martes, 22 de mayo de 2012

Las peligrosas inclinaciones totalitarias de Esperanza Aguirre

   ¿Qué determinación debe tomar un gobernante como Dios manda si el público de un estadio se pone a silbar a un himno? Esperanza Aguirre lo tiene claro: hay que suspender el partido y hacer que se juegue en otra fecha, en otro sitio y a puerta cerrada. Puede que alguien encuentre graciosas estas barbaridades, o que aún queden algunos que digan que no hay que tomárselas en serio, pero yo confesaré con absoluta sinceridad que a mí me preocupan, y mucho, porque una gobernante que piensa esas cosas no es de ningún modo demócrata, pero si llega el caso de que se atreve a formularlas en voz alta, sencillamente, está en el camino de convertirse en un peligro para la democracia, camino por el que, en realidad y por desgracia, los madrileños sabemos muy bien que Esperanza Aguirre está transitando desde hace ya bastante tiempo. Antes de continuar, quiero aclarar unas cuantas cosas. En primer lugar, que cuando abrí este blog, me hice el firme propósito de no decir en él ni una palabra de fútbol, porque, lamentablemente, este deporte por el que siento una gran afición se ha convertido en una metáfora de la locura economicista en que el mundo ha caído y en un superlativo instrumento del panem et circenses, del que los dirigentes actuales sacan un gran partido a la hora de narcotizar a la ciudadanía. Y, por si fuera poco, en los últimos tiempos, unos cuantos personajes siniestros se han ocupado de enfangarlo en un nutrido muestrario de vilezas. En segundo lugar, que, como nací en Barcelona y llevo muchísimo tiempo viviendo en Madrid, me siento natural de ambos sitios y un radical enemigo de los localismos excluyentes. En tercer lugar, que, cuando en la final de copa 2008-2009 se produjo la pitada al himno nacional, yo me sentí muy indignado, entre otras cosas, por la manipulación que se hacía de mi equipo, el Barça, que de ningún modo es patrimonio de cuatro imbéciles nacionalistas.
   Aclarado esto, resta decir que hoy no hablo de fútbol, sino de política, por eso me permito romper el propósito que me hice de no hablar de este deporte en La garita del guachimán, y, en cuanto a lo demás, creo que ya he dejado clara la repugnancia que me producen las grotescas rivalidades tribalistas, propias de la pelea a garrotazos de Goya. Que Esperanza Aguirre, nada menos que una presidenta de comunidad autónoma, se dedique a azuzar esas bajezas, me parece horroroso, pero no puedo decir que me sorprenda, porque a esta señora ya la he visto más veces azuzar sentimientos miserables sin el menor escrúpulo para camuflar sus problemas (¡que nos lo digan a los profesores!) y resulta que hoy tiene un montón de problemas: Bankia, un vicepresidente muy poco presentable, una pillada en sus mentiras acerca del déficit, el cerco de Gürtel estrechándose sobre su gobierno, una carencia de propuestas tan lastimosa que se basa sobre todo en Sheldon Adelson, y su ya archicomentada política antisocial, que se sustenta en graves abusos e injusticias y que hoy mismo, a las 18:30, le va a granjear la enésima protesta en la calle. Pero lo de suspender el partido ya es una vuelta de tuerca muy alarmante, más aún, porque se inscribe en la deriva represiva que ha tomado el PP: por mucho que no nos guste que el público le silbe al himno y a la bandera, la solución en un caso así no es suspender el partido, salvo que uno sea de esos que meterían en la cárcel a todo aquel que no estuviese de acuerdo con él. ¿Será Esperanza Aguirre de los que piensan así? Pues eso sería realmente peligroso.

7 comentarios:

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    1. O peor. He tenido el horror de coincidir dos veces con ella en persona y puedo afirmar que es cierto eso de que el rostro es el espejo del alma. Da muuuuuuucho miedo.

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  2. Personalmente no voy a defender a los "idiotas" que no saben lo que silban ni contra quien dirigen sus exabruptos y mucho menos por qué. Si mis desacuerdos llegasen al extremo de tener que manifestarme contra mi propia bandera, simplemente me iría a otro País.
    Dicho esto, el hecho de que algunos estén en desacuerdo contra sus orígenes, símbolos o gobernantes, no justifican actitudes como las reseñadas en el artículo y que evidentemente se asoman a un precipicio, en el que no me gustaría encontrarme con nadie, por muy Presidenta de C.A. que sea.
    Y siempre vamos a parar al mismo sitio: "Es lo que la mayoría ha votado y a todos nos toca aguantar". La Democracia representativa también tiene defectos y muchos.
    Un saludo

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    1. Sí, especialmente si la ciudadanía no está educada, pero sí adoctrinada y manipulada mediante falacias, propaganda, programas del corazón, consumismo y el fútbol. Votar es una gran responsabilidad y no todo el mundo está preparado para hacerlo, pues no es capaz de observar la realidad, analizarla y tomar sus decisiones. Por eso no funciona la democracia en este país. Somos tan inmaduros como en el XVII o en la Edad Media.

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  3. Supongo que estaremos de acuerdo en que la democracia es el mejor sistema político existente en la realidad, y no hace falta que recuerde que, a menudo, el mejor es el menos malo. Al lado de enormes ventajas, tiene algunos inconvenientes, uno de los cuales es que puedan llegar al poder, democráticamente y por la fuerza de los votos, gente como Berlusconi, Thatcher o Bush hijo, pero en España no podemos quejarnos, porque hemos aupado a gente como Maragall, Pujol, Ibarretxe, Zapatero, Aznar, Camps o Aguirre, por mencionar a figuras de todos los equipos. Yendo a los nacionalistas, Paco, te señalo algo más: ellos queman alegremente banderas o abuchean himnos, pero haz tú lo mismo con sus banderas o sus himnos, verás lo que te pasa. Creo que no existe la menor duda de que, dejando aparte grupúsculos minoritarios, las conductas más "fachas" de la política española se dan en el núcleo duro del PP y en los nacionalistas. Termino: para corroborar mi tesis de que esto del himno era una cortina de humo, esta misma noche estaba Tele Madrid aventándola.

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    1. Por supuesto que la democracia es el mejor sistema. Pero se necesita una ciudadanía bien educada y responsable para que no lleve a Hitler al poder.

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    2. El tema es para un debate muy interesante. Me refiero al de "las banderas" o símbolos y no nuevo, pero estoy de acuerdo contigo "El Guachimán" y suscribo y a eso quería haber llegado en mi breve comentario. Si no respetamos nuestros orígenes, vamos mal y la bandera nacional, desde luego no puede ser menos, sino más que las locales o regionales.
      Que la democracia es el menos mal de los sistemas......... pues debe serlo. Quizá en Marinaleda, no estén de acuerdo, pero pensar ahora en una Democracia Directa, es una utopía, sin que ello quiera decir que haya que descartar nada.
      Una buena selección la que has hecho y en la que particularmente me sobraría alguno e introduciría a muchos, pero entendido.
      Patry, así es. Si la ciudadanía vota por votar, o lo peor de todo, vota "contra" algo y no por algo, para mi no tiene validez ninguna ni polita ni democráticamente el voto. A veces parece que estamos en la Epoca Feudal, tanto en lo político como en lo económico.
      Un saludo

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