martes, 14 de enero de 2014

Praxis eductativa. 11: un logro de la educación no sexista

   Esta mañana les he hecho a mis alumnos de 2º de ESO un examen en el que figuraba una redacción sobre este tema: LAS RELACIONES ENTRE HIJOS Y PADRES. Aunque os parezca mentira, a mitad del examen ha habido un alumno que me ha dicho que no entendía, que no sabía de qué tenía que hablar. Como la pregunta me parecía un tanto absurda, le he respondido en tono jocoso, diciéndole, más o menos, que los niños tienen un papá y una mamá y que lo que tenía que hacer él era contarme lo que pensaba acerca de las relaciones entre los hijos y ese papá y esa mamá, dándole el enfoque que le pareciera: general, hablando de uno o varios casos particulares que le parecieran significativos, personal suyo...: como quisiera, ya que las redacciones son ejercicios muy libres en cuanto a formas y enfoques.
   Su respuesta ha sido esta:
   -¡Ah, yo creía que era solo con el padre, no con la madre!
   En el mismo sentido se han pronunciado dos o tres más.
   Desde aquí quiero transmitir mi enhorabuena a los artífices del lenguaje no sexista: cinco lustros de machacarnos con los padres y las madres, los hombres y las mujeres, los alumnos y las alumnas, los vascos y las vascas, los niños y las niñas o los ciudadanos y las ciudadanas, o incluso con l@s alumn@s, l@s niñ@s o l@s ciudadan@s, han conseguido el fin que al parecer se perseguía: sembrar la confusión entre los hablantes. Atención a l@s profesor@s tutor@s: si un día le dicen a uno de sus alumn@s frases como: "Me gustaría tener una entrevista con tus padres", que no se extrañen de que el/la chico/a, al día siguiente les diga: "Me ha dicho mi madre que quiere venir también".
   Y es que los lavados de cerebro, particularmente, si cuentan con el impulso demagógico de polític@s descerebrad@s y medios de comunicación de gran alcance, son extremadamente eficaces.

8 comentarios:

  1. Todo lo que escribió Orwell sobre la perversión del lenguaje en 1984 se está cumpliendo. Y ha tenido un éxito fulminante en la tontería. Una situación como la que cuentas tenía que llegar, si yo no me he encontrado con ella es porque no he tenido que poner ninguna redacción sobre un asunto parecido.
    Hace dos cursos tuve un profesor en la UNED, un profesor universitario que va para catedrático, aún joven, pero con los cuarenta ya cumplidos, que todavía estudíó en el sistema anterior tanto en la secundaria como la universidad, que se dirigía a los alumnos en el foro de internet con la aberración escrita de "compañerxs" aparte de otras lindezas del estilo. Sentía vergüenza ajena al leer aquellos escritos. Pues la mayoría de los alumnos, que buena parte somos gente con una carrera universitaria previa, encantados.
    guachimán, esto es una batalla perdida.

    ResponderEliminar
  2. Me temo que sí, Hesperetusa, sobre todo por una cosa que me decía hoy un amigo: en la educación primaria son muchos y muchas los maestros y las maestras que inculcan a sus alumnos y alumnas desde que son muy pequeños y pequeñas estos delirantes usos lingüísticos. De todos modos, fíjate en esto: en los ámbitos comunicativos serios (piensa por ejemplo en un ensayo científico, un estudio histórico o incluso una noticia bien redactada) no hay el menor rastro de estos usos, porque nadie inteligente está dispuesto a estropear un mensaje importante con tonterías. El daño será inevitable, pero quizás su alcance sea mucho más limitado de lo que a veces parece. Es lamentablemente significativo que estas propuestas hayan calado tanto precisamente entre el colectivo profesoral; si te fijas, hay otro ámbito en el que tiene un éxito parecido: el de los discursos de políticos o sindicalistas, pero es curioso que entre ellos los que más uso hacen de estos guiños suelen ser los más reconocidamente demagógicos. Muchos docentes deberían revisar su viejo catecismo progresista, porque incluye algunas cosas poco sostenibles.

    ResponderEliminar
  3. Vamos, que si a los alumnos actuales ya les cuesta entender el valor literario del Cantar de Mío Cid, explicar el valor enfático del uso del masculino y el femenino en el verso "Burgueses e burguesas por las finiestras sone" va a resultar imposible :(.

    El otro día tuve "clase" en mi empresa sobre el plan de igualdad que incluye - ¡cómo no! - este aberrante y disparatado uso de la lengua. Como mujer - es decir, como cualquier otro ser humano - merezco un respeto, no que se pervierta el uso de la lengua por mí; al menos, eso es lo que me enseñó mi abuelita, que era una señora con mucha dignidad y amor propio y pensaría que todo esto es una solemne memez.

    Aurora

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aurora, la primera vez que me topé yo con esta política de manipulación lingüística fue en 1989, en un centro de EGB. Los que lo criticábamos lo hacíamos con publicidad, persistencia y bastante choteo. Ha llovido desde entonces, ¿eh?, pero veo que los enchufadillos y burócratas que viven de estas fullerías persisten impávidos, con una diferencia: los engolados orientadores y demás de hoy te pueden echar los perros si les haces un chistecito, pero creo que hay que desmontar estas cosas con las viejas armas: humor y razones. Lo que sorprende es que sigan dando la matraca cuando quienes realmente saben de lengua en los centros siempre han rechazado estas propuestas, por no hablar de pronunciamientos tan contundentes como el de Ignacio Bosque, que creo que debería haber sido suficiente para hacer desistir a cualquiera con dos dedos de sentido común y vergüenza. Aunque me figuro que lo conocerás, aquí te lo enlazo:
      http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html

      Eliminar
  4. Toda la vida defendiendo la igualdad (que no la uniformidad) y cuando empezaron con estas bobadas me opuse exactamente con los mismos argumentos que leo por aquí. En una conferencia sobre semiótica a la que asistí en la Casa Encendida de Madrid hace unos años me atreví tímidamente a sugerirlo y la representante femenina de la mesa se me echó encima. No insistí porque me di cuenta de que podían encenderse los ánimos y tampoco era cuestión. Pero los argumentos de la conferenciante para rebatirme se reducían a la perogrullada (en ciertos ámbitos está de más apuntar esto) de que el lenguaje condiciona los estados de opinión y que hay que prestar atención a lo que decimos si queremos modificar mentalidades. Pues claro "ja mía", pero también puede ocurrir lo opuesto: que modifiquemos la letra y nos sintamos tan contentos de habernos conocido que no reparemos en la música. Esto es lo que creo que pasa ahora, todo el mundo está de acuerdo en la igualdad, mucha arrobita, redundancias insoportables, y ya parece que está todo hecho. Pero esa coartada sirve para dejar inalterable un estado de cosas. Pienso que hace tiempo que no avanzamos, sí se dio un acelerón histórico pero desde que llegó la arroba a los escritos estamos en el mismo sitio. Es más, puede que hasta estemos retrocediendo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que, Molina, la ferocidad de los defensores de ciertas propuestas dogmáticas como estas es directamente proporcional a la debilidad de sus argumentos: como no tienen razones, atacan con descalificaciones y consignas, cuando no con insultos. Puede que a alguien le duela, pero tendré que decir, además, que estas conductas de hosca agresividad sectaria están muy relacionada con la procedencia ideológica de la práctica totalidad de los no sexistas (o de los pedagógicos, por ejemplo): partidos o sindicatos de izquierdas que no han sabido desprenderse del todo de ciertos resabios estalinistas y tienen un concepto y una práctica muy poco democrática del diálogo. Añádase a ello, además, que muchos de los apóstoles de estas bobadas y/o disparates no solo defienden su catecismo, sino también muy a menudo (esto, sobre todo, en el ámbito educativo) un puestecillo cómodo o un chollete en el que viven muy bien. Hoy en día, en la enseñanza, tras más de veinte años de burocratización y enchufismo, se observa un preocupante aumento de la agresividad y rigidez de los que defienden puestos, programas, políticas, etc.: están defendiendo su propio provecho. Esto se va pareciendo cada vez más a la burocratización del franquismo. Entrando en el fondo de la cuestión, ¿alguien se cree de verdad que decir cosas como "A los/as padres y madres de los/as alumnos y alumnas del IES "La verruguilla" es defender la igualdad entre hombres y mujeres? Está claro que esto es una pura gilipollez, un violentar el lenguaje, y no debemos permitir que una serie de profesores iluminados o engañados metan tales cosas en las cabezas de nuestros alumnos. Como profesores, nuestra obligación es enseñarles a hablar bien.

      Eliminar
  5. En su momento hice mi reflexión sobre el lenguaje desvirtuado:
    http://medymel.blogspot.com.es/2009/06/lenguaje-desvirtuado.html
    Y en particular sobre el (buen) uso del masculino genérico, frente al (mal) uso del doble género interpretado liosamente como no sexista:
    http://medymel.blogspot.com.es/2012/05/sobre-el-uso-del-masculino-generico.html
    Pues si tanta repetición es irritante, Pablo, la que más me cuesta deglutir es ese machacón: "Todos y todas..."
    ¡Ay!, si Cervantes levantara la cabeza escribiría en inglés.

    ResponderEliminar
  6. Ahí manejas argumentos de puro sentido común y de orden gramatical, Pepe: economía del lenguaje, masculino como género no marcado para las referencias en plural, atención a la etimología... No es tan difícil, los que intentan violentar la gramática por razones políticas e ideológicas lo hacen porque quieren y por conveniencia particular. El problema aquí es el mismo que nos encontramos en otros campos sin duda más sensibles, como el de los nacionalismos, la imposición del velo o la prohibición del aborto: que una minoría un tanto fanatizada o muy fanatizada (según los casos) y muy activa tiene éxito por estos motivos en la visualización o incluso la imposición de lo menos razonable, además de minoritario. Insisto en una cosa, porque no quiero que se me malinterprete: comparo al defensor del lenguaje no sexista con el talibán solo en aspectos formales: su machaconería, su rigidez, su habilidad para hacer pasar por correcto o mayoritario lo que no lo es...: en otras palabras, en su comportamiento sectario. Si entramos en el fondo de las cuestiones que defienden o en el perfil humano y mental de ambos, por supuesto, hay años luz de diferencia entre un cavernícola talibán y un defensor del lenguaje no sexista. Esto viene a demostrarnos algo por otra parte ya muy sabido: que a menudo los que triunfan o destacan no son los que tienen la razón o la mayoría, sino los que mejor se organizan y son más constantes. Bueno, me estoy desviando del tema, vuelvo a él: en uno de los artículos que citas, incluyo un comentario en el que enlazo el comentario de Ignacio Bosque que le he enlazado a Aurora un poco más arriba y es que, sencillamente, creo que contra lo dicho en ese artículo poco más se puede decir; si a ello le unes el prestigio de Ignacio Bosque, pues menos todavía.

    ResponderEliminar