lunes, 6 de octubre de 2014

El MIR y el PIR (sobre unas propuestas de Pedro Sánchez)

   Han producido cierta agitación hoy unas palabras de Pedro Sánchez acerca de la educación, en las que  el secretario general del PSOE  ha desvelado algunos de los propósitos que alberga acerca de ella si llega al gobierno. Aplaudo de entre los mencionados estos: buscar la excelencia educativa, aumentar las plazas de profesores de la pública, subir los sueldos de los docentes (promesa esta que disgusta a nuestra derechuza, miren si no con qué tono despectivo se refiere a ella El Confidencial) y hacer de España un país laico. Hay otros en los que no me detendré, pero quiero fijarme en la que quizás ha dado más que hablar de todas sus propuestas: la de crear un MIR educativo como sistema de selección que garantice la calidad del profesorado seleccionado. Recuerdo que esta ocurrencia del MIR ya la manejó el PSOE a mediados de 2011, cuando estaba, siendo ministro Ángel Gabilondo, elaborando una reforma educativa que luego no cuajó. Los términos de este MIR educativo fueron muy poco serios, lo que dio lugar a que mi amigo José Brea (que es médico) manejase en este blog el jocoso término de PIR, o sea, Profesor Interno y Residente. Analicé la propuesta de entonces en estos dos artículos:
   -Estupor y temblores. En el comparo lo que es el MIR con lo que sería el PIR, o sea, lo que es un rigurosísimo sistema de selección basado en el dominio del oficio frente a lo que sería un penoso sistema de colocación cuyo mayor objetivo sería comprobar la sumisión del examinando a las inútiles ensoñaciones del pedagogismo y al poder de la burocracia.
   -La propuesta del MEC para la selección del profesorado. En el que analizo en profundidad los términos concretos a los que el señor Gabilondo quería someter a los aspirantes a profesores, con nada menos que tres filtros centrados en el dogma pedagogista, más otras perlas, como la de poner a representantes de consejos escolares (como lo leen) formando parte de alguno de los jurados seleccionadores.
   ¿Es este el MIR, digo el PIR, en que está pensando Pedro Sánchez? Pues si es este, ya le digo que se vaya olvidando de la excelencia educativa, porque estas recetas son las que se la han cargado. Pero, cuidado, que nadie se engañe: estas recetas son también las que le gustan al PP, que las mantiene en su LOMCE y en sus políticas a ras de centro, así como otros dichosos hallazgos, tales como el bilingüismo, la mercantilización de la escuela, la asfixia de la enseñanza pública, la obsesión por el emprendimiento (que es la tapadera de una deriva de los programas hacia los intereses del mundo financiero) y el papanatismo telemático, del que cada vez tengo más claro que está fuertemente condicionado por las empresas que piensan forrarse vendiendo ordenadores y tabletas como material escolar. Si Pedro Sánchez quiere empezar a convencer, que apoye al profesorado (al que el PP ha fustigado y humillado), que se deje de PIR, que busque la verdadera excelencia (que está en el conocimiento, no en el entontecimiento pedagogista), que borre del mapa escolar esas aberraciones del emprendimiento y el bilingüismo y que entienda que los medios informáticos son solo una parte de los que deben manejarse en la escuela, por lo que conviene pararles los pies a los cada vez más agresivos vendedores de ordenadores, que pretenden echar a base de empujones, descalificaciones y mentiras a todo lo que estorbe a su negocio. Y que diga cómo piensa hacerlo. Entonces va a ganarse la simpatía y puede que el voto de muchos más profesores de los que algunos piensan.

2 comentarios:

  1. Pues de acuerdo en todo, Pablo. Sobre la cuestión de fondo, cada vez parece más claro que la intención de nuestros gobernantes es más sencilla de lo que imaginábamos. No se trata tanto de doblegar al ciudadano despojándole del conocimiento y, por lo tanto, limitando su capacidad para pensar por sí mismo, sino, sobre todo, de sacarnos la pasta. Ya lo decían en El Padrino: "no es nada personal; son solo negocios".

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  2. Como diría otra ilustre autoridad, el protagonista de "American gangster": ¡Amigo mío!

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