domingo, 5 de abril de 2015

Unas preguntas que pienso hacerme cada vez que vaya a votar

   Hace año y medio, en el número cero de la revista El Ballet de las Palabras, publiqué un artículo que se titulaba "Unas preguntas que pienso hacerme cada vez que vaya a votar". Ahora que se acercan las primeras elecciones de este año que nos afectan a todos, parece que sigue teniendo cierto interés, así que os lo dejo aquí reproducido:




   Una de las consecuencias que debería traer la actual crisis es que los españoles tendríamos que hacernos los ciudadanos políticamente maduros que estamos demostrando no ser, es decir, unos ciudadanos dispuestos, entre otras cosas, a conocer y defender nuestros derechos y a la vez a conocer y cumplir nuestros deberes; no transigir con los corruptos ni con la corrupción; sublevarnos contra las usurpaciones de la soberanía ciudadana (exactamente lo contrario de lo que estamos haciendo ahora), tener claro lo que significa pertenecer a una sociedad democrática, defenderla y ejercer activamente como ciudadanos libres.
   Otra de las consecuencias que debería tener la presente crisis es que deberíamos abandonar el actual marco político que padecemos, que ha sido el campo de cultivo ideal para males como la corrupción, el pelotazo, el ladrillazo, el agujero y el latrocinio bancario, el empobrecimiento cultural del país, cierto embrutecimiento que se observa en nuestra sociedad…, en pocas palabras: las plagas que nos han traído a la penosa situación de hoy. Si queremos recuperar la ilusión, que haya justicia, que se respeten los derechos y salir adelante, ese marco podrido tendremos que pulverizarlo y edificar uno nuevo. Semejante tránsito podría hacerse de manera abrupta y en la calle, cosa que no parece hoy muy viable, así que estamos abocados a otra vía más sensata: valiéndonos de lo mucho aprovechable que aún tiene nuestro marco democrático, hacerlo mediante unas elecciones. Llevo mucho tiempo reflexionando sobre esto y me voy haciendo una idea de lo que quiero; fruto de esas reflexiones, os dejo aquí una serie de preguntas que voy a hacerme a la hora de decidir a qué partido voto:
            1.- ¿Ha estado envuelto en casos de corrupción?
            2.- ¿Ha sido complaciente con los intereses de la banca y del gran capital?
            3.- ¿Ha luchado por la justicia fiscal y contra el fraude y la economía sumergida?
            4.- ¿Ha colaborado con el descontrol inmobiliario?
           5.- ¿Ha realizado una política de verdadera protección de la naturaleza? ¿Presenta un programa verdaderamente comprometido con la protección de la naturaleza? ¿Está inequívocamente a favor de las energías limpias?
         6.- ¿Tiene episodios de abuso de poder, de ambigüedad ante la violencia o de discriminación contra segmentos de la población (pregunta muy útil ante partidos nacionalistas, aunque también puede valer para otros)?  
          7.- ¿Muestra una clara defensa de lo público? ¿Piensa que los empleados públicos desempeñan una buena labor y son necesarios? ¿Los defendió cuando se les atacaba, los atacó o se mantuvo en silencio?
     8.- ¿Ha tomado o defendido medidas que hayan representado pérdida de derechos o empobrecimiento para los ciudadanos? 
         9.- ¿Se beneficia de la actual ley electoral y no está dispuesto a cambiarla?
       10.- ¿Defiende la necesidad de una reforma profunda en la enseñanza, pero teniendo en cuenta exclusivamente motivaciones educativas?
      11.- ¿Defiende o reclama privilegios, ya sea por razones ideológicas, religiosas, territoriales, históricas, de clase o de cualquier otro tipo?
       12.- ¿Qué planes tiene para combatir el paro y activar la economía? ¿Qué proyectos tiene con respecto a la legislación laboral, las pensiones y la jubilación?
   Ante las citas electorales que se nos avecinan, someteré las propuestas de los partidos a este test y votaré al que mejor lo supere; una cosa tengo muy clara: cuanto peor parado deje a un partido, más responsable será este del actual desastre y más merecedor, por tanto, de que los ciudadanos lo mandemos al ostracismo.
   Añadido de 2015: estemos atentos a las manipulaciones informativas, me temo que vamos a ver cosas muy gordas.
 

10 comentarios:

  1. :D Sonrío porque son muchas preguntas. Pero lo triste es que en realidad la mayoría no supera ni tan siquiera dos de ellas... (las que sean)

    Ya se están viendo cosas muy gordas en cuanto a manipulación informativa...

    Un abrazo

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  2. Ana, tarde o temprano me lo tenía que decir alguien, y has sido tú: con esos remilgos que pones, te vas a acabar absteniendo, pero lo cierto es que, al menos en estas elecciones, no pienso abstenerme. Si es necesario, votaré al que supere aunque sea dos preguntas y mirando para otro lado. De la manipulación, mejor no hablar. Otro abrazo para ti.

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  3. Me ocurre lo mismo. ¿Hay alguien que supere dos? Pablo, yo sigo intentando encontrar a quién votar sin pasar vergüenza, pero no hay manera. Y bien que lo siento. Un abrazo

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  4. ¡A ver si el problema va a ser eso de tener vergüenza, Alberto! Un abrazo.

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  5. Un gran e importante artículo por todo lo que supone. Besos.

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  6. Un gran e importante artículo por todo lo que supone. Besos.

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  7. Hola Guachimán:
    En México tendremos elecciones intermedias en junio. Cada tres años se renueva la cámara baja, es decir, la de diputados, el botín: ¡500 puestos muy bien pagados, que disfrutan de fuero y una cantidad enorme de beneficios legales y, por qué no, producto de la corrupción nuestra de cada día!; además habrá elecciones para muchos otros cargos que se estarán jugando a nivel nacional y local. Las elecciones en el país son groseramente caras y de un cinismo marrullero. Los partidos viejos, los dinosaurios, como se les denomina por estos lares, son maestros en corrupción y los nuevos los discípulos que superan o por lo menos obedecen a los maestros. De manera que tu cuestionario sería una gran herramienta, lástima que conocemos los resultados de antemano.
    Pese a todo, el abstencionismo sólo le haría el caldo gordo a los peores.
    Un saludo afectuoso.

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  8. ¡Para que luego digan que no existe una gran cultura hispánica, María Eugenia! Aquí, a los nuevos que están surgiendo, con todas las pegas que se les ven, muchos les concedemos al menos el beneficio de la duda. Es ley de vida que acaben empeorando, pero, si por el camino conseguimos implantar un sistema que ejerza más control sobre la corrupción y los abusos, eso que llevaremos ganado, por eso pienso como tú: al menos esta vez, aquí no sería beneficioso abstenerse. Un abrazo muy fuerte.

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