sábado, 1 de septiembre de 2012

Astracanada en Borja

   No sé si sabréis que en la provincia de Zaragoza existe un pueblo llamado Borja que está situado en un magnífico entorno y que tiene una riqueza cultural, museística, monumental y natural más que notable, tomaos un tiempo para explorar el enlace que os facilito y veréis que no miento. Puede que estéis al tanto de que una señora de 81 años llamada Cecilia Giménez, a la que he visto por ahí calificada como la anciana más famosa de Internet, tuvo la ocurrencia de restaurar un freso del Ecce Homo que había en el santuario de la Misericordia de Borja, con el resultado artísitico que podéis ver en el enlace. Ahora hablando ya en serio, sabéis el revuelo mediático que se ha montado con este asunto, la variedad de reacciones que ha suscitado y el alcance de la noticia, que ha sido universal.
   Independientemente de la edad y el estado mental en que se encuentre doña Cecilia, lo que nadie puede negar es que se tomó unas libertades excesivas y la emprendió con mucha determinación y nulo arte con el fresco pintado por Elías García, que pasó de ser una pintura en mal estado (si no de gran valor, como mínimo, digna) a la condición de grotesco esperpento. Hay razones para pensar que sus intenciones no eran malas, hay razones para pensar que el cura sabía que estaba allí (otra cosa es que supiera el horror que estaba perpetrando), hay razones para pensar que todo es el fruto de una desdichada concatenación de errores, hay razones para pensar que tampoco se puede arremeter contra doña Cecilia, pero...: es innegable que este asunto no tiene gracia.
   Y aquí es donde viene mi preocupación: la sensata postura del que siente que esto no tiene gracia he visto que la mantenían el concejal de cultura de Borja o el Centro de Estudios Borjanos, cuyo blog denunció el desaguisado; sin embargo, nuestros simpáticos medios de comunicación y las ocurrentes redes informáticas, quizás por aquello de que estamos en el veranito guasón, lo que han generalizado ha sido un enfoque frívolo de este asunto, en el que hemos visto de todo: ingeniosísimos retocados de los frescos, alegres turistas haciéndose fotos ante el disparate de moda, sesudos opinadores que proponían con una sonrisa de oreja a oreja que se dejase el fresco sin arreglar... Hasta tal punto ha calado esta opinión, que, si es verdad lo que he leído, las restauradoras profesionales que ha contratado el ayuntamiento de Borja barajan la posibilidad de conservar las dos imágenes, supongo, naturalmente, que presionadas por la autorizada opinión de tanto filósofo del arte.
   En España parece que somos poco dados a aprender. Los que se tomaban a risa este asunto y los que proponían la no restauración se basaban esencialmente en dos motivaciones: que tenía más gracia el engendro perpetrado por doña Cecilia y/o que atraía ingresos por turismo. En pocas palabras: por frivolidad o por ganancia a cualquier precio. Convendría recordar que la frivolidad nos ha llevado a ridiculos universales como el que hicimos con Rodolfo Chikilicuatre y que la ensoñación de ganancia a cualquier precio ha otorgado el poder por mandato de las urnas a unos cuantos corruptos de los que han hundido a España. Esa frívola falta de responsabilidad y esa corrupción son en buena medida causantes de la crisis de la que ahora (con razón) tanto nos quejamos. Bueno, pues basta que una viejecita obnubilada convierta una imagen sacra en una mona deforme para que nos pongamos a aplaudir la ocurrencia meándonos de risa o nos digamos con guiños cómplices: "hombre, si trae pasta..." De seriedad siempre he tenido claro que andábamos justitos, pero ahora empiezo a temer también por la diginidad. Así nos va.   

4 comentarios:

  1. Veo que has hecho eco de este asunto que lleva más de una semana, apareciendo por todas partes.

    La pintura original estaba muy deteriorada y era de nulo valor artístico, pero como dices era una obra digna y hay que entenderla en el contexto del siglo XIX en la que se pintó.

    A mí este asunto que cuando lo vi hace algo más de una semana me pareció al principio una broma, me ha llevado a pensar varias cosas:

    Si el engendro lo hace un artista vedette habría sido una gran obra de arte, con todo tipo de alabanzas y poco menos que un tratado de metafísica para explicarlas. Engendros semejantes tiene Francis Bacon sobre el retrato de Inocencio X de Velázquez que por suerte no han sido pintados sobre la obra original.

    Hay restauraciones hechas por especialistas en los museos que, desde hace años están estropeando cuadros. Tengo curiosidad por ver que han hecho con La Virgen de las Rocas de Leonardo en el Louvre, que por cierto también estos días, al eco del asunto de Borja, he sabido de cómo ha estropeado un cuadro de Veronés, no doña Cecilia, no, el Museo del Louvre. De estos asuntos traté en mi blog cuando el “descubrimiento” de La Gioconda del Museo del Prado.

    Una noticia sin mayor importancia ha tenido un eco mundial He visto webs y revistas de arte extranjeras que hablan sobre el asunto, no digamos ya la páginas de Facebook y similares en las que doña Cecilia tiene más fans que Velázquez. Ha sido de algo de una extensión rapidísima lo que da una idea del poder de internet y las redes sociales…, para hacer completamente el ridículo ¿Se movería tanto la gente por asuntos de verdadera importancia?
    Creo que no, todo lo contrario, así que o la mayoría de la gente es de una estupidez que da vergüenza o internet es un mundo fácilmente manipulable.

    Y esto último creo que es así, porque el caso tiene más de tres meses, se publicó como me dijeron, al menos en un periódico gratuito y no se le dio al asunto mayor importancia, pero…, se acaban las vacaciones vamos a tener de nuevo situaciones cada vez peores y voilà, se destapa una noticia sobre una pintura sin mayor importancia y todo el mundo a divertirse con el esperpento. Creo que a esto se llama maniobra de distracción.

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  2. Realmente, y lo digo siempre reconociendo que soy un profano en cuestiones artísticas, ciertas creaciones contemporáneas le dejan a uno más que perplejo, por no hablar de las que huelen directamente a tomadura de pelo, pero ahí está también lo que tú señalas, bastantes pertenecen a artistas de prestigio insuperable. No eres, eso lo digo también, la primera persona con conocimiento de causa a la que oigo críticas de esta clase, aunque, si te soy sincero, sí eres la primera a la que veo atacar a Bacon, del que lo que llega en general es que es un supergenio. A mí personalmente sus cuadros no me gustan y, si hablamos en concreto de esa serie sobre el retrato de Inocencio X, me parecen, directamente, unos cuadros feos. El problema del arte para minorías y para entendidos es que no está claro muchas veces el límite entre la creación genial y el engendro o la tomadura de pelo. Hay, también, otro, que se ve mejor en la literatura: las propuestas vanguardistas, transgresoras y extremadamente innovadoras tienen una cierta tendencia a envejecer mal y a, una vez producida una creación que asombra por su novedad, resultar efímeras y alcanzar pocas o ninguna obra de gran envergadura. Otro inconveniente: cuando tus claves son excesivamente crípticas, corres el peligro de perder la universalidad que deben tener las verdaderas grnades obras, y quizás, de nuevo, estoy pensando más en la literatura. Un ejemplo muy claro: el tan elogiado "Ulises" de Joyce. No voy a poner en duda su grandeza, pero a veces me temo que está sustentada más en el soporte de una élite intelectual que en sus verdaderos méritos. No negaré la originalidad de algunas técnicas narrativas y de construcción de un relato que utiliza Joyce, pero, si el "Ulises" pretende ser una novela, la imposibilidad de entender su mensaje para los no iniciados que la caracteriza la lastra enormemente, porque, y de esta máxima tradicional sí que no me apeo, una novela tiene que contar inteligiblemente una historia, lo que no es el caso del "Ulises": no me importa confesar que, cuando intenté leerla, tuve que dejarla a las 180 páginas, porque se me había convertido en un tostón inaguantable. Otro ejemplo de innovación, este, español: cualquier aficionado a la novela te dirá que "Los gozos y las sombras", de Torrente Ballester es una extraordinaria novela, que es entretenida y que le consagra como un gran autor, pero ¿qué sucederá si preguntas acerca de su afamada y experimental "La saga/fuga de J.B."? Pues que sí, muy experimental, muy virtuosa, pero un buen puñado de páginas son de una aridez inaguantable, y eso que, al menos, al contrario que el "Ulises", esta novela es bastante inteligible.
    Bueno, pues toda esta teórica a vueltas con la ocurrencia de doña Cecilia. A mí, lo repito, lo que realmente me molesta de esta historia es la tendencia que tenemos los españoles a trivializar y, más aún, la superficialidad de nuestros medios de comunicación, su falta de inteligencia. Cada vez los llevo peor: no es posible tanta frivolidad en unas organizaciones que tienen en sus manos algo tan importante como crear opinión y modelos de pensamiento.

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  3. Evidentemente este tema, se ha convertido este verano en uno de los casos más divulgados por todos los medios habidos y por haber.
    Personalmente, desde el primer día, he guardado un respetuoso silencio en todas las partes sobre el particular. Primero, porque con el arte me pasa como con el vino. El bueno es el que me gusta a mi y Segundo, que no he entendido los comentarios insultantes e hirientes hacia una anciana que según dicen, lleva toda la vida pintando y no lo hace mal. Por lo tanto ¿a qué viene ahora tanto escándalo de "entendidos" en arte como yo?. Lo mínimo que se me ocurre, es que al menos se le dé la oportunidad de terminar con lo que ha empezado, que para hacerlo nuevo tiempo habrá. No hay nada irremediable, ni debe ser motivo de mofa algo que se hace con toda la buena voluntad y que se diga lo que se diga no se ha terminado y por lo tanto los juicios que se viertan van a ser de antemano errados.
    Un saludo

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  4. Entre que he estado sin Internet una semana y he tenido un montón de ocupaciones, no he podido responderte antes, Paco, lo siento. Antes de hacerlo, he mirado lo que dices tú en tu blog, que es parecido a tu opinión de aquí. Me da la impresión de que de todo este sainete a ti lo que más te preocupa es la persona de doña Cecilia, cosa que entiendo, porque, al fin, da la impresión de que la pobre se ha quedado un poco aplastada debajo de lo que se le ha venido encima. No obstante, creo entender que tú piensas que tal vez su "obra" no esté del todo mal, cosa en la que no estoy de acuerdo contigo. Un saludo y feliz entrada en el otoño.

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