jueves, 7 de febrero de 2013

Sobre la huida hacia adelante como forma de suicidio político

   Después de ver lo que está saliendo acerca de fiestas, viajes y globos y de oír unas sonrojantes "explicaciones" que nos dejan con la incógnita de si tendremos una ministra que no sabe ni cuándo se separó de su marido, ¿qué credibilidad suponen el PP y ella misma que tiene Ana Mato como ministra ni como nada?
   Después de logros como encender fuegos en la cuestión del aborto, imponer unas tasas tan injustas que han escandalizado hasta a los jueces, firmar el arbitrario indulto del conductor homicida (¿lo vería tan claro si la víctima hubiera sido un familiar suyo?) añadiendo la desafortunada burla del precedente de un gobierno socialista, tener en pie al sector de la justicia por la falta de medios en que lo mantiene y -la guinda- haber salido hoy defendiendo sin pestañear a Ana Mato con argumentos que ofenden a la inteligencia de la ciudadanía, ¿qué credibilidad suponen el PP y él mismo que tiene Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia? ¿Realmente piensa que alguien puede considerarle defensor, por ejemplo, de la imparcialidad?
   Después de la hombrada de proclamar una amnistía fiscal en unos tiempos en que el país está sometido a tremendos sacrificios por culpa de una crisis en gran parte provocada por la corrupción y el fraude fiscal, y de que ahora salga el asunto Bárcenas señalando a esa amnistía como más que probable coladero de corruptos y ladrones, ¿qué credibilidad suponen el PP y él mismo que ofrece Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda?
    ¿Se estará haciendo Mariano Rajoy estas preguntas? Lo que está claro es que estos ministros no resisten el menor análisis. Están quemados y, sin embargo, se empecinan en mantenerlos. ¿Es que el PP está dispuesto a estrellarse? Si es así, que procure al menos estrellarse solo.   

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