jueves, 10 de octubre de 2013

Así no vamos a ninguna parte

   Empezaré por decir que me ha costado decidirme a escribir este artículo, porque, malintencionada o erróneamente,  alguien podría interpretarlo como un posicionamiento a favor de las políticas educativas del PP, sospecha de la que creo que me salva mi trayectoria (en lo referido solo a los planteamientos teóricos, puede comprobarse repasando los 98 artículos de la etiqueta "Educación" de la columna de la derecha). También me retrae el hecho de que sé que no va a gustarles a muchas personas a las que aprecio y que comparten bastantes de mis puntos de vista sobre la enseñanza, pero, aun con todo esto, me siento en la obligación de decir que estoy en absoluto desacuerdo con la huelga general en la educación convocada para el próximo día 24 y también con la línea que, desde hace al menos un año, está tomando la protesta educativa. Paso a exponer mis razones.
   1.- Los dos principales motivos que se esgrimen para convocar la movilización son los recortes en enseñanza y la promulgación de la LOMCE. Sucede, sin embargo, que son cosas muy distintas, como se demuestra por el solo hecho de que en Madrid o Valencia hemos sufrido y combatido recortes desde mucho antes de que se hablara de la LOMCE e independientemente de ella, o por la curiosa paradoja de que la Generalitat catalana, furibunda enemiga de la LOMCE, no parece hacer ascos a eso de recortar en educación. A la vista del empeño contra la LOMCE que están poniendo el PSOE, CCOO, UGT, la CEAPA o la propia Generalitat, la conclusión no puede ser más clara: el asunto de los recortes se está usando como anzuelo. Una vez más, estas organizaciones pretenden usar al profesorado como carne de cañón.
   2.- Convocar contra la LOMCE sin decir a continuación que se propone otra cosa (y sin explicar cuál), equivale a decir no a la LOMCE y sí a lo que hay, o sea, a la LOE hija de la LOGSE: aparte de sus beneficiarios y eternos defensores, que son justamente quienes están detrás de la huelga, ¿realmente cree alguien que estas leyes merecen la menor defensa? Estas leyes han hundido la enseñanza española, como ven y afirman muchas personas, no solo José Ignacio Wert. Muchos de los que estamos contra los desastres que ha impulsado el PP en la educación repudiamos también la LOGSE, cuyos beneficiarios no tienen el menor derecho a manipularnos y chantajearnos.
   3.- Deberíamos dejar ya de tergiversar el concepto de huelga, muy especialmente, el de huelga general. No se puede llamar huelga a una convocatoria de paros de dos días; no se puede llamar huelga general a un paro de un día, por mucho que a él esté convocado todo el colectivo. Llevamos más de 20 años con supuestas huelgas que no han conseguido más resultados que debilitar al profesorado y castigarlo con descuentos. ¿Piensa alguien que el día 25 de octubre vamos a estar mejor que el 23? Entonces, ¿para qué sirve una nueva caricatura de huelga general, a qué viene convocarla? Los responsables de esta estrategia de décadas han hecho mucho daño al profesorado, lo han dejado sin fuerza para la reivindicación colectiva y desdibujado, mientras ellos, en tiempos mejores, se beneficiaban de prebendas, subvenciones o control político. Miremos hacia atrás y veremos lo caro que lo hemos pagado.  
   4.- Me niego a respaldar la trivialización por la que desde hace tiempo se viene despeñando la protesta educativa, en la que proliferan actos y manifestaciones cada vez más carnavalescos y/o inútilmente testimoniales. Tanto globo, tanto gigante y cabezudo, tanta batucada, tanto "flashmob" surrealista, tanto aire festivo... van a conseguir (si no lo han conseguido ya, como los hechos parecen estar demostrando) que nuestras protestas no se tomen en serio, y de ahí a que tampoco se tome en serio ni a los profesores ni a su importantísima labor media un paso. El último capítulo de este grave dislate, lo ha protagonizado en el Congreso el diputado de Amaiur Xavier M. Errekondo con su payasada de los brazos en cruz. Viniendo de alguien de Amaiur, es indiscutible la intención de convertir en esperpento el parlamento español, que esta formación desprecia, esperpento que esta vez ha hecho extensivo a la educación, la cual no se merece tan penosos defensores / manipuladores.
   5.- A la hora de meterse en guerras, es crucial saber muy bien con qué aliados nos juntamos. De ningún modo iré a una huelga del bracete con gente como el señor Errekondo, cuya guerra es contra una ley que él descalifica por españolizadora y a favor de una secesión defendida hasta hace nada a tiro limpio; de ningún modo iré a una huelga con gente como la consejera catalana Irene Rigau, cínica responsable de casi mil millones de euros en recortes, que lo que pretende es perpetuar la segregación lingüística que el nacionalismo lleva años imponiendo en la enseñanza catalana y que ya ha anunciado que en Cataluña no se aplicará la ley: ¿qué clase de demócratas son estos que pisotean las leyes que no les gustan? ¿Con estos aliados "progresistas" defiende el PSOE sus posturas en educación?
   Concluyo. Viene muy a cuento el PSOE, porque lo que aquí se está queriendo defender y eternizar es la hegemonía de este partido y sus aliados en la enseñanza. Ya han anunciado que, cuando gobiernen, derogarán la LOMCE. Es curiosa la fijación del PSOE con las leyes educativas: lo primero que hizo Zapatero al llegar al poder fue derogar la LOCE, pero estuvo ocho años sin tocar las disposiciones urbanísticas del PP que impulsaron la catastrófica burbuja inmobiliaria. ¿Esto era política de izquierdas? ¿Pasará lo mismo en 2015 si la izquierda llega al poder? ¿Se cebarán con la educación pero se olvidarán de los restantes desmanes del PP?
   La enseñanza atraviesa hoy graves problemas. En lo referido a recortes y retrocesos salariales y profesionales, quienes tienen poder de convocatoria, que organicen un conflicto sola y exclusivamente con estas reivindicaciones, pero un conflicto de verdad, una huelga indefinida. A partir de marzo de 2014, se abre un periodo de sucesivas convocatorias electorales que podría brindar momentos oportunos. Y, en cuanto a las leyes educativas, lo único razonable sería un gran consenso, pero sobre bases educativas, no políticas, y que contase no solo con políticos y sindicalistas, sino con la sistemáticamente postergada voz de los profesores. Seré sincero: debería intentarse a toda costa, pero lo veo muy complicado, habida cuenta de quiénes nos gobiernan y de los móviles por los que actúan.

4 comentarios:

  1. Tus argumentos son impecables, Pablo. Y no creo que nadie se confunda contigo si te lee y te escucha desde hace tiempo (aunque por supuesto se pueda discrepar y tener posiciones diferentes en algunas cosas).

    Expones varios de los motivos que muchos encontramos para considerar esta convocatoria de huelga un mal chiste. La desidia colectiva, el uso partidista y la incapacidad de bucear en las raíces de los problemas educativos nos llevan, de nuevo, a tener que enfrentarnos a una ley (LOMCE) errónea, inútil y que perpetúa y agrava las más graves injusticias en el ámbito educativo (la privatización de la educación y la degradación de la enseñanza pública). Y nos tenemos que enfrentar a ella al lado de una izquierda política que nada hizo para eliminar los privilegios adquiridos por la enseñanza concertada (que ellos iniciaron) y nada hizo por mejorar la calidad de la enseñanza pública

    Pero a pesar de ello yo haré huelga. Porque no puedo no hacerla. Porque es mentira que no hacerla no tenga significado y porque su fracaso se convertiría en un arma más a favor de las políticas educativas del PP nacional (y por extensión a favor de las políticas educativas del PP a escala autonómica). Además tenemos que seguir agarrados a toda posibilidad que haya de concienciar a la sociedad del enorme problema existente

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  2. Pepe, aprovecho tu comentario para felicitarte por tu último artículo, el de la mediocridad, porque una de las cosas que desde hace tiempo nos vienen haciendo falta a los profesores es la autocrítica; si no hice ningún comentario, fue porque o me dejaba mucho que decir o escribía más de lo debido. En cuanto a lo de tu posición ante la huelga, sé muy bien que ese es el dilema en el que os encontráis muchísimos. Yo me lo he sacudido, sobre todo, haciéndome esta reflexión: en todas estas estrategias, nada ganamos los profesores. Esos sindicatos que ahora claman contra la ley del PP, durante años, porque les ha convenido a ellos, han sido los garantes de la paz escolar hasta en Madrid y otros sitios gobernados por el propio PP. Estoy convencido de que, en todos estos años en los que lo que hacían era convocar allá por marzo un par de días de huelga para aparentar que nos defendían, lo que había era una agenda oculta, un pacto secreto o tácito de no agresión: ellos hacían esas gesticulaciones inútiles que solo servían para desmovilizar y desencantar al profesorado y, a cambio, obtenían un muy buen trato en subvenciones y liberados. Lo que sucede ahora es que hay algo que no permiten que se les toque: las leyes que les han servido de cobertura para colocar a los suyos. Hay otro aspecto que tú mismo señalas: ¿cómo osan clamar contra la concertada si es una creación de la LODE y se ha fortalecido con pactos entre los gobiernos y CCOO y UGT?

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  3. Ya verás como mañana todo empieza a ir un poco mejor en la escuela, hombre de poca fe. El éxito de eso que llaman huelga nos deparará un futuro muy esperanzador. Bromas aparte: Me pasa como a ti, Pablo, no creo que se consiga nada. Estoy de acuerdo con tus razones. Me he tenido que reír cuando has criticado el carácter circense y coreográfico de las manifestaciones que por aquí se organizan. Cuando los médicos salían por la tele en protesta por la brutalidad de los recortes en sanidad y la política de privatizaciones, me daba vergüenza ajena que montaran coreografías y ridículos bailecitos, como si aquello fuera una clase de baile moderno o gimnasi, como si es que fuéramos incapaces de unirnos a algo si no hay fiesta y diversión de por medio. No puedo entender que cosas tan serias se abaraten con esas tonterías. Lo que nos hace falta el fruncir el ceño, no risitas y aplausos.
    sigue...

    Antonio Gallego Raus.

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  4. Hace unas semanas me dijiste que la educación no tiene solución. Cada día estoy más convencido de ello. Hay algunas voces afamadas que podrían ayudar en algo a mejorar la situación, pero no hacen más que piropear la LOGSE y sus retoños. Ayer me enteré de que J. Antonio Marina llegó a declarar que "nunca hemos tenido una escuela mejor que la actual". ¡Válgame el cielo! Pon a la zorra a cuidar las ovejas. Así no vamos a ninguna parte.

    Ayer mismo me contó mi hermano que tiene una niña china de alumna de guitarra. Dice que es espabiladísima. No me extraña: los bárbaros de sus padres le pegan si no saca nueves o dieces en la escuela. Por fortuna para nena, no le será difícil sacar esas notas a poco que estudie un algo. Deploro esa brutalidad paterna. Pero diré algo más: mañana serán nuestros chavales los que lloren, porque las hostias tipo Tyson se las va a dar la vida. Lo que esa pobre cría china ya sabe de siete sobras es que ella es la responsable de sus resultados académicos y su conducta en la escuela.
    Pienso, Pablo, que hay dos grandes macrofactores que nos han desbaratado la escuela (y la sociedad):
    1. Tener una ley (logse) y una forma de pensar general que arrebató la autoridad al maestro y, para colmo, lo señaló como en único o el máximo responsable de los resultados del alumnado. Responsabilidad y ausencia de autoridad forman un cóctel explosivo. Una peligrosa combinación que ha conducido a muchos maestros por la senda de la deserción o la sumisión al sistema. Si el hecho de que estos chavales aprueben depende sólo de mí y no tengo armas para hacer que estudien, lo mejor es rebajarles el nivel de exigencia. Si no estudian es por mi culpa, porque no los he sabido motivar... Les exigiré poco para que no se desmotiven, pues.
    2. Descargar al alumno de toda responsabilidad, no hacerlo co-responsable de su marcha en los estudios. Los chavales no se ven obligados a responder por sus malas notas o mala conducta. Ellos, como se lamentaba una maestra en un blog, siempre son pequeños. Es magnífico que nadie les pegue si no estudian, pero no es tan magnífico que se vayan de rositas, como si ellos no tuvieran nada que ver con las calificaciones que obtienen.
    En mi época, todo el mundo tenía claro que la máxima responsabilidad del éxito o el fracaso en la escuela recaía en el alumno (siempre y cuando no hubiera razones extraordinarias que explicaran un mal rendimiento). El maestro, obviamente, era una pieza clave, sí, pero ni siquiera una actuación mediocre justificaba el suspenso en chavales de cierta edad. Si el maestro no explicaba bien la lección, lo que uno hacía era aplicarse más al libro de texto, estudiar más, esforzarse más. Era una época que sabía responsabilizar al crío de sus actos, que sabía hacerles (hacernos) ver que toda conducta tiene unas consecuencias. La LOGSE y el espíritu de la LOGSE defenestraron esa forma tan sensata de pensar.

    ¿Sacaremos alguna vez los pies del costal? No lo sé. Lo que sí tengo claro es que cualquier ley nueva que se promulgue necesitará restituir la autoridad del padre y del maestro y co-responsabilizar al alumno de sus estudios y su conducta. Si estas condiciones no se dan, la niña chinita mañana nos comerá con patatas. Y quizá llegue a pensar que quien ríe el último, ríe mejor.

    Un abrazo.
    Antonio Gallego Raus.

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