domingo, 22 de junio de 2014

Més que un club

   Por si alguno no lo sabía, yo soy del Barça. Recuerdo que hace unos años, probablemente en la final de la recopa que ganó en 1997, fue cuando por primera vez empecé a sentirme indignado por el secuestro en que el nacionalismo tiene cautivo a este gran club, que, como les dije una vez en el foro del diario Sport a un puñado de mentecatos, tiene una dimensión universal y está muy por encima de los cuatro gatos de visión aldeana que son ellos. Al acabar aquel partido, alguien le dio al portugués Figo una bandera de su país, que el jugador paseó orgulloso por el campo, en el cual había también unas cuantas senyeras, pero... ni una sola bandera española. Me pareció indignante que la bandera del país del equipo campeón estuviera vetada en esa celebración por la dictaorial exclusión a que la tiene sometida el fanatismo nacionalista.
   Pero el caso es que con el tiempo ese secuestro se ha ido agudizando, cosa de la que tenemos muchas muestras, ya sea a propósito de la inmersión lingüística o del himno nacional, en general, bastante vergonzosas y demostrativas del talante fascista y excluyente del nacionalismo catalán (como todos). Una cosa que solía llamarme la atención era lo prudentes que eran todos los jugadores en este terreno, prudentes a veces en demasía: ¿es que no había ninguno que se sintiese español o respetase lo español? Bueno, pues parece que sí que los hay. En uno de los artículos citados unas líneas más arriba, ya hemos visto cómo Sergio Busquets le daba al expresidente Laporta una lección de prudencia en este sentido y en los últimos días hemos tenido estos dos señaladísimos ejemplos:
   -Hemos visto nada menos que a Pau Gasol asistiendo como invitado a la coronación de Felipe VI, me figuro que para regocijo de Artur Mas, que verá con satisfacción cómo el formidable jugador, que es amigo personal de los reyes, ya no podrá ser manipulado por su causa excluyente. 
   -Cesc Fábregas ha puesto de uñas al cerrilnacionalismo al negarse a responder en catalán en una rueda de prensa y al afirmar en su despedida que iba a defender los colores de su país, España. ¡Huy lo que ha dichoooooooooooooo! ¡Cómo se atreve a decir que su país es España, y no Catalunya! ¡Ah, claro, es que ya no es del Barça! y así ya no está sometido a chantajes, ya no tiene que ocultar delitos como ese de sentirse español, porque ya está fuera del alcance de las iras de estos señores. Esta situación es realmente vergonzosa. Cuando se puso de moda aquella frase de que el Barça era "més que un club", fue para distanciarlo de una dictadura: que tenga todo el mundo en cuenta que hoy este gran club esá siendo manipulado y secuestrado por otra. Bien por Busquets, Gasol y Fábregas.

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