viernes, 13 de abril de 2012

Otro listillo que va de genio a costa de los funcionarios

   Parece ser que, no contentos con haber llevado al país a la ruina con su corrupción, su ineptitud, su despotismo y su servilismo ante los poderes económicos, nuestros políticos no pueden dejar pasar una sola ocasión para descalificar a los colectivos ciudadanos a los que deberían servir, pero están machacando. Particular ensañamiento han mostrado contra los funcionarios, con memorables actuaciones de De la VegaZapatero, Aguirre o Pepiño, entre otros. Uno, viendo sobre todo las cosas que dijeron Aguirre o De la Vega, se queda perplejo ante dirigentes políticos que la emprenden contra los funcionarios, que son, a fin de cuentas, sus subordinados: así se hace la política y así son los políticos en este país, pura inconsistencia. Los funcionarios, además, somos un numerosísimo colectivo sobre cuyas espaldas recaen muchos y muy importantes servicios a la comunidad. Bueno, pues da la impresión de que estas cosillas no importan demasiado a tales  endiosados. El último que se ha arrancado con unas declaraciones desafortunadas ha sido Antonio Beteta, Secretario de Estado de Administración Pública, con la tontería esa de que los trabajadores (o los funcionarios, según otras fuentes) deben olvidarse del cafelito y el periódico.  En los tiempos que corren, hay que medir las palabras al milímetro, porque cualquier gracieta inadecuada de los gobernantes, como tienen mucho eco, puede producir consecuencias muy penosas: no nos ha hecho ningún favor el señor Beteta con este chistecito que asocia la figura del funcionario con la del holgazán que se dedica a tomar cafelitos y leer el periódico en lugar de trabajar: los funcionarios no nos merecemos que salga otro gobernante ocurrente a descalificarnos, ya se nos ha hecho bastante daño con eso. Incluso cuando uno es nada menos que un ministro, entre decir estupideces o callarse, debe optar siempre por lo segundo.
   Por lo demás, está muy bien eso del cafelito y el periódico, si el trabajador, sea o no funcionario, los toma en esos momentos de descanso a que tiene derecho. Los trabajadores, en la inmensa mayoría, nos hemos enterado ya de que hay que arrimar el hombro, lo sabemos desde siempre y lo hacemos con o sin crisis, ¿se habrá enterado el señor Beteta? El problema parece ser otro que ya he mencionado: los derechos, que son una cosa que a la derecha explotadora le molesta mucho... en los demás. El derecho al trabajo, el derecho a un sueldo digno, el derecho al descanso, el derecho a la sindicación, el derecho a la negociación, el derecho a la huelga, el derecho a la protesta, el derecho a las propias ideas, el derecho a decir no, el derecho a la manifestación, el derecho a la libre circulación, el derecho a una sanidad digna, el derecho a la educación...: todos estos derechos, que son los elementales del tan cacareado Estado de Derecho, los he visto en los últimos meses conculcados, atacados o puestos en duda muchas veces, demasiadas para una democracia. Hoy, sencillamente, le tocaba recibir la andanada al derecho a descansar, esperemos que no la tomen un buen día con el derecho a respirar o a una vida digna. Lo he oído y lo he dicho muchas veces yo mismo: so capa de luchar contra la crisis, los sectores más oscuros de la política y la economía están lanzando una furiosa ofensiva contra los derechos, de los que solo están dispuestos a respetar tres: el derecho a tener miedo, el derecho a callarse y el derecho a someterse. Molan más los otros, la verdad, así que intentemos defenderlos.

9 comentarios:

  1. No hay que despreciar esos tópicos porque son los que mejor funcionan, son parte de "los demonios familiares de Europa" en palabras de Norman Cohn, historiador de la Universidad de Cambridge que tiene excelentes estudios sobre esto. el cafelito y el periódico es algo que parece inocente pero forma parte de la táctica del chivo expiatorio que lleva funcionando perfectamente durante siglos: cuando las cosas van mal hay que desviar la ira y el resentimiento de la sociedad hacia colectivos que nada tiene que ver con los problemas de los que se les hace responsables, mientras que los verdaderos responsables quedan a salvo. En la España de hoy los funcionarios y los profesores en particular somos los judíos y las brujas de otros tiempos.
    No sé si funcionará utilizando Firefox.
    Tienes un enlace en mi blog a los premios Liebster

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    1. A ver cuándo dejamos de ver ese hemiciclo vacío, por ejemplo (se me ocurre). Todos esos rufianes, patanes, ignorantes y bocazas que ocupan tantos puestos de tanta responsabilidad gracias a los ciudadanos y a sus manejos, se toman, de seguro, muuuchos más cafés que cualquier funcionario de a pie y se leen además toda la prensa escrita. Todo es envidia, rencor, codicia e insidia. Qué nausea.

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  2. Llevo ya varios años no dando crédito a la pérdida de papeles de los políticos. En lugar de gestionar bien y callar, gestionan mal y la emprenden despectivamente contra la ciudadanía. Algunos ejemplos:
    -Lucía Figar y los profesores vagos.
    http://www.elplural.com/2011/09/22/figar-trata-a-los-profesores-como-vagos-pero-%C2%BFa-que-dedica-ella-su-jornada-laboral/
    -Cristóbal Montoro y los funcionarios poltrones:
    http://blogs.diariosur.es/de-esto-y-aquello/
    -Rodríguez Zapatero y los padres culpables:
    http://www2.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=341519
    Nunca son ellos o sus políticas, siempre es el ciudadano. Esta es su talla.

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  3. Ya de paso, podría haber dicho que se queden todos los trabajadores sin la media hora del bocadillo. O mejor, haberlo publicado en el DOGA con las correspondientes garantías de salud laboral.
    Además, cuando hablan de funcionarios, ¿se referirán solamente a los trabajadores públicos del régimen funcionarial o también a los estatutarios y laborales (que no son funcionarios)? No sé, este país tiene el estigma de la complicación y la estulticia.

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  4. Pepe, tú lo dices en coña pero él, así como de gracieta, lo ha dicho muy en serio, porque su mensaje tiene dos caras: la primera es un guiño demagógico canalla: miren ustedes como llamo al orden a estos gandules que van al trabajo a leer el periódico; la segunda es una amenaza velada para que "voluntariamente" renunciemos a ese derecho al descanso: ¿va usted a aprovechar su hora de bocadillo cuando hay que arrimar tanto el hombro? No es ninguna tontería, lo repito una vez más: es un ataque a los derechos, como lo prueba el hecho de que aquí, en los últimos meses, se han dicho cosas como que tener trabajo era un privilegio, como que había que revisar eso de tener tanta fiesta o, cómo no, como se ha hecho en Valencia, que hay que recortar las vacaciones de los profesores. Trabajo y reposo son dos derechos y, además, no han sido los causantes de la crisis: ataquen al fraude fiscal, a la corrupción, a la especulación, a los precios desmesurados de algunos bienes y a los abusos de la banca y los financieros. Que después de lo que hemos visto en España en los últimos 20 años salga un alto cargo de Hacienda diciendo que se acabó el cafelito, demuestra, como mínimo, que ese señor no sirve para dirigente político, porque ni respeta a la ciudadanía ni parece tener unas propuestas muy prometedoras.

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  5. Aquí te dejo dos enlaces sobre el artículo de El Jueves "No disparen al funcionario"(uno con la foto de la portada). Si no lo conoces, te va a encantar.

    http://aplamancha.blogspot.com.es/2012/04/no-disparen-al-funcionario.html
    http://www.stecyl.es/Opinion/2012/120412_disparen_funcionario.htm

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  6. Lo acabo de leer, Pepe. Tiene narices que esas verdades del barquero las tenga que recordar una publicación humorística, a la que se lo agradecemos, lógicamente. Bueno, recuerdo que, cuando Zapatero nos hincó la daga, también Público hizo algún reportaje defendiéndonos.

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  7. Ay, de los políticos ya casi nos sorprende nada. Un saludo!!!

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  8. Querido manipulador (en tu caso, de alimentos, que siempre es más benéfico para la sociedad): siento no haber visto antes tu comentario, lo siento, he tenido mucho lío. De todos modos, lo que tengo que decir cae por su propio peso: a mí tampoco. Un saludo para ti.

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