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domingo, 8 de mayo de 2016

Alardear de ser putas, libres o bolleras: escalada de contradicciones

   Que una niñería como aquella de Rita Maestre y su moderado destape en la capilla de la Complutense haya llegado donde está llegando, da idea de que, en contra de lo que muchos ilusos habíamos imaginado, España transita por los raíles de la modernidad y la democracia más bien a trancas y barrancas. Último capítulo: leo en "El Confidencial" que, ante el el recurso de los defensores de Rita Maestre a la condena de 4.320 euros de multa por su participación en la protesta, la fiscal del caso ha respondido con un escrito cuyos términos han levantado una muy comprensible polvareda, ya que responde con frases como la que más ha se ha repetido, esta:
    Es obvio que las señoritas están en su derecho a alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero esa conducta realizada en el altar, espacio sagrado para los católicos al encontrarse allí el Sagrario, lugar donde según sus creencias se encuentra su Dios, implica un ánimo evidente de ofender, y por ello apreciamos el elemento subjetivo del tipo del artículo 524 del Código Penal.
    Insisto en lo que ya dije en mi artículo Que la metan en la cárcel: a mi modo de ver, la protesta de Rita Maestre y sus acompañantes se produjo en unos términos muy inapropiados por su grosería y por ciertas actuaciones. No es cierto (como parece ser que ellas sostienen) que fuera una protesta pacífica, ahí están las imágenes para desmentirlo ante todo aquel que no sea ciego o muy reacio a ver la realidad, y, poniéndome en el lugar de quienes recibieron su zafia "visita", tengo muy claro que, de haber recibido yo una igual en mi casa o, yo qué sé, en una reunión de mi departamento, no la habría tolerado. En su favor hay que decir que su violencia tuvo más de gamberril que de peligrosa y, que, aun actuando de forma indebida, lo hicieron contra algo también inadmisible: la existencia de la capilla de la Complutense, que es un centro educativo tan público como cualquiera de los colegios e institutos en que he trabajado: no entiendo, pues, cómo nos parecería una barbaridad que hubiera una capilla, por ejemplo, en el IES "Rosa Chacel" de Colmenar Viejo o en el CEIP  "Juan Gris" de Vallecas y sin embargo permanecemos tan frescos ante la pervivencia de esa anomalía de la Complutense. Vuelvo a lo dicho sobre la España menos democrática y moderna de lo que pensamos: a la Iglesia española le está costando mucho desprenderse de ciertos privilegios propios de aquel estado confesional que se supone que España ya no es, como a nuestros gobernantes -que son quienes deberían hacerlo- les está costando mucho retirárselos.
    Por tanto, Rita Maestre cayó en una contradicción: tenía razón, pero eligió una forma inadecuada para expresarlo. Exactamente lo mismo, creo, le ha ocurrido ahora a la fiscal del caso. Cuando hace unos días vi la noticia, me eché las manos a la cabeza, porque las palabras de la fiscal me parecieron un absoluto despropósito, pero hoy, cuando he leído el artículo más detenidamente para hacer esta entrada, tengo que reconocer que el despropósito es relativo. Lo que hace la fiscal es reafirmarse en valorar como inadecuados los actos de Maestre, y lo hace por unas razones que comparto, porque son prácticamente las mismas que he expuesto más arriba. Explica muy bien cuándo y por qué puede o no ser delictivo u ofensivo el quitarse un sujetador, le sugiere a la acusada que es un poco cínica en sus argumentos, pues esas palabras de "puta", "bollera" y demás son reproducción literal de lo que ella y sus acompañantes llevaban escrito sobre la piel. Al menos yo, en todo esto no veo nada malo, incluso para estar en el escrito de un fiscal. El problema está en la frase que he citado arriba. Si os he de decir lo que pienso, la ironía esa de "las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres o bolleras", me parecería muy bien y admisible en una charla particular (¡faltaría más!), o hasta en una clase universitaria donde la fiscal explicase los porqués de su petición, o incluso en una respuesta verbal en la vista oral del juicio, pero... en un escrito como fiscal, aunque sea una simple solicitud de confirmación de condena, creo que esa ironía supone dar rienda suelta a la subjetividad de manera inadecuada, porque perjudica a la necesaria formalidad del escrito de una autoridad y porque arroja sobre ella una sombra de parcialidad.
   La valoración que acabo de hacer la hago como filólogo, profesor de lengua y hablante con su propia sensibilidad sobre la adecuación del discurso a la situación, y es, por supuesto, discutible, pero creo que, en lo referido a la necesaria formalidad de los escritos de un fiscal, sería difícilmente discutible. Otra cosa es lo de la sombra de parcialidad. En la propia noticia de "El Confidencial", en las últimas líneas, se citan unas palabras de Rita Maestre que apuntan en ese sentido, y yo he oído en mi entorno descalificaciones hacia la fiscal sustentadas en que, a la vista de sus palabras, parece haber actuado movida por personales posturas ideológicas. Así pensé yo mismo en un primer momento, pero quiero señalar que, después de repasar el artículo, tengo mis dudas y me parece más bien, por sus razonamientos, que el malestar personal que la fiscal deja traslucir procede, más que de haberse sentido ofendida como cristiana (no sé si lo es o no), de una indignación intelectual, es decir, de la procedente de verse teniendo que rebatir argumentos y pretensiones que considera a todas luces insostenibles. Sea lo que sea, a la hora de escribir, debió optar por el lenguaje frío y sin marcas de subjetividad. Y sea lo que sea, también -y no quiero dejar de recalcarlo-, me parece peor la existencia de la capilla de la Complutense que el que, un buen día, a Rita y sus amigas se les ocurriera ir allí a quitarse cada cual las prendas que se quitase y a alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que buenamente quieran ser. 

3 comentarios:

  1. Lo malo es que el poder es quien pone las reglas del juego, quien hace la ley hace la trampa y hay suficientes recursos en el lenguaje jurídico para hacer pasar por objetivo un texto. Sobre todo cuando desde niños hemos estado inmersos en la cultura (católica) que el citado texto defiende.
    Me parecen mucho más gratuitas las viñetas atacando a un dios de otra cultura que ese grupo de jóvenes convencidos de lo que están defendiendo. A los que, por cierto, no se ha atacado en su totalidad, solo a Rita Maestre y, parece ser, a otro miembro de Podemos.
    Uno se puede poner en la puerta de la universidad y repartir papeletas exigiendo la laicidad del recinto, puede publicar artículos en prensa, lo puede discutir con los amigos, puede despotricar lo que quiera en twitter. Pero sabemos que nada de eso sirve para nada, que si se desea cambiar algo hay que levantar ampollas, hacer que escueza la piel de quien mantiene ese estado de cosas. En aquel momento no existía una vía política (partido político concienciado con el asunto) -y, visto lo visto, ahora tampoco - que canalizase legalmente la protesta. Ellos fueron muy valientes. Lo que nadie podía esperar es este criterio medieval que usa el poder judicial de este país.
    Pero no solo son injustos, son contradictorios. Porque se llenan la boca defendiendo el respeto a las creencias y el respeto a las convicciones de Maestre se lo pasan tan por el forro que incluso la condenan por ellas. Por mucho que quieran disfrazarlo de legalidad, el hecho es que hemos perdido la libertad de expresión.

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  2. De los ataques a la libertad ya hablé en el otro artículo, Molina. Se pedía una desproporcionada pena de cárcel para Maestre, cosa que, por mucho que hubiera sido muy del agrado de algún que otro fundamentalista religioso o político, por fortuna no se consumó. Pero hemos de ser objetivos: a mí no me gustaría que un reventador se metiera en un acto de mi partido en plan energúmeno, por lo que es razonable entender que a otros tampoco les guste, por ello las leyes tienen que prever sanciones para ese tipo de conductas, otra cosa es que la cárcel o incluso esos 4.320 euros no sean una desproporción para lo que hizo Maestre, que, a mi juicio, lo son ambas cosas, pero las leyes están ahí, y es de suponer que ese artículo 524 que invoca la fiscal esté para todos. Sucede también que hay reacciones y reacciones; yo he vivido y cualquiera conoce boicoteos bastante más graves que el sainete que protagonizaron Maestre y compañía. En la mayoría de los casos, eso termina con la expulsión de los invasores, ya sea por los propios asistentes al acto o por la fuerza pública, y no es en absoluto normal llevar una cosa así a un juzgado. Que aquí se haya hecho depende ya del particular pelaje de los afectados y de los medios políticos e informativos que han magnificado este asunto, que, como tú señalas, han obrado con auténtica indecencia y han buscado literalmente el linchamiento de Maestre y alguno más por ser de Podemos. ¡Qué torpe es la caverna española!: no se han dado cuenta de que de ningún modo se podía conseguir que la crucificasen como ellos querían, porque el país no es tan retrógrado como ellos, ni de que, con su campaña, lo que han conseguido es favorecer a Maestre, que se ganase las simpatías y/o el apoyo de muchos que en este asunto la hemos visto como víctima de una sórdida persecución ejercida por quienes en realidad lo que lamentan es que aquí ya no pase como hace 50, 100 o 200 años: que todos acudían en masa a la iglesia, cierto, pero la mitad o tal vez más lo hacían por obligación o por miedo. El caso de Maestre recuerda a lo sucedido en Rusia hace unos años con las componentes del conjunto Pussy Riot: este país está lleno de hipócritas y de incongruentes, porque entonces aquí todos nos echábamos las manos a la cabeza por las penas que se les pedían, salvo, hay que reconocerlo, los católicos ultramontanos. Fueron condenadas a prisión y tuvimos una ocasión real de comprobar lo aberrante que es meter en la cárcel a alguien por algo así. ¿Qué es lo que les sucede a algunos, que quieren como modelo la Rusia de Putin? Sí, claro, pero para los demás. En cuanto a lo de las medidas efectivas en favor de la laicidad, Molina, sabes muy bien que no son ni las papeletas ni las tetas, sino que sería el legislar en coherencia con ella, pero sabes quiénes legislan aquí y cómo funcionan.

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  3. Me acuerdo perfectamente, Ateo, y en España hemos llegado a una época en la que los principios del laicismo vamos a tener que proclamarlos en serio. En lo referido a Dios, Ricardo Moreno Castillo charló hace poco con Él (que no se dignó responderle) en un libro titulado "Trece cartas a Dios" (editorial Turpial), con la ironía que suele gastar. Te lo recomiendo.

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