sábado, 23 de enero de 2010

A propósito de unas palabras de Cándida Martínez

El pasado día 19, en un acto celebrado en Toledo, el PP presentó algunas propuestas para el pacto educativo que en estos momentos se halla en una fase que podríamos llamar de tanteos previos entre el PP y el PSOE/Gobierno. Es de suponer que lo que acuerden estas dos grandes fuerzas políticas marcará de manera importante la orientación y contenidos de esas futuras reformas, pero no debemos perder de vista lo que posteriormente vayan a decir sindicatos, asociaciones de padres y comunidades autónomas (con barones, partidos nacionalistas, aspirantes a tales como el PSC y demás variables), sobre todo, estas últimas, ya que es de sobra conocida su capacidad de determinar sensiblemente las decisiones políticas que afectan al conjunto del país, en fin, no es éste el tema del que quiero hablar hoy. 
En su propuesta -no demasiado atractiva ni formulada de manera muy clara- el PP hablaba de ampliar el Bachillerato un año y de la posibilidad de iniciar los estudios de FP a los 15. De entre las múltiples reacciones que estas propuestas suscitaron, quisiera llamar la atención sobre una réplica casi a botepronto de Cándida Martínez, secretaria de educación  y cultura del PSOE, réplica que escuché en dos cadenas radiofónicas (RNE y la SER).  Según ella, el adelantar a los 15 años la entrada en estudios de formación profesional sería un acto al que su partido se opondría frontalmente por dos causas:
-Primera: tal adelanto supondría  una intolerable segregación de los alumnos.
-Segunda: puesto que las estadísticas demuestran que, a mayor nivel cultural, más posibilidades de encontrar trabajo, es irrenunciable dar a las personas la mayor formación cultural posible. Estoy absolutamente de acuerdo con esto, pero me temo que la señora Martínez da por supuesto que una enseñanza generalizada hasta los 16 años como la que plantea la LOGSE-LOE suministra esa formación cultural, rueda de molino con la que ya no puedo comulgar, más que nada porque los hechos, que tienen fama de ser tozudos, han demostrado rotundamente que es falsa.
Mal empezamos; primero, por presuponer que permitir que un chico de 15 años vaya a unos estudios profesionales es segregarle; segundo, por no querer ver que el café para todos hasta los 16 años ha sido un gravísimo error que ha perjudicado mucho a nuestra enseñanza, un error de magnitud tan grande como el equivocado e hipócrita concepto de segregación que ha guiado a la LOGSE y su secuela, la LOE. Los ortodoxos de la LOGSE vieron discriminación y segregación en las motivaciones más absurdas (ésta de la que hablo podría servir de ejemplo), con el resultado de que cualquier intento de cambio a la primera acusación que se enfrentaba era a ésta, que ha sido en buena parte motivadora de la rigidez fundamentalista e inquisitorial de este sistema.
No obstante, ahora soplan otros vientos; puede que algunos insistan en mantener la venda ante los ojos, pero ya es innegable que el sistema LOGSE ha fracasado y, de hecho, la llamada al diálogo del ministro Gabilondo es un reconocimiento implícito de ello. ¿Y quiénes son ésos que parece que tienen la venda pegada a los ojos con superglue 3? Lógicamente, los más comprometidos con la LOGSE, los que por convicción o conveniencia más han apostado por ella, como Cándida Martínez, que fue nada menos que Consejera de Educación en Andalucía desde 2000 hasta 2008, en sucesión del célebre Manuel Pezzi. ¡Vaya currículum, como para estar abierta cambios! Una cosa me preocupa: ¿hasta qué punto llegará la capacidad de poner palos en la rueda por parte de personas como ella? ¿No deberían ser apartadas de todo proceso de negociación? Mientras estén ahí en primera línea estas figuras y nadie hable de consultar seriamente al profesorado -al profesorado, no a los sindicatos- este pacto por la educación será muy poco creíble.

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