martes, 1 de octubre de 2013

Praxis educativa. 7: test para detectar equipos directivos nocivos

   Hablaba hace unos días con una amiga que es representante sindical y además buena conocedora del mundo de la enseñanza y acabamos coincidiendo en que muchos de los males que hoy aquejan a la vida de los centros tienen que ver con el comportamiento de los equipos directivos. Directivos buenos y malos los ha habido siempre, pero, en la actualidad, en gran parte gracias a que los procedimientos selectivos están pensados para que la Administración elija a las personas más acordes con sus intereses, los directores y los colaboradores de que se rodean se muestran cada vez más inclinados a vicios como el servilismo ante lo que viene de arriba, el clientelismo igualmente servil ante los padres, la permisividad ante los alumnos conflictivos o el menosprecio y despotismo hacia los profesores, por mencionar solo los más repulsivos y perniciosos para la enseñanza. ¿Padece usted un mal equipo directivo? El guachimán, en su empeño por ser útil al profesorado (y a los alumnos, y a los padres, porque, aunque intenten aparentar otra cosa, los malos directivos perjudican a todos), pone a su disposición el siguiente test con el que podrá comprobarlo.

 
Práctica
No
Los claustros de tu centro son “unidireccionales”: el profesorado apenas habla, porque está claro que lo que diga va a contar poco o nada.
Los claustros son rutinarios hasta en las convocatorias: como se habla siempre de lo mismo, parece cambiar solo la fecha.
Los claustros de análisis de resultados se reducen a una rutinaria presentación de porcentajes de aprobados o suspensos. No hay verdadero análisis ni debate.
Si algún profesor del claustro manifiesta discrepancias, el equipo directivo se siente atacado y responde mostrando disgusto o indignación.
El equipo directivo se ha servido de argucias para eludir debates preceptivos o incumplir decisiones del claustro que no le gustaban.
En tu centro se han dado casos de padres que han presentado pretensiones extralimitadas o han aparecido con modales incívicos y el equipo directivo no les ha puesto ningún límite o ha sido contemporizador.
En los conflictos entre padres y profesores, tu equipo directivo ha actuado desoyendo al profesorado.
Tu equipo directivo tiene tendencia a usar a los padres en abstracto como pretexto.
En los conflictos de todo tipo, parece claro que la principal preocupación de tu director es que los problemas no le salpiquen.
A tu equipo directivo lo que le interesa es cerrar los conflictos cuanto antes y sin ruido, aunque sea de manera totalmente injusta.
Tu equipo directivo tiende a restar importancia a las incidencias cuando el perjudicado es un profesor.
Cuando un profesor se ve envuelto en un conflicto, lo que hace el equipo directivo es intentar convencerle de que no es nada grave y de que lo deje estar.
En ocasiones o de forma habitual, el jefe de estudios ha puesto a la misma altura a un profesor y a un alumno con el que tenía un conflicto.
Los profesores de tu centro se sienten mal protegidos por el equipo directivo, o, simplemente, desprotegidos.
Existe la evidencia de que quienes incumplen las normas gozan de cierta impunidad y hasta son tratados con simpatía en jefatura de estudios.
El sistema de sanciones de tu centro es inexistente, de aplicación irregular y arbitraria, ineficaz o completamente inútil.
Tu equipo directivo parece contar con que, por parte del profesorado,  el acatamiento es la única respuesta posible ante cualquier medida, aunque sea injusta, inadecuada o discutible.
Tu equipo directivo está más preocupado por el porcentaje de aprobados que por el nivel real de los aprendizajes. Lo que pretende es un alto porcentaje de aprobados, aunque sean inmerecidos.
Tu equipo directivo presiona a los profesores que considera que suspenden mucho, sin pararse a considerar las causas.
Tu director incumple o intenta incumplir las normas que por alguna razón no le convienen.
Tu director ha intentado alguna vez hacer pasar como obligadas por la ley cosas que no lo eran.
En tu centro, a los profesores o a parte de ellos, se les tiene marcados, es decir, se les amenaza o se les llama la atención por cosas insignificantes o incluso a algunos se les tiene discriminados.
En tu centro existe una capillita de incondicionales del director que no tiene reparos, si llega el caso, en defenderle de forma agresiva.
La capillita de amigos del director tiene privilegios en cosas como horarios, cargos, trato, atención a peticiones o defensa en casos de conflicto.
Puede darse el caso de que algún miembro de la capillita se esté saltando alguna obligación profesional, con respuesta permisiva por parte del equipo directivo.
En tu centro, las celebraciones de carácter general (tipo cena de Navidad) no se   realizan, o los asistentes han quedado reducidos a la capillita de amigos del director más algún que otro despistado.
En tu sala de profesores, no es prudente hablar de los problemas del centro.
En tu sala de profesores, criticar al equipo directivo (aunque sea de forma moderada) puede acabar acarreándote problemas.

   En total, 28 cuestiones, 28 prácticas nada aconsejables en un equipo directivo como es debido. Supongo que podría haber incluido alguna más, pero tampoco hay que pasarse, a fin de cuentas, La garita del guachimán es solo un blog. ¿Has hecho el test? ¿Te salen muchas respuestas afirmativas? Pues, en ese caso, cuidadito con tu equipo directivo.

2 comentarios:

  1. A pesar de que yo trabajo en un instituto "duro", la mayoría de esas cosas no ocurren, excepto quizá lo rutinarode los claustros que es casi siempre para dar malas noticias, al menos en los últimos cuatro cursos..., quizá ocurre alguna otra que no está en la en la lista. Pero pongamos que todos los institutos son disfuncionales como se dice que que son todas las familias.
    Dónde si ocurrián esas cosas y algunas peores era en el anterior en el que estuve, que entonces era sólo una sección de la ESO. Ya te he he hablado de él personalmente, un instituto donde alguno de los peores alumnos me amezaba, a mí, a la profesora, con decírselos al director..., eso lo dice todo. El claustro era tan pequeño que hacíamos los ídem en la sala de profesores..., allí la camarilla de la directiva se reducía a tres personas, pero era mortífera.
    Tembién, en el primer instituto donde tuve destino definitivo, habría marcado bastantes casillas del sí..., pero los clustros no eran unidirecciones porque había dos direcciones de insultos cruzados. Eso lo ví en el primer claustro de septiembre al que asistí, completamente atónita por lo que veía y oía (aun era novatilla) y lo sufrí durante dos cursos completos. También te he contado algunos episodios de culebrón docente, de se instituto como reclamaciones a inspección con palabras que se dijeron en la evaluación (lo que se supone que tienen que se confidenciales y no salir de ahí) de un examen... totalmente en blanco.
    Cosas veredes. Con las directivas puestas por la administración habrá que ampliar el test, seguro.

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  2. Es que la cosa tiene miga, Hesperetusa. En estos 28 criterios están, si no todos, la inmensa mayoría de los rasgos que definen a una mala directiva. Como he dicho, no he puesto más por no hacer el artículo demasiado largo, pero podría haber puesto también, por ejemplo, eso que tú mencionas de la complicidad entre la directiva y los (peores) alumnos, aunque ya puede sobreentenderse en alguna de las cosas que pongo ahí; o lo de aliarse con los padres contra los profesores; o lo de arrodillarse ante el inspector porque se le tiene pánico..., cosas todas ellas que se han visto por ahí, y eso por no hablar de cuestiones de gestión pedagógica, capítulo en el que no he entrado porque ya sería meterse en un pozo sin fondo y en el cual podríamos referirnos a esos equipos que convierten el centro en un auténtico circo en el que apenas se dan dos semanas de clase seguidas a base de proyectos estrafalarios, supuestas semanas culturales, colaboraciones externas inútiles o perjudiciales... El asunto es, a mi juicio, un verdadero problema de fondo, porque no dejaré de insistir en que son demasiados los equipos directivos que funcionan mal y resultan por tanto nocivos. Tú misma lo has visto con un somero cotejo entre el cuestionario y tu experiencia, porque luego hay otra cosa: algunos de estos criterios son tan graves que basta con que en un centro se dé uno solo o dos, o cuatro de ellos para instaurar el caos o la desmotivación entre el profesorado. De mi experiencia personal, te diré que entre un 40% y un 50% de los sitios en los que he estado tenían equipos directivos que eran gravemente perjudiciales para el centro.

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