sábado, 6 de junio de 2015

Gomendio / Figar: ¿se estarán haciendo un "sinpa"?





Montserrat Gomendio
 Lucía Figar
1. Montserrat Gomendio  
   Es ya vieja la noticia -que a estas alturas debe de estar consumada- de que Montserrat Gomendio pensaba dejar su cargo de secretaria de Estado en el Ministerio de Educación para ocupar  en la OCDE un puesto  de directora general adjunta de educación, dato muy relevante, ya que la beligerancia que ha demostrado Gomendio en la defensa de la LOMCE -ley de la que ha sido la auténtica implantadora- se ha apoyado firmemente en su interpretación de los datos que suministraban los estudios de PISA, a los que ha tratado como un oráculo irrebatible. La señora Gomendio edificó una especie de círculo virtuoso: la verdad estaba en PISA - PISA destapaba los males de la educación española - las leyes peperas estaban diseñadas precisamente para erradicar esos males - las leyes peperas acabarían con los problemas de la educación española evidenciados por PISA. Pongamos esto en datos concretos: señalados como supuestos problemas de la educación española la inhabilidad práctica de nuestros estudiantes, su torpeza financiera y la sobrecarga memorística, doña Montserrat puso todo su empeño en defender e implantar sus recetas: el aprendizaje competencial, la LOMCE, el emprendimiento como propuesta estrella de los programas educativos. Sucede sin embargo que a cualquiera se le pueden ocurrir serias objeciones: que, tras 25 años de LOGSE y sus secuelas, acusar de memorístico al sistema educativo español es un alarde de cinismo, digo más: uno de sus males ha sido precisamente la criminalización de la memoria, perla de la corona de las demenciales propuestas pedagogistas que sus obtusos defensores han logrado imponer; que la supuesta inhabilidad práctica de nuestros jóvenes es más un fruto de la molicie en que los hemos acomodado a todos los niveles que de lo que hacen o dejan de hacer en la escuela; que lo de introducir lo financiero y el emprendimiento en los programas educativos a la postre se ha revelado en realidad como el objetivo tapado de los poderes económicos (no olvidemos lo que significa OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; no olvidemos que bancos como el BBVA han estado muy implicados en las pruebas de PISA): el desembarco de la economía y la banca en el mundo educativo, para condicionar la elaboración de leyes y programas más acordes con sus intereses, que, formulados de una manera un tanto simplista pero nada errada, son estos: menos darle al coco y más a lo positivo: la pasta, la resolución de lo inmediato, nada de filosofar o hacerse preguntas. Al servicio de este plan, está puesta de manera inestimable la LOMCE, que solo ha modificado la burrificadora LOE socialista en unos cuantos aspectos estratégicos; uno muy sustancial es el nuevo papel que se asigna a los directores, el cual se presenta como un avance en ese señuelo de la autonomía de los centros: gaitas: el perfil de los directores que presenta la LOMCE es el de una figura con más atribuciones para tener más sujetos a los profesores, no se les vayan a ocurrir cosas como subir el nivel, hacer pensar a los infantes o mosquear a los padres/clientes. El director que quieren la LOMCE y el PP se parece muy sospechosamente al que ya existe en los centros privados: un amo y señor que tenga a la gente en un puño. Es que al PP le encanta tener a todo el mundo dominado. Pero no creáis, que algunos le van cogiendo el gustillo: al respecto de lo que significan ya los directores de los institutos, recomiendo la lectura de este artículo de mi amigo David López Sandoval: Directores.
   Que ahora la señora Gomendio, que no tenía ningún perfil educativo y da toda la impresión de haber sido una fontanera reclamada para hacer un trabajito sin detenerse en melindres, se vaya precisamente a la OCDE da toda la impresión de ser un agradecimiento de los servicios prestados. Ahí la tenéis en la foto, muy sonriente junto a don Andreas Schleicher, artífice de PISA: ¿pueden quedar muchas dudas? Y la cuenta del estropicio que deje aquí, que la pague quien sea, eso no es cosa suya. Pues sí, queridos: vuestro amigo el guachimán está convencido de que, una vez perpetrada la faena, esta señora se ha montado un buen "sinpa".
2. Lucía Figar
   Un caso diferente es el de la ultracatólica  y ya (por fortuna) exconsejera de Educación de Madrid Lucía Figar. Quienes hemos tenido que padecer la arbitrariedad, la incompetencia, los abusos y la saña de esta señora en el desempeño de su cargo desde 2011 tenemos gracias a ella y a otros ilustres representantes de su partido en esta comunidad motivos más que sobrados para: habernos propuesto no votar jamás al PP; desear que este partido no vuelva nunca al poder; alegrarnos de que lo haya perdido; estar persuadidos de que es un partido antidemocrático que antepone los intereses de sus dirigentes y de las élites que lo instrumentalizan al bien general, cosa imperdonable cuando se llega a responsabilidades de gobierno; estar convencidos de que tiene unas inclinaciones totalitarias que le hacen caer en la represión y la persecución de los que no se le doblegan; estar asqueados de la corrupción que ha machacado a este país durante lustros y anhelar que sea erradicada y sus responsables duramente castigados; estar bastante desencantados de la democracia y entender que este sistema político (el mejor o el menos malo, como queráis) debe implantarse con fuertes sistemas de vigilancia y corrección que impidan las extralimitaciones de quienes alcanzan el poder. De la extensión de este desahogo podréis deducir no solo mi aversión hacia Lucía Figar, sino también el enorme daño que le ha hecho a la enseñanza pública, casi todo, bajo el liderazgo de la inenarrable Esperanza Aguirre. El clímax llegó a partir del conflicto de 2011 y de sus extremos di cuenta aquí. Bajo el mandato de Figar, la enseñanza pública en Madrid ha sido vilmente maltratada, con una especial fijación contra los profesores y con el móvil esencial de favorecer el negocio de esa enseñanza privada encubierta y vilmente privilegiada que recibe el nombre de enseñanza concertada, en especial, de la que está en manos de la iglesia (ahora entenderéis mejor por qué he empezado señalando las simpatías religiosas de Lucía Figar: su política ha estado presidida por el propósito de favorecer a los de su cuerda: este es el personaje).
   Quiero hacer algunas precisiones sobre el apaleo que bajo el mandato de Figar hemos sufrido los profesores. Sabidas son cosas que afectaban a todos, como lo de la elevación de las horas lectivas de 18 a 20 y las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo, masificación en las aulas, empeoramiento de las condicones de trabajo e ímplicita rebaja del salario, ya que esta medida ha representado trabajar más por lo mismo, un "mismo" que había sido recortado antes por Zapatero y por el PP, cada uno por su lado y a su modo, pero  los profesores conocemos también una medida "invisible" y francamente vil: una verdadera criminalización del profesorado, que se ha visto perjudicado por políticas que le han hecho la vida cada vez más difícil e ingrata en el desempeño diario de su trabajo. La más notoria de estas medidas ha sido un aumento de la tolerancia hacia la presión paterna: es algo que, poco a poco y de manera al principio imperceptible se deja ver ya de forma patente y se ha extendido a todos los centros: la más mínima protesta de unos padres, por infundada que sea y aunque se presente en términos cerriles, es recibida con todos los honores y atendida de modo que el profesor aparece de oficio como presunto culpable y con la presuposición de que no está dispuesto a defenderse. En esto colaboran todos los escalones administrativos, pero hay una repulsiva participación de los equipos directivos,  casi siempre servil con el poder. Vuelvo al artículo de mi amigo David, quizás esto no sea un fenómeno aislado ni casual, ni lo de la política pepera ni lo del gustillo que algunos le han cogido. 
   Y ahora resulta que la responsable de todo esto está imputada por corrupción.  Estaría bueno que al final saliese que, mientras se dedicaba a martirizar a la enseñanza madrileña y a los profesores, Lucía Figar todavía reservara algún tiempo a pagar con el dinero de todos manipulaciones en internet para mejorar la imagen de su consejería. El alcance de esto sería gravísimo: si ya sus políticas se descalificaban por sí solas, ¿en qué lugar quedarán si se demuestra que eran obra de una corrupta? El absoluto descrédito. ¿Y los directores y jefes de estudios que han colaborado impávidos en esa política de persecución del profesor? Quedarán en el cochambroso papel de haber sido cómplices mudos de las directrices de una corrupta. Pero esto está por demostrar: sea corrupta o no, Lucía Figar ha sido una consejera nefasta, así que quienes han secundado sus directrices sin el menor reparo se han puesto ya en evidencia. A propósito de estos, más de uno hay que por las mañanas se dedicaba a hacerle el juego a la consejera estrujando a los profesores y por las tardes se ponía la camiseta verde y se iba a dar gritos pidiendo su dimisión, vivir para ver. ¿Qué pasará por fin con Lucía Figar? ¿Pagará los platos que ha roto? La cuenta podría subir a una cifra astronómica, pero me temo que esta señora también tiene preparado su "sinpa".
3. El colofón: José Ignacio Wert
   El que hasta no se sabe cuándo será ministro de Educación ha resultado por casualidad ser el vínculo entre las señoras Gomendio y Figar, ya que desde las pasadas elecciones se viene especulando con que va a ser cesado y enviado a la OCDE, donde podrá seguir coincidiendo con Gomendio, y al principio sonó fuerte como posible sustituta... Lucía Figar: ¿puede quedarle a alguien duda de que para el PP la educación es primero que nada un negocio?

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