar su cólera sobre quienes lo perpetran.
    El batacazo no solo va a ser para nosotros, Pablo. En Francia parece que también están con la soberana tontería de cuestionar el sistema de evaluación y de suprimir los odiosos exámenes. La gangrena de la indisciplina, la demolición de las jerarquías, la exacerbación del hedonismo, etc., se extiende por doquier. Hasta en Japón llega la infección. La Red ya ha atrapado a no pocos jóvenes, irremediablemente abismados en los fatales entretenimientos y vicios que aquella ofrece. Y si a ellos alcanza estos males, ¡ay de nosotros, inveterados perdularios! El mundo será de quienes tengan la inteligencia suficiente como para entender que no hay más camino que el de la virtud, y conste que no hablo como hombre creyente. Soy agnóstico en lo referente a un Dios personal, pero cada vez estoy más convencido de que debemos sacralizar el bien para conjurar el peligro del relativismo moral (lleva razón nuestro amigo Maxi). El fanatismo religioso es uno de los más terribles, pero su contrario (el relativismo moral, la anomia…) tampoco es bueno.

    Raus

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    1. Pues culto e inteligente, no lo sé, pero sí reconozco que soy de los que ha querido ver algún tipo de conspiración para imbecilizar a la sociedad. Vaya en mi descargo que, si bien no estoy convencido (todavía) de que se trate solo de incapacidad intelectual, sí creo ahora que es una mezcla de intención de sometimiento, estupidez y afán mercantilista, lo cual, supongo, supone un cierto avance. O eso espero. Encantado de saludarte, Antonio.

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  10. Antonio, la virtud no es un invento cristiano, sino romano. No se pueden leer tus comentarios, porque son una provocación; al decirte que la virtud es un invento de la eterna Roma, me voy a mi viejo diccionario de latín, aquel "Spes" (Spes, Alberto (si lees esto), esa es otra) que llevábamos desde 2º de bachillerato (= 6º de primaria) y que no sé si estarán obligados a poseer los pocos que hoy en día cojan latín, buscos la voz "Virtus -utis", y me sale esto: "Conjunto de cualidades propias de la condición del hombre / energía / valor, valentía, esfuerzo ("Helvetii reliquos Gallos virtute praecedunt", los helvecios aventajan en valor a los demás galos) / mérito, valor, talento ("virtutes oratoris" u "oratoriae virtutes", las cualidades propias del orador) / virtud, perfección moral ("in virtute summum bonum ponere", poner el sumo bien en la virtud). No nos cortemos un pelo, Antonio: reclamemos unas cuantas toneladas de virtud para el país en general y para la escuela en particular, seamos virtuosos y virtuosistas, particularmente en un medio educativo que ha derribado la estatua de la diosa Virtus y la ha sustituido por la de un ídolo llamado Neglegentia.

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  11. Hola, Alberto, igualmente: encantado de saludarte. Veo que eres guitarristas clásico. Mi hermano también lo es y te admira, me dice, por tu talento como músico y por tus excelentes escritos. Tiene una academia de música en la ciudad de Valencia, donde ejerce de profesor. Tocas fenomenal. Enhorabuena. He leído alguno de tus artículos sobre educación. Me parecen magníficos.
    En cuanto a si esto está urdido por maquiavélicos personajes o solo es la expresión política de una estulticia general, bueno, insisto en que bien podría ser yo el que pecase de ingenuo. Como ves, no aporto ninguna prueba o argumento contundente que justifique mi escepticismo respecto de las teorías de la conspiración. Para tratar de enmendar esto, permíteme desarrollar lo que pienso al respecto, a ver qué te parece. Sin duda, es un problema muy complejo. Antes de empezar, he de aclarar que no niego ni cuestiono la posibilidad de que haya contubernios gubernamentales de consideración, tengan o no éxito. Lo que cuestiono es que la mayor parte de la conducta social pueda ser explicada por teorías de la conspiración o que, más en concreto, la apabullante degradación de nuestra escuela esté programada por ajedrecísticos genios de la manipulación.
    La teorías conspiratorias parten de un postulado que ha tenido amplia aceptación entre gran parte de la población, incluidas, como digo, personas de probada inteligencia. El postulado viene a decir que la población es fácilmente manipulable por el poder político (empresarial, bancario, etc.); y que, lógicamente, lo será más cuanto menos instrucción y capacidad crítica tenga. Yo coincido en parte con este postulado. Obviamente, siempre será más fácil engañar a un tonto o a un analfabeto que a una persona instruida. Pero preguntémonos cuál es el posible origen de esta creencia.

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    Raus

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  12. ¿De dónde nace la idea de que el Poder es maquiavélico y el pueblo manipulable? Tal vez sea una idea que se remonte a la noche de los tiempos, pero yo diría que el temor actual a unos poderes muñidores y traicioneros se remonta a las fatídicas fechas de las guerras mundiales de la pasada centuria. Principalmente, al ascenso al poder de Hitler y Mussolini. El mismo Hitler, si no recuerdo mal, habló sobre cómo manipular a las masas recurriendo a la retórica y los mensajes emocionales. Empavorece, ciertamente, recordar el lamentable estado de enajenación (o aparente enajenación) del pueblo alemán en aquel entonces. Empero, ¿acaso era menor la locura del mismo führer? Me temo que Hitler no estaba por encima de las creencias que predicaba a su pueblo. Tomemos otro ejemplo: la creencia en el infierno que la Iglesia, según es fama, inculcó en el pueblo llano para, supuestamente, controlarlo mejor. ¿Fue así? ¿Se reunió la curia pontificia y acordó meter miedo a la gente con la idea del tormento eterno? De ser así, esa misma curia debió de creer en una teoría alternativa, pero, para tenerla, tendría que haber contado con conocimientos científicos de los que carecían (por ejemplo, los que obtuvo Darwin en su investigación). ¿Creía la cúpula eclesial en el infierno? Colijo que sí. Reparemos en un hecho tremendo. La Iglesia aplicaba terribles tormentos a los sospechosos de herejía (o a los confesos de herejía), a los brujos (en Europa, dicho sea de paso, hubo tantos brujos varones ajusticiados como brujas), etc. Es decir, no hacían otra cosa que aplicar el infierno a las personas que no tenían fe cristiana. Con seguridad, los Papas no eran tontos, de modo que si ellos hubieran creído en un Dios bondadoso y contrario al tormento, es evidente que no habrían querido disgustarlo infligiendo torturas a nadie. Ellos, los Papas y subalternos, reproducían la imagen que se habían forjado de Dios: un Dios terrible y vengativo. Creían que los tormentos que infligían a los infieles eran tormentos que Dios reservaba a esos infieles tras la muerte.

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  13. Volvamos a la mirada general de la cuestión: ¿es la gente realmente tan manipulable? ¿Es más fácil convencer de algo a un necio que a una persona inteligente? Todos tenemos la experiencia de que raramente los necios cambian de opinión a base de razones. Sabes bien, Alberto, cuán arduo resulta la misión de enderezar el parecer de una persona bota y lo rígidas y escleróticas que son las opiniones del poco instruido. Sí, me dirás, pero ¿qué hay de otros métodos de persuasión? ¿Qué hay de las imágenes y las palabras emocionales? La publicidad, por ejemplo, sabe mucho de esto. No recurren los publicistas a enrevesadas razones para vender tal o cual producto, sino a tácticas que van directamente a la diana de los instintos. ¿Entonces?... Es cierto, pero advirtamos algo que está presente casi siempre en el manipulador o demagogo: le dice a la gente lo que la gente quiere oír. El publicista hace lo mismo: ofrece al potencial consumidor lo que este está deseando tener: placer, lujo, estatus social... Lo que hace el publicista o el demagogo es amoldarse a la naturaleza del receptor, por eso mismo el mayor problema de toda democracia es, como decían los clásicos griegos, su propensión a convertirse en demagogia. Un verdadero manipulador, un manipulador que yo juzgaría como genial sería aquel que consiguiese inculcar en el destinatario de su discurso una especie contraria a la naturaleza elemental de este, pues el que ofrece o da lo que el destinatario desea no hace nada difícil. Lo difícil, en efecto, sería que el publicista o el político persuadiera al hombre masa de lo estúpido que es ver televisión basura, de la necesidad de dejar de comer alimentos bazofia o de lo insensato que es perder el tiempo mandando mensajees tontos en las redes sociales. ¿Por qué el mensaje de Podemos ha calado en tanta gente? Porque Iglesias, como buen oportunista, ha dicho lo que toda esa gente quería oír: no al paro, no a la corrupción, no a la desigualdad, no a los desahucios, no a la estafa, no a la casta… El mensaje de Hitler también caló en la sociedad alemana porque era el mensaje que esta necesitaba oír. Toda esa gente que escucha a Iglesias tenía un pre-concepto formado de qué necesita España. Iglesias lo cinceló y dio forma. Pero no lo creó él: ya flotaba en el ambiente.

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  14. Démonos cuenta de lo difícil que sería para cualquier gran retórico ser aceptado por el común si se dedicase a predicar ideas contrarias a las que dominan el ambiente ideológico presente. Ni con todo el aparato de difusión con que cuenta el presente gobierno podría convencerse a gran parte de la población de que España no necesita una regeneración política. La cuestión es que el común puede tener ideas simples o equivocadas, pero creo que es un error pensar que no tiene una opinión propia y firme. Si la evidencia para la gente (entre la que me incluyo en este caso) es que estamos rodeados de políticos corruptos, ninguna maquinaria propagandística podría persuadirla de lo contrario. Hay ideas que forman, digamos, parte del ambiente ideológico que respiramos, y no son nada fáciles de cambiar. Nuestro común amigo Pablo López sabe muy bien lo difícil que es tratar de sacar de su error a toda esa gente que está convencida de que los padres deben ser amigos de los hijos, que los maestros deben ser colegas de sus alumnos, que toda autoridad es mala, que lo principal es que los niños desarrollen la empatía (genial tu artículo sobre esto, Alberto), etc.
    Aclararé que no estoy diciendo que las altas esferas del poder político o financiero carezcan de capacidad de influjo o que no tengan una fuerza de persuasión identificable y específica. Ni negaré que los poderosos tienen una cuota de responsabilidad mayor que la del ciudadano de a pie respecto del estado de un país o en el desarrollo de los acontecimientos públicos. No, no es eso. Los gobiernos y los grupos de cabildeo engañan y tratan de engañar de múltiples formas, y persiguen intereses espurios que tratan de ocultar a la población. Lo que niego es que la población no sea, en gran medida, co-responsable de su suerte o destino. Porque, seamos francos, si fueran ciertas las teorías de la conspiración que pululan por el orbe, no tendríamos más remedio que concluir que la democracia (el gobierno del pueblo) es una utopía, un mero desiderátum. Si las personas son tan manipulables, si son títeres del Poder, reconozcamos, en consecuencia, la imposibilidad de la democracia. O admitimos que los ciudadanos son agentes libres y responsables de sus actos o negamos la posibilidad de que el pueblo se gobierne a través de sus representantes.

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  15. Pocas cosas hay tan peligrosas para la salud de una sociedad como que sus ciudadanos se declaren pobres víctimas de poderes ocultos, pues lo que necesitamos es una población responsable de sí y que acepte las consecuencias de sus actos. Fíjate, Alberto, que la idea, tan extendida, de que los ciudadanos estamos manipulados y engañados por entramados de poder esotérico e incoercibles, sirve, precisamente, para que ciertos sectores o colectivos se aprovechen del resto de la sociedad y del Estado. Pensemos en los movimientos feministas radicales (nuestro amigo Pablo acaba de enarcar las cejas: se temía que hablara del feminismo). ¿Cómo manipulan o tratan de manipular a sus conciudadanos? Presentándose ante ellos como marionetas sin voluntad, como títeres que el Estado (patriarcal) maneja a su antojo. Pero no solo las feministas: también los nacionalistas, también los ideólogos paidocentristas de la escuela, etc. Volvamos a las feministas: estas se quejan de que la publicidad y los estándares de belleza vigentes fuerzan a las mujeres para que se maquillen, concursen en certámenes de belleza o adelgacen hasta extremos nefastos para la salud. Nos quieren hacer creer que las modelos, las mises o cualquier mujer que vaya en minifalda están sometidas y enajenadas, cuando no es cierto. Se maquillan porque quieren y gustan de los concursos de belleza por su cuenta y razón. Pero presentarse como seres desvalidos y sin voluntad les ha dado grandes réditos, al punto de que se puede decir que el movimiento feminista tiene una cuota de poder político enorme. Erin Pizzey, la primera mujer que abrió casas de acogida para mujeres maltratadas, nos informa que las feministas reciben del Estado la friolera de 12000 millones de euros al año, ayudas privadas aparte. Estos despropósitos son posibles, Alberto, precisamente, debido a la creencia de que ciertos poderes conspiran y engañan a una población inerme. Así que, paradójicamente, las teorías conspiratorias abonan la presencia cada vez más inquietante de colectivos descarriados que acaban teniendo un poder peligroso e injustificado. Si la idea de la conspiración no tuviera la fuerza que hoy tiene, no habría prosperado de manera tan alarmante la “cultura de la queja” y el victimismo entre buena parte de la población. También la de tantos padres que, recelosos del poder y la autoridad, vigilan y amonestan al maestro de sus hijos. Ya hace algún tiempo alcanzó gran poder de difusión en Youtube un nefasto vídeo sobre educación titulado La Educación Prohibida. Imagino que lo conoces, Alberto. ¿Cuál era su mensaje? El mensaje, partícipe de las teorías de la conspiración, de que la escuela es un instrumento del Poder concebido para enajenar a los alumnos y convertirlos en esclavos del sistema capitalista. ¿Ves por dónde voy, Alberto? Puede ser muy peligrosa la creencia de que el poder y la autoridad son siempre maquiavélicos, porque, entre otras cosas, acaba menoscabando la autoridad del padre ante el hijo, la del profesor ante el alumno o la del médico respecto del paciente.

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  16. Es probable que cualquier persona, incluso inteligente y culta, pueda enajenarse en determinadas circunstancias. Por ejemplo, bajo un régimen y control sectarios. Pero no es este el caso de la ciudadanía occidental, que cuenta con bibliotecas, información en Internet y está escolarizada.
    La misma población que hoy tanto se lamenta de las corruptelas de la banca y los políticos, es la misma que ayer, cuando todavía el azote del paro no ahogaba a tantas familias, aplaudía los fastos que el dinero levanta a su paso. La misma población que reverenciaba a los Mario Conde, los Gil, las Isabeles Preysler o el elefantiásico boato de los jeques que anidaban en Marbella cada temporada de verano. La diferencia moral entre gran parte del pueblo y sus representantes políticos es más imaginaria que real. La corrupción moral impregna todas las capas sociales, desde esas familias adocenadas que crían “ninis” hasta las más altas esferas del poder político, bancario o empresarial. No sé, Alberto, si has oído un programa de radio llamado “Ponte a Prueba”. Si todavía no, te invito a que lo cates. Yo, cuando lo oí por primera vez, no pude evitar concluir que una sociedad que permite semejante derroche de indecencia es una sociedad enferma y perdida. ¿Qué nos ha perdido? ¿Cómo nos hemos envilecido tanto en tan poco tiempo? Creo que el proceso de degradación de la política de este país corre paralelo al proceso de degradación moral general. Podemos observar un claro paralelismo entre la degradación de la televisión y la radio y la degradación de la política. La llegada de las cadenas privadas, lejos de elevar la calidad de los contenidos televisivos, la ha arrastrado a las cloacas. Presionadas por la competencia, cada cadena se ha preocupado de captar la atención de las mayorías, con el resultado que conocemos. Pero la culpa no es de la competitividad en sí, sino de que las cadenas privadas están compitiendo por la atención de millones de personas carentes de referentes morales y virtuosos sólidos. Cuando no hay ética, la competición se desarrolla al margen de reglas que la salvaguarden del juego sucio y las trampas: vale todo. Y así como los medios de difusión se han degradado hasta la náusea, la competición establecida entre partidos políticos igualmente carentes de virtud, ha arribado en el juego sucio, la trampa y la demagogia.

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  17. Las teorías de la conspiración tal vez sean ciertas en ocasiones, pero yo no conozco ninguna que responda a preguntas concretas. Piensa, Alberto, en Leire Pajín, en Aído, en Pepe Blanco, en Marchesi… Piensa en todos los que, como Marchesi, están dinamitando la educación. ¿Son genios de la farsa? Podemos estar seguros, más bien, de que son tan tontos como parecen. ¿Trabajan, sin ellos saberlo, para oscuros personajes de una venidera plutarquía? ¿Cómo han movido los hilos esos supuestos personajes que operan a la sombra para colocar a los Marchesi y compañía en los puestos estratégicos del entramado educativo? Los pedagogos que abogan por la desaparición de la memoria o que exaltan la importancia de la empatía, son, a mi juicio, tan tontos como parecen. O más.
    Las ideas dominantes en la sociedad siguen cursos insospechados hasta para las personas más perspicaces. Los pedabobos del “aprender a aprender” y los políticos que les secundan nadan a favor de la corriente. Están ofreciendo a la població ideas viejas y bien arraigadas en la mentalidad colectiva. Sabemos que la LOGSE puso en marcha esta locura, pero dudo mucho de que sus autores tuvieran en mente idiotizar a las generaciones futuras. Los ideólogos de la LOGSE mamaron de la teta ideológica del mayo del sesenta y ocho, y como aquel mayo fue tan famoso, casi todos los países del orbe occidental han tenido su propia LOGSE. ¿Debemos preguntarnos si acaso los ideales de la contracultura de aquel entonces fueron promovidos por el Poder? ¿Suena verosímil que alguien de este mundo tenga un poder de cálculo tan portentoso y fino como para prever que aquellos ideales parisinos destrozarían la escuela y atontarían a la ciudadanía? Pienso que suena de lo más inverosímil. Y estoy seguro que a los máximos representantes del sistema capitalista del sesenta y ocho les hizo poca gracia toda aquella movida. Si alguien me demostrara que fueron las fuerzas conservadoras quienes conspiraron para hacer eclosionar los ideales del mayo del sesenta y ocho, yo estaría dispuesto a hacer voto de silencio por los restos. Me parecería de una genialidad sobrehumana que los más poderosos del mundo de hace cuarenta y tantos años pergeñaran un plan ideológico que incluyera una fuerte oposición al militarismo y a las leyes del mercado capitalistas, entre otras muchas cosas.
    Para terminar (y disculpa la longitud del escrito) daré mi opinión sobre las causas de la degradación intelectual y moral de la escuela y la sociedad. No es, como digo, el resultado de un plan consciente concebido por genios archipoderosos. Las civilizaciones decaen por muy diversas razones, pero creo que podemos constatar la presencia de algunos rasgos comunes a casi todos los procesos degenerativos. Francisco de Quevedo los conocía. Lo cito:
    “Sale de la guerra, paz; de la paz, abundancia; de la abundancia, ocio; del ocio, vicio; del vicio, guerra.”
    Es, justamente, nuestro caso. Para completar el ciclo nos falta la guerra, o algo parecido.

    Saludos.

    Raus

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  18. Pablo, Alberto y demás participantes, con la venia.
    Perdonadme por mi pesadez y por el abusivo mamotreto que os he endilgado. Repasando lo ya escrito, he echado en falta una última (lo juro) reflexión para redondearlo. Si soy tan prolijo es esta cuestión no es solo por ser de natural pesado, sino porque creo que tiene, con seguridad, más importancia de la que aparenta. Las teorías de la conspiración forman parte, diría yo, del núcleo del pensamiento posmoderno, y estoy convencido de que toda persona inteligente debe tratar de combatirlo en la medida de sus posibilidades. Pues, como ya dije, el surgimiento de esas teorías data, con gran seguridad, del recelo que los poderes fascistas y comunistas despertaron en la población mundial hace apenas unas décadas. Y es justo y necesario vigilar el Poder que nos gobierna, por supuesto; pero también es saludable, creo yo, no simplificar nuestra visión del asunto pretendiendo que los malos y los responsables de todo cuanto le ocurre a un pueblo están arriba (políticos, grandes empresarios, banqueros…) y los malos y las inocentes víctimas abajo (el pueblo). Creo que es más justo y acertado no negar, para lo bueno y para lo malo, la participación del pueblo en el desarrollo de los acontecimientos políticos. El recelo paranoide o cuasiparanoide respecto del Poder nos ha dejado ciertas contraindicaciones muy adversas para la salud de las democracias. Cité alguna de esas contraindicaciones más arriba, pero hay más y son de suma importancia, a saber: el recelo respecto a la palabra y los discursos. El Poder engaña con la palabra, por tanto, desconfiemos de ella.

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    Raus

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  19. Con las palabras se construyen discursos engañosos e ideologías que sirven a los poderosos para manejar a los ciudadanos. De aquí, Alberto, se sigue, como bien sabes, la creencia ingenua y fatal de que la palabra no sirve para describir la realidad, sino solo para idear discursos interesados y subjetivos e ideologías, adquiriendo el concepto de ideología aquí el significado peyorativo que todos conocemos, cuando, en realidad, todos tenemos alguna ideología. Una ideología puede ser falsa o verdadera, o más o menos falsa y verdadera. Sin embargo, hoy se piensa que toda ideología es falsa. Una consecuencia de esto es el desapego creciente de la población hacia las ideologías políticas y, por ende, el desprecio a todo lo que huela a política, como si toda práctica política fuera sucia, engañosa y corrupta por necesidad. Por eso hoy hay tanta gente desencantada que se considera apolítica. Y esto es grave, porque un ciudadano que se desentiende de la política se desentiende de su propio gobierno y administración. Fíjate, además, que cuando queremos señalar que algún asunto se ha corrompido decimos que “se ha politizado”, queriendo señalar que ha caído en las garras de intereses espurios.
    La filosofía, además, ha caído en descrédito bajo esta visión recelosa de la palabra. Todo contenido teórico de cierto alcance ha sido puesto en entredicho, temeroso el posmoderno (temeroso el pedagogo) de que la palabra filosófica sea, únicamente, un instrumento más del Poder. En consecuencia, los ideólogos posmodernos han tratado de “limpiar” los textos escolares de contenidos, y dejando al maestro con el torete de la pura forma; es decir, con aquello tan extraño de “aprender a aprender”. Claro, si los contenidos teóricos no son más que discursos ideológicos que el Poder de turno utiliza para enajenar al alumno, la acción inmediata para exorcizar el peligro consistirá en desgajar los programas educativos y libros de texto de contenidos.
    En resumen: el ímpetu y ubicuidad de las teorías conspiratorias forma parte del cogollo del pensamiento posmoderno. Un pensamiento que está detrás de los males que hoy aquejan a la sociedad y, en particular, a la escuela: el recelo contra la palabra, las ideas e ideales políticos, los contenidos teóricos, la fuerza voluntad (porque toda voluntad es represiva), la autoridad del padre frente al hijo o del maestro frente al alumno, etc. Y también está detrás del páramo moral que sufrimos, pues ese recelo contra los discursos largos y articulados (que suelen despertar la exclamación “aquí hay gato encerrado”), impide a la virtud medrar, pues esta no es espontánea, como quieren algunos, sino el fruto de largas reflexiones. Y detrás, en fin, del victimismo y la irresponsabilidad de alumnos y ciudadanos respecto de las autoridades políticas o económicas.
    Me dejo muchas cosas en el tintero, queridos amigos. Pero aquí lo dejo.

    Un abrazo.
    Raus

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    1. Gracias, Antonio, eres muy amable. En cuanto a la cuestión que estamos tratando, tus reflexiones me parecen espléndidas y poco puedo añadir. Estoy de acuerdo en casi todo lo que has comentado, con alguna salvedad más bien de matiz que en otro momento, si puedo y sé, intentaré explicar. Pero es cierto que resulta más cómodo buscar culpables y eludir la propia responsabilidad. Es más fácil de digerir la visión conspiranoica de la historia que la participación de las personas, por acción u omisión, en lo positivo y lo negativo. Y puesto que formamos parte, nos guste o no, de los acontecimientos, poco sentido tiene luego pretender desmarcarse. En cuanto a la palabrería, este es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Sobra palabrería y falta conocimiento (Muñoz Molina hablaba de la "feria macabra de la palabrería" para referirse a la política actual). Un abrazo.

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  20. Pablo, me quedé sin contestarte a ti. Ciertamente, la virtud fue invento de los romanos, aunque no sé si lo que hoy entendemos por virtud es solo herencia romana. Tal vez algo de bueno debamos a la cristiana (y creo que a esto se refería nuestro querido amigo maqui). Pero como no soy perito en estas cuestiones, dejemos la cosa en que necesitamos de virtud a toneladas, como bien apuntas. Religiosa o laica, me es indiferente. El caso es que sea virtud verdadera. Los japoneses se ayudan, creo yo, de la religión para fijar sus normas de conducta cívica, pero si es posible una virtud laica (y eso creo), pues sea.

    Un abrazo.
    Raus

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  21. Interesantes reflexiones, Antonio, aunque quizás adolezcan de cierta prolijidad. Pero todo tiene arreglo; a no mucho tardar, nos tomaremos unas cañas: las primeras las pagas tú. Yendo a tu exposición, empezaré por los romanos y los cristianos, para decirte que coincido totalmente contigo: si los romanos me dijeron: "No hacer daño a otro" y los cristianos me dicen: "No matarás" o "No hurtarás", me están diciendo los dos lo mismo, poco me importa que unos celebren las Saturnales y otros la Pascua, al menos, en esto. Y es que, nos pongamos como nos pongamos, el relativismo es también relativo, y hay cosas que, si no son absolutas, son al menos muy sólidas: si quieres construir una sociedad humana respirable, te conviene tener un buen modelo de virtud, y en los mil modelos de virtud que en el mundo han sido y que merecen la pena, figuran valores como la verdad, la lealtad, el respeto a los semejantes, el esfuerzo, la coherencia, la dignidad humana, el repeto a los bienes ajenos o el derecho a la vida. Pero no hay que olvidar que la virtud es un ideal y que luego está la realidad; aquí es donde vienen los problemas, porque esos romanos que me decían lo de "no hacer daño a otro" sometieron a medio mundo a base de matar, robar e incendiar; esos cristianos que predican eso de "no matarás" o "no hurtarás" ya sabes tú muy bien lo mucho que han robado o han matado. Esto no desmiente un ápice los principios, tan solo nos demuestra lo cabrones que somos los seres humanos. Hablando de humanos, un buen compendio de principios son esos derechos humanos que andan por ahí. En España, lo sabemos, tú, Alberto, yo, Rajoy y Pablo Iglesias, hacen falta principios y virtud, pero, sobre todo, hacen falta unos mecanismos que hagan que el que no los tenga sea alejado del poder y, si se da el caso, pague sus faltas. Un principio que falta en España es el culto a la verdad. Porque la verdad existe, como existen la mentira y sus hijas, la manipulación y la conspiración. ¿Es verdad que en España ha habido miles de corruptos, que la mayoría de ellos han estado en partidos con poder, que los corruptos han robado mucho dinero y que el hundimiento económico de España se debe a estos robos, a estos corruptos y, en particular, a los abusos de la banca, donde había muchos corruptos y se ha robado mucho? A esta pregunta solo hay una respuesta posible: SÍ, luego esas cosas son verdad y decirlas no es ni demagogia, ni manipulación ni conspiranoia. Sí es manipulación decir que el país ha salido de la crisis (seguimos con muchos parados, con mucha pobreza y con un gran déficit de derechos), que España eludió el rescate (pagamos entre todos 100.000 millones de euros del agujero bancario, sector que, por cierto, se ha beneficiado luego de ayudas que no está haciendo revertir entre quienes hemos pagado sus dislates) o que la economía mejora (repugna el solo oírlo, cuando tenemos unas leyes laborales de pura esclavitud). Y como sucede que estas cosas vienen de sectores como el Gobierno, El PP y la prensa lacaya, pero también de la Comisión Europea o las agencias de calificacación (hace un par de días leía, como no, en ABC, que una de ellas, creo que Fitch, había bajado el caché de España "por las perspectivas de Podemos en las encuestas"), pues habrá que pensar que también existen la manipulación y las conspiraciones, esas hijas de la mentira, y para defenderse de esta honorable familia hay dos armas: la verdad y el informarse bien. Así veo yo las cosas, Antonio: si hay verdad y hay mentira, habrán conspiraciones verdaderas que habrá que desenmascarar y conspiraciones falsas, o sea, intoxicaciones, que son otras hijas de la mentira. Y así tendremos que andar: con los ojos bien abiertos. Un abrazo.

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    1. En efecto, Pablo. Estoy de acuerdo. Como habrás visto, me he señalado en varias ocasiones que no estoy negando, ni mucho menos, que existan las conspiraciones. Claro que las hay. Sin duda. Como sin duda hay una corrupción vergonzosa en las alturas que debemos atacar sin piedad. Dicho lo cual añado que esa corrupción de las alturas no es ajena a la corrupción de las bajuras. Con lo cual yo me atrevo a afirmar, con otros, que cada país tiene el gobierno que se merece y que cada gobierno tiene el país que se merece. Aunque con esto no digo que nadie en concreto se merezca el gobierno que tenemos. En fin, que creo que también esta crisis debe ser una buena ocasión para que cada cual haga autocrítica de su conducta.
      He escrito mucho y ahora, ya por vergüenza, no voy a extender mucho. No debo. Pero no quisiera que nadie creyera que niego la manipulación de la información, la censura, etc., por parte de los gobiernos y los poderes fácticos. Te diría que rara vez soporto la visión completa de un telediario, pues me parecen todos un soberano ejercicio de manipulación burda de la realidad. Las conspiraciones que yo pongo en duda son las de muy largo alcance. Porque en esto de las conspiraciones pasa lo mismo que con la predicción del tiempo: podemos saber con bastante fiabilidad el tiempo que hará mañana en Madrid, pero no el que hará dentro de diez o quince días. En relación al deterioro galopante de la escuela, insisto en que creo que se ha degradado por culpa de una serie de ideas arraigadas en el común. Los gobiernos no han hecho otra cosa que seguirlas.

      P.D.: lo de las cervezas está hecho.

      Saludos.
      Raus.

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  22. Antonio, yo estoy de acuerdo contigo en mucho de lo que dices. En lo relativo a la escuela, creo que tú serás uno de los muchos a los que alguna vez he dicho que está siendo víctima de una conjura de necios. Estoy convencido de que muchas de las conjuras que se dan no obedecen a un plan explícito y premeditado, sino a un inconsciente remar en la misma dirección de sectores con miserables intereses comunes, y esto podemos verlo en el caso de la escuela: en el fondo, no creas que el modelo educativo que defiende Gomendio se diferencia mucho del que defiende Marchesi. Y, desde luego, para conspirar involuntariamente o aposta, antes que inteligencia (que, casi siempre, para esto es prescindible), lo que es necesario es falta de escrúpulos y mala leche. Te pongo un ejemplo: el famoso y escalofriante caso de las brujas de Salem, que les costó la vida a 20 personas o más en un proceso delirante, comenzó, según algunas fuentes, en unas absurdas visiones diabólicas que unas niñas se inventaron y que la gente se creyó sin más. Según otras fuentes, este delirio absurdo fue después aprovechado, ahora ya de una forma muy consciente, por una de las familias de la zona para aniquilar a otra rival. Yo creo que las conspiraciones suelen funcionar así: mezclan mentiras y verdades, lo planeado con lo casual. Y, por desgracia, a menudo tienen finales muy poco edificantes. Siempre nos quedarán las cervezas, es un consuelo.

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  23. Apuntadme a lo de las cañas, por favor.

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